Naturaleza de Aragón > Buffon > Los Tres Reinos de la Naturaleza
mano del ginete, á escuchar su voz, penetrar su intención y someterse a ella. Por la relación misma de Adanson vemos que el Avestruz de Pmh r ho se alejó mucho, pero si que dio varias veo s la vuelta alrededor del pueldo, y que solo pudo detenerse obstruyéndole el paso. dócil hasta cierto punto por estupidez, parece de duro nalural mirado á fondo ; y sin duda debe de ser así, cuando el árabe, que domó el Caballo y subyugó el Camello , no pudo todavía dominar enteramente el Avestruz: sin embargo, hasta que así se consiga, no se podrá sacar ningún partido de su velocidad y de sus fuerzas , por cuanto la pu-pinza de un criado indócil se vuelve casi siempre contra su amo.
Por lo demás, aunque los Avestruces corran con mucha mayor celeridad que el Caballo, con todo se les da caza á caballo, y aun se consigue cogerlos, valiéndose de alguna indutria. Los árabes les van á la zaga sin perderlos de vista y sin acosarlos demasiado, procurando sobre todo traerlos desasosegados hasta cierto punto , á fin de que no tengan lugar de tomar alimento, pero dándoles algunas bien que breves treguas, para no ponerlos en urgente necesidad de salvarse con pronta y velocísima carrera; y esto es tanto mas fácil, cuanto que no suelen correr aquellas aves en linea recta, antes por lo contrario describen casi siempre en su huida un circulo mas ó menos dilatado: así que los cazadores árabes pueden dirigir su marcha sobre un círculo concéntrico menor y mas estrecho, y seguirles por consiguiente á proporcionada distancia haciendo mucho menos camino. Después de haberlos fatigado é impedido saciar el hambre durante uno ó dos dias, aprovechan un momento favorable, se precipitan sobre ellos como un rayo, dirigiéndolos en lo posible contra él viento, y los matan á palos a fin de que con la sangre no se eche á perder la delicada blancura de sus plumas. Dícese que cuando el Avestruz se ve perdido y sin recurso para poder escapar ya del cazador , esconde entonces su cabeza creyendo que con esto no le ven; pero podría ser muy bien que lo absurdo de idea semejante recayese por lo contrario sobre aquellos que quisieron interpretar su acción , y que el Avestruz solo tuviese la mira al esconderla, de poner á salvo por lo menos aquella parte cuva conservación es de la primera necesidad, al paso que conoce también ser la mas débil.
Los estrutólagos se vaihan de otros ardides para coger estos animales. Metidos dentro de una piel de Avestruz, alzaban el pescuezo con los brazos, procurando remedar sus movimientos, de suerte, que acercándoseles sin infundirles recelo podían sorprenderles con la mayor facilidad, bien así como los salvajes de América se disfrazan en figura de Corzos para cogerlos á su placer.
También se ha hecho esta caza con Perros y con redes ; pero como por lo común se suele hacer á caballo, hé aquí lo que basta en nuestro concepto para explicar la antipatía que se creyó haber observado entre el Caballo y el Avestruz.
Este animal despliega sus alas al tiempo de correr, no menos que las grandes plumas de la cola, no con el objeto de adquirir mayor velocidad por su medio, según tenemos dicho, sino por el natural efecto de correlación entre los músculos, y de la misma suerte que agita el Hombre sus brazos en la carrera , ó bien al modo que endereza un Elefante y extiende sus enormes orejas al volverse contra el cazador; y la prueba mas palpable de que no las levanta para acelerar su movimiento, es que lo practica de igual suerte cuando corre en dirección opuesta á los vientos, en cuyo caso no pueden servirle sino de estorbo. La velocidad del animal no es otra cosa que el efecto de su fuerza empleada contra su peso; y como el Avestruz es muy pesado) y al propio tiempo muy veloz en la carreta, sigúese de ahí que sus fuerzas deben sin duda
ser extraordinarias; pero á pesar de eslo, conserva siempre las inocentes costumbres de los Granívoros, y mientras que jamás ostiga á los débiles, rarísima vez se pone en defensa contra aquellos que le acometen. Circuido todo su cuerpo de recio y duro acero, provisto de un ancho esternón á la manera de coraza, y revestido como de otra cota de insensibilidad, apenas hace caso de los insultos de poca monta , y sabe sustraerse á los grandes peligros por la rapidez de su fuga; mas si algunas veces se defiende, lo efectúa con el pico, con la punta de las alas, y sobre todo con los pies. Thevenot, como testigo de vista, cuenta de uno que echó á rodar un perro de una patada; y Belon dice que podría asimismo derribar á cualquier hombre que Corriese delante de él; pero que cuando huye arroja piedras á los que van en su seguimiento: en cuanto á esto me parece que nada tiene de probable, supuesto que la velocidad de su carrera deberia disminuirse otro tanto, cuanto fuese hi de las piedras que arrojara hacia atrás; motivo por el cual siendo casi iguales entre sí ambas velocidades, supuesto que tienen por principio el movimiento dé los pies, está claro que por precisión debieran quedar mutuamente destruidas. Por otra parte, no tengo noticia de que este hecho, contado por Plinio y repetido por otros varios, haya sido confirmado por ningun moderno digno de crédito; y ya se sabe que Plinio tenia mas caudal de dones naturales que de crítica.
León Africano ha dicho que el Avestruz carecía de oído; y sin embargo hemos visto que parece poseer todos los órganos de que dependen las sensaciones de este sentido, mientras que la abertura externa es además muy grande, y está desprovista de plumas en su alrededor: así pues, se podría muy bien inferir á nuestro modo de entender, ó bien que no es realmente sordo sino en ciertas circunstancias, como por ejemplo el Totrax, esto ee, en la estación del amor, ó bien que se debió imputar á veces á sordera lo que no seria realmente sino efecto de su estupidez.
En aquella misma estación, según toda probabilidad, hace resonar su voz, lo que debe sin duda efectuar rarísimas veres, pues son muy pocos los que pudieron oirle. Los escritores sagrados la comparan á un gemido; y se quiere suponer aunque su nombre hebreo jacnah está formado de tanah que significa aullar. El doctor Biowne dice que este grito se parece, á la voz de un niño acatarrado, y que todavía es mas triste: asi que, nada tiene de particular que parezca sumamente lúgubre y aun terrible, según la expresión de. Sandys, á los viajeros que se internan con fundado recelo en la inmensidad de aquellos desiertos, y para quienes todo ser animado, sin exceptuar al mismo Hombre, es un objeto de espanto y un encuentro peligroso.
NANDÚ Ó CHDRI.
Mea (Briss.)
Buffon hizo la descripción de esta ave , dándola ifnpropiamente el nombre de Tuyú, que pertenece al Jabirú ó Chabirú de Cayena. Prescindiendo de este error que advertimos desde luego á nuestro.- lectores, es bástanle exacta la historia que aquel naturalista ha dejado trazada acerca de esta ave, en los siguientes párrafos :
«El Avestruz de la América meridional, llamado también Avestruz de Otcidtnie, Avestruz de Maya-llanes y de la Guayaría, propiamente hablando, no es un verdadero Avestruz. Le-.Maíie al parecer lúe el primer viajero que, engañado por algunos rasgos de semejan,a con el Avestruz'de África, le ajilo o .sle nombre, Klein, eohanilode ver que pertenecía a distinta especie, se contenió con llamarlo Avestruz bastardo. Barreré lan pronto la riá el nombre de Gar;a, tan pronto el de Grulla fcÜriiióra, ó ib' Erna de
Ã�ndice de páginas de ZoologÃa Aves.
Biblioteca ilustrada de Gaspar y Roig.
Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
Descripción completa de los animales, vejétales y minerales útiles y agradables:
su forma, instinto, costumbres, virtudes ó aplicaciones á la agricultura, la medicina y las artes en general, comprendiendo mayor número de géneros que en todas las obras publicadas hasta el dÃa.
Patrimonio natural de Aragón, Fauna Silvestre en Aragón, Zoologia, fauna, peces, anfÃbios, reptiles, aves, mamÃferos, ecologÃa, zoogeografÃa, Agua, humedales, rÃo, montaña, Flora, Botánica, hongos, micologÃa, Geologia, piedra, Ciencias Naturales. Naturaleza, tres reinos, patrimonio natural, riqueza biológica.
Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2026 última revisión
Copyright 1996-2026 © All Rights Reserved Javier Mendivil Navarro, Aragón (España)
Aclaraciones o corregir errores por favor escrÃbenos
Aviso Legal. Esta actividad de la Asociación Cultural Aragón Interactivo y Multimedia (AIM) te presenta la riqueza natural de Aragón y el resto del mundo para que la consideres como un valioso patrimonio.
Para saber cómo utiliza Google la información de sitios web o aplicaciones de este sitio puedes visitar: PolÃtica de Cookies.