Reptiles. Zoología. Página 7. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. en Aragón. 
Naturaleza de Aragón > Museo pintoresco de Historia Natural. > Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 4

Reptiles. Zoología. Página 7. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 4



Anterior | Página inicial | Página siguiente

INTRODUCCIÓN.

re respecto de la carne; y de igual manera los rállales de agua que circulan por el seno del globo difunden en él la vida, así como las venas lo verifican en un cuerpo organizado. Las rocas representarían, por lo tanto, su esqueleto óseo, etc. Siguiendo estas analogías se ha considerado el mundo, el macrocosmos, como el gran modelo de toda organización; y de ahí viene que se le llame al hombre pequeño mundo ó microcosmos, porque reúne al parecer en sí mismo todas las perfecciones de la naturaleza; y efectivamente, nuestra alma es respecto á nuestro cuerpo, lo que es Dios respecto al universo.

Pero si las facultades de la vida están mas desarrolladas en el hombre, en los animales y en las plantas, que en los minerales, también son en cambio mas destructibles en aquellos; porque una gran herida basta á menudo para matar á un hombre, á un cuadrúpedo, á una ave; y si bien el gusano, el zoolito, y sobre todo el árbol, la planta, no perecen con un solo golpe; sin embargo, al descender al mineral, se ve que no hay para él muerte posible, pues goza de una vida sorda y oculta, de suerte que hay limitadas proporciones entre la cantidad de vida y el poder de muerte.

En un cuerpo perfectamente organizado, como el hombre y el cuadrúpedo, solo hay un centro de vida, de manera que el individuo no puede ser divisible, según indica la misma voz individuo. En el zoófito y la planta, hay ya muchos centros, pues dividiendo dichos seres, se les propaga por esquejes y estacas; pero en el mineral, estos centros de vida se hallan aun mucho mas multiplicados, supuesto que cada molécula goza en él de propia existencia. A medida que aumenta el número de estos focos de vida en un cuerpo cualquiera, se vuelven mas pequeños y constan de menos órganos; siguiéndose de ahí que su estructura es mas sencilla, mas limitada, mas oscura y al propio tiempo mas adherente; y por el contrario, cuanto mas reunidos se hallan estos centros de vida en corto número de grupos, ó concentrados en un solo foco, tanto mas sensibles y desarrolladas están sus fuerzas, y con tanta mayor energía se ejerce su actividad. Por ejemplo, una nación se compone de un gran número de individuos que, obrando cada uno en particular, no dan resultados generales bien notables; pero si se mueve con toda su masa y mediante un común esfuerzo, producirá grandes efectos; de igual manera componiéndose un cuerpo mineral de una prodigiosa multitud de moléculas dotadas cada una de su pequeña porción de vida, y cada una con su acción particular, la masa considerada en conjunto parece que se halle animada, porque el trabajo no se opera mas que de molécula á molécula, según perfectamente se ve en las operaciones químicas. Por el contrario, un cuerpo organizado es un compuesto de moléculas que tienden todas á una acción simultánea y hacia un solo objeto, que jamás obran por sí solas, sino siempre reunidas y de consuno, y véase ahora el porque estas vidas particulares agrupadas en un foco, presentan un resultado muy superior al del mineral. Pero cuando el animal y la planta mueren, cada molécula recobra su vida propia, y pasa al estado de muerte que denominamos estado mineral.

De lo dicho se infiere que la vida de un cuerpo organizado no es mas que la concentración, en un solo foco, de muchas fuerzas moleculares, consistiendo la muerte en la simple separación de estas mismas vidas. Por lo tanto, la naturaleza no está ni mas ni menos animada, ora se multipliquen, ora perezcan los cuerpos orgánicos, puesto que cada partícula de materia ha recibido al parecer de la Divinidad su dosis indestructible y radical de fuerza; con el bien entendido, además, que en la naturaleza no hay muerte absoluta, sino tan solo relativa á nuestra existencia organizada.

Si se encontrase sobre la tierra una sola molécula enteramente privada de vida, ven una muerte absoluta, no cedería á ninguna de las fuerzas del mundo. Eternamente inmóvil, inactiva é incomunicable, no se prestaría á ninguna ley del movimiento y de la atracción, ni se combinaría con nada, sirviendo de obstáculo á toda la naturaleza. No se la podría ni comprender, ni tocar, ni ver; porque seria una, no tendría absolutamente relación alguna con nada de lo que existe en el universo, y únicamente Dios pudiera cambiar su existencia ó dotándola de vida, ó anonadándola.

Parécenos que no se nos echará en cara que concedamos el movimiento espontáneo ó la vida á la materia, porque no concebimos que esta pueda poseer tal movimiento por su propia esencia, ni que se vuelva capaz de organizarse mediante su propia energía, ya bajo la forma de animales, ya bajo la de cualquiera de los cuerpos que vemos en el universo.

Con efecto, si una sola molécula poseyese en sí esencialmente el movimiento espontáneo y autocrático, ó tendría la voluntad y el conocimiento para dirigirse, ó no le tendría. Si poseyese sentimiento, voluntad y conocimiento, seria Dios, y se crearía á sí misma, veríamos salir de la tierra hermosos animales, hombres, y por fin las mas extrañas maravillas que se pueden producir, según suponen los epicúreos que así debieron pasar estos hechos en el origen de las cosas.

Debemos deducir, pues, de todas estas consideraciones que el movimiento y la vida no son de esencia propia de la materia, sino que le han sido dados en diversas proporciones; por cuyo motivo hay varias sustancias impropias para la composición de los animales; como muchas tierras, y varios cuerpos metálicos que no se impregnan ni se penetran de las facultades de sentir y de moverse.

Si vemos, pues, moléculas minerales que no pueden prestarse á la organización, incapaces de nutrir á un ser vivo y de transformarse en su naturaleza animada, no debemos deducir por eso que carezcan de vida propia; sino que estando conformadas de diverso modo que las partículas organízables, solo han sido creadas para el género de vida mineral. Otros hay, por el contrario, que como el carbono, el hidrógeno, el ázoe, el oxígeno, etc.; forman individuos organizados por ser susceptibles de reunir sus fuerzas vitales, de suerte que merced á la diversa combinación de las partículas primitivas, se han constituido todos los cuerpos del universo. En la naturaleza no puede haber muerte, porque todo ha sido creado por el Ser Supremo, eterno manantial de toda existencia, y porque la muerte no puede salir del seno de la vida.

Con efecto, un cuerpo organizado apenas difiere de otro bruto mas que en hallarse concentradas en el primero las vidas particulares, y diseminadas por todas las moléculas en el segundo; de consiguiente, no hay diferencia alguna específica en su naturaleza, sino que todo depende de la mayor ó menor centralización de las fuerzas vivas de la materia, para organizar la planta, el animal y el hombre. Pero es preciso distinguir muy bien los resultados de esta reunión de las fuerzas vitales, porque se observan en el hombre y el animal dos modos de existencia. El primero es físico ó dependiente de los órganos materiales, y así vemos que sumidos en el sueño esos seres, gozan completamente de la vida material que consiste en funciones puramente vegetativas, es decir que digieren, transpiran, circulan sus humores; crecen sus diversas partes, verifícanse sus secreciones, y se ejecutan sus funciones como en las plantas. Hé aquí todo lo que puede producir esta concentración de las fuerzas vitales materiales, con el bien entendido que la existencia de todos los animales principia por ese estado de sueño ó de vegetacien. La naturaleza no podía elevarse á mayor altura en este orden de existencia con las solas propiedades atribuidas á los cuerpos brutos por ello -

Anterior | Página inicial | Página siguiente

Índice de páginas y de contenidos,
Índice de ilustraciones.



Biblioteca ilustrada de Gaspar y Roig.
Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
Descripción completa de los animales, vejétales y minerales útiles y agradables:
su forma, instinto, costumbres, virtudes ó aplicaciones á la agricultura, la medicina y las artes en general, comprendiendo mayor número de géneros que en todas las obras publicadas hasta el día.

Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, reptiles. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon. Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

Copyright 1996-2021 © All Rights Reserved Javier Mendivil Navarro, Aragón (España)

Aclaraciones o corregir errores por favor escríbenos

Aviso Legal. Esta actividad de la Asociación Cultural Aragón Interactivo y Multimedia te presenta la riqueza natural de Aragón y el resto del mundo para que la consideres como un valioso patrimonio.

Esta web no usa directamente cookies para seguimiento de usuarios,
pero productos de terceros como publicidad, mapas o blog si pueden hacerlo.
Si continuas navegando es que aceptas el uso de cookies en esta web.