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bien la evitan y aun temen, si ya no es que tenga esta en si misma alguna calidad contraria á su multiplicación , ó bien que se quiere atribuir este efecto á b menos per lo qué hace al interior, á la fuerza de. su estómago y demás órganos digestivos; por cuanto es muy celebrado el Avestruz tocante á este particular. Todavía hay quien esté persuadido de que digiere el hierro con Ih misma facilidad que las demás aves digieren los granos de cebada; y algunos autores aun no dudaron afirmar que efectuaba lo propio cou el hierro hecho ascua; pero por lo que respecta a esta última aserción se me permitirá sin duda pasarla jior alto , supuesto que me parece mas que suficiente resolver según los hechos en qué sentido pueda decirse que el Avestruz digiere el hierro en trio.
Es muy positivo que estos animales se alimentan principalmente ide sustancias vejetales; que tienen la molleja provista de músculos muy fuertes como todos los Granívoros (I), y que amerindo tragan pedazos de hierro, cobre, piedras, vidrios, madera y; cuanto se les presenta : tampoco negaré que puedan haber tragado algunas veces algún pedazo de hierro hecho ascua, como fuese en pequeña cantidad, pero jamás impunemente á mi entender, supuesto que engullen indistintamente, según parece, todo cuanto encuentran , hasta que sus enormes estómagos estén enteramente llenos , y que. la necesidad de lastrarlos con el suficiente volumen de materia, constituye una de las principales causas de su voracidad. En los individuos disecarlos por Warren y por Raraby estaban de tal suerte rellenos y dilatados los ventrículos qne desde luego dudaron aquellos anatómicos que los referidos animales hubiesen podido nunca digerir tan grande cantidad de alimento: y Ramby añade a'Jemás que las materias contenidas en los ventrículos solo habían sufrido, al parecer, una ligera alteración. Vallisnieri' encontró asimismo el primer ventrículo enteramente lleno de yerbas, frutas, legumbres, nueces, cuerdas, piedras, vidrio, cobre, amarillo y rojo, hierro, eslaño, plomo y madera; y habia entre ellos un pedazo que seria el que habría tragado últimamente, pues se hallaba encima, el cual pesaba corea ele una libra: y por último, los señores de la Academia aseguran que los ventrículos de los ocho avestruces que observaron, estaban todos atestados dé heno , yerbas, cebada, babas, huesos, monedas, cobre y guijarros hasta del tamaño de un huevo. Así, pues, el Avestruz acumula toda suerte de materiales en sus estómagos, en razón á su capacidad y por la precisión en que se halla de llenarlos; y como digiere con facilidad y prontitud , es fácil do-comprender el motivo de su hambre insaciable.
Pero por mas que lo sea , siempre podrá preguntárseme , no la causa de consumir tanto alimento, sino el porqué traga unas materias que de ningún modo pueden nutrirle, y sí causarle tal vez mucho daño; á lo cual debo contestar que todo depende de faltarle el sentido del gusto, sentido de que carecen enteramente, y con tanta mas verosimilitud, cuanto que habiéndose examinado su lengua, por hábiles anatómicos, les pareció desprovista de todas aquellas papilas sensibles y nerviosas en las cuales.se creco no sin fundamento que reside la sensación del gusto. Fuera de esto, me parece aun que deben de tener muy obtuso el sentido del olfato, por cuanto es este el que mas les sirve á los animales para la elección de sustancias alimenticias, , mientras que el Avestruz
(1) Aunque el Avestruz sea realmente carnivoro parece no obstante que Jebe colocársele entre los Granívoros, supuesto que en las desiertos es sustentan de dátiles y otros frutos ó sustancias vejetales, y que en las casas de lleras se les cria con las mismas materias. Por otra parte dice Eslrabon, lib. VI, que los cazadores le ponen grano por cebo cuando quieren atraerle al lazo que le tendieron.
peso enorme sin duda y fuera de toda proporción con respecto á un animal que no pesa mas de ochenta. Me parece, pues, que debe hacerse una no pequeña reducción , tanto en el peso de los huevos como en su número, para cuya exactitud seria de desear que tuviésemos memorias fidedignas y juiciosas: ns¡ que, sin embargo, mientras carecemos de ellas Si puede interinamente fijar su número, según Aristóteles, a veinte y cinco ó treinta, y segun los modernos que trotan este asunto con mas cordura , á treinta y seis; y suponiendo que sean dos ó tres las aovaciones ó puestas, cada una de las cuaies produzca doce huevos, se pudiera también valuar su peso respectivo a tres ó cuatro libras, dando una mas ó menos por la cascara , y dos ó tres por la media azumbre de clara y yema que contiene. Sin embargo, ostamos persuadidos de que semejante cálculo conjetural dista mucho de una observación exacta y rigorosa. Muchos son los que escriben , pero pocos los que calculan , pesan y comparan aquello que deben escribir. Entre quince ó diez y seis avestruces de, que se hizo la disección en diferentes paises , solo uno fue pesado, cuya descripción debemos á Vallisnieri. Tampoco estamos mejor informados acerca del tiempo que se necesita para la incubación de los huevos, supuesto que todo cuanto se sabe, ó por mejor decir se asegura, está reducido á que, apenas los tiernos polluelos rompen su estrecha prisión, cuando se hallan en estado de andar y aun de correr en busca del sustento; de suerte, que en la zona tórrida donde encuentran el grado conveniente de calor y el alimento que se les adapta, se, hallan fuera de ta patria potestad desde que nacen , y quedan abandonados de su madre, cuyos cuidados les serian inútiles; mientras que en los paises menos cálidos, como por ejemplo, en el cabo de Buena-Esperanza , no se separada madre de sus crias en tanto que de ella necesitan, existiendo donde quiera una justa proporción entre los cuidarles y las necesidades. Los polluelos del Avestruz son gris cenicientos en el primer año, y están enteramente revestidos de plumas falsas que bien luego caen por sí mismas para no volver á renacer en aquellas partes que deben quedar desnudas, como la cabeza, lo alto del cuello, los muslos, costados y parte inferior de las alas. En lo restante del cuerpo las reemplazan otras plumas alternativamente blancas y negras, y á veces grises por la unión y mezcla de ambos colores; las mas cortas están en la parte inferior del cuello, única que se halla revestida de ellas, siendo mas crecidas ya en el vientre y en el dorso , y las mas largas que al propio tiempo son las tenidas en mas precio, se hallan en la extremidad de la cola y de las alas, Dice Klein, refiriéndose á Alberto, que las plumas del dorso son muy negras en los machos y pardas en las hembras; sin embargo, habiendo los señores de la Academia disecado ocho avestruces, entre los cuales habia cinco machos y tres hembras, hallaron el plumaje muy parecido en todos ellos; pero ninguno se ha visto jamás con plumas encarnadas, verdes , azules y amarillas , como parece haberlo creido Cardano por una equivocación enteramente fuera de su lugar en un tratado sobre la sutileza.
Redi ha reconocido por medio de numerosas observaciones que casi todas las aves estaban sujelas á criar insectos asquerosos de varias especies entre sus plumas, y que en la mayor parte de ellas se echaban de ver algunas de parásitos propios y peculiares de la suya ; pero nunca pudo hallarlos en los Avestruces, sin embargo , de que hizo sus observaciones siempre en distinta estación y en doce, de aquellos, algunos do los cuales acababan de llegar de Berbería.
Por otra parte Vallisnieri, que diseca dos, no halló en su interior ni Lombrices, ni Insectos, ni otro ningun parásito : asi que ninguno de esta suerte de animales apetece al parecer la carne del Avestruz, antes
Índice de páginas de Zoología Aves.
Biblioteca ilustrada de Gaspar y Roig.
Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
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Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2026 última revisión
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