Reptiles. Zoología. Página 20. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. en Aragón.
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Reptiles. Zoología. Página 20. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 4

Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de junio de 2021 última revisión



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ERPETOLOGIA ó TRATADO DE LOS REPTILES.

CAPITULO PRIMERO

En el estudio de estas funciones principiaremos por indicar las diferencias mas notables que presentan los órganos que sirven para desempeñarlas; y luego expondremos aquellas modificaciones de ejercicio que merezcan llamar la atención de nuestros lectores, con el objeto de facilitarles la lectura de la descripción de cada reptil.

ARTÍCULO PRIMERO

De la osteología de los reptiles.

Debemos considerar la cabeza, el tronco y las extremidades, del mismo modo que en el hombre.

La cabeza consta igualmente de cara y cráneo. Su conjunto forma un todo continuo y sin articulaciones movibles en los quelonios, en la mayor parte de los saurios y casi también en todos los batracios sin cola; pero en los demás reptiles, los huesos de la carase mueven mas órnenos sobre el cráneo, y basta unos sobre otros, con la particularidad de estar las ramas de la mandíbula inferior separadas, y de ser susceptibles de abrirse para ensanchar la entrada y la cavidad de la boca en su totalidad.

El cráneo de los reptiles, comparado con el de los peces, consta de menor número de huesos; y visto lo que se observa en los mamíferos y en las aves, es proporcionalmente menos voluminoso que la cara, lo cual depende al parecer del modo de prehensión de los alimentos. Se amolda perfectamente su cavidad, como en las dos primeras clases, sobre el encéfalo, menos en los últimos batracios, los cuales, bajo este punto de vista, se parecen á los peces, sobre todo sino abandonan el agua, y no tienen que sufrir grandes choques. —Los quelonios son los reptiles que tienen mayoría altura vertical de la capacidad del cráneo, pero en las tortugas marinas, la masa del encéfalo no la llena por completo; y los huesos sumamente abovedados parece que tienen mas bien por objeto, por una parte, servir de puntos sólidos de resistencia al pico superior, y por otra, ayudar la acción violenta de los músculos que obran sobre la mandíbula inferior. En los saurios casi hay tantas variedades para el cráneo, cuantas son las diversas formas en la totalidad de la cabeza. En los ofidios el cráneo es muy pequeño, largo, y muy angosto; pero sus huesos son muy solídos. En ninguno es grande el desarrollo de la sustancia diploe, porque por está en comunicación con el aire que penetra por las narices, y hay muy pocas celdas mastoideas para aumentar la capacidad del órgano del oido. Por ultimo en los batracios el cráneo está muy aplanado; y en general es mas estrecho y mas largo en las especies con cola que en las anuras.

En el cráneo de los reptiles se encuentran casi los mismos huesos y en el mismo sitio que en los mamíferos; pudiéndole observar perfectamente en los cocodrilos por medio de las suluias que quedan aparentes toda la vida. Los mas constan de partes separadas ó sub-divididas, algunas de ellas considerablemente mermadas en sus proporciones relativas.

El frontal ocupa la parte anterior del cráneo; es sencillo, ó doble que es lo mas general: se articula por delante con dos huesos distintos que se cree sean los análogos de las dos apófisis orbitarias internas; y detrás y al exterior hay otras dos piezas óseas, denominados huesos post-orbitarios ó apófisis orbitarias externas que sirven para formar el borde posterior de la armadura orbitaria. Los parietales en número de dos, ó de uno, varían en su desarrollo. El occipital se compone de varias piezas. El esfenóides, situado debajo, entre el frontal y el occipital, ocupa la línea media de la base del cráneo. Sus cuatro alas tienen un desarrollo muefio mayor que el cuerpo, y algunos autores las consideran como huesos particulares. Las dos anteriores corresponden á la veza las apófisis frontales y temporales, y forman parte de la órbita; y las dos posteriores se llaman pterigoideas. Además, á cada lado del cráneo, debajo y delante de las apófisis pterigoideas, hay un hueso destinado á unir entre sí las dos porciones de la cabeza. Cuvier le cita como hueso del cráneo, pero Duméril dice que en realidad no forma parte de él. Es un hueso propio de los reptiles que no se encuentra en los demás animales, y así es que en aquellos se manifiesta constantemente, pero con formas muy variadas. Duméril cree que corresponde mas bien á la porción zigomática del hueso de las sienes, que á los anejos del esfenóides. —Los temporales, en número de dos, constan cada uno de

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Índice de ilustraciones.



Biblioteca ilustrada de Gaspar y Roig.
Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
Descripción completa de los animales, vejétales y minerales útiles y agradables:
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Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, reptiles. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon. Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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