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NATURALEZA. ZOOLOGÍA,
el líquido, flota inmóvil, y, atravesando su prolongado cuerpo en la superficie de la corriente no los nos, se deja arrastrar como si fuese un tronco de árbol, consiguiendo asi trasladarse á largas distancias sin fatiga alguna.
Al modo que todos los animales carniceros nocturnos, y en particular los mamíferos del género de los gatos, se agazapa y se embosca para aguardar paciente á su presa. En medio de la mayor inmovilidad la sigue con la vista, espía sus movimientos y su aproximación, y calcula tan bien las distancias que la víctima es cogida y á menudo tragada instantáneamente.
Sábese, por las observaciones de los viajeros, que en algunas regiones que tienen épocas de baja temperatura, los cocodrilos se aletargan por efecto del frío, invernando al parecer, sin ejecutar movimientos, ni tomar alimento alguno. Tal es lo que Bartram refiere de las especies que observó en la América septentrional; y por otra parte, los señores Humboldt y Bon-pland encontraron á estos animales aletargados, á los cuarenta grados de calor, en algunos lagos de Méjico.
Por lo visto no son tan intrépidos los cocodrílidos, ni tan valientes como en Europa se dice ateniéndose á los exagerados relatos de ciertos viajeros. Su ferocidad y su crueldad aparentes dependen de la necesidad de buscarse alimentos que solo pueden conseguir á fuerza de astucia y de paciencia. Se ha observado que el menor ruido amedrenta al cocodrilo de hocico agudo de Santo Domingo (Crocodrilus acutus); bastando imitar el ladrido del perro ó producir cualquiera otro sonido para hacerles emprender una precipitada fuga. Cuando flotan en la superficie de las aguas, el choque del remo de un couralin (pequeña canoa plana) les sobrecoge de tal manera que se zambullen súbitamente para reaparecer á gran distancia. Elieno refiere casi lo mismo del cocodrilo del Nilo (Est natura timidus... strepitum omnem perhorrescit, humanam tocem contentiorem extimescit, eos uquibus paulo eonfídentius invaditur, reformidat). A continuación ponemos un pasaje entresacado del manuscrito del padre Plumier, quien nos dio algunas curiosas noticias sobre las costumbres de los cocodrilos de América.
«El cocodrilo podrá no ser bastante fuerte para apoderarse de los grandes animales, pero es suficientemente diestro para coger la caza que en ciertas estaciones del año abunda á orillas del lago de Miragoan, como patos, cercetas, y otras aves acuáticas. Cuando trata de sorprender alguna, se mueve un poco á lo lejos, manteniéndose de modo que es casi completamente visible la parte superior del dorso, pero se queda como si fuese inmóvil. Con efecto, á penas se le ve menearse, aunque claramente se conoce que verificó un movimiento de traslación, pero de un modo casi imperceptible: tal es la lentitud con que obra. Fácilmente se le puede confundir en estos casos con un pedazo de madera flotante, como muchas veces me sucedió á mí. La infeliz víctima permanece en tanto muy agena del peligro que corre, dejando aproximar tanto á su astuto enemigo, que es engullida mucho antes de que pueda extender sus alas para huir. El cocodrilo, mientras se acerca á la incauta ave, tiene constantemente fijos en ella los ojos, y la mandíbula inferior tan baja, que parece pende de la superior, y cuando ya se halla al alcance la levanta con sorprendente velocidad cual si fuese una báscula.
Por lo que hace á sus percepciones hemos dado ya á conocer las principales modificaciones que se observan en los órganos de los sentidos de los cocodrílidos. La forma y la escasa longitud de sus miembros, la poca movilidad de sus patas y la conexión de sus dedos, indican un tacto activo no muy desarrollado. Pero en realidad les es también inútil este órgano, ademas de
te á veinte y una líneas de diámetro, blancos oblongos casi del mismo diámetro, igualmente redondeados en sus dos puntas, cubríalos una capa glutinosa aunque su concha estaba bien formada y tenían impresas algunas pequeñas cavidades irregulares. Observó que cuando se les hacia chocar entre sí resonaban como si hieran de metal; pn el interior de la cámara había una membrana muy blanca, lisa, pulimentada y muy lina, la yema ó viteílus era voluminosa y de color pálido, casi liquido y encerrado en una membrana tan delicada que se rompía con la mayor facilidad derramándose el contenido como si fuese agua; la claraimuy transparente) era albúmina bastante consistente para poderla cortar con un cuchillo , y cociéndola se ponia muy dura.
Solo la hembra se ocupa en la preparación del nido ó mas bien del hoyo que escarba en la arena, y que adorna con hojas y restos blandosde los vegetales; pone, muy probablemente de noche, treinta ó mas huevos, ignorándose si lo verifica en una ó muchas veces; cúbrelos igualmente .con hojas secas y un poco de arena, y según las especies, de modo que el montón no sea demasiado aparente á fin de que no puedan descubrirlo los icneumones y los tapirambis. De los relatos de los viajeros se deduce que los huevos se abren á los veinte dias, si bien otros dicen que tardan en hacerlo treinta y á veces hasta cuarenta.
Los reptiles de esta familia son verdaderos anfibios, como lo prueba toda su organización, pues pueden vivir indiferen'e y sucesivamente en la tierra y en el agua, por prestarse el mecanismo de su respiración á la facultad que poseen estos animales de permanecer algún tiempo debajo del agua, por cerrarse los orificios de sus narices mediante una especie de válvula, por admitir sus pulmones bastante canlidad de aire atmosférico, y por otra parte porque su circulación consiente que la sangre, destinada á recorrer estos órganos, continué su curso cuando su dirección natural se intercepta momentáneamente. Ademas, la longitud de su cola, comprimida de derecha á izquierda y erizada de crestas que hacen veces de palo de virar ó de un remo flexible pero robusto, puesto en juego por un aparato de vigorosos músculos, sirve para empujarles ó impelerles en el agua, en la cual se apoya esta especie de aleta. Las patas palmeadas, y sobre todo las posteriores , sirven para facilitar este transporte y conservan el equilibrio. Sin embargo, estos mismos cocodilos pueden andar ó arrastrarse libremente por el suelo, pues sus cuatro patas levantan bastante el cuerpo en su parte anterior ó media, arrastrando la cola en esta especie de locomoción siempre lenta, alternativamente oblicua y siempre difícil.
La mayor parte de los individuos evitan la luz solar, y ademas la dirección linear y vertical de su pupila anuncia que deben ver mejor de noche que de dia. Con efecto, las mas de las veces, cuando caen con toda su intensidad los rayossolares, se les ve inmóviles en las orillas en medio de los cañaverales ú ocultos debajo de las plantas acuáticas, con el cuerpo zambullido y sacando tan solo fuera del agua la punta del hocico con las ventanas nasales, y la porción de la cara que contiene los ojos; y si llegan á moverse de su sitio lo verifican con suma lentitud y sin ruido. Cuando hay bastante fondo de agua para inspirarle cuidado se echa súbitamente patas arriba. El tercer párpado que, á voluntad del animal, se corre transver-salmente delante del ojo, le permite separar los otros dos párpados, y su córnea transparente, libre asi de la acción del fluido líquido, le permite distinguir los objetos. Por esto nada con rapidez entre dos aguas para perseguir á los peces que constituyen su principal alimento, desplegando en ese modo de traslación una fuerza prodigiosa que le hace recorrer grandes espacios en muy breve tiempo. Otras veces hinchando sus pulmones y volviéndose específicamente masjigero que
Índice de páginas de Zoología Reptiles.
Biblioteca ilustrada de Gaspar y Roig.
Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
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su forma, instinto, costumbres, virtudes ó aplicaciones á la agricultura, la medicina y las artes en general, comprendiendo mayor número de géneros que en todas las obras publicadas hasta el día.
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Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2025 última revisión
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