Naturaleza de Aragón > Los tres Reinos de la Naturaleza > Tomo 3
Por mas que el aire sea un fluido poco denso y poco resistente, se concibe sin grande esfuerzo que, si se le combate rápidamente con una superficie ancha y sólida, opondrá cierta resistencia á ser rechazado, y que esta resistencia será tanto mas fuerte, cuanto mayor sea la velocidad en el movimiento de la superficie. Ahora bien: figurémonos una ave suspendida en el aire, inmóvil y con las alas extendidas; si baja rápidamente sus alas hacia el pecho, el aire, atacado por aquellas dos superficies anchas y sólidas, trata de ceder inmediatamente á aquella impulsión; mas como no puede huir con bastante prontitud, porque la velocidad de las alas excede á la suya, les presentará resistencia y les ofrecerá un verdadero punto de apoyo, por medio del cual el cuerpo del ave será impulsado en sentido opuesto.
Hé ahí la primera condición del vuelo. Todos saben, sin embargo, que si después de este primer esfuerzo, las alas quedan inmóviles, la gravitación, vencida momentáneamente, vuelve á ejercer su imperio, y el ave desciende hacia la tierra, del mismo modo que otro cualquier animal cae al suelo después de haber dado un salto.
Pero si después de haber bajado velozmente las alas, el ave las desplega con la misma celeridad, es evidente que el aire situado encima de ellas, les opondrá la misma resistencia que el aire situado debajo habia opuesto un momento antes. Resultará, pues, que el cuerpo del animal, elevado en el primer tiempo por la resistencia del aire inferior, descendería otro tanto en el segundo por la resistencia del aire superior, y esta oscilación rápida le haria al fin permanecer siempre en el mismo punto, por efecto de un movimiento continuo de vaivén: esto es lo que hacen algunas aves de Rapiña cuando parecen inmóviles en el aire antes de precipitarse sobre su presa.
¿Qué debe, pues, hacer el ave para trasladarse en el espacio? La primera condición será, como ya hemos visto, rechazar el aire situado bajo sus alas: la segunda, hacer de modo que cuando estas se dispongan á recobrar su posición primitiva, les oponga el aire superior la menor resistencia posible; y hé aquí porqué el ave, después de haber dado el aletazo, repliega las alas para disminuir su superficie; eleva después las alas asi replegadas, luego las extiende y baja de nuevo, acelerando sus sacudidas según el grado de rapidez que quiere dar á su vuelo.
Aquí tienen su lugar oportuno algunos pormenores sobre el esqueleto de las Aves, y especialmente acerca de los instrumentos admirables que emplea para nadar en las diversas capas del Océano gaseoso, en cuyo fondo se hallan condenados á vivir casi todos los Mamíferos. Hemos dícho que la osamenta de las Aves es
gas catorce veces mas ligero que el desalojado por él, naturalmente el globo se elevará con una fuerza á la cual es difícil resistir; y cuando esta fuerza deja de ser reprimida por otra extraña y superior, impele hacía las regiones mas elevadas de la atmósfera al globo y á la barquilla y á los aereonantas, cuerpos todos que por sí mismos eran mas pesados que el aire.
Así sucede en las Aves: su cuerpo, dilatado por todas partes á causa del aire que ha llenado las células respiratorias, pierde una porción considerable de su peso. Mas este aligeramiento no le bastaría para sostenerse en la atmósfera y caminar por ella; y por esta razón conviene suministrar á nuestros lectores sucintas explicaciones acerca del mecanismo del vuelo.
casi semejante á la de aquellos animales, con la diferencia de que estas son mucho menos pesadas, teniendo por todo el cuerpo numerosas células llenas de aire. Su cabeza presenta dos mandíbulas sumamente prolongadas: la superior está unida á la frente, de modo que conserva alguna mobilidad; la inferior, compuesta de dos piezas laterales, no se articula con el cráneo por una eminencia, sino que se halla suspendida de un hueso móvil, llamado hueso cuadrado ó del tímpano. Las mandíbulas están cubiertas por una sustancia córnea, que hace cortantes sus bordes, constituyendo lo que se llama pico. Estas láminas córneas hacen oficio de dientes, y aun algunas veces están armadas de ellos, aunque en realidad no lo son, sino tan solo asperezas ó puntas destinadas á retener la presa antes de mascarla.
La cabeza puede ejecutar sobre la columna vertebral un movimiento completo de rotación, que en lugar de articularse sobre ella por dos puntos laterales, como en los Mamíferos, se verifica sobre una eminencia ó cóndilo semi-estérico, que entra en una fósela orbicular de la primera vértebra, en donde gira con la mayor facilidad. Siendo el pico el único órgano destinado á asir la presa, las vértebras del cuello deben tener gran mobilidad entre sí, y ser asimismo mucho mas numerosas que en los Mamíferos, permitiéndoles formar con aquel órgano curvaturas extrañas, y alargarlo y contraerlo con suma rapídez, según las necesidades del Ave. No sucede otro tanto con las vértebras dorsales, lumbares y del sacro, que casi todas son inmóviles, á fin de proporcionar un punto de apoyo sólido á las costillas y á las alas. Cada una de dichas costillas presenta en su centro una lámina achatada, que se eleva hacia atrás, y va á apoyarse en la costilla posterior.
Para combinar la potencia de las alas con la solidez del pecho, la naturaleza ha elevado en forma de cresta la faz anterior del esternón de las Aves. Esta cresta longitudinal, llamada quilla, suministra anchos puntos de contacto y adherencia á las fibras de los vigorosos músculos que sirven para bajar las alas. Sobre la quilla viene á apoyarse la horquilla, ó sea la reunión dé las clavículas, formando entre las dos una especie de V, las cuales se unen á los omoplatos, que son estrechos, prolongados, y paralelos á la columna vertebral. Por último, á estas piezas se reúne de cada lado un hueso compacto que desciende entre el omoplato y la clavícula, se apoya en el esternón, y forma un pilar que consolida la bóveda constituida por los dos primerus huesos. Este es el nombrado hueso coracáideo ó coracóides, por ser análogo á la apófises coracóidea del omoplato de los Mamíferos.
Los miembros superiores de las Aves no están destinados, ni á tocar como en el Hombre, ni á coger, como en el Hombre, los Monos y los Carniceros, ni á marchar como en todos los Cuadrúpedos; son únicamente órganos de traslación, que constituyen dos ramas extendidas llamadas alas. Las alas están formadas de plumas rígidas, fijas por su base en el brazo, en el antebrazo y en la mano; y está en lugar de hallarse dividida en dedos, que perjudicarían á la solidez del ala, está poco desarrollada, y no presenta mas que rudimentos de dedos. Los huesos del brazo (húmero) y del antebrazo (cúbito y radio) son análogos á los del Hombre; y el antebrazo es mucho mas largo, cuanto mas poderoso es el vuelo del Ave. Respecto de la mano, el carpo se reduce á dos huesos pequeños, colocados el uno al lado del otro; el metacarpo se compone de dos huesos soldados por ambos extremos, y en la extremidad superior hay un huesecillo que representa al pulgar. Dos son únicamente los dedos, de los cuales uno es pequeñísimo, figurando un dedo extenso, y el otro bastante largo, compuesto de dos falanjes.
Mientras que las alas soportan en el aire todo el
Anterior | Página inicial | Página siguiente
Índice de páginas de Zoología Aves.
Si quieres ampliar tu información sobre la naturaleza en Aragón puedes empezar recorriendo sus variados paisajes
Se puede empezar conociendo la fauna también la flora los hongos la geología de su territorio y el uso del agua en Aragón.
Para deleitar la vista, puedes fijarte en la colección de fotografías de animales pequeños
Puedes sumar cultura y naturaleza en sus Parques culturales
Para profundizar puedes estudiar la Historia Natural para avanzar en las ciencias naturales o su extenso Bestiario que se desarrolla en sus monumentos históricos.
Botanica |
Dinosaurios |
Ebro |
Moncayo |
Monegros |
Ordesa
Claves |
Índice Alfabético |
Libros |
Legislación |
Diccionario
Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, aves. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 3.
Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2025 última revisión
Copyright 1996-2025 © All Rights Reserved Javier Mendivil Navarro, Aragón (España)
Aclaraciones o corregir errores por favor escríbenos
Aviso Legal. Esta actividad de la Asociación Cultural Aragón Interactivo y Multimedia (AIM) te presenta la riqueza natural de Aragón y el resto del mundo para que la consideres como un valioso patrimonio.
Para saber cómo utiliza Google la información de sitios web o aplicaciones de este sitio puedes visitar: Política de Cookies.