Zoología. Aves. Página 210. Tomo 3. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. en Aragón.
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Zoología. Aves. Página 210. Tomo 3. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 3

Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de agosto de 2021 última revisión



obtener. Nacen con frecuencia sus poilosdesde el 15 de junio. Se ba tísío al macho y hembra acariciarse en el borde de un nido no acabado: se picoteaban con débil y expresivo gorgeo; pero no se les vio unirse, lo que induce á creer que se juntan dentro del nido, donde se oye muy de mañana y aun á veces toda la noche este amoroso gorgeo. Su primera cria se compone regularmente de cinco huevos blancos, con un disco menos blanco en el extremo mas grueso; la segunda es de tres ó cuatro; y la tercera, si llegan á ella de dos ó tres. El macho no se aparta un punto de la hembra mientras ella empolla; vela constantemente por su seguridad y la de los frutos de su unión, y lánzase impetuoso sobre las aves que se le acercan demasiado. Cuando han nacido los pollos, macho y hembra les traen frecuentemente de comer, y parejeen tomar por ellos gravísimo cuidado. Sobrevienen casos con todo en que al parecer se desmiente este amor paternal. Uno de esos pollos ya en estado de volar . habiendo caldo del nido sobre el estante de la ventana, los padres no cuidaron de él ni le socorrieron; pero esto mismo produjo felices resultados, porque el pollo, viéndose abandonado á si mismo, probó sus recursos, agitóse, batió sus ala;, y al cabo de tres cuartos de hora de esfuerzos, rompió por ultimo el vuelo. Habiendo quitado de lo ako de una ventana un nido que contenia cuatro pollos recientemente nacidos, y habiéndole dejado sobre el estante de la ventana , sus padres, sin embargo de pasar y repasar repetidas veces revoloteando alrededor del lugar de donde se quitó el nido, viéndole por necesidad y oyendo el grito lastimero de sus hijuelos, no se dejaron ver ni se ocuparon de ellos, cuando la hembra de un gorrión, en igual caso y circunstancias no cesó de traer durante quince dias el cebo á los suyos. Paréceme que el amor de esas Golondrinas á sus hijos depende del local: ello es que aun mucho tiempo después de haber empezado á volar continúan dándoles el alimento, y esto alguna vez basta en medio del aire. El todo de esta comida consiste en insectos alados, que zampan velando; siéndoles tan propio este modo de cogerlos, que al ver á aleono sobre una pared dán-le rasando un aletazo para hacerle volar y cogerle mas á su gusto.

Dicese que los Gorriones se apoderan frecuentemente de sus nidos, y esto es muy cierto; pero se añade que ellas vuelven algunas veces en gran número, cierran en un momento la entrada del nido con el mismo mortero coa que le construyeron, emparedando así á los Gorriones, y haciendo de este modo la conquista funestísima á tos usurpadores; pero esto no sé si sucedió jamás. Lo que sí puedo decir es, que habiéndose los Gorriones distintas veces y á mis ojos apoderado de muchos nidos de Golondrinas, estas en verdad volvieron en gran numero y repetidas veces en todo el verano, entraron en el nido. nneron con -los Gorriones, revolotearon aleuna vez durante uno ó dos dias: pero no hicieron la mas leve tentativa para cerrar la entrada del nido, sin embargo de poderlo intentar, pues tenían todos los medios para conseguirlo. Por fin, si se apoderan los Gorriones de los nidos de las Golondrinas. no es efecto de ninguna aji- na"

ore todo no exasperar su amor por la libertad, común sentimiento á todos los animales, pero que en ninguno es mas fuerte y asombradizo que en el género alado. Base visto una de estas Golondrinas domesticada que tomara singularísimo cariño por el sujeto que la educara: dias enteros se la veía sobre sus rodillas, y cuando volvía á verle después de algunas horas de ausencia, recibíale con pequeños gritos de júbilo, batir las alas, y con toda la expresión del sentimiento. Empezaba ya a tomar el alimento de las manos de su amo, y hubiérase probablemente completado su educación" si no hubiese huido. Aun no huyó muy lejos, sea que ya le fuese necesaria la íntima sociedad del Hombre,"ó que un animal estragado ó ablandado por la vida doméstica no sea nunca mas capaz de "gozar la libertad : ello es que se dio á un niño, y que poco después pereció bajo las garras de un gato. El vizconde de Querhoent me asegura haber del mismo modo educado durante muchos meses pequeñas golondrinas cogidas en el nido: pero añade que jamás pudo alcanzar el que comiesen solas, y que perecieron siempre en el ínterin que quedaban abandonadas á sí mismas. Cuando quería caminar aquella de que hablé poco ha, hacíalo sin nada de gracia, á causa de sus pies cortos. Por esto las de esta especie descansan rara vez mera de sus nidos, y solo al precisarlas la necesidad, posan, por ejemplo, en las orillas cuando tratan de amontonar tierra húmeda para construir su nido; en las cañas, para pasar las noches á fines del verano cuando por la tercera cria se aumentaron demasiado para poder estar todas en el nido; ó por fin. sobre los cubiertas y cables de las naves, cuando quieren reunirse para la partida. Hebert tenia en Bria una casa que todos los años escogían ellas para su reunión general: era numerosísima la asamblea, no solo por serlo ya la especie, haciendo continuar-mente cada par dos ó tres crias, sino también por aumentarla muchas Teces las Golondrinas de ribera y aleunas de las domésticas. En esta circunstancia despiden un grito particular, que parece ser el de reunión. Hase observado que poco tiempo antes de, su partida se ejercitaban á remontarse hasta las nubes, pareciendo prepararse para viajar por las regiones superiores ; lo que se conforma con otras observaciones de que hablé en el articulo precedente, esplanando al mismo tiempo la causa porque rara vez se las vé parar por los aires mientras viajan. Hanse esparcido mucho por el antiguo continente: con todo, asegura Aldrovando que jamás las ha visto en Italia, can especialidad en los alrededores de Bolonia. Se las coge p¿r otoño en Alsacia con los Estorninos, dice Hermán , dejando caer al anochecer una red tendida sobre una laguna llena de juncos. y abogando la mañana siguiente á las aves que se cogieron debajo. Compréndese fácilmente que las Golondrinas asi ahogadas habrán alguna vez vuelto á la vida; y que ese hecho tan sencillo ú otro del mismo género daña margen á la fábula de su anual inmersión y

Esta especie ocupa al parecer un lugar medio entre la doméstica y el Gran Vencejo; tiene algo del gorgeo v familiaridad de aquella, construye su nido casi como ella, y sus dedos se ven respectivamente compuestos de las mismas falanges; de este tiene los pies catados y ei dedo posterior dispuesto a volverse hacia adelante; vuela como él en tiempo de fuertes lluvias uniéndose entonces á bandadas mas numerosas, arrimase con él á las paredes, rara vez se te ve en el suelo, v cuando esto sucede, mas paree" "

por encontrarlos mas cómodos; y harían su cria en cualquier otro nido, y mas diré en cualquier otro agujero.

Aunque estas Golondrinas sean aleo mas salvajes que las de efaiflienea. y acnq oe un filosofo haya crei-<fn qne sns pollos eran absolutamente indomesticables, es con todo cierto que se domestican fácilmente. Se les dará el alimento de que mas gustan v el mas análogo á su naturaleza, como las Hoscas v jáaripo- ' des forman á cada lado un ángulo saliente. Ln nn,

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Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, aves. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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