Naturaleza de Aragón > Buffon > Los Tres Reinos de la Naturaleza
tud, del mismo modo que al Gradatina de los latinos, y al Andante de los italianos; y en esta aceptación puede aplicarse la palabra Trapp á la Abutarda; la cual cuando no se ve perseguida, camina lentamente y con pesadez, aunque también le seria muy propio cuando no tuviese aneja aquella idea accesoria de lentitud, pues basta caracterizar una ave por el hábito de caminar, para suponer que vuela poco.
Con respecto á la palabra gansz es muy susceptible de equívoco: aquí debe tal vez escribirse, según yo lo he hecho, con una z linal, y de este moda significa mucho, y anuncia un superlativo; al paso que si se escribe con s (gans) significa un ánsar. Habiéndolo tomado algunos autores en este último sentido, lo han traducido en latín por Anser Trappus; y como éste error de nombre influye en la cosa, no han dejado de suponer que la Avutarda era una ave acuática que se placía en los pantanos; y el mismo Aldrovando, á quien un médico holandés había enterado de esta equivocación de nombres, y que se inclinaba á tomar la palabra gansz en el mismo sentido que yo, hace no obstante decir á Belon, traduciéndolo en latín, que la Avularila busca los pantanos por mas que Belon diga precisamente lo contrario; y como este error ha producido otro nuevo, se ha dado el nombre de Avutarda á una ave verdaderamente acuática, á una especie de ganso blanco y negro que se encuentra en el Canadá y en varios parajes de la América septentrional. Sin duda por una consecuencia inmediata de la expresada equivocación recibió Gessner de Escocía el diseño de una ave palmípeda bajo el nombre de Gus-tardr , que es el que se da en aquel país á la verdadera Avutarda, y que Gessner hace derivar de tarde, lento, tardío, y de guss y goose, que en inglés y en holandés significa ánsar. Ved ahí, pues, la Avutarda, ave absolutamente terrestre, trasformada en acuática, con las qne nada tiene de común , no pudiendo dimanar tan chocante metamorfosis sino de un equívoco de palabras. Los que han querido justificar ó escusar el nombre de Ánsar trappus ó Irappgans han tenido que decir, unos que las Avurtardas volaban en bandadas como los Gansos , y otros que eran del mismo tamaño que estos, como si la corpulencia ó el hábito de volar en bandadas pudiesen por sí solos caracterizar una especie ; en cuyo caso los Avestruces y los Gallos silvestres deberían estar colocados en la misma clase que el Ánsar. Mas basta ya de insistir en la refutación de un absurdo: apresurémonos á terminar esta lista de errores y una crítica tal vez demasiado larga, pero qu- me ha parecido necesaria.
Belon ha pretendido, aunque sin fundamento, que el 7rfr<70 alter de Plinio era la Avutarda, porque este último habla en el mismo lugar del Avis tarda. Es verdad que. Belon, defendiendo su error con otro, pretende que el Avis tarda de los españoles y el Otis de los griegos designan al Buho; mas debería probarse con anticipación: 1." que la Avutarda permanece en lasabas montañas, como Plinio lo asegura del Tetrao alter (gigp.unt eos Alpes), lo que es contrarío á cuanto de esta ave han dicho todos los naturalistas, excepto Bawere: 2.° que el Buho y no la Avutarda, fue en efecto conocida en España bajo el nombre de Avis tarda, y en Grecia bajo el de Otis, cuya frágil aserción se "halla combatida con el testimonio de casi todos los escritores. Lo que tal vez dio lugar al engaño de Belon es que Plinio nos presenta su segundo Tetrao, como una de las aves de mas corpulencia después del Avestruz, lo que según Belon no puede convenir sino á la Avutarda; mas luego veremos que el gran Tetrao ó Gallo silvestre excede algunas veces en tamaño á la Avutarda ; y Belon hubiera podido suponer que este naturalista confunde el Otis con el Otus, según lo tengo observado mas arriba ; y que atribuyendo á una sola especie las propiedades de dos muy distintas designadas en sus colecciones con nombres casi seme-
jantes , no debiera concluir de ello que el Avis tarda es en efecto el Buho.
El mismo Belon se inclina á creer que su adignr-mus designaba al oatardeau, y en efecto, esta ave no tiene mas que tres dedos, todos anteriores como la Avutarda, aunque difiere mucho en el pico; tiene el tarso mas grueso, mas corto el cuello, pareciéndose mas bien al Chorlito real que á la Avutarda; circunstancia que examinaremos luego con mas detención^
Advertimos por fin, que algunos autores engañados, según parece, por la semejanza de las palabras,, han confundido el nombre de Starda, que en la misma lengua significa Perdiz.
Resulta, pues , de todas estas discusiones que nuestra Avutarda es el Otis de los griegos, y no el Otus; que se le aplicó el nombre de Raphos por casualidad, como después al Dronto, que el de Anapha que le dan los judíos modernos perteneció en otro tiempo al Milano; que este es el Avis tarda de Plinio, ornas bien de los españoles en tiempo de Pliuio, llamada así á causa de su lentitud , y no como pretende Nifo, por no haberse conocido en Roma hasta muy tarde, que no es ni el Telrix de Aristóteles, niel Tetrax del poeta Nemesiano, ni aquella ave de Esci-lia deque habla Aristóteles en su Historiade los animales, ni el Tetrao alter de Plinio, ni una ave acuática ; y finalmente, que es la Starda y no la Starna de los italianos.
Para penetrarse de la importancia de esta discusión preliminar, bastará discurrir la estravagante y ridicula idea que formaría de la Avutarda aquel principiante que recogiese sin criterio y con ciega confianza todo cuanto han atribuido los autores á esta ave, ó mas bien á los diferentes nombres con que la designan en sus obras. No podría menos de considerarla á la vez ave diurna y nocturna, ave de montaña y de valle, ave de Europa y de América, ave acuática y terrestre , ave granívora y carnicera, ave muy grande y muy pequeña ; en una palabra, un monstruo imposible; ó bien si tratase de optar entre tan contradictorios atributos, no podría hacerlo sin rectificar su nomenclatura, como acabamos de conseguir, comparando lo que se sabe de esta ave con lo que han dicho de ella los naturalistas que nos han precedido.
Después de tanta detención en el nombre, justo será que nos ocupemos del objeto. Gessner se ha lisonjeado de haber sido el primero en notar que la Avutarda podia incluirse en el género de las Gallináceas ; pero si bien es igual en el j)ico y en la pesadez, se diferencia de ellas en el tamaño; en tener solo tres dedos en cada pié, en la forma de la cola, en la desnude/, de la parte inferior de la pierna, en la grande abertura de las orejas, en los manojos de plumas que le caen sobre la barba, en vez de aquellas membranas carnosas que tienen las Gallináceas, sin hablar de las diferencias interiores.
Aldrovando no es mas feliz en sus conjeturas cuando toma por Avutarda aquella Águila frugívora de que habla Eliano, á causa de su tamaño, como si este solo atributo bastase para fijar la idea de un Águila: me parece muy verosímil que. Eliano quería hablar del gran Buitre, que es una ave de Rapiña como el Águila, aun mas poderosa que la común, y que se hace Frugívora en casos de necesidad. He abierto una de estas aves, muerta de un escopetazo, que habia permanecido por algunos dias en los campos sembrados de trigo, y no hallé en sus intestinos mas que una papilla verde," que seria probablemente yerba medio digerida.
Seria mas fácil hallar los caracteres déla Avutarda en el Tetrax de Ateneo, que es mayor que los Gallos mas grandes (y ya se sabe que en Asia los hay degran tamaño): tieñe'esta ave solo tres dedos en los pies, unas barbas, que le cuelgan á cada lado del pico, el plumaje esmaltado, y la voz grave; al paso que su
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Biblioteca ilustrada de Gaspar y Roig.
Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
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Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2026 última revisión
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