Reptiles. Zoología. Página 12. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. en Aragón.
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Reptiles. Zoología. Página 12. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 4

Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de junio de 2021 última revisión



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española de los animales se tomó, pues, en su principia del fenómeno de la respiración aérea; y por eso el aditivo animalis, derivado de animal, significaba entre los romanos, no solo el que respira, sino también el que tiene vida, y, lo que era lo mismo para ellos, el que está animado.

Estas ideas acerca de la vida estaban por otra parte conformes con las de los griegos, para quienes las palabras s&w, animal, y ¡>™,, vida, solo diferian en su terminación y en su género.

Véase, pues, como la idea mas sencilla que el hombre se formó primeramente de un animal fue la de un ser que respira. Mas adelante, se completó esta idea con la de un ser que tiene en si un principio de actividad que le hace capaz de recibir las impresiones del mundo exterior, y de encontrarse debilitado ó excitado por ellas, y luego otro principio de actividad que le da la facultad de moverse ó de obrar en este mismo mundo. Elevóse, por fin, á un principio superior de actividad, al cual se hallan subordinados los otros dos, alto, que tiene la facultad de percibir estas impresiones, y al cual se hacen sensibles causando en él un sentimiento de placer ó de dolor, de inclinación ó de aversión, y , por consiguiente, la voluntad de obrar, según puede hacerlo por medio de sus órganos del movimiento.

Se ha creído también poder añadir á estas caracteres facultativos un carácter orgánico y funcional, y es el de hallarse provisto de una bolsa interior, con su entrada (la boca) en la superficie del cuerpo, para recibir del exterior las sustancias alimenticias y digerirlas; pero á su tiempo veremos que este carácter no es absoluto, porque falla en algunos de los animales mas sencillos.

Pero dejemos á un lado estas consideraciones que nos alejarían demasiado del término á que nos proponemos llegar, y pasemos á hacer algunos comentarios sobre el encadenamiento de los seres y el desarrollo ascendente del reino animal, ideas embrionales que se agitan en las cabezas de todos los hombres, aun en las de aquellos que son incapaces desospechar siquiera la importancia de estas cuestiones. Ideas en embrión, que los naturalistas se esfuerzan en desarrollar, para que la opaca luz que hoy despiden se convierta en brillantes rayos de esplendor, y que en vez de ser blancas nebulosas que conduzcan al hombrea cien precipicios, se conviertan en la fulgente estrella que le conduzca al nuevo Belén de la Historia llatural.

Para comprender bien el encadenamiento de los seres seria preciso remontarnos con el pensamiento á las mas antiguas épocas de nuestro planeta, antes del nacimiento ó de la creación de las criaturas organizadas, cuando las fuerzas de la naturaleza se agitaban aun en las entrañas del globo, ora mediante fuegos volcánicos, ora con inundaciones ó diluvios que viniesen á depositar sucesivamente las capas superpuestas de los terrenos en su superficie mas fria. En aquel entonces bajo la influencia del agua y de una moderada temperatura, durante los largos períodos de esas edades sepultadas en la inmensidad, se debe suponer el desenvolvimiento gradual de los organismos vegetales y animales. Sus restos asombrosos yacen sepultadosaun en esos depósitos carboníferos, en esos enormes estratos de conchas marinas esparcidas por todos los continentes. La geología demuestra con el irrecusable testimonio de sus fósiles y de las grandes osamentas antidiluvianas, las catástrofes de las generaciones que debieron sucederse sobre este antiguo teatro de trastornos. Pero descendiendo hasta losterrenos primitivos, los granitos, los gneis y los esquistos y hasta las calizas primordiales, se encuentran los límites del reino de la vida. Hubo, pues, un tiempo en que no existían ni animales ni plantas. ¿Cuál debió ser entonces su causa formadora, y cual el limo ó barro que concibió los gérmenes de tan maravillosas estructuras animadas? Hé ahí una cuestión que no podemos explicar sin la intervención de una inteligencia suprema. Esos ensayos de imperfectas organizaciones progresivamente elaboradas en el seno del fango, aunque celebradas por la poesía antigua de Lucrecio y de Ovidio, no satisfacen á nuestras inteligencias, alumbradas hoy dia por la ciencia anatómica, que contemplan las admirables relaciones de armonía entre todas las partes de cada animal y de cada planta, para llegar á un fin manifiesto, cual es nutrirse, defenderse y reproducirse.

Con harto laboriosa lentitud nos permite la naturaleza levantar una punta de su tupido velo, pudiéndose ya expresar como una ley este principio: «nuestro mundo despliega sucesivamente en su superficie (medíante la serie de los organismos vegetales y animales) la inteligencia divina de que se halla penetrado» como sin duda también las demás esferas desde el origen de las cosas.

Y con efecto imposible es al presente separar unos de otros los seres procreados, ó dividir ó fraccionar su origen, porque bien puede decirse que todos emanan de una lítenle común asociándose mediante multiplicadas concatenaciones. La planta es proporcionada al insecto que nutre, así como puede decirse que está instituido y calculado el animal con relación al vegetal que transforma en su propia sustancia. Los dientes del herbívoro y sus instintos son diferentes dé los del carnívoro. La abeja debe recoger el néctar; el polen de las llores, así eolito la Musía carnada y su larva han denutrirsede un cadáver en putrefacción. Habia, pues, un plan, mi conjunta combinado en la inteligencia y organización del gran todo, para auxiliarse entre sí y constituir un cuerpo.

Si todo debió principiar, en nuestra esfera terráquea en el seno de un barro fertilizador, merced á la mezcla ó amalgama de los elementos terrestres y acuosos, auxiliados por el calor, por la luz, por la electricidad y por otros agentes imponderables, todo fue también al principio un imperfecto croquis ó bosqueja. Algunos ensayos vegetales y animales procedieron de los glóbulos y de las vejiguillas, prototipos dé las musedineas, de los infusorios, mónadas, ú otros bosquejos primitivamente informes regularizados luego en todas las especies vivas según sus necesidades.

Pero elreino vegetal y el animal qué forma cada uno de ellos parte de este tenebroso origen se han ido agrandando, desenvolviendo, multiplicando y complicando en razas é infinitas especies en todos los espacios del globo, en los continentes ó en las aguas, diversificándose según las circunstancias para apropiarse á las localidades, bien puede decirse además que las modificaciones del organismo son la expresión de la inteligencia superior que todo lo preside. Con efecto, no es probable (según sostuvo Lamarck) que el ave ó la mariposa hayan inventado por sí mismas alas para lanzarse al campo de la atmósfera, ni que el topo se haya privado voluntariamente de su vista para hundirse en la tierra. Ningún ser pudo elegir su destino; sino que una Providencia altísima ordenaba cada estructura para la función que debia desempeñar en este mundo. Esto es evidente para las plantas, á las cuales ninguna voluntad personal puede hacer obrar, y sin embargo, no puede decirse que sea una ciega necesidad la que proteja la semilla con 1111 núcleo duro, ó debajo de cubiertas coriáceas y la que dispone sabiamente todas las partes de una Unípara la reproducción del vegetal. ¿Qué fatalidad de formación podríamos suponer en esas existencias orgánicas, puesto que el mundo pudiera pasar sin muchas de ellas, y puesto que se pierden razas enteras y se destruyen sin que se resienta el conjunto? Véase sino como ninguna falta nos hacen los mammuths, los Megalosaurm y demás monstruos antidiluvianos.

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Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, reptiles. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon. Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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