Reptiles. Zoología. Página 34. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. en Aragón.
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Reptiles. Zoología. Página 34. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 4

Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de junio de 2021 última revisión



ARTICULO III.

De la respiración de les reptiles.

Los mamíferos, las aves y los reptiles respiran por pulmones, pero en las dos primeras clases reciben estos toda la sangre venosa, y en la tercera parte de ella, y aun no es de absolula necesidad que penetre en ellos, porque la falta de desahogo no hace cesar la circulación general, de lo cual resulta que en estos últimos animales puede amortiguarse, y hasta suspenderse por completo la respiración, sin que por eso se pare la circulación. De suerte que la mayor parte pueden estar sumergidos durante largo tiempo y permanecer sepultados debajo de tierra, y sin embargo de eso continuar viviendo. La respiración es en ellos por decirlo así incompleta, y hasta cierto punto Voluntaria, pues arbitrariamente la aceleran ó entorpecen, según quieren dejar penetrar mas ó menos aire. A esa diferencia en la circulación pulmonar es de creer se deba atribuir la poca constancia, la variabilidad de la temperatura de su cuerpo, que tiendo sin cesar á equilibrarse con el calor de los objetos inmediatos ó de los fluidos en que están sumergidos.

El autor tuvo la paciencia de hacer reproducir el mismo miembro hasta cuatro veces consecutivas en el mismo animal, al cual observó por mucho tiempo con munchas precauciones y sumo cuidado.

En todas sus investigaciones observó que el calor favorecía esta regeneración, y que el frío por el contrario la retardaba.

Tuvo ocasión de observar que las partes reproducidas presentaban á menudo notables alteraciones, ya por defecto, ya por exceso ó exuberancia de ciertas partes que tomaban entonces formas muy singulares; que en muchas especies de tritones, los huesos largos de las extremidades separados de su principal articulación, pero suspendidos de ellas por alguna porción muscular, quedaban en pocos dias completamente consolidados. Pero una de las observaciones mas sorprendentes consiste en la estirpacion completa del ojo reproducido por completo, y perfectamente organizado al cabo de un año.

Duméril cortó con unas tijeras las tres cuartas partes de la cabeza de un tritón jaspeado; lo colocó en un vaso de cristal con media pulgada de agua que renovaba cada dia. Aquel animal sin narices, ni lengua, ni ojos, ni oidos, vivió tres meses, sin embargo de que se hallaba reducido al órgano del tacto para la vida exterior. Con todo tenia conciencia de su existir, pues caminaba lentamente y con precaución; de cuando en cuando, y á grandes intervalos, dirigía su cuello hacía la superficie del agua, haciendo durante los primeros dias esfuerzos para respirar. El trabajo de reproducción y de cicatrización fue tal que no quedó abertura alguna ni para los pulmones ni para los alimentos. La muerte se debió tal vez á falla de cuidado de la persona á quien se lo encargó Duméril en ausencia suya.

En caso de heridas en los tritones, según observación de Bonnet comprobada muchas veces por Duméril, se debe renovar á menudo el agua en que se les tiene, dándosela bien aireada; porque de lo contrario se forma en las superficies que carecen de piel, Una especie de moho debido á una materia organizada transparente, ramosa y viva, que corroe las carnes como una gangrena húmeda, y que se extiende y haria perecer muy pronto al animal, sino se tuviese el cuidado de quilarlo con un pincelilo, ó, como lo hizo Duméril. creyendo que iba á destruir un zoófito, tocando dichos filamentos con un ácido mineral debilitado, y renovando el agua con mucho mas cuidado aun.

dices particulares considerados como análogos de los epiploones ú órnenlos. Su objeto se concibe perfectamente, pues se advierte que ha desaparecida después de sus enfermedades ó de sus largas abstinencias.

Sin embargo, los quelonios tienen también adiposidad depositada en el tejido celular, principalmente en los intervalos de los músculos destinados á mover las partes superiores de sus mandíbulas. Esta adiposidad varia de color, de consistencia, y hasta de olor en las diversas especies. En las tortugas en general, es de un tono verdoso y casi blanco en las celdillas como un aceite apenas coagulado.

En los cocodrilos y en los camaleones, y muy probablemente en las iguanas, se le encuentra a veces en bastante abundancia en el tejido celular que ocupa los intervalos de los músculos de la columna.

En las serpientes apenas se observa adiposidad mas que en el espesor de los mésenterios; si bien sus músculos se hallan impregnados de una materia grasa, oleaginosa, que a veces hasta rezuma al través de sus tegumentos cuando se hallan expuestos á la acción del sol al entrar la primavera.

Pero en los batracios esta materia adiposa se en cuentra aislada y depositada constantemente en los apéndices franjeados que flotan en la cavidad del peritoneo, y cuyo volumen y configuración vacian tanto como los de las especies de los géneros Rana. Bufo, Hylu, Salamandra y Tritón. Nos bastará, pues, decir que este tejido se encuentra en relación con los órganos de la reproducción masculinos y femeninos, por su adherencia con la cápsula de los ríñones, de los testículos y de los ovarios; que su color varía mucho desde el amarillo palillo hasta el mas subido naranjado; que no obstante se observan estos apéndices franjeados hasta en los renacuajos; que su forma varía ó es diferente después de la metamorfosis; que su volumen aumenta considerablemente en la época de la invernación, y que disminuye en mucho después de la puesta. Por fin, conviene recordar que en esta época del año, los batracios, aunque se mueven mucho, casi no toman alimentos, ó se hallan sometidos al parecer á una rigurosa y absoluta abstinencia. Esta opinión, que es la de Ratke, no ha sido adoptada por Funk, quien cree que estos cuerpos amarillos dan la materia colorante de la piel.

Réstanos hablar ahora de la facultad que gozan algunos animales, y en particular los reptiles, de regenerar ciertas partes del cuerpo cuando las han perdido. Plinio habla ya de este hecho fisiológico, y Blumenbach repitió el experimento del hecho indicado por el naturalista latino, destruyendo con un hierro candente los ojos de un lagarto verde, y colocando el animal en un vaso nuevo de barro que puso luego en tierra húmeda, y al poco tiempo se reprodujeron por completo los ojos (in inltgrum restituios).

Algunos lagartos y ercincos que tenían la cola reproducida, como era fácil conocer, por la forma particular y por el color de sus placas escamosas, dieron en la autopsia de dicho órgano, en vez de vértebras, sustancias cartilaginosas que tal vez jamás recobran por completo la naturaleza ni la solidez de los huesos. Otros, en vez de una cola reproducen dos, cuyas puntas se aproximan al parecer como las ramas de unas pinzas. Pero los hechos principales han sido notados en las salamandras por Platerelti, Spallanzani, Marray, y sobre todo por Bonnet. He aquí el análisis de los principales hechos consignados y dibujados por este paciente y concienzudo observador.

En muchos experimentos cortó los brazos ó los muslos á salamandras acuáticas ó tritones, unas veces de un lado, otras de otro, ó de un mismo lado á la vez: constantemente el miembro amputado se reprodujo, los dedos se reformaron poco ó poco y adquirieron movimiento. Cortó la cola de estos mismos animales á diversas alturas, y constantementetamhien se renovó.

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Los Tres Reinos de la Naturaleza.
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Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, reptiles. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon. Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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