Reptiles. Zoología. Página 13. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. en Aragón. 
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Reptiles. Zoología. Página 13. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 4



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Una nueva creación puede reemplazar en la infinita duración de los siglos á la que puebla el mundo actual, así como un sistema sigue á otro; pero siempre cada sucesión de dinastías constituirá sin duda un conjunto armónico cuyos diferentes miembros se corresponderán y sostendrán recíproca y necesariamente. Así vemos razas inferiores destinadas para sostener y alimentar á otras mas elevadas, á la manera que la plebe para la aristocracia en la gran familia humana; al paso que hay, por otra parte, una gerarquia de parásitos que heredan lo supérfluo de la riqueza para restablecer un equilibrio de repartición en la república universal: véase como la muerte de unos sirve para la vida de otros.

Además, importa considerar que el círculo regular de los años, el retorno de las estaciones y de las temperaturas, arrastran necesariamente ese encadenamiento de revoluciones anuales, diurnas y demás que renuevan las generaciones de los seres organizados sobre nuestro planeta. De esta suerte aparecen y mueren millares de insectos y de plantas en el curso del año, se reproducen las hojas y los frutos, y se, verifican las mudas y las metamorfosis en los dos reinos. Un poder fatal ó providencial, eleva todas las legiones de criaturas que se levantan, y que luego caen en el orden general prescrito por la naturaleza. Si todo se halla reglado de antemano, ó mejor, sí los seres inferiores se ven obligados á conformarse con esas revoluciones del grande universo, ¿cómo se concibe que el mundo vivo se hallase abandonado al azar de las circunstancias? Necesitábase una coordinación en sus funciones, y por igual causa en sus estructuras orgánicas. Requeríase una inteligencia directora, una alma informante, según se ha dicho, que asistiese y presidiese la distribución del cuerpo humano desde los primeros lineamentos del embrión en el seno materno. De igual modo las necesarias relaciones entre el macho y la hembra, entre las especies próximas, entre las razas enemigas ó antagonistas para el ataque y la defensa, etc., prueban, en cada clima y donde quiera, esas previsiones y esas coincidencias.

Supuesto que no cabe dudar que el hombre ocupa la cumbre mas alta de la animalidad, al paso que el monas microscópico constituye al parecer su base inicial, bien puede concebirse todo el reino animal, como un gran cuerpo esencialmente unido, sean cuales fueren el número y la diversidad de sus ramas ó de sus clases.

Ciertamente, ni los vegetales, ni los animales, en sus tribus mas perfectas, constituyen un solo tronco ascensional para subir sin desviación, desde el moho y el liquen criptógamo hásta la yerba monocotiledon, y de esta al grande árbol dicotiledon dotado dé los órganos sexuales mas complicados. Mil y mil especies intermedias, esparcidas por la superficie de los continentes, se entrelazan por medio de anastomosis y de nudos que relacionan entre sí sus familias, como en un mapamundi, en muchos puntos, ó mejora la manera de espesos zarzales enredados en todos sentidos. Así tampoco en el reino animal, si puede subir sin interrupción desde el pólipo al gusano, al insecto, á los crustáceos y á los moluscos; encuéntrense vastos huecos ó vacíos entre los animales vertebrados y los invertebrados; las aves no enlazan los reptiles con los mamíferos; proyéctanse ramos fuera de cada clase porque los murciélagos, los anfibios y los ornitorincos se alejan del tipo regular de los cuadrúpedos; entre las aves el aptenódites nadador sin alas, la corredora avestruz sin vuelo, salen de la clase en que están incluidos el ave del paraíso y la fragata de largas alas pero casi desprovista de patas. Pero todas estas modificaciones parciales no impiden el desenvolvimiento general de la animalidad en sus mas importantes atribuciones. Por eso el cerebro de la lombriz de tierra es ya el bosquejo del cerebro del hombre, reconociéndose también en la mas sencilla vértebra todos los órganos principales de la humana estructura. Este encadenamiento de la serie animal se manifiesta en pequeño, en cada individuo, desde el estado de feto basta su completo desarrollo.

En virtud de esta idea, se ha comparado con bastante exactitud el embrión del hombre que nada en las aguas del amnios con el pez; pues en un principio tiene igual cerebro, según hizo observarlo Tiedemann; tampoco llega á ser la circulación doble y completa, como en los mamíferos y las aves hasta que el aire atmosférico baña los pulmones. La anatomía comparada demuestra, con gran multitud de hechos, esa progresión ascendente desde los mas ínfimos organismos hasta el de la humanidad en el curso de la embriogenia.

De esta suerte se desenvuelve cada germen, primero en el estado embrional, adormecido y vegetante, luego extendiendo sus miembros, abriendo sus sentidos, agrandando su encéfalo, para perfeccionarse merced á la continuidad del crecimiento. Entonces se lleva á cabo esa inmensa gradación en la serie de los reinos vegetal y animal, como en el individuo, para engendrar mas alto que si, bajo la influencia ascendente del amor ó del principio organizador, por el infinito camino de los siglos, con la acción fecundante y maturatriz del calor ó del sol, que es el motor de nuestro sistema planetario. Si todo es creación y sucesivas elaboraciones, todas las vidas se sostienen, se exaltan las unas á las otras pasan, pues, por diversas encarnaciones á la manera de las divinidades de la India, susceptibles de metamorfosis mas elevadas, al través del eterno ciclo de las edades. Entonces todas estas existencias no son mas que manifestaciones perfectibles y transitorias de las inteligencias que las animan bajo sus diversos aspectos.

Puede decirse que la misma Divinidad se funde en sus criaturas, recorriendo así bajo la forma de cada uno de los animales, como bajo la del hombre, todas las condiciones posibles de la vida, y siguiendo la cadena natural de las transformaciones ó metensícosis ascensionales que ha impuesto á la materia.

De esta suerte se manifiesta la progresiva ellores-ceucia del poder divino interior del globo, desplegándose en su superficie en el curso de los siglos. En un principio las creaciones primitivas ó antidiluvianas fueron groseras, extravagantes, irregulares en sus masas, cual lo prueban esas monstruosas osamentas que nos asombran en las descripciones de Cuvier y de Búckland. En ellas abundaba mas la materia que la inteligencia; pero luego esa brutalidad informe se fue desbastando y depurando. Nacieron razas mas delicadas, y hasta en las aéreas ó ligeras estructuras de los insectos desplegó un maravilloso instinto; donde quiera agrupadas las facultades nobles en el cerebro aparecieron al exterior; vivificóse la materia, exaltóle la animalidad hasta la creación de la humanidad que es su remate y su obra maestra, entrando ya mas directamente en comunicación con su principio de formación. Desde aquella época no cesa de crecer el mismo movimiento de organización progresivo y de inteligencia; la naturaleza humana se perfecciona y civiliza cada vez mas, invade el mundo que es su herencia y su patrimonio, cria junto á él animales á quienes hace partícipes, por medio de la domesticación, de parte de su industria para destruir las fieras y para cultivar el globo. Así debe desplegarse sucesivamente con la cabeza ó el vértice de la escala zoológica, ese poder intelectual cuya animalidad solo reside en el cuerpo. Tal es la grande marcha de las cosas en nuestro planeta, que principió por el barro y por la brutalidad, y hoy día, se lanza ya por medio de irradiaciones cada vez mas brillantes, hasta la inteligencia celeste para reunirse con su vivificante manantial.

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Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
Descripción completa de los animales, vejétales y minerales útiles y agradables:
su forma, instinto, costumbres, virtudes ó aplicaciones á la agricultura, la medicina y las artes en general, comprendiendo mayor número de géneros que en todas las obras publicadas hasta el día.

Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, reptiles. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon. Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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