Reptiles. Zoología. Página 21. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. en Aragón. 
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Reptiles. Zoología. Página 21. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 4



ERPETOLOGIA. ANATOMIA

cuatro piezas, que son la caja ó el tímpano, un peñasco, una porción mastoidea , y otra temporal ó zigomática. No merecen por ahora especial mención estas piezas, salvo la mastoidea que lleva celdillas en el interior para recibir el aire; y la zigomática qre tal vez sea el hueso de que hemos hablado en el esfenóides. En general el esfenóides es cartilaginoso en su porción media inferna ó craneal, la cual entra y se ajusta en la escotadura que dejan en je sí los frontales v los huesos medios del esfenóides. Las partes mas óseas del etmóides están incluidas en el número de los huesos de la cara y se hallan colocadas en las fosas nasales cuando son estas algo extensas.

La cara se divide en mandíbulas superior é inferior. Considerables son las diferencias que presentan en la clase; mas en general puede decirse que la superior está muy sólidamente fija en el cráneo en todos los reptiles, menos en las verdaderas serpientes y á veces en los últimos batracios urodelos, los cuales la tienen formada por piezas movibles, articuladas, separables, protráctiles, retráctiles y dilatables. Con efeCo, presentan esta movilidad entre sí y con el cráneo las piezas mandibulares, los palatinos, y el hueso particular que une á estos con la apófisis pterigóidea. Esta conformación, que en los ofidios soló se observa entre los de mandíbulas dilatables, tiene cierta analogia con lo que se ve en los papagayos y en algunas otras aves que pueden mover su pico superior cuando se deprime ó baja el inferiór. La mandíbula inferior difiere constantemente de la dé los mamíferos, aproximándose á la de las aves, por su modo de articulación provista de una foseta, cubierta con cartílagos para obrar, como un verdadero cóndilo, sobre un hueso distinto, soldado á veces con el cráneo, pero las mas de las veces móvil é interartícular, á la manera del hueso cuadrado de las aves. La misma mandíbula inferior en las serpientes, no tiene casi nunca unidas por medio de síntisis sus dos ramas, sino que por el contrario pueden separarse para ensanchar y estrechar la cavidad bucal, sirviendo además muy á menudo solo para retener la presa, y no para mascar.

En ningún reptil, mejor que en el cocodrilo, se pueden tal vez estudiar con facilidad los huesos de la cara. Por esto su cabeza sirve de tipo para el estudio dé los huesos de la misma región en los demás reptiles. Es lo general que se encuentren en esta clase, dos maxilares, uno ó dos intermaxilares, dos pómulos ó huesos yugales, dos nasales, dos ungíais ó lagrimales, dos palatinos, y uno ó dos vómeres. Ademas se encuentran los cornetes, y un hueso particular que, bajo diversas formas, se distingue en todos los reptiles, sirviendo para unir el pterigóides con el yugal y la mandíbula superior.

En las tortugas en general, menos los chelys y los matamata la mandíbula superior, y hasta la inferior, tienen muchos puntos de contacto con el pico de la mayor parte de las aves, por su forma, por su estructura y hasta por sus usos. Las piezas principales que orillan la boca están recubiertas por un estuche córneo cortante destinado á dividir los alimentos. No se ven huesos de la nariz propiamente dichos. Nada particular se nos ocurre decir de los saurios en este párrafo. En general los huesos de la cara en los ofidios son débiles, y se hallan como suspendidos debajo del cráneo, donde las cuatro ramas longitudinales se deslizan por debajo de un punto articular que les permite verificar movimientos de báscula y de desviación: no sirven realmente para la masticación, sino para coger y retener la presa, y á menudo para herirla, sin que por eso sean muy robustas. Falta el hueso yugal. Los palatinos y los pterigoideos llevan dientes acerados, y constituyen una especie de mandíbula interna. También están guarnecidos de dientes muy puntiagudos los huesos mandibulares. Un carácter particular de los huesos de la cara de los batracios sin cola, consiste en que vistos por debajo, por el lado del paladar, se observa una línea media correspondiente á la base del cráneo; luego dos grandes espacios libres, cuyos bordes están formados interiormente por los palatinos, interior y exteriormente por las mandíbulas, y posteriormente por el esfenóides. En las últimas especies Ios arcos mandibulares se acortan y obliteran en términos de no encontrarse apenas mas que algunos rudimentos suspendidos en las carnes. Distínguense tan solo los premandibulares y los arcos palatinos, y aun á menudo, en vez de los huesos del paladar, pequeñas láminas óseas armadas de puntas ó de ganchos juntos, muy apretados y dispuestos por fajas ó filas quicunciales, casi como en algunas especies de peces.

La mandíbula inferior en los reptiles se articula casi del mismo modo que en las aves, es decir, por medio de una cavidad que recibe una eminencia del temporal (en las tortugas y los cocodrilos), ó una pieza interartícular distinta (en algunos saurios, siempre en los ofidios y las mas de las veces en los batracios) que corresponde al hueso cuadrado. El mecanismo de este hueso interarticular varia mucho según los géneros, y hasta en las especies; pero siempe se halla enlazado con los movimientos que puede ejecutar la boca para coger y retener la presa. Es muy raro que la mandíbula inferior lleve una verdadera apófisis corónoides delante del cóndilo, notándose, al contrario, en muchos una eminencia ósea, mas allá de la cavidad articular que da por detrás inserción á músculos destinados á abrir la boca. De esa articulación así dirigida hacia atrás, y de la falta de apófisis coronóídes, resulta que las ramas de los huesos supra é ínframaxilares se aplican paralelamente en la mayor parte de su longitud, pudiendo también ser muy considerable su recíproca desviación, como se ve en los cocodrilos, uroplatos y serpientes que tienen la boca hendida mas allá de los ojos y de las orejas.

Los quelonios tienen soldados entre sí por sínfisis los arcos maxilares, cuyo borde superior no lleva dientes, sino que constantemente se halla recubierto por un estuche córneo, menos en los chelys. Tal vez sea un carácter peculiar de los cocodrilos tener la mandíbula inferior mas larga que la cabeza propiamente dicha. En las dos ramas unidas por verdadera sutura, se distinguen seis piezas bien visibles; y lo mismo, con variantes de forma, de longitud, etc., se observa en los demás saurios. En los ofidios consta de dos ramas sin sínfisis si las mandíbulas se pueden separar. Estos huesos son casi rectos y corresponden á los mandibulares. En las anfisbenas, que se parecen á los saurios porque las ramas están soldadas y encorvadas en parabola, se ve una especie de apófisis coronóides destinada para la inserción del músculo crotáfites. Por fin, en los batracios las ramas del hueso maxilar inferior raras veces se unen por medio de sínfisis, y á veces en este punto de unión no hay mas que un cartílago que permite una especie de movilidad, como se ve en las ranas y en las hilas. Es vario el número de piezas que componen cada una de las ramas, pues hay tres en las ranas y los urodelos, y cuatro en la sirena, dos de ellas con pequeños dientes.

Tal es en globo el estudio osteológico, en los reptiles, de la cabeza la cual se articula con las vértebras, por medio de un cóndilo occipital ó tubérculo de muchas facetas que dificultan considerablemente los movimientos sobre el tronco. Los batracios son casi los únicos reptiles en quienes se verifique la articulación de la cabeza por medio de dos cóndilos occipitales, del mismo modo que en los mamíferos, (en los Squalus y en las rayas), y como la cabeza es en general muy poco móvil sobre el cuello, raras veces la porción posterior del hueso del occipucio presenta crestas óseas ó protuberancias para la inserción de músculos,

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Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, reptiles. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon. Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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