Reptiles. Zoología. Página 36. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. en Aragón. 
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Reptiles. Zoología. Página 36. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 4



Los batracios, bajo el punto de vista de los órganos respiratorios, forman la transición natural de los reptiles á los peces: todos, cuando jóvenes, degluten el agua, ó por lo menos la hacen pasar á la cavidad de la boca antes de llevarla á los vasos de las branquias, Sin embargo, importa reconocer que asi sucedía, porque el mecanismo con que se verifica, durante el resto de su vida, la entrada del aire en los pulmones, es el mismo sin mas diferencia que la obliteración de ciertas partes y el desarrollo de algunas otras. Los batracios en su estado perfecto tienen dos pulmones cuya configuración, volumen y estructura varían; pero como las costillas son inservibles, si las hay, por eso el apárato destinado á facilitar la deglución sirve con mas evidencia que en las tortugas para el acto de la respiración. Los músculos que obran sobre el hióides, la abertura casi directa de las fosas nasales por medio de simples agujeros delante del paladar, la lengua aplicada como válvula contra los mimos en los anuros, y la tráquea que termina por una glotis en la boca, indican fácilmente cómo se verifica la respiración. Sencillo es pues comprender cómo queda aprisionado en la boca el áire; y se ve obligado á pasar á la glotis á cada, movimiento de deglución, de suerte que, como dijo Laurenti, la garganta produce, la inspiración. En los urodelos la lengua, aunque dispuesta de diferente modo, facilita también esa respiración gutural; sin que debamos sorprendernos de que sirva la deglución para la respiración, supuesto que vemos en el elefante que, cuando quiere beber, emplea el mecanismo de sus órganos respiratorios para aspirar el agua en su trompa ó introducirla en ella por medio de una rápida y violenta espiración. En las dos familias de los batracios presentan sus diferencias los pulmones. En los anuros son muy anchos y de celdas tan distintas que en ningún animal puede observarse mejoría arterializacion de la sangre, tanto mas cuanto que abierto su abdomen se ve cómo los pulmones se llenan de aire, cosa que no es dable observar en los mamiferos y en las aves. En los urodelos los pulmones son dos simples sacos, en cuyas paredes se distinguen, tan solo celulosidades análogas á las que hemos indicado en los ofidios. En cuanto á la distribución de la sangre venosa, es casi igual á la de las tortugas y de los lagartos: sin embargo, la acción de los músculos del bajo-vientre sobre los pulmones determina algunas importantes modificaciones en la formación de la voz. Pero cuando jóvenes, respiran de diferente modo los batracios, pues tienen branquias, y aun algunos (como las sirenas y los proteus) al parecer las conservan siempre. En cuento salen del huevo son visibles al exterior las branquias y representan, unas especies de franjas ó de penachos colorados situados lateralmente en el cuello, y fijos en los bordes de las hendiduras correspondientes á la garganta, persistiendo asi en los urodelos hasta que ya pueden servir por sí solos los pulmones, bien que en los anuros dura muy poco tal estado. Pronto adquiere el animal la forma de un renacuajo de enorme vientre confundido con la cabeza y con una larga cola. Las branquias quedan entonces ocultas en una cavidad; el agua llega á la boca por los orificios de las fosas nasales que tienen válvulas; encerrada en dicha cavidad sin mas salida que la garganta donde están las hendiduras branquiales, atraviesa estos espacios y baña las branquias para salir de ellas por medio de la contracción de los músculos que las cubren por agujeros simples ó dobles. La sangre que va á dichas branquias se distribuye en ellas absolutamente del mismo modo que en las de los peces, pasando de los vasos arteriales venenosos a las venas arteriales que se reúnen para formar una aorta.

La producción de los sonidos se verifica en la mayor parle de los reptiles casi como en los mamíferos. Vibra el aire expulsado del pulmón en la extremidad superior de su tráquea, hacia la glotis; y los sonidos son verdaderamente guturales, porque a menudo se forman sin que esté abierta la boca; y cuando el aire sale de ella, lo cual no siempre sucede de ordinario, no hay salida real sino por los orificios nasales.

En algunos quelonios se ve detrás de la lengua y en su base, una lámina membranosa flotante que se levanta y vibra al ser expulsado de los pulmones bruscamente el aire, y cuando el animal dirige entonces la lengua hacia atras. A ese roce habrá que atribuir probablemente los gritos que producen, según se dice, ciertas tortugas en circunstancias bastante raras, como se refiere de los sphargís y de muchos quelonios terrestres. En algunos cocodrilos, se encuentra una laringe superior bastante complicada, porque se compone de cinco piezas cartilaginosas, que corresponden casi á las de los mamíferos, pero sus formas son algún tanto diferentes. Hay una especie de glotis y, según lo vió Duméril, un velo del paladar, por cuya razón se dice que despiden gritos muy agudos. En los démás saurios pocas especies tienen voz. Asegúrase sin embargo, que ciertos geckos (tales como el Tockaie y el Sphariodactylus sputator) emiten sonidos particulares. Sabido es que otros, como los anolisyep especial «l F.b-quet, los camaleones los dophyrus, tienen sacos de airé que comunican con su boca, y en ellos se debe modificar muy probablemente su voz. Acerca de los ofidios es muy dudoso, dice Duméril, que produzcan esos agudos sonidos qué se asegura, no por causa de sus pulmones, sino porque jamás se oye otro sonido que el de un soplido como el que resultaría de la rápida salida de una corriente de aire por un simple tubo.— Casi todos los batracios producen sonidos, pero tan variados según las especies, que nó podemos entrar ahora en su explicación.

La mayor parte de los reptiles, principalmente los machos, solo tienen voz en ciertas épocas del año, estando al efecto provistos de instrumentos sonoros y variados que les permiten producir estos cantos de amor, y entonar aquella especie de epitalamios, sirviéndonos de la expresión de Plutarco, que, en los batracios, son tan prolongados, y tan monótonos, y por medio de los cuáles espíran recabar que las hembras se muestren sensibles á sus déseos y necesidades.

Se ha observado que en los reptiles la ablación del corazón, de los pulmones, efe. ó la ligadura de los vasos sanguíneos, etc., dejan aun permitir la excitabilidad nerviosa y la irritabilidad muscular en el conjunto de la economía que se puede conocer después de algunos días por medio de estimulantes químicos ó de irritantes mecánicos, y hasta por un tiempo bastante prolongado, en partes totalmente separadas del cuerpo del animal. Estos experimentos se han hecho en tortugas, cocodrilos, serpientes, tritones y ranas.

Pe ha observado, particularmente en los batracios, cuya piel está enteramente desnuda, que los tegumentos pueden obrar sobre el aire y desempeñar casi las funciones de los pulmones. La misma agua aireada puede servir también para esta especie de respiración cutánea, pues se han tenido reptiles sumergidos meses enteros sin poder respirar el aire atmosférico. Algunos hechos prueban también al parecer que las Tortugas, las serpientes y hasta los lagartos pueden, merced á la acción del aire sobre sus tegumentos, pasarse de la respiración pulmonar. Pero un hecho curiosísimo es que encerrados algunos reptiles en cuerpos sólidos, aun viven mucho tiempo después, habiéndolos bastado la porosidad de sus cubiertas y el concurso de otras circunstancias que se han llegado á apreciar. Las ranas, los sapos y las víboras son los reptiles que principalmenle se han sujetado á estas observaciones.

La temperatura del medio en que viven, y sobre todo el estado higrometríco del aire, influyen mucho en los fenómenos de su respiración: pero varias cir-

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Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, reptiles. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon. Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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