Zoología. Reptiles. Tortugas. Página 86. Tomo 4. Los Tres Reinos de la Naturaleza. en Aragón. 
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Zoología. Reptiles. Tortugas. Página 86. Tomo 4. Los Tres Reinos de la Naturaleza.

Buffon Los Tres Reinos de la Naturaleza



PRIMERA SUB-FAfflILIA DE LOS ELODITAS.-CRIPTODEROS.

Exteriorícente los criptoderos (de «pvirror, oculto, ¡n. cuello) se distinguen de los pleuroderos, no solo porque pueden recoger por completo debajo de la parte media del carapacho su cuello cilindrico de .piel laxa y envainadora, sino también porque su cabeza, hacia" el occipucio, es casi tan alta como ancha. Del mismo modo que en los quersitas, disminuye de anchura á partir del ángulo posterior del ojo hasta la punta de la nariz, dental suerte que esta viene á ser el vértice obtuso de la figura triangular que representa esta porción anterior de la cabeza, cuando se la examina por encima. Los ojos son siempre laterales, y su órbita es bastante grande para que su diámetro sea casi igual al cuarto de la extensión total del cráneo considerado en su longilud. Las mandíbulas son mucho mas robustas que las de los pleuroderos; unas veces son simplemente cortantes ; otras mas ó menos dentadas en sus borde s que son rectos ó bien sinuosos. En los mas la extremidad anterior del pico superior presenta una gran escotadura á cada lado de la cual se ve casi constantemente un diente bastante robusto, en cuyo caso es raro que la extremidad correspondiente de la mandíbula no se encorve hacia el hocico en punta aguda. A veces este pico superior se parece enteramente por su forma al de ciertas aves de rapiña, y mas particularmente al de los balcones, según se ve muy evidente en les Emysaurus.

El cuello de la mayor parte de los criptoderos se halla envuelto por una piel lisa y desnuda no adberen-te á los músculos. El género Emysaurus es tal vez el único de esta subdivisión que lleve en la punta del hocico verdaderas placas escamosas análogas á las que revisten la superficie del cráneo y los lados de la cara de los quersitas, délos talasitas y de algunos géneros entre los pleuroderos. Dicho cuello jamás lleva apéndices ó tubérculos aplanados de la piel, según se ve, por el contrario, en un número bastante considerable de especies del otro grupo de los eloditr.s. Los Cinoster-non , los Staurotypus y los Emysaurus son los únicos que llevan barbillas debajo de la barba.

Exceptuando los Cinosteinon y los Staurotypus que solo tienen veinte y ires placas marginales en el

carapacho, todos los demás criptoderos presentan veinte y cinco. Únicamente algunas especies carecen de axilares y de inguinales. Los Emysaurus, los Pía— tysternon y'una sola especie de Emys tíeaen una fila de tres placas entre las esternales y las de la periferia. Es notable también que ninguna tenga el quinto dedo de la pata posterior con uña de naturaleza córnea. La membrana cutánea que constituye la palmeadura de las patas se halla mas ó menos desarrollada según las especies.

En el interior tienen los criptoderos un carácter que los distingue esencialmente de las especies de la segunda sub-familia : tal es el hallarse articulada su pelvis con la cara interna del carapacho por una sin-íisis cartilaginosa correspondiente al hueso sacro, encontrándose completamente libre por el lado del esternón, cuya circunstancia permite á muchos de esto? quelonios mover ligeramente esta parte de su armazón ósea, la cual quizás por eso mismo es un poco menos sólida; al paso que en los pleuroderosla pelvis se lija por una parte en la bóveda foi mada por la parte posterior del espaldar, y por otra en la base de la caja ósea, soldándose íntimamente con la cara interna y posterior del esternón.

Principiaremos la historia de los criptoderos por la del género Cisludo, porque una de las especies que en él hay (la C. Carolina en particular), enlaza en cierto modo los quersitas con los eloditas. por sus costumbres poco acuáticas como ya por otra parte lo indican perfectamente su conformación general, y sobre todo la desuspatas, mucho menos palmeadas que las de las dimás especies de eloditas. El tránsito entre estas dos familias, se encuentra 'si establecido por la primera especie del género Cistudo. La última del mismo género, C. dianlii, cuyas dos piezas móviles del esternón son menos distintas que las de sus congéneres, conduce al género Fmys. Este, del cual solo difiere el Tclronyx por la falta de una quinta uña en los pies anteriores, se incucntra en conexión con el Emysaurus por el Platyslernon, cuyo esternón es ciertamente todavía tan ancho cemo ¿I de los Emys, pero en el cual la longitud proporcional de la cola y

gabinete de Viena , propuso el establecimiento del género Chelodina, del cual bizo Bell en 1828 un Hy-draspis, y Wagler una Hydromedusa en 1830.

Otros muchos géneros cuyos nombres no han sido generalmente admitidos ó cuyos caracteres no han sido adoptados, se han propuesto sucesivamente. En este número se cuentan el Terrapena de Merrem, una de cuyas especies, T. pensilvánica, fue incluida por Wagler en su género Cinoslerton. La mayor parte de los demás han sido colocados por el mismo autor entre los Emys, y en su género Pelusios : tales son los que denominamos Cistudo y Sternoíherus.

En 1830, propuso Wagler el establecimiento del género Rhinemys, Phrynops, Pelomedusa, Clemmys, Podocnemis, Staurotjpus, Platemys, Hydromedusa, Pelusios.

Por último , Duméril estableció en 1835 el género Peltocephalus para el Emys tracaxa de Spix, que no es un Podocnemis, come creyó Wagler.

las tortugas, publicarlo en 1812, en Krmn'gsberg, separó de los Emys el Chelydra, que es el Emysaurus de Duméril, quien se limitó puramente á mudar el nombre por razones de eufonía entre Cbélyde y Ché-Iydre, tan semejantes en su estructura silábica y jio-iiunciacion.

En 1822, Fleming propuso en la Philosophy of Zooioqy el establecimiento del género Cistudo, casi tal cual lo adoptaron Bell en 1825 y en seguida otros quelonógrafos, aunque Wagler los consideró como Emys, trasladando el nombre de Clemmys á los verdaderos Emys.

En 1824, Spix, en su obra sóbrelos Reptiles nuevos del Brasil, estableció el genero Kinosternon.

En 1825, Bell en el Zoological journal dio los caracteres del género Sternotberus, que Wagler llamó Pelusios en 1830.

En 1826, Titzinger, en su nueva clasificación de los reptiles, unida á la indicación de las especies del

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