Reptiles. Zoología. Página 28. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. en Aragón. 
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Reptiles. Zoología. Página 28. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 4



y las épocas de la vida. Algunos, como los individuos del género Polychrus y los camaleones. pueden cambiar al parecer á voluntad las tintas, los matices y la disposición.

El epidermis suele ser muya menudo córneo. Unas veces lleva escamas otras tubérculos , algunas espinas, etc., etc.; en una palabra, las formas que toma el epidermis correo varían al infinito, y á su tiempo veremos que sirve para caracterizar géneros y especies. Se renueva varias veces al año, como ha tenido ocasión de observarlo Duméril. Primero se observó en las serpientes y se creía que solo se verificaba cada primavera: Serpentes primo veré exeuntesexu-unt exuvias seu senectam (Linm: Systema natur.) Se renueva las mas de las veces en totalidad y en una sola especie, de suerte que viene á ser como una esfoliaclon de las láminas córneas. A cada muda los colores, empañados al parecer por este estuche, aparecen mas vivos y mas brillantes. En los batracios se renueva al parecer muy á menudo el epidermis mucoso; pero pocas veces puede observarse, porque el mismo animal, ó los de la misma especie, tragan con cierta avidez aquella materia mucosa. Dicho epidermis conserva de tal modo las formas del animal que parece su sombra.

Por lo dicho sobre el epidermis se comprenderá que la taccion en los reptiles que no son córneos se limita probablemente á la acción química de las sustancias (ácidos, gases, etc.) y de un modo muy remiso á la temperatura. Poco les ha favorecido la naturaleza para la tactilidad, pudiéndose casi decir que esta facultad les es mas bien perjudicial que realmente útil. Sus dedos son en general cortos, unidos entre sí y poco movibles; y si presentan diferente disposición, desde luego se coroce que mas bien tiene por objeto facilitar el transporte y singularmente la acción de trepar; porque en tales casos sobre todo, las escamas que cubren á manera de tejas cada una de sus articulaciones y su poca flexibilidad no deben permitir el ejercicio de una rápida sensación en el contacto. Pocas especies tienen labios carnosos y moribles, ó una trompa ó prolongaron de las narices suficiente para coger los cuerpos ó arrollarlos. Algunos tienen cola prehensil, mas no por eso es órgano de tacto.

§ II. Del gusto en los reptiles.

El gusto es una de las percepciones mas importantes para los animales, porque de él depende la elección de las sustancias alimenticias y la conservación del individuo. Las sustancias sápidas pueden considerarse como compuestas de moléculas susceptibles de disolverse, ya en un estado natural de fluidez, ya suspendidas en un líquido. Este sentido reside particularmente en la lengua en casi todos los vertebrados.

La mayor parte de los reptiles tragan sus alimentos sin mascarlos, de suerte que su boca se halla como calibrada con arreglo al volumen de la presa que debe recibir. De consiguiente en esos que no mascan no será cosa particular el gusto, estando tal vez reducido á una especie de sensación análoga al tacto.

Las tortugas en general tienen la lengua ancha, carnosa y con papilas muy distintas, lo cual denota que saborearán las materias animales ó vegetales de que se alimentan. La mayor parte de los saurios tienen la lengua carnosa, bifurcada, exertil, y deben saborear. La lengua cilindrica, bifurcada, exertil y estrecha de los ofidios, no parece destinada para la gustación. En los batracios se notan sobre este punto grandes diferencias.

§ III. Del olfato en los reptiles.

En los animales que perciben olores, se observa en el órgano correspondiente se halla siempre situado en el trayecto que el aire debe recorrer antes de penetrar en las vias pulmonares, y muy á menudo en su misma entrada. EI órgano evidentemente encargado de esta función se halla dispuesto de modo que el aire atmosférico se ve obligado á pasar por conductos roas ó menos anfractuosos, en cuya superficie se encuentra una membrana húmeda, y tapizada por una capa mucosa, dispuesta de modo que retiene las moléculas odoríferas.

La sensación de los colores se halla evidentemente enlazada con las dos funciones de la nutrición y de la reproducción; con la primera para reconocerá mayor ó menor distancia las sustancias alimenticias, y con la segunda para indicar la presencia de individuos de sexos diferentes de la misma especie.

Si se atiende á que la respiración es arbitraria y hasta cierto punto voluntaria; á que la entrada y salida del aire se verifica de un modo muy brusco para poder apreciar los olores; y si por fin se observan sus costumbres, se conoce fácilmente que son muy pocas las circunstancias en que el olfato guie á los reptiles á elegir alimentos, y hasta á descubrir individuos de su raza, en la época en que los sexos tienen necesidad de darse á conocer mutuamente su existencia en los mismos sitios. Por esto se halla el olfato poco desarrollado, y sus modificaciones están mas bien en relación con el mudo de verificarse la deglución y la respiración, que con la necesidad de percibir los olores.

En las tortugas, cuya respiración se verifica mediante pequeños movimientos sucesivos de deglución el aire penetra por simples conductos revestidos por la pituitaria. No hay senos en el espesor de los huesos inmediatos, y las ventanas siempre húmedas, tienen á veces una especie de válvula móvil que el animal cierra á voluntad. En los cocodrilos se halla el orificio exterior de las ventanas nasales en la línea media, en la extremidad anterior del hocico, á lo largo del cual se dirige un largo canal óseo para terminar en la faringe, caso único en los reptiles, parecido algun tanto á lo que se ve en los mamíferos. En este largo canal tapizado por la membrana olfatoria, se encuentran repliegues óseos que son verdaderos cornetes, y concavidades sinuosas en el espesor de los huesos que constituyen el órgano olfatorio mas perfecto que se conoce én esta clase. En los demás saurios las dos ventanas están generalmente separadas á derecha é izquierda en las partes laterales del hocico; el canal óseo es corto; el orificio interno se ve hacia la parte media ó el tercio anterior del paladar; la pituitaria forma poquísimos repliegues y las mas de las veces es colorada. El órgano que nos ocupa es, en los ofidios, bastante análogo al de los saurios, solo que las especies de mandíbulas dilatables tienen el canal mucho mas corto y remata en la boca por un orificio medio que parece único. Algunas especies llevan válvulas en los orificios de las ventanas para oponerse probablemente á la entrada del agua, etc. En los batracios se ven los últimos trazos del órgano del olfato, pues suele consistir en los mas en un boquete que va desde la punta del hocico á la parte anterior del paladar, detrás del labio superior. En el exterior hay una membrana móvil, carnosa y cóncava, siempre húmeda, y cuyos movimientos denotan los diferentes tiempos del mecanismo propio de la respiración. Por último parece que en algunos (Proteus anguinus y Sirena) se oblitera enteramente el órgano, pues la respiración se verifica por la boca, y por eso su órgano olfatorio tiene al parecer mas puntos de contacto con el de los peces, en los cuales no hay la menor comunicación entre las

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Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, reptiles. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon. Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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