Reptiles. Zoología. Página 38. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. en Aragón.
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Reptiles. Zoología. Página 38. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 4

Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de junio de 2021 última revisión



ARTÍCULO VI.

De las secreciones en los reptiles.

Todos los seres organizados deben su existencia á las secreciones, porque sus elementos fueron primitivamente líquidos, y todos los fenómenos de la vida son, en último análisis, para la filosofía, ó para el hombre que desea conocer el origen de las cosas, descomposiciones y nuevas combinaciones de los elementos ó de los principios de la materia.

Hemos hablado ya de algunas secreciones como las de la asimilación (pág. 31, col. 2.?), las de la adiposidad (páfis. 33 y 34, col. 2a. y I.), las de la bilis (página 31, col. 2.a), etc., etc. Réstanos hablar ahora de algunas otras bastante curiosas y sorprendentes.

Todos los reptiles sin excepción tienen dos ríñones, pero de forma, tamaño y estructura variadas; todos tienen igualmente uréteres, pero su terminación difiere algún tanto en los diversos órdenes. En las tortugas, por ejemplo, los ríñones son cortos, redondeados, aunque lijeramente comprimidos; planos por un lado, convexos por otro, con muchas escotaduras; en el borde externo se halla su superficie como vermiculada. Vése también á lo largo de su borde interno, una especie de apéndice granular correspondiente á la cápsula supra-venal. Los pequeños canales que provienen de ellas, y que son los orígenes, de los uréteres, se unen en cada lado en un solo tronco que desemboca casi inmediatamente en la parte inferior de la vejiga de la orina hacia su cuello. En algunas especies los uréteres terminan, directamente en la cloaca; sin embargo, Bojanus representó la primera disposición en el Ernys europaea. Esta vejiga, que es enteramente distinta y notable en este orden, es mas ancha transversal que longitudinalmente. Por lo demás, los quetomos son casi los únicos reptiles que presentan una verdadera vejiga de la orina, pues las especies de los demás órdenes se hallan casi en el mismo caso que las aves, es decir que falta en las serpientes, en los lagartos y en los batracios, por mas que todos estos animales tengan ríñones y uréteres. Los saurios presentan estas glándulas situadas muy cerca de la pelvis, ó por lo menos, del remate del tubo intestinal. En las serpientes no se adhieren tanto á la columna vertebral; siguen los movimientos de los intestinos, por estar comprendidos en la doblez del peritoneo, y son mucho mas largos. En los batracios son cortos y se hallan situados en la región de los lomos con los testículos. Se ha observado además que en las salamandras, los canales deferentes, que provienen de los testículos, son al parecer los mismos que tomaron su origen en el tejido de los ríñones, puesto que son continuación suya.

Hemos dicho ya (pág. 33, col. 2.a) que la pretendida vejiga urinaria de las ranas, de las hylas y de los sapos, como igualmente la de las salamandras, es una especie de cisterna en la cual se ve un humor acuoso, casi puro, destinado para la exhalación cutánea y acarreado al parecer por los vasos sanguíneos, ó por los linfáticos.

En cuanto á la naturaleza de la misma orina, es en los saurios y los ofidios una especie de papilla blanquecina que contiene, casi como la de las aves, sales de base caliza ó amoniacal. Hasta se pretende que en Egipto se ha recogido esta especie de materia de suma blancura y de tenuísimas moléculas, para preparar con ella una especie de afeite que se vendía pon el nombre de cordilos: Ex stercore candidísimo, friabili, ad faciemerugandam unyuentum merilrices ilarabant, dice Plinio en su Historia natural (libro 2S, cap. ii). En ciertas circunstancias las ranas y los sapos, para favorecer su fuga, se desembarazan del agua depositada en el receptáculo del humor de la transpiración; pero no hay para que recordar que este líquido no es una verdadera orina.

Muchos reptiles despiden olor, produciéndolo al parecer mediante la evaporación de humores volátiles que segregan en diversas partes del cuerpo; pero sobre todo lo emiten por el orificio de la cloaca en determinadas circunstancias. Con efecto, encuéntranse en casi todas las especies, en la margen del ano y en el interior, en el espesor de lá base de la cola, dos bolsas ó vejigas mas ó menos extensas llenas de un humor particular y designadas con el nombre de bolsas anales. Bojanus las ha descrito muy bien, y en los cocodrilos el padre Plumicr, quien dice positivamente que en el estado fresco se hallan llenos estos sacos de un humor amarillento, espeso y de olor de almizcle. Casi todos los saurios y los ofidios presentan otras análogas; y por eso cuando se cogen las culebras, las víboras y hasta los anguis, por efecto de un saludable miedo, se apresuran dichos animales á despedir aquel, humor, cuyo olor penetrante, desagradable y muy persistente, disgusta á la mayor parte de los animales que les atacan. No se han observado estas bolsas, ó por lo menos no han sido indicadas, en los batracios: sin embargo, en los modelas los labios longitudinales de la cloaca que se entumecen y se coloran de tan

cion de un líquido, de la materia de la transpiración, cuya cantidad aumenta en razón de lá mas elevada temperatura atmosférica. El animal resiste el calor mientras no le deseque el aire; y perece cuando no puede reparar ya las pérdidas de su jnadefaccion, mediante una nueva absorción de líquidos que se verifica con suma rapidez por una especie de endoarrtosis ó de respiracion al través de la piel. Bajo este punto de vista han sido comparadas las ranas con las alcarrazas á causa de la porosidad de la materia de que se componen. El enfriamiento del animal depende de una causa esencialmente física, aunque auxiliada por la disposición de los órganos.

La brusca transición de una temperatura baja á otra mas elevada, mata súbitamente á los reptiles, habiéndose comprobado que las ranas perecen con solo pasarlas de un líquido á otro cuya, temperatura sea superior en 6º C. La actividad de la respiración crece en razón de la elevación de la temperatura del aire, por manera que los fenómenos químicos se aumentan ó se disminuyen según sean las circunstancias exteriores, así como también por la misma voluntad del animal. Dolaroche observó que las ranas expuestas á un calor de 27ºC. absorbían cuatro veces mas oxígeno que cuando se hallaban sometidas a solos 6.º ó 7°

Otros experimentos positivos han demostrado que en los reptiles, y sobre todo en los batracios, desempeña evidéntemente la piel las funciones da los pulmones (pág. 36, col 2.a). Las bylas y los sapos tienen mayor necesidad de la respiración cutánea que de la pulmonar. En las tortugas y en las serpientes la respiración de los pulmones basta durante el verano.

Vemos, pues, que el frío los aletarga determinando su inmovilidad y al parecer su insensibilidad á todo lo que pasa alrededor suyo. Entre nosotros podemos observarlo en las ranas, salamandras, tortugas terrestres, culebras y lagartos; pero lo sorprendente es que efectos absolutamente semejantes dependen al parecer de una causa inversa en las especies que viven en los ardientes climas situados mas allá del ecuador, según observó Mr. de Humboldt en los cocodrilos y los caimanes. Véase el por qué parece que desaparezcan los reptiles en ciertos meses del año, y también el por qué, según hemos dicho ya, son mas comunes en los países meridionales que en los del norte. Esta circunstancia hizo decir á Linneo, en su estilo siempre pintoresco, y raras veces antitético que los reptiles eran animales fríos que viven en los paises calidos (Frígida mstuantium ammatia).»

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Biblioteca ilustrada de Gaspar y Roig.
Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
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su forma, instinto, costumbres, virtudes ó aplicaciones á la agricultura, la medicina y las artes en general, comprendiendo mayor número de géneros que en todas las obras publicadas hasta el día.

Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, reptiles. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon. Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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