Zoología. Aves. Pajaros. Página 234. Tomo 3. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. en Aragón.
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Zoología. Aves. Pajaros. Página 234. Tomo 3. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 3

Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de junio de 2021 última revisión



narias, se mezclaban con estos, y formaban todos juntos magníficos y agrestes conciertos.» Nuestros inteligentes pretenden que cantan asimismo muy bien en Europa; pero esto debe aplicarse tan solo á su canto de primavera; quiero decir á su canto de amor, y no al grito desagradable y ronco que conservan lodo el año, por el cual les han dado, según dicen, el nombre de Cerrajero. Los mismos inteligentes añaden que son capaces de aprender á silbar tonadas; que los jóvenes que se cogen un poco grandecilos, aprenden mejor que los que se crian á la mano; que se domestican pronlo y empiezan á cantar al cabo de diez ó doce dias; en fin, dicen que estos pájaros son propensos á la gota, y encargan se tengan calientes durante todo el invierno. Casi todos los Paros hacen acopios de provisiones, lanto en estado de libertad, como dentro de la pajarera. El señor vinconde de Querhoent ha visto muchas veces algunos á quienes habían cortado las alas que tomaban con el pico tres ó cuatro granos de panizo con un grano de cañamón, y trepaban con una ligereza singular hasta lo alto de la tapicería donde habían establecido su almacén; pero es claro que este instinto de acopiar y amontonarlas pro-visinneses un instinto de avaricia y no de previsión, á lo menos respecto de aquellos que tienen la costumbre de pasar el verano en las montañas y el invierno en lasllanuras. Se ha abservado también que van siempre buscando los sitios oscuros para dormir, y parece que quieren abrir las tablas ó paredes para hacerse un abrigo, aunque á cierta altura; pues rara vez se ponen en tierra, y no se dsüenen nunca mucho tiempo en el suelo de la jaula. Hebert observó algunas especies que pasan la noche en los huecos ó agujeros de los árboles; los ha visto muchas veces meterse repentinamente en ellos después de haber mirado con atención á todos lados y, por decirlo así, roconocido el terreno; y procuró, aunque en valde, hacerles salir de allí, introduciendo un palo culos mismos agujeros eu donde los habia visto entrar : es de parecer que cada dia vuelven al mismo sitio y esto es tanto mas verosímil, cuanto que este albergue es también el almacén en que guardan sus provisiones. Por lo demás, todos estos pájaros duermen profundamente, con la cabeza debajo de las alas como todos los demás. Su carne es generalmente magra, amarga y seca, y por lo tanto mala de comer: no obstante, parece que pueden hacerse algunas excepciones.

Los Paros mayores entre las especies de Europa son la Carbonera y el Bigotudo, y entre los extranjeros el Paro azul de las Indias y el Miñudo de la Carolina; cada uno de los cuales pesa cerca de una onza. Los mas pequeños son el Paro de cabeza negra, el de cola larga, la Monja cenicienta, la Pendolera y el Paro de garganta amarilla; los cuales no pesan cada uno mas que dos ó tres adarmes.

SUB-GÉNERO PARO

Pajarus (Lin.)

Tienen el pico grueso, casi recto, puntiagudo y las piernas cortas y fuertes.

Buffon ha descrito la Carbonera (P. major, L.); la Pequeña Carbonera (P. ater, L.); el, P. azul (P. coeruleus, L.); el P. moñudo (P. cristatus, L.); la Monjíta (P. patustris. L.); el Paro triste (P. Sibricus , Gm.); el P. de cola larga (P. caudalus, L.); el P. enamorado (P. amorosus. Lath.); el P. de cin-turon blanco (P. sibericus, Lath.); el Paro de cabeza negra del Canadá (P. alricapillas, Briss, Wils.)

CARBONERA Ó PARO GRANDE.

No se porque se ha persuadido Belon que esta especie no se colgaba tanto como las otras de las ramas;

dándoles una furnia conveniente á su uso; y otros en nidos redondo y de volumen muy desproporcionado al de un pajaro tan pequeño. Parece que han contado sus huevos antes dé ponerlos y se diria también que tienen amor anticipado á los pollitos que han de salir de ellos: manifiéstase esto en las tiernas precauciones que toman para la construcción del nido, en la previsora atención que tienen ciertas especies de colgarlo de la punta de una rama, y en la esquisitá elección de los materiales que emplean; tales como yerbecitas, raicillas, museos, hilo, crin, lana, algodon, plumas, plumón, etc. A pesar de la crecida prole que tienen que mantener, le proporcionan todo el alimento necesario; lo que supone, no solamente un celo y actividad infatigables, sino también mucha destreza y aptitud para la caza; y se les ve frecuentemente volver al nido con Orugas en el pico. Si otros pájaros atacan á su cria, la defienden con intrepidez, lánzanse contra el enemigo, y á fuerza de valor hacen respetar la debilidad.

Todos los Paros del país tienen algunas manchas blancas al rededor de los ojos; el dedo externo unido por su base al dedo medio, el cual es un poco mas largo que el dedo posterior; y la lengua como truncada y terminada en filamentos: casi todos están muy poblados de pluma debajo del obispillo; todos los Paros, excepto el azul, tienen la cabeza n gra ó manchada de negro, y todos, excepto el de cola larga, tienen los pies de color de plomo. Pero lo que caracteriza mas particularmente, á los individuos de esta familia es el pico, que no tiene la forma de lesna, como suponen algunos metodistas , sino la de un cono corto y algo aplanado por los lados, en una palabra, mas recio y corlo que el de la Curruca, y muchas veces sombreado con las plumas de la frente que se enderezan hacia delante, las ventanas de la nariz cubiertas de plumas mas pequeñas é inmóviles, y sobre todo su índole y sus hábitos naturales. No es por demás observar que los Paros tienen alguna conformidad con los Cuervos, con los Picos, y basta con las Picazas, en la fuerza relativa de su pico y de sus uñas, en los bigotes que tienen al rededor del pico, en su afición á la carne, en el nindo di- deslrcar sus alimentos á pedazos para comérselos, y hasta, según dicen, en sus gritos y en su modo de volar; pero no por esto se les debe considerar como del mismo género, según hn hecho Kra-mer, pues no es menester masque comnarar estos pájaros, verlos trepar á los árboles, examinar su forma exterior y proporciones, y atender á su prodigiosa fecundidad, para convencerse de que un Paro no es un Cuervo. Fuera de esto, auique los Paros se baten y se devoran entre si, sobre lodo ciertas especies que tienen una antipatía mas señalada, viven también frecuentemente en buena armonía. y hasta con pájaros de otra especie, y se puede decir que no son esencialmente crueles como las Picazas, sino solamente por accesos y en ciertas circunstancias que no son todas bien conocidas. Los he visto que muy lejos de abusar de su fuerza, pudiéndolo hacer sin ningún peligro, se han mostrado capaces de la sensibilidad y del interés que la debilidad debería siempre inspirar al mas fuerte. Habiendo metido dos pequeños Paros negros cogidos en el nido en una jaula en donde habia un Paro azul, este los adoptó por hijos, hizo las veces de tierna madre, y partió con ellos su alimento ordinario, rompiéndoles con gran cuidado los granos duros que encontraba, y dudo mucho que una Picaza hubiese hecho tan buena acción. Estos pájaros abundan en todo el antiguo continente, desde Dinamarca y Suecia basta el cabo de Buena-Esperanza, en donde Kolbe dice que ha visto seis especies, á saber: la Carbonera, la Monja cenicienta, la azul, la de cabeza negra, la de cola larga, y el Reyezuelo, que él tomó por un Paro. «Todos estos pájaros, dice, cantaban muy bien, y trinaban como los canarios de Ca-



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Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, aves. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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