Reptiles. Zoología. Página 23. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. en Aragón. 
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Reptiles. Zoología. Página 23. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 4



ERPETOLOGIA. ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA. 23

los batracios está muy desarrollado, y muy á menudo es en gran parte cartilaginoso. Recibe por delante, ó en su porción media, las dos clavículas, las cuales se juntan con el omóplato, formando el todo una especie de ceñidor que sostiene lateralmente las patas anteriores (si las tienen), y un disco prolongado que baee veces de palanca para sostener el cuello, y servir de esta suerte á un tiempo para la deglución y la respiración. Otro disco dirigido húcia atrás proteje las visceras abdominales. Todos los saurios, menos los camaleones, tienen un esternón que recibe las claviculas, y ademas la mayor paite de las costillas.

Resulta dé lo dicho que las serpientes tienen costillas muy movibles pero sin esternón; que los batracios tienen un grande esternón cartilaginoso, muy flexible, pero carecen de costillas: que los saurios tienen costillas y un esternón movibles; y que, por fin, todas estas partes, muy desarrolladas en los quelonios, solo son movibles en cierto sentido, no pudiendo en particular servir para la respiración como en los demás reptiles.

Siguen, por fin, las extremidades en número de cuatro las mas de las veces, aunque fallan por complelo en las serpientes y en algunos saurios, y entre estos hay especies que, como los hysteropus y los pygipus, carecen de palas anteriores, al paso que estas son las únicas que tienen los quirotes y las sirenas. Por último, las mismas extremidades están apenas desarrolladas, y por decirlo así se las ve desaparecer, ya en totalidad como en los olisaurios y los anguís, ya en algunas de sus partes que parece que estén como abortadas, según se vé en el Proteus an-jiiinaj, en los seos y en los chaléis.

Las extremidades anteriores se dividen en hombro, brazo, antebrazo y mano. Vamos á estudiar en general cada una de estas partes.

El hombro en general forma una especie de semiceñidor al rededor del tronco, al cual no abruza completamente por el lado del espinazo, del que, lo mismo que del cráneo está bastante apartado, difiriendo en eso notablemente de los peces. El omóplato está intimamente adherirlo á la clavícula; y en el punto de su unión se encuentra la cavidad glenoidía, destinada á recibir la cabeza del húmero, casi del mismo modo que en las aves, simulando el todo el mismo aparato que se encuentra en la pelvis, donde las tres piezas del innominado forman también una especie de anillo que termina el abdomen encima de las palas posteriores. El húmero, proporcionalmente á los huesos del antebrazo es mas largo en las ranas, mas corto en los quelonios y casi igual en los saurios. El movimiento de la articulación escapular está casi constantemente limitado á una especie de ginglimo con una tijera rotación; pero determínale mas bien la disposición de los músculos, que la de las superficies que hubiera podido permitir el movimiento de honda. Los dos huesos del antebrazo están generalmente separados, correspondiendo el radio al borde interno, y el cubito al externo. El primero es un poro mas largo que el segundo, el cual se prolonga posteriormente en una especie de olécranon, apófisis que en las pipas, tortugas y saurios en su mayor parte está aislado, simulando para detrás del codo, la rótula que está delante de la rodilla. En los batracios anuros se hallan unidos en toda su longitud, y su presencia solo la indican un simple surco que se ve en las dos caras opuestas. Nada general podemos decir del carpo y del metacarpo; y en cuanto á los dedos, y principalmente las falanges, varían mucho por su número y su disposición, caracteres que han servido para distinguir géneros y especies. El número de dedos es uno en los cálcidos, dos en algunos repedon, tres en el Proleus anqmnus, cuatro en muchos Scincus y algunos Tryton, y cinco en la mayor parle de las demás especies. Las iguanas, los basiliscos y la mayor parte de los lagartos tienen los dedos externos formados por cuatro ó cinco falanges, ejemplo casi único entre los vertebrados. La forma de la última falange se halla subordinada á los del cuerpo que la recubre.

Veamos ahora, también en general, las extremidades posteriores, que constan de cadera, muslo, pierna y pié. Pero ante todo indicaremos que en su conjunto están generalmente mas desarrolladas que las anteriores como en los batracios y en la mayor parte de los saurios y de los quelonios, pero en las tortugos terrestres, apenas se nota diferencia alguna.

Los huesos de las caderas difieren esencialmente de los del hombro, porque están unidos con la columna vertebral sobre la región del sacro. En todas las especies que tienen una pelvis bien distinta, las tres piezas del innominado están intimamente unidas, y en el punto de unión se encuentra la cavidad articular destinada á recibir la cabeza del fémur. Los quelonios son los que tienen mas completo el círculo óseo que sostiene las extremidades posteriores. En los saurios, cuyas partes posteriores están bien constituidas, se encuentra el círculo pélvico de tres piezas que al parecer permanecen separadas toda la vida. Los iléones no son movibles sobre el espinazo; y los pubis esquios se pintan entre sí por medio de una sinfisis longitudinal libro-cartilaginosa. En los ofidios se han encontrado algunos rudimentos en los espolones que salen en la margen de la cloaca, en algunas Boa y otras serpientes análogas á estas últimas; y los huesos pélvicos, hasta cierto punto, en algunas pequeñas piezas óseas ocultas debajo de la piel, y en el espesor de los músculos de muchos saurios serpentiformes, en quienes estas huellas casi obliteradas de las patas corresponden ya al muslo ó á la pierna, ya también al tarso y á las últimas falanges de los dedos. En los batracios sin cola la pelvis está muy desarrollada, pero presenta grandes diferencias según los géneros; y en los urodelos es muy pequeña sobre todo en la región del ileon donde tiene muy poca extensión; y forma con los pubis y los isquiones, un anillo completo, en cuyas partes laterales se articulan las cabezas de los fémures á notable distancia una de otra, en lo que difieren mucho de los anuros. El fémur no presenta cosa particular que merezca ser mencionada en este párrafo. La tibia y el peroné están separados, si bien en los batracios anuros se sueldan de tal modo entre sí, para constituir una sola articulación con el fémur y el tarso, que aparentan formar un solo hueso muy largo considerado por algunos como un hueso supernumerario, como un segundo fémur; pero eso es á todas luces un error que pone en claro sobre todo la inserción de los músculos. Una particularidad hay en la articulación de la rodilla ó tibio-femoral de los reptiles, y es que los huesos de la pierna no pueden jamás extenderse en línea recta continua con el fémur, de suerte que las patas se hallan siempre dispuestas hacia el interior. Por esto mismo, el peso del cuerpo carga constantemente sobre ellas, y la marcha que producen es siempre vacilante, oblicua ó sinuosa. En la mayor parte de los reptiles los dedos de las extremidades posteriores son mas largos que los de las anteriores. En los batracios sin cola, está tan prolongado el tarso, que se ha querido considerar sus primeros huesos como un peroné ó una tibia. Estas piezas del tarso son también muy numerosas en los quelonios y en los saurios. El metatarso se compone ordinariamente del mismo número de huesos que el de dedos que sostiene. El número de falanjes varia como la longitud de los dedos; por sus formas corresponden á las de la totalidad del dedo, y las últimas se hallan siempre en relación con la disposición y los usos de las uñas en las especies que las tienen.

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Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, reptiles. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon. Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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