Zoología. Aves. Página 208. Tomo 3. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. en Aragón.
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Zoología. Aves. Página 208. Tomo 3. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 3

Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de agosto de 2021 última revisión



que disminuye el número ele Golondrinas y otros Insectívoros.

El experimento de Frisch, con algunos otros á él semejantes, prueban que las mismas Golondrinas vuelven á los mismos parajes: no llegan mas que para hacer su cria, y ponen al instante manos á la obra. Cada año construyen uno nuevo, colocándole, si el local lo permite, sobre el del año precedente. Cuatro iguales entre si conté en un cañón de chimenea donde habia muchos construidos por grados unos sobre otros: eran trabajados con tierra amasada con paja y crin; los habia de dos tamaños y formas; los mayores presentaban un medio cilindro hueco, abierto por arriba con cerca de un pie y dos pulgadas de altura y ocupaban estos el centro de las paredes de la chimenea. Los mas pequeños se veian en los ángulos, y no formaban mas que la cuarta parte de un cilindro, ó si se quiere, un cono al revés. El primer nido, que era el mas bajo, estaba trabajado en su parte inferior como en los restantes; pero los superiores no se veian separados de los inferiores mas que por un colchoncito compuesto de paja, yerba seca y plumas. Entre los pequeños de los ángulos no encontré mas que dos que estuviesen uno encima del otro: creo que serian los nidos de los jóvenes, y no estaban tan bien trabajados como los grandes.

En esta especie, como en la mayor parte de las demás, es el macho quién canta el amor: pero no es del todo muda la hembra, antes bien parece que toma entonces grata volubilidad su ordinario gorgeo. Aun es mas sensible, pues no solo recibe con agrado las caricias de su pareja, sino que también se las vuelve con ardor, y le excita á veces con sus roncerías. Hacen dos crias al año: la primera de unos cinco huevos, y la segunda de tres, blancos, según Willughby, y manchados según Klein y Aldrovando: los que yo vi eran blancos. Mientras empolla la hembra, pasa el macho la noche sobre la orilla del nido; y dormirá muy poco, porque al romper el alba se le oye ya, y revolotea hasta cerrada la noche. Cuando han nacido los polluelos llévanleslos padres continuamente de comer y cuidan de la limpieza del nido hasta tanto que, mas robustos aquellos, pueden ahorrarles este trabajo. Lomas interesante es ver á los padres dar las primeras lecciones de volar á sus hijos, cómo les animan, cómo les presentan no muy lejos su alimento, cómo se alejan aun á medida que ellos avanzan para recibirle y cómo les impelen suavemente y no sin inquietud fuera del nido, jugueteando con ellos en el aire, cual si les ofreciesen un socorro siempre presente, acompañando su ademan con tan expresivo gorgeo, que creeríamos penetrar su intento. Si á esto se añade lo que Boerhaave dice de uno de ellos, que, volviendo de buscar alimento y encontrando incendiada la casa donde tenia su nido, se arrojó al través de las llamas para traer alimento y socorro á su cria, juzgaráse entonces del amor que tienen á su prole.

Se ha supuesto que, cuando sus hijos tenían echados á perder y aun vaciados los ojos, curábanles y les volvían la vista con cierta yerba llamada Celedonia, es decir, yerba de las Golondrinas; pero los experimentos de Redi y de Heri nos enseñan no ser necesaria al efecto ninguna yerba, y que al verse los ojos de una ave tierna no diré arrancados del todo, pero si hendidos ó ajados, sánanse prontamente y sin ningún remedio. Constábale á Aristóteles y lo escribió; Celso nos lo repitió. No admiten réplica los experimentos de Itedi, llire y algunos otros; y sin embargo dura aun el error.

A mas de las inflexiones de voz de que he hablado, tienen las Golondrinas de chimenea su grito de reúnen: , de placer, de espanto y de cólera; aquel con que la madre avisa á su parva de los peligros que la amenazan; y otras muchas expresiones compuestas de estas: todo lo que supone gran movilidad en su sentido interior. . .

He dicho en otra parte que viven de insectos alados que cogen volando; y como tienen estos mas ó menos elevado el vuelo según hace mas é menos calor, de ahí es que cuando el frió ó la lluvia les traen cerca de la tierra, y aun les impiden usar de sus alas, parecen aquellas aves rozar con la tierra , y buscarlos sobre los troncos de las plantas, entre la yerba de los prados y aun sobre los empedrados de nuestras calles. Rozan igualmente la superficie del agua, y alguna vez medio se hunden persiguiendo á los insectos acuáticos. En tiempos de escasez van á disputar su presa á las Arañas, hasta en medio dé sus telas, y acaban por devorarlas á ellas mismas. En todo caso "la marcha de la caza determina la del cazador. Encuéntranse en su estómago trozos de Moscas, de Cigarras, Escarabajos, Mariposas, y aun piedrecillas; prueba de que no siempre caza volando á los Insectos, y que los cogerán alguna vez en el suelo. En efecto, aunque las Golondrinas de chimenea pasan en el aire la mayor parte de su vida, descansan con frecuencia sobre los tejados, chimeneas, barras de hierro, así como también sobre la tierra y en los árboles. En nuestro clima, hacia fines del verano, pasan muchas veces las noches en los chopos á orillas de los rios; y entonces es cuando se cogen muchas, y basta en algunos paises las comen. Escogen las ramas mas bajas que encuentran bajo los ribazos al abrigo del viento. Hase notado que estas ramas mueren después y se secan.

También acostumbran reunirse sobre los árboles antes de emprender su partida; pero nunca mas de tres ó cuatrocientas, por no ser tan numerosa la especie como la de las Golondrinas de ventana. Dejan a este país á principios de octubre, y salen regularmente de noche, cual si quisiesen ocultarse alas aves de Rapiña, que se olvidan de hostigarlas en su viaje. Frisch vio partir algunas de dia claro; y Herbet ha visto mas de una vez en tiempo de la emigración pelotones de cuarenta y cincuenta, que volaban muy altas, observando que en esta circunstancia no solo era su vuelo mas elevado que de costumbre, sino también mucho mas uniforme y sostenido. Dirigen su rumbo por el lado del Mediodía, ayudándose en lo posible con un viento favorable; y si no tienen contratiempo, llegan al África en los ocho primeros dias de octubre. Si durante su travesía las repele un viento Sudoeste dé-janse caer como las demás aves de paso en las islas que encuentran por el camino. Adanson las vio llegar de-de el seis de octubre á las seis y media de la tarde á las costas del Senegal, habiéndolas reconocido muy bien por nuestras Golondrinas. Aseguráronle después que no se las veia allí mas que durante el otoño é invierno. Dícenos á mas que todas las noches duermen en la arena, viéndoselas solas ó por parejas en las orillas del mar, y algunas veces posadas en gran número sobre las asnas de los techos de las casas. Añade en fin una observación importante, y es que no anidan en el Senegal. Por esto observa Frish que jamás llevan consigo por la primavera pequeñuelos del año; de lo que puede inferirse ser su verdadera patria las comarcas septentrionales por ser la patria de una especie el país donde siente el amor y se perpetúa

Aunque en general sean aves de paso, aun en Grecia y Asia, no es extraño que se queden algunas durante el invierno en los paises templados, sobre todo en aquellos donde encuentran Insectos, como en las islas de Hieres y costa de Genova, donde pasan las noches sobre los naranjos, causando no poco daño á este árbol precioso y delicado. Dicese por otra parte que aparecen rara vez en la isla de Malta.

Alguna vez ha servido, y podría servir aun, esta Golondrina para hacer saber con prontitud interesantes noticias. Si se coge una madre sobre sus huevos en el paraje mismo adonde se quiere enviar el aviso, y se le ata un hilo con tantos nudos ó teñido de cierto color, según lo que se hubiese convenido, soltán-



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Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, aves. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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