Reptiles. Zoología. Página 38. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. en Aragón.
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Reptiles. Zoología. Página 38. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 4

Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de junio de 2021 última revisión



ERPETOLOGIA. ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA. 38

cunstancias dependientes dé la organización, tales como la facultad de transpirar y de absorber, vienen también á modificar estos resultados.

ARTÍCULO IV.

De la circulación de los reptiles.

En los reptiles no toda la Sangre venosa llega á los pulmones para arterializarse. Esta circunstancia ejerce al parecer gran influjo en su existencia. En primer lugar su circulación se hace generalmente con lentitud, influyendo en ella por una parte la voluntad, en cuanto pueden respirar mas ó menos lentamente, y por otra el estado de la atmósfera en que viven, pues el calor acelera y el frío retarda, su acción. De aquí la inconstancia ó la variabilidad del calor propio de su cuerpo, por lo que se les ha denominado impropiamente hemacrimas ó de sangre fría.

Todos los reptiles tienen un corazón cubierto por un pericardio. Se halla constantemente situado encima del hígado y en la base ó debajo del origen de los pulmones. Todos tienen vasos venosos y arteriales, con pulsaciones (sístole y diástole) estos últimos.

El corazón de las tortugas és corto, grueso y ancho; el único ventrículo ocupa la parte inferior del pericardio, el cual se halla alojado en una excavación de la región media y superior del hígado. Hay dos aurículas separadas por un tabique medio, siendo tan grandes, que cabe en ellas mas sangre que la que puede admitir el ventrículo. A la aurícula derecha van a descargar las grandes venas generales del cuerpo, al paso que las que provienen de los pulmones van á la aurícula izquierda que es un poco mas pequeña. Como solo hay un ventrículo, las dos sangres, venosa y arterial, se mezclan en él; de suerte que la mayor parte de la sangre arterializada se dirige hacia los troncos mayores que corresponden á la aorta, y la sangre venosa penetra en una especie de cavidad, que por sus contracciones la impele mas especialmente hacia el tronco común de las arterías pulmonares para experimentar en ellas la acción vivificante del aire.

En los cocodrilos la estructura del corazón es aun mas complicada que en las tortugas. Tiene dos aurículas, y un ventrículo, oval ó cónico, compuesto de dos bolsas incompletas ó de paredes agujereadas por las cuales comunica la sangre de ambos. Una de las cavidades en particular corresponde á la aurícula derecha, por la cual llega toda la sangre venosa del cuerpo. La mayor parte de esta sangre, en el momento de la sístole, es impelida al tronco de la aorta descendente izquierda, la cual se distribuye completamente por las visceras abdominales: las otras dos cavidades admiten porciones de esta sangre venosa, pero sobre todo la que vuelve de los pulmones, la cual así vivificada toma en seguida otro camino, dirigiéndose á la aorta descendente derecha para dar las arterias de las extremidades, al propio tiempo que las de la cabeza ó las carótidas. En los demás saurios no se halla en general tan inmediato al hígado el corazón; su forma es cónica, tiene dos aurículas y dos cavidades que comunican entre sí, excavadas en el ventrículo, una muy grande, que admite toda la sanare venosa, y otra mas pequeña, que recibe la arterializada, y está destinada á dirigirla así á su vuelta y directamente á los órganos de la vida animal casi como en los cocodrilos.

El corazón de los ofidios es tan parecido al de los saurios que es inútil hablar de él en esta lijera reseña.

La circulación en los batracios varia según las épocas de la vida del animal cuando sufre metamorfosis. En los primeros tiempos de su existencia la totalidad de su sangre pasa á las branquias absolutamente lo mismo que en los peces, á lo menos en las especies en que se ha podido estudiar bien: Solo hay un ventrículo y una aurícula, y al contraerse aquel pasa la sangre á un solo tronco arterial que lleva en la base, cérea dé las válvulas, una especie de bulbo ó de rehenchimiento contráctil. Esta arteria contiene sangre venosa, dividiéndose en dos troncos, uno derecho y otro izquierdo, que se subdividen en dos, tres ó cuatro ramas, según el número de las láminas branquiales; estos ramos en sus últimas extremidades se juntan para formar las venas arteriosas, y estas con dos tróncos principales constituyen el origen de una sola aorta que baña la cabeza, las dos extremidades anteriores, y luego baja á lo largo de la columna vertebral. Con lo dicho hemos recordado lo que se verifica en la mayor parte de los peces. A medida que las branquias del renacuajo son reabsorbidas, todas las arterias venosas disminuyen y se obliteran, menos la primera que se desarrolla y recibe la una á la derecha y la otra á lá izquierda, la totalidad de dicha sangre, formándose tres troncos principales, una para la cabeza correspondiente á la carótida, otra para las extremidades anteriores ó una branquial, y por último una mayor para el pulmón celuloso ó aéreo, El resto del tronco principal va á reunirse con su congénere para constituir la verdadera aorta que alimenta las visceras y las demás partes, y especialmente las extremidades abdominales que en aquella época adquieren grandes dimensiones.

ARTÍCULO V.

De la calorificación de los reptiles.

En nuestros climas la mayor parte de los reptiles causan en nosotros al tocarlos una sensación de frialdad; por lo que se les ha denominado animales de sangre fría ó hemacrinas; pero expuestos a un sol muy caliente, su temperatura aumenta.

Otra particularidad notable, que depende de la falta de caloricidad es que los reptiles no pueden subsistir sino en climas de elevada temperatura, a ló menos durante cierta época del año; de ahí el que esta clase de animales solo habite las regiones hiperbóreas; la mayor parte de los géneros y hasta de las especies tienen al parecer limitada su existencia á las latitudes cálidas ó templadas; los que se encuentran en sitios donde los grado; de calor suben y bajan mucho, en ciertas épocas del año, suspenden entonces, y por decirlo así voluntariamente, sus funciones vitales, por medio de una especie de sueño ó de letargo determinado por esos retornos regulares de invernación ó de estivacion. La temperatura de los reptiles se modifica, en ciertos límites, casi como la de los medios en que viven. La naturaleza, los ha dotarlo de recursos para Oponerse al frío que suspende su vida entorpeciéndoles, asi como á la acción demasiado viva de un calor interno cuando no es muy prolongado, ó cuando no son muy súbitas sus variaciones.

Algunas especies, por ejemplo las ranas, resisten el calor mediante la exhalación de los fluidos acuosos por la piel, ó la rápida evaporación de ciertos líquidos absorbidos. Estos animales, sumergidos en agua á la temperatura de 40° C., no podrían vivir én ella mas allá de dos minutos, aun cuando pudiesen respirar libremente teniendo la cabeza fuera del líquido; al paso que resisten la acción de un aire húmedo, de igual temperatura, durante cinco horas consecutivas. Este hecho, observado por Blagden, ha sido luego mejor evidenciado por los señores Delaroche y Berger; de suerte que la resistencia á los nocivos efectos de un extremado calor, ó el enfriamiento de los reptiles, depende de una causa física cuyos medios facilita su especial organización, siendo el resultado de la evapora

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Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, reptiles. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon. Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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