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bien, esta misma circunstancia se observa en los geckos. Aristóteles mencionó ya esta sorprendente particularidad que permite á los ascalabotes correr en todas las posiciones, como por ejemplo, descender oblicuamente con la cabeza hacia abajo, y sobre todo mudar de sitio con tal velocidad que apenas puede seguir el ojo sus movimientos. A todo lo dicho agregúese el que desaparecen y se sustraen completamente á nuestras miradas, ya porque después de un brusco movimiento sucede rápidamente una inmovilidad absoluta, ya tambien porque se pegan por decirlo asi sobre los cuerpos en que viven, tomando ademas sus tegumentos las tintas de estos mismos cuerpos.
Su pieles poco escamosa, y á veces son tan finísimos los granos, que parece casi desnuda, como sucede en las salamandras y los tritones, con los cuales se les ha confundido en algunos casos, en términos de describirlos con los mismos nombres genéricos. En general su piel es delgada, y está poco adherida á los músculos, y mirándola contra la luz, lleva escuditos delgados, redondeados é implantados en el espesor del dermis. Su forma y su distribución varia segun las especies y según las regiones del cuerpo.
Generalmente la piel de los geckótidos es gris ó amarillenta; pero hay especies en las cuales se extienden colores bastante vivos sobre ciertas partes del cuerpo, llegándose á distinguir tintas azules, rojas y amarillas, que animadas hace aparecer y desaparecer casi como en los camaleónidos. Wagler dice también que algunos viajeros le aseguraron que ciertos geckos de la India se vuelven luminosos ó fosforescentes durante la noche. En otras especies los tegumentos se prolongan por las partes laterales del cuerpo y de la cola, en membranas franjeadas ó festonadas regularmente.
Sabido es que los geckótidos mudan el epidermis en ciertas épocas del año, y que sus colores manifiestan mayor viveza después de la muda.
Muchas especies de esta familia presentan en los musitó una serie de poros equidistantes en una misma linea y en el borde ó en el centro de escamas mas dilatadas que las inmediatas. Dícese que por dichas aberturas fluye un humor craso, cuyo análisis químico encargó Wagler al entonces profesor VogíI. El resultado que se obtuvo fue que en el humor extraído de una iguana no se encontró indicio alguno de ácido úrico, sino estearina junto con otras materias azoadas. La presencia ó la falta de estos poros no coincide bajo ningún concepto con los caracteres genéricos, de suerte que en un mismo género se observan especies que los tienen, y otras que carecen absolutamente de ellos, bien los individuos masculinos, bien los de ambos sexos.
Los órganos del olfato presentan algunas particularidades que debemos dar á conocer. Su orificio externo no es central, como en los cocodrílidos, sino un poco lateral. Distingüese en él un tubérculo carnoso, cuyas contracciones son evidentes. Su trayecto es corto en el espesor del hueso; su orificio interno ó bucal no se ve cuando vive el reptil, pues se halla oculto detrás de un repliegue membranoso del paladar, que hace veces de una válvula ó de un doble velo, separado por un tubérculo medio, redondeado, que corresponde por su borde posterior, á la parte libre ó media de la lengua. Esta misma membrana que hace el oficio de velo del paladar, se prolonga hacia atrás y al exterior para terminar en la parte de las encías que corresponde á la unión ó á la comisura de los labios. Entre ellas hay un espacio muy cóncavo, en el cual se apoya la base de la lengua, para facilitar la separación de las mandíbulas, sin que se vea el fondo de la cámara posterior de la boca al abrir esta. En virtud de esta disposición es muy probable que el olfato esté poco desarrollado en los geckótidos. Per otra parte, si se atiende á que su respiración es lenta y arbitraria,
claro está que la sensación de los olores debe hallarse relacionada con esta circunstancia orgánica.
La lengua de los geckótidos da uno de los principales caracteres de esta familia por cuanto es completamente carnosa, pero libre tan solo en la mitad á lo sumo de su longitud. En esta porción desprendida se ve un notable aplanamiento, estando apenas escolado su borde libre. Wagler asegura que observó en su superficie inferior, dos papilas lisas, angulosas, aplanadas, que tal vez dependan de la presencia de las glándulas que han de segregar un humor mucoso. En su totalidad apenas ocupa la lengua mas que la mitad de la longitud de las ramas de la mandíbula inferior. En su conjunto representa un hierro de Hecha escotado por detrás, donde termina en dos puntas águilas dirigidas al exterior, y completamente adheridas á la masa carnosa de la base de la boca. Esta porción posterior de la lengua se halla amoldada, digámoslo asi, por la concavidad posterior de la bóveda palatina, en la cual se introduce cuando el geckótido separa las mandíbulas. Superiormente lleva papilas cortas, muy linas, aunque de la misma forma, y siempre muy unidas cerca dé la punta, al paso que hacia la raiz son un poco fungiformes ó tuverculosas. Aunque estos reptiles degluten su presa viva y casi entera, por permitirlo así la anchura de su gaznate, con todo es probable que puedan mascar, y estén dotados del sentido del gusto, puesto que su lengua es blanda, papilosa, móvil, y muy carnosa.
Las orejas son aparentes en los geckótidos mediante dos conductos auditivos que tienen unas veces la forma de rendijas, y otras la de agujeros ovales ó circulares, cuyos bordes están á menudo redondeados y en ciertas ocasiones dentados, pudiéndose ademas acercarse uno á otro, según se dice. Wagler anuncia que pueden cerrarse en los ptioeláctícos y esferioeláctilos. Su tímpano es profundo. La cavidad auditiva comunica evidentemente con la parte posterior de la garganta, de suerte que el aíre se introduce en ella del mismo modo que en todos los animales pulmonados que gozan de un órgano que repite los sonidos que le son trasmitidos. Duméril pudo convencerse de que estos animales perciben hasta los sonidos mas débiles, y que poseen un oido finísimo.
Los ojos de los geckótidos son enormes relativamente á su tamaño, por lo cual son muy capaces las órbitas, de suerte que el globo del ojo sobresale hasta en el interior de la boca, como en algunos peces. La convexidad de la córnea aparece tanto mayor cuanto que por lo visto carecen de párpados, pues el que realmente hay, es único, circular y adherente al globo del ojo por medio de un repliegue interior. Por otra parte, los tegumentos pasan sin género alguno de duda por delante de la esfera ocular, siendo dable reparar toda la lamina anterior de la córnea como en las serpientes y los peces. Probablemente dependerá de esta disposición el que no parezcan húmedos, pues las lágrimas se correrán por entre las láminas de esta córnea trasparente para llegar á las fosas nasales, según Mr. Julio Cloquct dio á conocerlo en los ofidios. Otra circunstancia dependiente también de la falta aparente de los parpados es que el iris tiene una pupila de abertura á veces redondeada, pero generalmente lineal, y con los bordes franjeados, de suerte que el animal puede disminuir á voluntad el orificio que da paso hasta la retina á la luz y á las imágenes que produce. Dícese que estos animales son nocturnos, ó que ven de noche, lo cual fácilmente se concibe porque en tal caso dan mas ancha entrada á la luz. mas no por eso deja de ser menos cierto que ven perfectamente en pleno dia, cuando con mayor intensidad lucen los vivos rayos del sol. Sabido es que los gatos, que tienen una conformación ocular análoga, no son simplemente nocturnos ó nielílopes sino que también ven perfectamente de dia. Esta particularidad, (lo mismo que otras varias circunstancias) de lu
Índice de páginas de Zoología Reptiles.
Biblioteca ilustrada de Gaspar y Roig.
Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
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su forma, instinto, costumbres, virtudes ó aplicaciones á la agricultura, la medicina y las artes en general, comprendiendo mayor número de géneros que en todas las obras publicadas hasta el día.
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Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2025 última revisión
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