Naturaleza de Aragón > Buffon > Los Tres Reinos de la Naturaleza
saca de su destreza y gran fuerza todas las ventajas posibles; sabe burlará sus enemigos y resistirle; un cisne viejo no teme en el agua al Perro mas fuerte, y su pronto y violento aletazo es capaz de romper la pierna de ún hombre. Finalmente, parece que no teme las asechanzas de enemigo alguno, porque su valor es igual á sus fuerzas y destreza.
«Los Cisnes silvestres vuelan á grandes bandadas, y los domésticos andan y nadan acuadrillados, pues su instinto social es siempre muy marcado. Este instinto, el mas blando de la naturaleza, supone costumbres inocentes, hábitos pacificas, y aquella Índole delicada y sensible que parece dar á las acciones producidas por este sentimiento la intención y el valor de las calidades morales. Tiene además el Cisne la ventaja de gozar hasta una edad muy avanzada su hermosa y dulce existencia. Todos los observadores convienen en que su vida es muy larga; algunos le señalan hasta trescientos años, lo que sin duda es muy exagerado; pero Willughby, habiendo visto una oca que habia vivido cien años, no vacila en deducir de aqui que la vida del Cisne puede y debe ser mas larga; tanto porque es mas grande, como porque sus huevos tardan mas en salir, supuesto que es ya cosa cierta que la incubación en las aves corresponde al tiempo de la gestación en los animales, y quizás guarda también correspondencia con el incremento del cuerpo, que está proporcionado con la duración de la vida.
«La hembra empolla á lo menos durante seis semanas; empieza á poner en febrero, y lo mismo que la Oca, pasa un dia de intervalo entre la puesta de los huevos, cuyo número suele ser desde cinco á ocho, y comunmente de seis á siete. Son blancos y oblongos, con la cascara gruesa y de grandor considerable. El nido lo coloca unas veces sobre una cama de yerba seca en las márgenes de las aguas, y otras sobre un montón de cañas caidas, hacinadas y aun flotantes sobre las aguas. La amorosa pareja se prodiga las mas dulces caricias, y parece que en el placer busca los alicientes de la voluptuosidad: entrelazan sus cuellos respirando así la embriaguez do su interior incendio; se comunican el luego en que arden, y cuando el macho está enteramente satisfecho, la hembra se abrasa todavía, le sigue, lo estimula, lo llama de nuevo, y acaba por dejarlo á su pesar para ir á extinguir el ardor que aun la consume sumergiéndose en el agua.
«El fruto de un amor tan vivo es tiernamente querido y cuidado: la madre de dia y de noche cobija á los polluelos bajo sus alas, y el padré se presenta con intrepidez para defenderlos contra cualquier asalto. Su braveza en estos momentos solo puede compararse con el furor con que combate al rival que va á turbarle en la posesión de su querida. En estas dos circunstancias olvida su dulzura, se vuelve fiero, y pelea con encarnizamiento, no bastando muchas veces un dia entero para poner fin á su empeñado desafío. Empieza por aletazos, continúa cuerpo á cuerpo, y comunmente acaba con la muerte de uno de los dos; porque recíprocamente procuran ahogarse, apretándose el cuello, y sumergiendo por fuerza en el agua la cabeza de su adversario. Estos combates son verosímilmente lo que hizo creer á los antiguos que los Cisnes se devoran unos á otros. Nada es menos cierto; pero en estas aves, como en todos los demás seres, las pasiones furiosas nacen de la mas dulce. El amor engendra siempre la guerra.
«En cualquiera otra época sus hábitos son pacíficos, y todos sus sentimientos son dictados por el amor: tan limpios como voluptuosos, tienen un asiduo cuidado de sí mismos, arreglan su pluma, la limpian, la dan lustre, y cogen agua con el pico para derramarla por la espalda y por las alas, lo que supone el deseo de agradar, y que solo puede ser satisfecho por el placer de ser querido. El único tiempo en que la gustan todos los ojos, adorna y embellece los sitios que frecuenta, y no hay nadie que no léame, le aplauda y le admire. No hay especie que mas lo merezca, pues efectivamente la naturaleza no ha derramado sobre ninguna de ellas tantas de esas dulces y nobles gracias, que nos recuerden la idea de las obras mas encantadoras: corte de cuerpo elegante, formas redondeadas, contornos graciosos, blancura resplandeciente y pura, movimientos flexibles, actitudes unas veces llenas de expresión, y otras muellemente abandonadas; todo en el Cisne respira la voluptuosidad y el encanto que nos infunden las gracias y la hermosura; todo nos lo anuncia, todo nos lo pinta como el ave del Amor. Todo justifica á la entusiasta y risueña mitología que dió á esta ave por padre de la mas hermosa de las mortales.
«Por la noble soltura y facilidad de sus movimientos sobre el agua, es preciso reconocerle no solo por el primero entre los navegantes alados, sino también por el mas hermoso modelo que la naturaleza nos ofrece para al arte de la navegación: su cuello alto y su pecho relevado y redondo parecen efectivamente que figuran la proa de un buque surcando las olas, su ancho estómago presenta el casco que se cala en el agua: su cuerpo, inclinado hacia adelante para cimbrarse, se alza hacia atrás y se levanta en popa; la cola es un verdadero timón, los pies, anchos remos; y sus grandes alas, medio abiertas al viento y suavemente hinchadas, son las velas que empujan el buque viviente, barco y piloto al mismo tiempo.
«Altanero con su nobleza y celoso de su hermosura, el Cisne parece que hace ostentación de sus preeminencias: dijérase que trata de recoger aplausos y de cautivar las miradas, como efectivamente lo logra, ya sea que bogando á bandadas se vea de lejos en medio de las espaciosas aguas columpiarse la flota alada, ya sea que separándose de ella y acercándose á la playa, siguiendo las señales que le atraen, venga á hacerse admirar mas de cerca, ostentando sus bellezas y desplegando sus gracias con mil movimientos undulantes y suaves.
«A las ventajas de la naturaleza reúne el Cisne la de la libertad; no pertenece al número de los esclavos que podemos reducir á la sujeción ó al encierro: libre sobre nuestras aguas, no mora ni se establece en ellas sino gozando de una independencia bastante para excluir toda idea de servidumbre ó de esclavitud; quiere á su antojo recorrer las aguas, desembarcar en las márgenes, alejarse al centro ó venir siguiendo la ribera á resguardarse en la orilla, ocultarse entre los juncos, penetrar en las ensenadas mas extraviadas, y abandonando después las soledades, volver á la sociedad y gozar del placer que parece experimentar cuando se acerca al Hombre, con tal que en nosotros encuentre huéspedes y amigos, y no dueños ni tiranos.
«El Cisne nada tan veloz, que un hombre andando aceleradamente por la orilla apenas puede seguirle. Lo que dice Alberto, que nada bien, anda mal, y vuela medianamente, solo debe entenderse con respecto al vuelo del Cisne degenerado por una domesticidad violenta; porque estando libre en nuestras aguas, y mas todavía siendo silvestre, tiene el vuelo muy encumbrado y pujante. Hesiodo le da el nombre de AUivolans, Homero lo coloca entre las grandes aves Viajeras, como las Grullas y los Añades. Plutarco atribuye á los Cisnes lo que Piudarn finge de dos águilas que Júpiter hizo partir de los extremos opuestos del mundo para señalar su centro en el punto en donde se encontrasen.
«El Cisne, en todo superior á la Oca, que solo come simientes y yerbas, sabe procurarse un alimento mas delicado y menos común: echa mano de continuas astucias para sorprender y coger Peces; toma mil actitudes distintas para lograr en su caza un feliz éxito;
Índice de páginas de Zoología Aves.
Biblioteca ilustrada de Gaspar y Roig.
Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
Descripción completa de los animales, vejétales y minerales útiles y agradables:
su forma, instinto, costumbres, virtudes ó aplicaciones á la agricultura, la medicina y las artes en general, comprendiendo mayor número de géneros que en todas las obras publicadas hasta el día.
Zoología. Aves. Página 678 Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2025 última revisión
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