Zoología. Reptiles. Lagartos o Saurios. Iguanidos o Eunotos. Página 214. Tomo 4. Los Tres Reinos de la Naturaleza.

Buffon Los Tres Reinos de la Naturaleza

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Pasando ahora á dar algunas someras indicaciones sobre la organización de los eunotos, no será mucho lo que nos entretengamos en estas consideraciones generales. El conjunto de la forma del cuerpo y la disposición del esqueleto apenas varian mas que en las proporciones de las diversas regiones del tronco, sobre todo en la de la cola, y por la configuración de las vértebras cuyas apófises espinosas y trasversas corresponden al estado exterior de comprensión ó de depresión, cuando su contorno no está redondeado, y los diámetros no son sucesivamente decrecientes, que que es el caso mas ordinario. Sin embargo, en la mayor parte de las especies, tales como en los lofiros, los basiliscos, los pólicros y las iguanas, la región del dorso presenta una eminencia pronunciada, sostenida por la serie de las apófisis espinosas del raquis, las cuales, las mas de las veres, forman asi esta cresta que les ha valido el nombre de eunotos. Esta disposición es sobre todo muy manifiesta en los basiliscos y los agamas, al paso que en los esteliones y uromastix las espinas dorsales son poco salientes. Obsérvese también que, relativamente á la longitud de la cola, los cuerpos de las vértebras que la constituyes son mucho mas cortos en las especies que la tienen poco larga, como los frinocéfalos, que en las que la tienen excesivamente prolongada. En estos últimos, tales como las iguanas y los anolis, se nota también la particularidad de que los cuerpos ó las partes centrales y cilindricas de estas vértebras caudales, mas gruesas y como dilatadas en sus extremidades, para las articulaciones recíprocas, tienen al mismo tiempo la.porcion media mas delgada y mas frágil, de suerte que en esa porción es donde se verifica á menudo la rotura que da lugar consecutivamente á la reproducción de la cola, y á las deformidades que entonces presenta. Con efecto, según las observaciones de Rouseau padre, los esqueletos de los saurios que habia tenido ocasión de preparar, y cuya cola estaba mutilada, ofrecieron constantemente en este caso un largo cono cartilaginoso, en vez de vértebras distintas, y Carus observó que la médula espinal no se reproduce en ese vastago ó tallo cartilaginoso que remplaza á las vértebras de la cola. El número dé las vértebras cervicales suele ser de seis. Esta región es generalmente corta, si bien necesita mucha fuerza, porque sostiene la cabeza á la cual por medio de sus músculos, imprime movimientos bruscos y rápidos para aturdir á la presa que se resiste, una vez cogida entre las mandíbulas. A menudo presentan las piezas óseas apófisis traquélidas articuladas, que son verdaderamente indicios ó rudimentos de las de las costillas que deben seguir, según hemos dado á conocer ya al hablar de los cocodrilos.— Las vértebras dorsales ó las que sostienen las verdaderas costillas varian mucho por el número en los diferentes géneros. Se les parecen las primeras lumbares que siguen, si bien no llevan en las partes laterales de su cuerpo aquellas facetas articulares que caracterizan á las anteriores. De ordinario solo hay dos vértebras pélvicas en las cuales se apoya el ileon.

La cabeza se halla constantemente articulada por medio de un solo cóndilo situado debajo del grande agujero occipital que da paso á la médula nerviosa. Difiere mucho por su configuración, á causa de la conformación de los huesos del cráneo y de las mandíbulas. Carus observó que en las iguanas hay, entre las láminas internas y externas de los huesos del cráneo, una especie de díploe celuloso, carácter raro en los reptiles de olfato poco fino.

Las costillas son generalmente delgadas, endebles, redondeadas, y de igual forma todas, aunque de varia corvadura, según sea el tronco cilindrico, deprimido ó comprimido en su región torácica. Las primeras ó las anteriores van por lo común á las partes laterales de un esternón, ó á una serie de nuesecillos que ocupan la parte inferior del pecho, ó bien se reúnen

entre si en la región media, casi del mismo modo que en los camaleones, pues esta disposición se encuentra en los pólicros y en los anolis. En los dragones, las costillas posteriores son libres y se prolongan en el espesor de la piel de los lados, para sostener la especie de paracaidas extendido en las partes laterales del cuerpo comprendidas entre los miembros anteriores y posteriores. Sin embargo, los saurios difieren esencialmente de los ofidios, en que las costillas están siempre reunidas en parte en la región anterior del pecho, en cuyo caso limitan constantemente la extension trasversa y vertical del tronco. Asi es que no pueden tragar una presa mayor que el cuerpo, lo contrario de lo que se verifica en las serpientes, cuyas costillas, lo mismo que las mandíbulas, debian presentarse al mecanismo de su singular deglución.

Todas las especies de saurios eunotos tienen los dos pares de miembros siempre aparentes y terminados por dedos, en número muy poco variable. Su conformación y su longitud respectiva, han servido para caracterizar los géneros, principalmente los anolis y algunos otros, que ofrecen varias particularidades, tales como las sitanas. Generalmente están separadas las patas; pero son sin embargo menos cortas que en otras muchas familias (geekos, escincos y calcis ó ciclosaurios). Tenemos, pues, que la presencia de un hombre formado por dos huesos y la de una pelvis, caracterizan á estos saurios alejándolos de los ofidios.

Los músculos no han recibido disposiciones muy especiales, salvo algunas particularidades dependientes de la forma ó de la modificación de ciertas partes, como en las ¡guanas, los dragones , las sitanas y los istiuros ó fisignatos de Cuvier. Demos ya punto á los pormenores, y concluyamos dicendo que la miología de estos reptiles se halla muy detenidamente estudiada en las obras de anatomía comparada de Cuvier, Meckel y Carus.

Nada diremos de los órganos de la sensibilidad, y acerca de los tegumentos mencionaremos los tubérculos poliédricos de los gramatóforos; las espinas del cuello de las agamas; las de la cola de los doríforos, estrobiluros, estenocercos, uromastix y traquíciclos; las escamas aquilladas de los ofriesas, lahnanctas; tropidogasteres y cefimotos; las expansiones cutáneas de las diversas regiones de las crestas del dorso y de la cola en el mayor número de géneros, pero sobre todo de las ¡guanas, istiuros y basiliscos ; las dé la nuca ó del occipucio en coritofanos y en los mismos basiliscos; en los lados de los dragones y de los calisaurios; y en fin del cuello, bajo la forma de papada, en las sitanas, dragones é iguanas, ó en las partes laterales delante de los hombros en los clamidosau-rios. Citaremos igualmente los poros que presentan un gran número de géneros, ya á lo largo de los muslos posteriores, unas veces en una sola fila y otras en dos longitudinales y peralelas; ya también enfrente del ano.

En general los dedos son largos y están terminados poruñas, ganchosas. Solo el género Anolis presenta una dilatación particular debajo de las penúltimas falanges. Cuanto mas cortos son los dedos y mas rectas las uñas, menos trepadoras son las especies, por eso se las ha denominado, tal vez malamente humivagas; al paso que las otras, de dedos largos y desiguales, y de uñas aceradas y ganchosas han sido llamados trepadores por excelencia ó dendrobates.

Los órganos de la olfacion están muy poco desarrollados. No hay anfractuosidades menos aéreos; las ventanas nasales son muy pequeñas, están poco humedecidas, y se hallan situadas de ordinario muy cerca de la punta del hocico y muy inmediatas entre si por encima. Los orificios interiores se abren en la boca por medio de una pequeña hendidura á la cual se puede aplicar la lengua como una válvula, sirviendo tan solo para dar paso al aire respiratorio, pues ex-



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Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2025 última revisión

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