Naturaleza de Aragón > Museo pintoresco de Historia Natural. > Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 3
la parte exterior, como para entrar en las casas por la ventana: hábito debido sin duda al mismo instinto que arrastra á las Cornejas, á las Garzas y á las Corayas á aficionarse á las piezas de metal y á todo lo que brilla, puesto que la Cnova, como estas aves, parece atraída por todo lo que rehice, y como estas procura apropiárselo. Se la ha visto llevarse del hogar mismo tizones encendidos, y pegar fuego alas casas; de suerte, que esta peligrosa ave, á la calidad de ladrón doméstico reúne la de incendiario. Sin embargo, me parece que fácilmente pudiera hacerse recaer contra ella misma esta mala costumbre y hacerla servir para su propia destrucción, empleando los espejos para atraerlas al lazo, como se hace con las Alondras.
Salerno dice que ha visto en París dos Chovas que vivian en buena armonía con Palomas domésticas; pero regularmente no habría visto aquel autor al Cuervo silvestre de Gessner, ni la descripción que de él hace; pues dice, siguiendo á Ray que exceptuando el tamaño concordaba en todo con la Chova, ora fuera que quisiese hablar bajo el nombre de Coracias del ave de que se trata en este articulo, ó fuera que entendiese hacerlo de nuestra Coraya ó del Pyrrhocorax de Plinio, porque la Coraya es absolutamente distinta. Gessner, que hábil visto el Coracias de este artículo y su Cuervo-silvestre, no ha tratado de confundir estas dos especies porque sabia que el Cuervo-silvestre difiere de la Chova ó Coracias en el moño, en el continente, en la forma y longitud del pico, en la cortedad de la cola, en el buen sabor de su carne, al menos de los jóvenes, y en un por ser menos vocinglero y menos sedentario, y cambiar mas regularmente de domicilio en ciertas épocas del año, omitiendo aun otras varias diferencias que le distinguen de cada una de estas dos aves en particular.
El grito de la Chova es poco agradable aunque bastante sonoro y muy parecido al de la Garza de mar, y lo despide casi siempre; por lo cual Olina observa que si se cria en las casas, no es porque su voz sea grata, sino por la belleza de su plumaje. Sin embargo Belon y los autores de la Zoología británica dicen que aprende á hablar.
La hembra pone cuatro ó cinco huevos blancos, manchados de amarillo-sucio; construye su nido en lo alto de antiguas y solitarias torres y de escarpadas rocas: pero no lo verifica indistintamente, porque según Edwards prefiere las rocas de la costa occidental de Inglaterra á las de Oriente y Mediodía, no obstante de que estas prestan iguales ventajas y situaciones.
Hebert, observador muy fidedigno, me ha manifestado también que estas aves, aunque moradoras de los Alpes, de las montañas de Suiza y de las de Auvernia, no parecen por los mentes de Bugey, ni en toda la cordillera que circuye el país de Gex hasla Ginebra. Belon, que las vio en Suiza sobre el monte Jura, las encontró después en la isla de Creta, y siempre sobre las puntas de las peñas. Pero Hasselquist asegura que llegan y se derraman por Egipto cuando el Nilo, que ha salido de madre, está ya pronto á entrar otra vez en su cauce. Admitiendo este hecho, aunque contradictorio á todo lo que por otra parte se sabe de la índole de estas aves, fuerza es suponer que las lleva á Egipto el abundante alimento que puede producir un terreno fértil en el momento en que, saliendo de debajo de las aguas, recibe la poderosa influencia del sol. En efecto, las Chovas se alimentan de Insectos y de semillas sembradas y ablandadas recientemente por los primeros efectos de la vejetacion.
Se infiere de todo lo dicho que estas aves no están absoluta y exclusivamente reducidas á vivir en los picachos de las montañas y en las rocas, puesto que algunas si presentan en épocas determinadas en el bajo Egipto; sino que no gustan igualmente de todas las rocas y montañas, y que hay algunas que constantemente merecen su preferencia, no con motivo de su altura ó situación, sino por ciertas circunstancias que hasta ahora se han ocultado á los observadores.
Es probable que la Chova de Aristóteles es la que describimos en este artículo, y no el Pyrrhocorax de Plinio, del cual difiere en el tamaño y en el color del pico que este tiene amarillo. Por otra parte la Chova de pico y pies rojos, habiendo sido vista por Belon en las montañas de Creta, podia ser mas conocida de Aristóteles que el Pyrrhocorax, ave que los antiguos reputaban peculiar de los Alpes, y realmente Belon no la ha visto en Grecia.
Debo sin embargo advertir que Aristóteles convierte sus Coracias en una especie de Coraya (coloiost) lo mismo que nosotros hacemos con el Pyrrhocorax de Plinio; lo que parece hacer probable la identidad, o al menos la proximidad de estas dos especies: pero como en el mismo capítulo encuentro un palmípedo unido á la Coraya, como refiriéndolos á un mismo género, es claro que este filósofo confunde aves de una naturaleza diferente, ó mas bien, que esta confusión es resultado de defectos de los copiadores, y que no es justo valerse de un texto probablemente alterado para fijar la analogía de las especies, la cual debe deducirse de los varios caracteres de cada una. Concluyamos, pues, que el nombre Pyrrhocorax, que es absolutamente griego, no se lee jamás en los libros de Aristóteles; que Plinio, que los conocía muy bien, no habia hallado en ellos el ave que designa con este nombre; y que al hablar de su Pyrrhocorax no lo hace con arreglo á lo que el filósofo griego habia referido del Coracias. lo que es fácil conocer por los respectivos pasajes de ambos autores.
El ave que han observado los autores de la Zoología británica, que era un verdadero Coracias, pesaba trece onzas, tenia cerca de tres piés de vuelo, la lengua casi tan larga como el pico y algo ahorquillada, y las uñas negras, recias y torcidas.
Geriny habla de una chova que tiene el pico y pies negros, la que considera como una variedad de la especie de que tratamos en este artículo, ó como la misma especie variada por algunos accidentes de color, causado por la edad ó el sexo.
SUB-GENERO ABUBILLA.
Upupa epops (Lin.)
Comprende únicamente tres especies; la primera de ellas descrita por Buffon con esmero y exactitud, es la siguiente.
ABUBILLA COMÚN.
Abubilla de Europa (Less.)
Un autor muy acreditado en materia de ornitología (Belén) dijo que esta ave tomó su nombre del grande y bello moño que corona su cabeza: lo contrario hubiera dicho sí atendiera á que el nombre latino de está ave Upupa, del que se formó el francés Huppe, es no solamente anterior de algunos siglos á este, que significa en nuestra lengua un copóle de plumas que adornan la cabeza de ciertas especies de aves, sino aun mas antiguo que nuestro mismo idioma, el que adoptó el nombre propio de la especie de que se trata para expresar en general su mas notable atributo.
Este penacho está naturalmente caido hacia atrás, ya vuele ya coma la Abubilla, en una palabra, mientras esté libre de toda agitación interior. Tuve ocasión de ver á una de ellas que habia sido cogida en una red. Era ya vieja, ó por lo menos adulta, y por
Índice de páginas de Zoología Aves.
Biblioteca ilustrada de Gaspar y Roig.
Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
Descripción completa de los animales, vejétales y minerales útiles y agradables:
su forma, instinto, costumbres, virtudes ó aplicaciones á la agricultura, la medicina y las artes en general, comprendiendo mayor número de géneros que en todas las obras publicadas hasta el día.
Zoología. Aves. Página 370. Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza. animales. Publicado a mitad del siglo XIX. Reino Animal. Buffon
Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2025 última revisión
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