Página 595 Tomo 3. Zoología. Aves. Museo pintoresco Historia Natura. Los Tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 3

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que distingue de dos especies igualmente desconocidas en la actualidad, los Dronto existen en las relaciones de antiguos viajeros, con los nombres de Solitario y Ave de Nazara. Pero la mayor parte de los autores que han escrito acerca del Dronto, los unos le han colocado entre los Avestruces, los otros con las Gallináceas, y no faltó quien lo pusiese al lado de los Mancos. Por último Mr. de Bláinville no vacila en tenerle por un Buitre semejante en cierto modo á los latárteos. Las numerosas pruebas que acumula merecen en efecto ser tomadas en consideración, sí bien nos parece que, pueden admitir algunas observaciones juiciosas.

Los Drontus, llamados Didus por Linneo y Latham y Ravhus por Mehring y Brisson, fueron colocados entre los Avestruces por Nieremberg, Willughby Itay, Linneo y los autores que acabamos de citar; en el orden de los Siruthioneos, por Latham, Dumeril y Vieillot, mientras que Temminck y Cuvier son de opinión que se clasifiquen no lejos de los Mancos, y que Vr. Vigors los considera como una Gallinácea dutran-sicilui inmediata al género Tetrax. Por otra parte, no ha mucho que dijimos que Mr. Blainville los considera como Buitres privados de alas y destinados á vivir sobre el terreno.

El profesor de anatomía comparada, y sucesor de la cátedra que en su dia desempeñó Cuvier, hace una reseña histórica muy interesante acerca de los autores que han descrito ó mencionado el Dronto, del cual solo existen en las colecciones públicas un retrató al óleo, perteneciente al Museo británico, y una cabeza y un pié disecados, que se conservan en el museo Asb-iiioleon de la universidad de Oxford.

El Dronto vivia en las islas de Francia y de Borbon situada- en p| mar africano, y era muy común cuando los primeros exploradores abordaron á ellas. Pero sin medios de defensa é incapaces de sustraerse á las cacería de que evitas á ser objeto, desapareció de la superficie de aquellas tierras volcánicas. ¿Cómo explicaremos el que solo las dos mencionadas islas, de origen muy reciente en la creación, á juzgar por su naturaleza Ígnea, hayan abrigado en su seno ese tipo de organización incompleta, y que no se haya ohservauo en ninguna otra parte, ni siquiera sobre la vasta superficie de Madagascar poblada de animales que casi exclusivamente le pertenecen? Como estas islas se hallan á gran distancia de los continentes de África y Asia, el Dronto no pudo llegar á ellas valiéndose de sus alas, porque son impropias para el vuelo, ni pudo abordar nadando porque carece de palmeaduras entre los dedos. ¿Cómo pudo nacer, desarrollarse y desaparecer en estas islas cuyo origen se puede atribuir a la acción de los volcanes?

Tal es el catálogo, según los señores Dumont Blainville y Duman, de los manantiales históricos relativos al lindo, lindar ó Dronto.

En 1487, cuando Vasco de Gama dobló el cabo de las Tormentas para dirigirse á las Indias Orientales, dice, la relación portuguesa que á sesenta leguas del cabo referido, hoy de Bueña-Esperanza, en una bahía que se llamó Angra de San liltiz, y en la isla que se halla en las inmediaciones, habia un gran número de aves parecidas en su forma á los Gansos, con alas semejantes á las del Murciélago, cuyas aves recibieron de la tripulación el nombre de Solitarios. Al regresar los portugueses en 1409, apresaron muchos de estos animales, dándoles el nombre de Cisnes, y á la isla donde los encontraron, aplicáronle la denominación de isla del Cisne ó ilha do Cerne.

El almirante holandés Cornelitz Van-Neck ,en 1508 hace la descripción del Dronto en estos términos: «Es una ave del tamaño de un Cisne, que lleva sobre la cabeza una cogulla de piel; solo tiene cuatro ó cinco plumas negras en reemplazo de las alas, y otras tantas grisientas y rizadas en lugar de cola.» Los marineros

te de designios que suelen atribuirse á los brutos con harta ligereza, constituyen siempre y casi sin excepción la parte novelesca de la historia natural.

Respecto á que el macho se encargue exclusivamente de la incubación, según quiere suponerse, me parece sumamente dudoso; tanto por no estar muy comprobado, cuanto por ser un hecho contrario al común orden natural: pero no basta indicar un error, sino que es menester en cuanto sea dable descubrir las causas que nos conducen á veres hasta la verdad; y en este concepto no estoy lejos de creer que semejante error juicio haber tenido su origen de haber hallado testículus y tal vez cierta apariencia de pene ú los Tuyúes hembras que empollaban, de la misma suerte que hemos dicho se hallan en el Avestruz hembra, lo que por consiguiente daría lugar á suponer que eran otros tantos machos.

Water dice que en un pais desierto al Norte del rio de la Plata y hacia los 34 grados de latitud meriodional, descubrió cantidad de huevos de Tuyú en la arena, donde aquellas aves los dejan empollarse, según cree. Los pormenores, pues, que da Nieremberg sobre la incubación de los mismos no pueden ser verdaderos si este hecho lo es, sino en un clima menos cálido y mas cercano al polo: y efectivamente, en los alrededores de Puerto-Deseado, á los 47 grados de latitud, hallaron los holandeses un tuyú que estaba empollando, y contaron diez y nueve huevos en el nido, después que se hubo escapado el animal. No de otra suerte los Avestruces apenas se toman el trabajo de empollar sus huevos en la zona tórrida, mientras que lo verifican escrupulosamente en el cabo de Buena-Esperanza, en donde el calor del clima no seria sutilmente por si solo para desarrollar el embrión.

Cuando los Tuyúes acaban de nacer, se familiarizan mucho y siguen al primero que encuentran; mas á medida que envejecen, van adquiriendo experiencia y se vuelven ariscos. Su carne parece bastante buena en general, aunque la dé los viejos es dura y de muy mal gusto, yiio tiene duda que podría perfeccionarse criando manadas de Tuyúes, lo que no seria difícil atendida la natural propensión que tienen á familiarizarse, engordándolos y empleando todos los medios que han tenido tan buen éxito con respectoá los Pavos, igualmente procedentes de los climas cálidos y templados del continente de América.

Sus plumas no son tan hermosas como las del Avestruz, y si hemos de dar crédito á Coreal para nada pueden servir; pero hubiera valido mas que en vez de hablarnos de su corto valor nos hubiesen dado los viajeros una idea exacta de su estructura. Mientras que se habló demasiado del Avestruz, dejóse de escribir lo bastante del Tuyú : y si al hacer la historia del primero tuvimos la mayor dificultad en reunir los hechos, comparar relaciones, discutir pareceres, y descubrir la verdad extraviada entre el laberinto de opiniones tan distintas ó anegada en la abundancia de palabras; al contrario, para hablar del Tuyú nos vimos obligados muchas veces á deber adivinar lo que es por lo que debe ser, á comentar una palabra vertida por casualidad, interpretar hasta el silencio, contentarnos con la verosimilitud, á falta de la verdad, y en una palabra, resolvernos á dudar de la mayor parte de hechos principales y á ignorar casi todo lo demás, hasla que observaciones futuras nospermitan llenar los vacíos que dejamos en su histuria por falta de descripciones mas circunstanciadas.

DRONTO.

Üidus. (Lin.—Lath.)

Objeto de discusiones numerosas, de las cuales solo queda una memoria, parecen formar estas aves una raza extinguida mucho ti-nipn ha. Buffon se extiende sobre la historia del Dronto ó Dodo (Didus ineptos)

Índice de páginas de Zoología Aves.

Biblioteca ilustrada de Gaspar y Roig.
Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
Descripción completa de los animales, vejétales y minerales útiles y agradables:
su forma, instinto, costumbres, virtudes ó aplicaciones á la agricultura, la medicina y las artes en general, comprendiendo mayor número de géneros que en todas las obras publicadas hasta el día.

Página 595 Tomo 3. Zoología. Aves. Museo pintoresco Historia Natura. Los Tres Reinos de la Naturaleza. animales. Publicado a mitad del siglo XIX. Reino Animal. Buffon

Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2025 última revisión

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