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Por lo menos Mr. de Lacépéde no ha dejado por eso de establecer, sobre estas dos especie; su género corifenoideo, al cual supone todos los caracteres de los corilenas, menos esa forma de abertura branquial.
corifenas propiamente dichos.
Los caracteres que se acaban de indicar para este género, es decir, su cabeza comprimida, cortante, cuyo perül está casi cortado en cuarto de círculo ó en porción de una elipse; sus Ojos bajos y situados cerca del ángulo de la boca, y su dorsal elevándose hasta sobre el cráneo y dominando hasta sobre la cola donde se hace mucho mas baja , le dan una tisonomia enteramente particular que constituye las especies muy semejantes entre sí. Por eso los autores sistemáticos los han contundido frecuentemente unos con otros, y su error sobre este punto es tanto mas excu-table, cuanto que esos peces muy notables por su hermosura, tamaño y vivacidad de sus músculos, han sido mas frecuentemente descritos por simples navegantes que por verdaderos naturalistas, por lo cual sus caracteres especificos rara vez han sido expuestos con precisión. Lo mas singular que presentan en su organización, esto es, la forma elevada y cortante de su cabeza , la cual es producida por la extremada elevación de la cresta media de su cráneo que pertenece al interparietal y frontal, y que naciendo entre las ramas de los intermaxilares, domina hasta sobre el occiput. Esta elevación es causa de que parezca que los ojos están situados tan abajo. El primer interespinoso sigue inmediatamente detrás del borde posterior de esta cresta y contribuye á que la dorsal parezca como adherida sobre el cráneo. Se ha creido deber aplicar á los peces de este género los nombres de corifena y de hippurus, sacados, el primero de Aristóteles y el segundo de Ateneo, que según testimonio de Dorion y de Guanaecta, los llama sinónimos; pero semejante aplicación se ha hecho bastante arbitrariamente. Todo lo que los antiguos han dicho, sea del corifena, sea del hippurus, es que era buen pez ; que tenia la costumbre de saltar, y que por eso habia sido llamado arneutis de (ap»ot); que se desaovababa en la primera, que crecía rápidamente y se retiraba durante el invierno , de manera que en ninguna parte se podía pescar, sino en intervalos bien marcados y constantes. Ovidio le concede el epíteto de sapidus (sabroso); Ulpiano lo coloca entre los cetáceos, y dice que no se aproxima nunca á la playa , que sigue en manadas todo lo que flota por el mar y en particular los restos de los buques náufragos; que la corífa le sirve de alimento, y es á su vez devorado por el gifias. Esa misma denominación de hippurus se daba también al droideo.
A fin de suplir á unos rasgos tan poco distintos, Rondelet recurrió á la etimología y supuso que hippurus (tomado de la voz griega que significa coia de caballo) era la expresión de la forma prolongada de esos peces y de los numerosos radios delgados que soportan su dorsal y que «.pi^aiwi provenia de «op^>i cima, extremidad, porque esta dorsal principia desde la cima de la cabeza.
Inútil seria decir cuan aventuradas son estas conjeturas, particularmente cuando en el idioma vulgar no se conserva vestigio ninguno de esos nombres. En efecto, el corifena del Mediterráneo es raro en las partes septentrionales de ese mar, y en tiempo de Rondelet no se conocía nombre francés con qué expresarlo. Suponiendo este naturalista que su espesie fuese la misma que la que estamos describiendo, la hizo venir de España en donde se le da el nombre de Lampusa. Mr. Risso dice que en Niza le dan el nombre de bippurus fero, y Ralinesque asegura que sus nombres sicilianos son cuppone ó cappune y lambacu ó lampugu.
Belon no parece haber conocido este pez , y supone
que al liippurus de los antiguos podria ser la dorada ó pez de San Pedro (Zeus faber). Salviano tampoco hace ninguna mención de él , y Cetti hace lo mismo.
Los navegantes del Océano, y sobre todo los portugueses , son los que al parecer h in dado á esos peces el nombre de dorada , que primilivamente perteneció ala daurada del Mediterráneo (chrgophrii de los antiguos y sparus aura la de Linneo); lo cual produjo en las obras de los compiladores mucha confusión y equivocaciones. Encuéntrase empleada esa denominación : en 1633 por Dael; en 1648 por Margrave; en 1658 por Pisón y por Rochefort; en 1667 por llu-terterre ; y en 1682 por Barbot; el nombre de delfín ó dolfin que según parece fue impuesto á los corilenas por los navegantes holandeses ha dado también margen á no menores equivocaciones.
GÉNERO LAMPAGA
(Valen.)
Acabamos de describir los corifenas de dorsal alta por la parte anterior y que llaman la atención por su cabeza elevada y cortante. Vamos á hablar de otros peces muy parecidos á ellos por el conjunto de su organización, pero que pueden caracterizarse por el rebajamiento de la cresta m"dia en la parte anterior de la frente , y cuya dorsal igual y baja en toda su longitud cambia el aspecto del individuo y nos conduce hacia el género de los centrolofos.
Mr. de Lacépéde habia asociado la especie común del Mediterráneo á un caranx del mar de las Antillas, como no tardaremos en manifestarlo, en su género de caranxómoros, pero esta asociación demuestra que aquel género no puede tener cabida en la ictiología, y hasta el mismo nombre estaba tan mal compuesto, que no hemos creido oportuno deber conservarlo : es preferible, para componer un nombre genérico, latinizar aquel bajo el cual son conocidos en todo el Mediterráneo los peces semejantes á los corifenas.
GENERO CENTROLOFO.
(Lacépéde).
Aquí se presenta un ejemplo bien notable de las dispersiones de especies semejantes, y lo que es aun mas, de unas mismas especies en géneros diversos: defecto cometido por falta de crítica y por no comparar los artículos que se han tomado de distintas fuentes.
El carácter, ó mas bien el accidente que ha valido á este subgénero la denominación de centtolofo consiste en tres pequeñas prominencias puntiagudas que en el individuo descrito por Mr. de Lacépéde se ven en su nuca y delante de su dorsal. Son unos interespinosos sin radios que se presentan en un individuo flaco y en parte desecado, pero que permanecen ocultos bajo la carne cuando el pez no se halla en aquel estado de demacración.
No es por lo tanto esto lo que puede distinguir á estos peces de los corifenas, pero adviértase que á los caracteres de estos últimos, es decir , á las pequeñas escamas, á una cola no aquillada , y á una larga dorsal , cuyos radios espinosos se distinguen apenas de los demás, agregan una cabeza poco elevada y sobre todo un paladar desprovisto de dientes.
Puede siempre reconocerles por la reunión de estos caracteres.
La aplicación que Rondelet hace del nombre de pompilo á uno de estos peces es enteramente arbitraria.
Los antiguos nada dicen del pompilo sino que es un pez de alta mar , semejante al pelamis, pero de color variado que acostumbra seguir los buques y acompañarlos hasta que se aproximan á la tierra. Considera-