Zoología. Aves. Página 655 Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza.

Los Tres Reinos de la Naturaleza Tomo 3 aves

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RIBEREÑAS O

ven muy bien en la oscuridad, y aun las mas viejas no buscan su alimento sino de lincho. Durante la mayor parte del dia >e están retiradas entre los juncos, y cuando se las inquieta en su guarida, se esconden y hasta se meten dentro del fango antes que echar á volar. parece que les cuesta mucho determinarse al movimienlo del vuelo, tan natural á las demás aves, pues no se levantan del agua ó de la tierra sino con mucha dificultad. Las Fúlicas jóvenes, como menos solitarias y circunspectas, permanecen todo el dia al descubierto, y juegan y retozan entre si, ya levantándose derechas enfrente una de otra, ó ya echándose fuera del agua y cayendo otra vez en ella por medio de saltitos. Déjanse acercar fácilmente; mas con todo no cesan de mirar fijamente al cazador, y chapuzan con tanta prontitud apenas ven el fuego, que las mas veces el plomo mortal no puede alcanzarlas; sin embargo, á últimos de otoño, cuando después de haber dejado, estas aves los pequeños estanques se encuclillan todas reunidas en los grandes, se hacen muchas cacerías en las que suelen matarse algunos centenares. Embarcasen para esto los cazadores en un número de barquillas que puestas en linea abrazan todo lo ancho del estanque; en seguida, alineada la escuadrilla de este modo, va echando hacia adelante toda la bandada de Fúlicas, hasta que llega á encerrarla dentro de algún recodo del lago, obligadas entonces por el temor y por la necesitad, toman todas a la vez el vuelo para volverse al medio del estanque, pasando por encima de los cazadores, que hacen un fuego general y matan un gran número: después se vuelve á hacer lo mismo al otro extremo del lago donde se dirigen las Fúlicas; pero lo mas singular es que ni el ruido ni el fuego de las aguas y de los cazadores, ni el aparato de la escuadrilla, ni la muerte de sus compañeras, pueden inducirá estas aves a huir: solo á la noche siguiente es cuando dejan unos sitios tan funestos, aunque siempre se ven al otro dia algunos individuos rezagados.

Estas aves perezosas tienen, con razón, muchos enemigos: el Esmeril come sus huevos, y ¡arrebata sus hijas! y a esta destrucción debe atribuirse el que esta especie sea tan poco numerosa, porque por lo demás la Fúlica pone diez y ocho ó veinte huevos de un color blanco sucio, y casi tan grandes como los de la Gallina: y cuando malogra la primera puesta, hace la madre generalmente otra que por lo común no baja de diez ó de doce huevos. Siempre establece su nido en los sitios anegados y cubiertus de juncos ó de cañas secas, sobre las cuales amontona otras para levantalo sobre el nivel del agua, y lo acolcha interiormente con yerbas secas y con las sumidades de las cañas, lo que forma un nido bastante grande é informe que se ve desde muy lejos. Emplea unos veinte y dos ó veinte y tres dias en la incubación, y luego que han nacido los polluelos saltan todos fuera del nido y no vuelven mas a él. La madre no los calienta bajo de sus alas, los tiene echados á su lado sobre los juncos, y los lleva al agua donde no bien han nacido nadan y se zambullen bien. Los pollos, en esta primera edad, están cubiertos de.un plumón negro ahuma lo, que los hace parecer feísimos, y no se ve en ellos mas que el indicio de la placa blanca que d b" adornar su frente. A esta edad es cuando las aves de Rapiña les hacen una guerra cruel, y con frecuencia arrebatan á la madre y á los hijos. Las Fúlicas viejas que han perdido algunas veces sus crias, instruidas por la desgracia, colocan su nido en las margenes del agua, entre las espadañas y malezas para ocultarlo mejor; y tienen á sus hijuelos como emboscados en aquellas malas yerbas. Estas crias son las que perpetúan la especie; porque es tán grande la despoblación de las otras, que un buen observador, que ha estudiado particularmenle las costumbres de estas aves, calcula que no se salva la décima parte de las garras de las aves de Rapiña, especialmente de los Esmeriles.

Las Kilicas anidan muy temprano por la primavera, y desde el lin del invierno se encuentran ya huevos pequeños en su cuerpo; permanecen en nuestros estanques durante la mayor parle del año; y aun en ciertos parajes no los abandonan en todo el invierno. No obstante, por el otoño se reúnen en grandes bandadas, y todas dejan ios pequeños estanques para reunirse en los grandes lagos; muchas veces se quedan hasta diciembre; y ciando las escarchas, las nieves, y sobre todo las ludadas, las echan de los sitios elevados y frio>, bajan a los llanos, donde la temperatura es mas benigna: pero la falta de agua, mas que el frió, es lo que les obliga á cambiar así de lugar. Hidierl las ha visto en un invierno muy riguroso sobre el lago de Nantua que no se hiela hasta muy tarde, y en las llanuras de liria, aunque en corlo número , en lo mas rígido del invierno: no obstante, es de creer que la pane principal riela especie va pasando poco á poco á las comarcas vecinas que sen mucho mas templadas; porque como el vuelo de estas aves es penoso y muy pesado, no es regular vayan lejos, y en efecto por febrero vuelven á comparecer.

Encuéntrase la Fúlica en toda Europa, desdé Italia hasta Suecia ; conócenla igualmente en Asia, y se la ve asimismo en la Groenlandia, si es que Eggéde ha traducido bien dos nombres groenlandeses que según su versión, designan la grande y la pequeña Fúlica.

La membrana gruesa y desnuda que cubre la parte anterior de la cabeza en forma de escudo, por Io que los antiguos dieron á la Fúlica el epíteto de Calva, parece ser una prolongación de la capa superior de la sustancia del pico, que es blanda y casi carnosa cerca de la raiz: la forma de este pico es de un cono aplanado por los lados: es de un blanco azulado; pero se vuelve rojizo cuando en tiempo de los amores adquiere la placa trontal su hermoso color de granate.

Todo el plumaje, que está guarnecido de un plumón muy espeso, cubierto de pluma lina y apiñada, es de color negro-aplomado, decidido y profundo en la cabeza y el cuello, y con una raya blanca en el pliegue de las alas. No se encuentra en la Fúlica diferencia alguna que pueda indicar el sexo; su tamaño es igual al de la Gallina domestica, y su cabeza y cuerpo son poco mas ó menos de la misma forma. Sus dedos son medio palmeados, con una ancha franja, por ambos lados, de una membrana recortada á modo de ondas ó festones, cuyas puntas se encuentran en cada articulación de las falanges. Estas munbranas son, lo mismo que los pies, de color aplomado. Por encima de la rodilla se ve una pequeña porción de la pierna desnuda, circuida de líneas ó círculos rojos, y los muslos son gruesos y carnosos. Estas aves tienen una molleja, dos grandes ciegos, y una ancha vegiguilla de la hiél Aliniéntanse principalmente, lo mismo que las Pollas de agua, de insectos Acuáticos, de pececillos. Sanguijuelas, etc.: no obstante, también recogen granos y se tragan piedrecillas. Su carne es negra, y cómese en Francia en dias de vigilia; pero sabe á fango.

La Fúlica despide dos gritos diferentes en estado de libertad , uno cortado y otro largo: este último es sin duda el que Arato quiso designar hablando del presagio que de él se sacaba; así como parece qHe alude Plinio al primero cuando dice que anunci.f la tempestad. Con todo, el cautiverio produce verosímilmente en ella tan viva impresión de tristeza, que llega á perder la voz ó la voluntad de servirse de ella, en términos que podría creerse es absolutamente muda.

ZARCETA AZUL.

F. carulea (Vandelli) Esta ave tiene la frente roja, la cresta blanca, talla

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Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2025 última revisión

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