Naturaleza de Aragón > Buffon > Los Tres Reinos de la Naturaleza
como mucho mas tiernas y de agradable sabor que las de Bizancio, por cuya razón eran mas caras, y se las designaba en general con el nombre de salsamen-tum sardicum. Su grato sabor se atribuía á la cantidad de bellotas que caen de una especie de encina muy común en aquellas costas, y hasta se habia llegado á creer que los árboles, que producen aquella especie de bellotas, y que en realidad no eran mas que fucus, crecían en el fondo del mar. Los atunes que avanzaban mas hacía las columnas de Hércules, se iban enflaqueciendo cada vez mas, á proporción que no encontraban aquel alimento.
En el centro del Mediterráneo, donde mas se aproximan las costas de Italia y África, se conseguían también abundantísimas pescas de atunes.
Eliano habla de las verificadas por los galos y los habitantes de Marsella á beneficio de fuertes anzuelos de hierro y de los grandes aparatos de redes que empleaban los italianos y sicilianos.
Arquestrato en Ateneo pondera los atunes que se cogían en las bocas del Metauro en el Adriático y en las costas de la l.aconia.
Estrabon indica cuidadosamente en su Geografía los sitios en que los pescadores colocaban centinela ó vigías que dieran aviso de la llegada de los atunes, absolutamente lo mismo que se hace en la actualidad: aquellos sitios eran Populonium ó Piombino , Porto-Ercole en la costa de Etruria, á donde los atunes acudían atraídos por los mariscos y el cabo de Amennu en la costa de África. A esos puntos de observación se les daba el nombre de thgnnoscopi.
La pesca se ejecutaba en aquel tiempo poco mas ó menos como en la actualidad. La descripción que Eliano (L. XV , cap. i>) hace de la que se verificaba á lo largo de las costas del Ponto Euxino, se parece enteramente á lo que Duhamel dice refiriéndose á la pesca did atún en Collioure.
Clasificaban con diversas denominaciones á los atunes según su respectiva edad. El escondilo, 6 como decían en Bizancio el úuxido, era el individuo joven al salir del Ponto Euxino en otoño , y cuando mas avanzado ya en edad regresaba al Ponto durante la primavera, lo llamaban Pdámide.
A los atunes de mayor volumen les daban el nombre de orcinos y algunos llegaban á adquirir bastantes dimensiones" para que se creyera poder darles lugar entre los cetáceos.
Creíase, según dice Dorionen Ateneo, que aquéllos grandes orcinos venían del Océano, y esta es la razón porque abundaban mas cerca de las costas de España y en el mar de Toscana; no se suponía tampoco que ninguno de ellos volviera á regresar á los mares mas orientales.
Tal importancia tenia el atún entre los comestibles de los antiguos que se habían llegado á aplicar denominaciones particulares para designar los diversos trozos en que acostumbraban dividirlo, ó las diversas preparaciones con que lo condimentaban.
El atún grande cortado en secciones delgadas, semejantes después de desecadas á unas tablillas de madera se llamaba melandrys (encina negra).
El mas joven, ó sea pélamis cortado en pequeño^ pedazos cúbicos era conocido con el nombre de cy-bium (pequeño cubo). Servíase este alimento con huevos duros como suele en la actualidad hacerse con las anchoas. Este manjar no era de precio muv subido.
Las partes inmediatas a la espalda componían loque se llamaba clydtum; ánchenla era la parte de la nuca, y muchos creen que el horeum , que ellos escribían urlum era la cola. Lo mas apreciado era el vientre, la nuca y el clidium. En Cádiz se preparaban los didiums de los grandes atunes, llamados orcinos, é Hicesio en el Ateneo prefería por lo tocante al sabor esos trozos.i los del abdomen.
se describe el comercio y transporte de dichos peces; pero Ateneo, que es el que reproduce aquella cita, demuestra que su autor debió ser necesariamente de una época mucho mas posterior.
En las dos extremidades del Océano , en los sitios donde por aproximarse las playas tienen los peces viajeros necesidad de acercarse á una de ellas, es donde se hacian pescas mas abundantes.
En el Oriente' el mar Negro les proporcionaba mucho alimento por la cantidad de rios que desembocan en aquellas aguas: allí es á donde los atunes iban en bandadas durante la primavera á frezar y Aristóteles llegó á creer que aquel era el único punto en que se multiplicaban. Permanecían allí todo el verano y á su paso por el Bosforo era en donde caían abundantemente en manos de los pescadores. Según una relación muy detallada de Estrahon se verificaba su reproducción en la laguna Meotis: seguían la costa del Asia Menor y su primera pesca tenia lugar en Trebi-sonda y en Farnacia, siendo aun pequeños. Al llegar á Sinope ya baldan adquirido dimensiones suficientes para ser salados y proporcionaban grandes utilidades á esta ciudad, tan ventajosamente colocada para ocuparse de su pesca.
Pero donde el atuu proporcionaba verdaderamente riquezas era en Bízancio. Las bandadas procedentes de las Cianeas entraban en el Bosforo y atemorizadas de una roca blanca que encontraban cerca de Calcedonia retrocedían hacia Bizancio y entraban en su golfo que en la actualidad es el puerto de Constanti-nopla: de manera que toda la utilidad de esta pesca redundaba en beneficio de los Bizantinos, y era muy escasa para los de Calcedonia. Esta abundancia de atunes había dado á ese golfo el nombre dé ruerno dorado, y Apolo había llamado á Calcedonia la ciudad de los ciegos por no haber sus fundadores sabido conocer la inferioridad del sitio que habían elegido.
Sin embargo, según testimonio de Aulo Celio, las pelámides ó atunes jóvenes de la Calcedonia eran los mas apreciados de la especie.
Esa enorme cantidad de peces se encuentra hoy en el golfo de Constantínopla del mismo modo que en aquellos tiempos remotos. Cilio habla de ella en los términos siguientes muy á propósito para causar admiración.
(i Allí abundan mucho mas que en Marsella, enVe-mieeia y en Tarento. Con los que se cogen de una rendada podrían llenarse veinte naves: hasta con la malino pueden pescarse, y cuando en columnas cerradas »se remontan Inicia el puerto, puede matárseles á pendradas. Las mujeres suelen cogerlos sin mas artificio «que dejar sumergida en el agua una cesta atada de «una cuerda; finalmente se cogerían atunes suficientes »para toda la Grecia, y una gran parte de Europa y »Asia con anzuelos desprovistos de cebo.»
Uapier en su descripción del Archipiélago, y últimamente Mr. Hainmer en la de Constantínopla confirman la relación de Gilio. «La marca de Constantino-»pla dice Mr. Haminer es la primera del mundo: todo »él Bosforo está lleno de pesca; esa es la razón de lia -«berse grabado en las antiguas medallas de Bizancio »un delfín y otros dos peces.» Desgracia es por cierto que ninguno de los muchos europeos que pasan parte I ile su vida en aquella gran capital no se haya ocupado de designar terminantemente aquellas numerosas especies , dándonos á conocer las épocas y direcciones de sus tránsitos.
La pesca de los atunes era aun mas antigua en el Occidente. Habíanla desde muy atrás establecido los ! Fenicios en la costa de España, dándole gran impulso ! acá y allá de las columnas de Hércules; por eso figura el atún en las medallas fenicias de Cádiz y Cartela.
Este género de industria se propagó desde entonces I en aquellas costas. Las saladuras de España y las de | Cerdeña eran reputadas en tiempo de los romanos