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los Añades en el agua ; y Salerne , porque se parece en algo al Añade silvestre y vuela como él: sin embargo, la incertidumbre y poca concordancia de estas conjeturas etimológicas, manifiestan que una relación tan vaga y sobre todo única , no es dalo suficiente para aplicar a una ave el nombre de otra ; pues si un lector que lo encuentra no se penetra bien del significado que han querido darle, adquirirá necesariamente ideas muy falsas, y es muy faclible que siendo úni, a aquella relación , no se comprenda sin gran dificultad.
La denominación de pequeña Avutarda, que he preferido, no se halla sujeta a tal inconveniente; pues como el ave a que nos referimos tiene todos los principales caracteres de la Avutarda, excepto el tamaño, el nombre compuesto de pequefia Avutarda le conviene en casi toda la extensión de su significado, y no es fácil que produzca equivocaciones.
Belon ha sospechado que esta ave era el Tetrax de Ateneo, fundándose en un pasaje de este en el cual lo compara por su tamaño al Spermoloyus que Belon toma por el Freux, especie de Corneja grande: pero Aldrovando asegura por el contrario que el Spermo— logus es una especie de gorrión , y que por consiguiente el Tetrax, á que nos referimos, al cual lo compara Ateneo en el tamaño, no podria ser la pequeña Avutarda; y por este motivo opina Willughby que esta ave no tuvu nombre entre los antiguos.
El mismo Aldrovando nos dice que los pescadores de Roma, sin que se sepa la causa, han dado el nombre de Stella á una ave que dichos naturalistas habían tomado al pronto por la pequeña Avutarda, juzgando en seguida de otro modo á favor de un examen mas detenido. Sin embargo, á pesar de una declaración tan formal, Ray , y según él Salerme, dicen que la pequeña Avutarda y el Stella avis de Aldrovando son al parecer de la misma especie; y Brisson coloca sin elifieultad el Stella de. Aldrovando entre los sinónimos de la pequeña Avutarda , y aun impula á Charleston y á Willughbv el haber sido de la misma opinión , aunque estos dos autores hayan caminado con mucha madurez para no confundir e9-tas dos clases de aves, que según todas las apariencias no habian visto.
Esta ave es una verdadera Avutarda , según tengo dicho, aunque de dimensiones mas pequeñas; lo cual ha dado ocasiun á Klein para llamarla .•k'uíardae.-iuna. Su longitud tomada desde la punta del pico hasta la extremielad de las uñas es de diez y ocho pulgadas, es decir, menos de la mitad de la misma dimensión tomada en la Avutarda grande; esta sola medida de todas las demás, sin que deba deduciré de ello con Ray que la pequeña Avutarda es con respecto á la grande en proporción de uno á dos , y sí de uno á ocho, supuesto que los volúmenes de Iris cuerpos semejantes son entre si como los cubos de aquellas dimensiones simples que se corresponden. Su tamaño se acerca mucho al del Faisán. Tiene á semejanza de la Avutarda grande, solo tres dedos en cada pie; la parte inferior de la pierna sin plumas; el pico „ 1.1,1. ñera de Gallináceas , y un plumón de color de roca debajo de todas las plumas del cuerpo; pero tiene dos pennas de menos en la cola , una demás en caria ala, y cuando esta está plegada, sus ultimas pennas se extienden casi tanto como las primeras, por las cuales etebemus entender las mas apartadas del cuerpo. Ader más de esto no se ven en el macho mas barbas de plumas que en el de la otra especie; y añade Klein que su plumaje no es lan hermoso como el de la hembra, en contraposición á lo que con frecuencia «e observa entre las aves. Mas dejando aparte estas diferencias, que son en sí bastante insignificantes, se encuentran en la pequeña todos los atributos exteriores de la grande, y aun casi todas sus calidades interiores: el mismo natural , las mismas costumbres
ven pocas veces, y que se las cogia allí en invierno; pero todo esto puede concillarse, ámi entender, admi-tiend. la emigracionde las Avutardas y reduciéndola a ciertos límites, como hacen los autores de la Zoología británica; además de que las que se encuentran en Suiza son unas Avutardas descarriadas y emigradas, en corto número, y cuyas costumbres no pueden representar las de la especie en general. Y sobre todo, ¿no podria argüirsc que no hay tampoco pruebas para atirmar que las que se cojen algunas veces en Zurich durante el invierno sean las mismas que paía-roii allí el verano anterior?
Lo que parece mas probable es que la Avutarda no se encuentra sino muy rara vez en los paises montuosos y muy poblados, como la Suiza, el Tirol, ia Italia , varias provincias de España, de Francia , de Inglaterra y Alemania; y que si llega á encontrarse en ellos, es siempre en invierno; y aun cuando puede subsistir en los paises frios,y sea, según algunos autores, una ave de paso, no es probable, sin embargo, que haya pasado jamás á América por el Norte; pues por mas que las relaciones de los viajeros estén reple tas de Avutardas que han hallado en aquel nuevo continente, es fácil conocer que aquellas supuestas Avutardas son unas aves acuáticas , según lo tengo observado mas arriba , y absolutamente diferentes de la Avutarda de que tratamos.
Tal vez me preguntará porque una ave aunque pesada, que no carece de alas, y se sirve de ellas algunas veces, no ha podido pasar á América por el Norte, según lo han verificado varios Cuadrúpedos, y á este contestaré que la Avutarda no ha pasado allá porque, aun cuando vuela en realidad, es solamente al verse perseguida, porque nunca vuela muy lejos y evita particularmente las aguas, según observa Belon; de lo que se deduce que no ha podido atreverse á salvar grandes trechos del mar: digo grandes trechos, pues, aunque los que separan los dos continentes por el lado del Norte, sonmucho menoresque losquelosdividenentrelos trópicos, no dejan de ser considerables con respecto ai espacio que la Avutarda puede reconocer de un solo vuelo.
Debe, pues, considerarse la Avutarda como una ave propia y natural del antiguo continente, y en el cual no parece circunscribirse á un clima particular, supuesto que puede vivir en la Libia, en las costas del mar Báltico y en todos los paises intermedios.
Es excelente caza, sobre todo la carne de las nuevas, guardada algunos dias, es particularmente sabrosa ; y si algunos escritores han dicho lo contrario, es por haber confundido el Otis con el Otus, según lo tengo observado mas arriba. No sé porque motivo Hipócrates prohibía el uso de esta carne á las personas atacadas del mi! caduco. Plinio recomienda la grasa de la Avutarda como muy excelente medicina para alivio de las dolencias á que suelen estar expuestos los pechos de las recien paridas. Las pennas de esla ave sii ven para escribir, como las del Ganso y del Cisne, y los pescadores las buscan para atar sus anzuelos, porque creen que engañados los Peces fácilmente por las iuanchitas negras de que están esmaltadas , las equivocan con las Moscas pequeñas, fácil presa de su engañosa semejanza.
PEQUEÑA AVUTARDA.
Otis tetrax íLin.)
Esta ave solo se diferencia de la Avutarda en ser tiequeña y en algunas Variedades en el plumaje; habiéndosele dado también como á la Avutarda el nombre de Añade y Puío, aun cuando no tenga mas afinidad que aquella con las aves Acuáticas, y nunca se la vea entre los marjales. Belon pretende que se le ha nombrado así, porque se agazapa hacia tierra, como hacen
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Biblioteca ilustrada de Gaspar y Roig.
Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
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su forma, instinto, costumbres, virtudes ó aplicaciones á la agricultura, la medicina y las artes en general, comprendiendo mayor número de géneros que en todas las obras publicadas hasta el dÃa.
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Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2026 última revisión
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