Zoología. Aves. Página 601 Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza.

Buffon Los Tres Reinos de la Naturaleza

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AVUTARDA COMUN O GRANDE AVUTARDA

Otis tarda (Lin. Less.)

El que intente describir la historia de un animal, dice Buffon, debe proponerse ante todas cosas hacer una critica severa de su nomenclatura, discerniendo exactamente los diferentes nombres que se le dieron en todas las lenguas y épocas, y distinguiendo con la mayor aproximación posible las diferentes especies á que aquellos fueron aplicados; pues no será fácil sacar partido de los conocimientos de los antiguos, sino agregándolos útilmente á los descubrimientos de los modernos, para lograr por este medio el único lin de hacer verdaderos progresos en la Historia Natural. Y en efecto, ¿cómo pudieran de otro modo, no digo un solo hombre, pero ni una y aun muchas generaciones consecutivas tratar completamente de la historia de un solo animal? Casi todos temen al Hombre y huyen de él; el carácter de superioridad que la mano del Altísimo ha grabado en sus facciones, les inspira mas bien temor que respeto; evitan su presencia; desconfían de sus asechanzas; temen sus armas, y hasta aquellos que pudieran defenderse con la fuerza ó resistir á causa de su corpulencia, se ocultan en unos desiertos que no nos dignamos disputarles, ó se atrincheran entre impenetrables bosques: seguros los mas pequeños de escapársenos por su pequenez y mas atrevidos por su propia debilidad, viven en nuestras casas á pesar nuestro, se mantienen á nuestra costa, y aun á veces de nuestras propias sustancias, sin que por eslo los conozcamos mejor; y entre las muchas clases que median entre estos dos extremos, unos se cavan moradas subterráneas, aquellos se sumergen en lo profundo de las aguas, otros se pierden en el vacio de los aires, y todos desaparecen ante el tirano de la naturaleza. ¿Cómo, pues, podríamos ver en corto espacio de tiempo todos los animales en todas las situaciones que son precisas para el exacto conocimiento de sn naturaleza, de sus costurabres, de su instinto, en una palabra, de los principales caracteres de su historia? Se han reunido á fuerza de cuantiosos dispendios numerosas series de estos animales, conservando con el mayor esmero su despojo interior, y unidos sus esqueletos con el arte mas exquisito, pretendiendo , pero en vano, dar á cada individuo su actitud propia y su aspecto natural; pues todos los esfuerzos se han limitado únicamente á representarnos la naturaleza muerta, exánime y superficial; y si un soberano hubiese concebido la grandiosa idea de concurrir al adelantamiento de tan bella parte de la ciencia formando vastas colecciones de animales y reuniendo en beneficio de los observadores un gran número de especies vivientes, aun alu se. adquirirían ideas imperfectas de la naturaleza ; pues atemorizada la mayor parte de los animales con la presencia del Hombre, importunada por sus observaciones, atormentada además por la inquietud que es inseparable compañera de la cautividad , solo nos presentaría costumbres alteradas, violentas y poco diguas de la atención de un filósofo, que solo aprecia

loz su carrera é igualmente se alimentan de semillas, yerbas, gusanos é Insectos.

Las Avutardas tienen por consiguiente cóncavas sus alas y mas largas las remeras segunda y terrera. Su cola es corta, está redondeada, escalonada, y consta de diez y ocho á veinte timoneras. Sus tarsos están cubiertos de pequeñas escamas á modo de mosaico Son unas aves ariscas y poco adecuadas para doblegarse á la domesticidad. Solo se hallan en el antiguo continente.

Este género contiene muchas especies de las cuales Buffon solamente conoció las seis primeras.

y admira la naturaleza libre , independiente , y aun si se quiere salvaje.

Asi es , que si se pretende conocer á los animales con alguna exactitud , debe observárseles en el estado salvaje, seguirles hasta las moradas que ellos mismos escogieron, registrando profundas cavernas y rocas escarpadas donde viven en entera libertad. También cuando se les estudia conviene hacerlo de modo que ellos no lo echen de ver: pues si el ojo del observador no es en algún modo invisible, influye en el individuo observado y lo altera realmente: pero como hay muy pocos animales, especialmente de los alados, cuyas propiedades estén al alcance de nuestro estudio, y como son muy escasas las ocasiones de verlos obrar según su natural, mostrando sus costumbres franras y libres de toda sujeción , se sigue de aquí que son indispensables algunos siglos y un conjunto de felices casualidades para reunir todos los hechos necesarios, i mas de una grande atención para aplicar cada observación á su verdadero objeto, evitando por lo mismo la confusión de los nombres que arrastraría necesariamente en pos de si la de las cosas: sin cuyas precauciones, la ignorancia mas absoluta seria preferible á la falsa ciencia formada de un tejido de íucertidumbres y errores. La Avutarda nos presenta el ejemplo mas evidente de este aserte. Los griegos le han dado el nombre de Otis: Aristóteles habla de ella en tres lugares bajo este nombre, y cuanto de la misma dice conviene exactamente de la descripción de nuestra Avutarda , aunque engañados sin duda los latinos por la semejanza de las palabras, la lian confundido con el Ofusque es una ave nocturna. Plinio, después de haber dicho con razón que el llamado Otis por los griegos se llamaba Avis, tarde en España , lo que puede aplicarse á la Avutarda , añade que su carne es de muy mal sabor, particularidad del Otus, según Aristóteles, pero de ningún modo de la Avutarda, cuya equivocación es tanto mas fácil de conocer, cuanto que Plinio en el capítulo siguiente confunde palpablemente el Oíiscon el Oíus, esto es, la Avutarda con el Buho.

Alejandro Myndiano en su Ateneo cae también en el mismo error cuando atribuye al Otus ó al Otis, que confunde por una sola y misma ave, el tener los pies de liebre, es decir, velludos, lo que es cierto en el Otus, Mochuelo, que como la mayor parte de las aves nocturnas tienen las piernas y los pies calzados, cubiertos hasta encima de las uñas de plumas afiladas; y que de ningún modo conviene al Otis, que es nuestra Avutarda, la cual tiene no solo el pié, sino la parte inferior de la pierna mas inmediata al tarso por encima pelados y sin plumas.

Segismundo Galenío halló en Hesiquio el nombre de Raphos, cuya aplicación no estaba determinada; lo apropió á su antojo á la Avutarda, y posteriormente Mncbring y Brisson lo han aplicado al Pronto, sin especificar las razones que les determinaron á ello

Los judíos modernos han mudado la antigua acepción de la palabra hebrea anapha que significa una especie de Milano, designando con ella la Avutarda.

Perrault imputa á Aristóteles la suposición de que el Otis de Escitia no empolla los huevos como las demás aves, sino que los envuelve en una piel de liebre ó de zorro y los esconde al pié de un árbol, en cuya copa permanece: sin embargo, nada de esto atribuye Aristóteles á la Avutarda, y si acierta ave de Escítia, probablemente de Rapiña, supuesto que sabia desollar las Liebres y los Zorros, la cual solo era del tamaño de la Avutarda, según traduce Plinio y Gaza: además por poco que Aristóteles hubiese conocido á la Avutarda, debía saber que esta ave jamás se posa.

El nombre compuesto de Trapp-gansz, que los alemanes aplicaron á esta ave, dio lugar á nuevos errores. Trappen significa caminar, y el uso ha querido dar á sus derivados una idea accesoria de lenti-

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Biblioteca ilustrada de Gaspar y Roig.
Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
Descripción completa de los animales, vejétales y minerales útiles y agradables:
su forma, instinto, costumbres, virtudes ó aplicaciones á la agricultura, la medicina y las artes en general, comprendiendo mayor número de géneros que en todas las obras publicadas hasta el día.

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Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2026 última revisión

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