Zoología. Peces. Los Tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 5. Página 216.

Buffon Los Tres Reinos de la Naturaleza

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mas estimación que el atún alalnnga. Aproxímase alas costas de aquel país durante la primavera y cae con mucha abundancia en las redes atuneras. Sálanlo como el atún preparándolo del mismo modo y contándolo como uno de los objetos mas importantes del comercio de aquella isla.

Según Mr. Risso pasa por las aguas de Niza en la primavera y el otoño, y cae también abundantemente en las atún. ras.

No cabe duda de que este pelamis no sea, como Rondelet lo habia observado, el verdadero amia de los antiguos. En efecto, ese amia, era el único pez de esta familia que se haya representado como feroz, y capaz de atacar á otras especies mayores, cuya circunstancia conviene perfectamente al pelamis de dorso rayado por la particularidad de sus agudos djentes.

Aristóteles hizo eipresa mención de ellos diciendo; «Este pez tieue el diente fuerte: se ha visto ser arrastrados diversos peces, entre otros una lamia, por idos amia.» Y un poco antes habia dicho también: « Los amias asi que ven un pez voraz se arrojan sobre ¦él; los mas corpulentos nadan circunvalándolo y si utoca á alguno de ellos los dems lo defienden.» Por esta ra'on Oppiano los designó con el epiteto de feroces , y dijo que cuando caian en el anzuelo rompían el sedal con los dientes.

Aun hay mas: Aristóteles conoció perfectamente la forma y longitud de la vejiga de la hiél: « La vejiga »de la hiél del amia (son sus palabras textuales) está «recostada á lo largo del intestino, igualándolo en lon-»gitud; y no pocas veces llega basta dar una vuelta.»

Esos amia eran muy apreciados particularmente los de Bizancio y del Helesponto ; pues los del Archipiélago no eran ya considerados como de tan buena calidad.

Cuvier creía que indudablemente no existían pela-mis en el espacio del Mediterráneo, pues habia visto individuos traídos de las islas del Cabo Verde y de las costas del Brasil que en nada se diferenciaban de los de Europa. Mr. Mitchill describe estos pelamis entre sus peces de Nueva Yorck, y su descripción está tan conforme con los individuos que Cuvier tuvo á la vista que no puede caber duda acerca de la identidad de las especies.

Hay también en el occéano Pacífico un pelamis muy arecido al de los mares de Europa, pero que sin em argo constituye una especie distinta. Esta especie, según parece, atraviesa el mar Pacifico, pues está representada de un modo muy terminante en el impreso japonés de los peces de que ha hablado ya bastantes veces.

GENERO CIBIO

(Cuvier).

Los peces de que nos vamos á ocupar reúnen á las falsas aletas de toda la tribu, y á la primera dorsal larga de los atunes, dientes grandes puntiagudos, las mas de las veces comprimidos, cortantes y en forma de lanceta, un cuerpo prolongado, una quilla en los lados de la cola, y una piel uniforme y sin coselete. Este último carácter los distingue de los pela-mis, á los cuales, no siendo por esa circunstancia, se aproiimarian los cibios, especiaímente aquellos cuyos dientes son menos cortantes. Sus palatinos y los situados delante del hueso de la nariz no están guarnecidos mas que de una especie de atercíopela-miento muy raso, semejante al que guarnece la lengua y los arcos de las agallas.

Aplicárnosles el nombre de cíbios (cibium) que en la antigüedad servia para designar unas veces ciertos trozos del atún, y otras una especie de ese género.

Hay cibios en los dos Océanos, y muchos de ellos adquieren grandes dimensiones v son muy apreciados,

Por lo demás, el nombre tassard en francés, asi como el de sierra en español, parecen haber sido dados por los colonos y por los marineros franceses á especies bastante diversas. Hemos visto el cibio de Commerson que no es mas que un Auxis. Aquel de que se hacen grandes pescas en las costas de Berbería , según Duhamel, y que tiene dientes pequeños y muy finos tampoco puede ser de este género.

Con la denominación de koninys-visch sucede lo mismo que con la de tassard. Los colonos holandeses del archipiélago de las Indias, la han aplicado á las especies del mar de las Indias mas ó menos semejantes á las del Brasil, sin pararse á examinar si las especies eran idénticas.

Hemos hablado ya del mangelang de Renard, ó konings-visch verde de Valentín , ósea konings-visch común de este último: esos son verdaderos cibios. También lo es el konings-visch de Nieuhof, copiado por Villughby, cuyas manchas longitudinales sobre dos líneas parecen sin embargo indicar una especie particular. Pero Valentín dio un diseño que designa con el nombre de poisson-de-roi-anüé, y que pertenece á un género enteramente distinto como lo veremos en lo sucesivo.

Bloch, sin distinguir océanos, ni tener en cuenta dimensiones, ni colores refiere todos esos peces en general al cibio de Plumier, dándoles por esa razón el nombre de regalis.

Cuvier por su parle penseque esas indicaciones no solamente se refieren á especies distintas, sino que es preciso considerar algunas de ellas como pertenecientes á especies del género que colocamos á continuación , el de los tirrites. El cibio de Duterterre podría hallarse especialmente en ese caso: desígnalo con el nombre de brochet de mer, y lo compara con la gran esfirena, á la cual los tirrites se parecen efectivamente mucho por sus dientes.

GENERO TIRRITES-

(Cuvier).

Después de los cibios colocaremos aquellos peces igualmente prolongados, sin coselete y de dientes comprimidos y puntiagudos; pero cuyos anteriores de la intermaxilar son mas largos y fuertes que los demás como en los triquiuros y lepídopos, cuyos palatinos tienen una fila de dientes puntiagudos y no de simples espinoides , y cuya cola finalmente no tiene on los lados ni la quilla de los atunes, ni siquiera las crestas de los escombros. Estos nos ofrecerán un tránsito mas marcado hacia los lepídopos.

GENERO GEIWPILO

(Gempilus Cuvier).

No se puede menos de colocar á continuación de los gempilos y de los tirrites dos géneros de peces que se les parecen casi en todo menos en la absoluta falta de falsas aletas y hasta de radios blandos en su dorsal: estos son los lepídopos y los triquiuros, peces muy notables por su brillo y formas singulares.

Su cabeza , dientes, piel y esqueleto recuerdan absolutamente los géneros á que los asociamos ; la longitud de su cuerpo en forma de cinta que les da analogías con los cepoloídeos, ha sido ya anunciada por la forma de muchos gempilos.

Se describirán por de pronto los lepídopos que no presentan mas que indicación de ventrales, y están por esa circunstancia mas próximos á los gempilos que á los trichiuros, que carecen enteramente de ellas y no tienen tampoco anal ni caudal.