Zoología. Aves. Página 81. Tomo 3. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. en Aragón.
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Zoología. Aves. Página 81. Tomo 3. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 3

Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de junio de 2021 última revisión



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de esta ave es la de Buffon. Es casi tan grande como el Águila real, y aun parece que tiene el cuerpo mas largo en proporción, pero sus alas son mas cortas. El Quebranta-huesos tiene tres pies y medio de largo desde la punta del pico a la extremidad de las uñas, y siete pies de vuelo únicamente; y el Águila real que por lo regular solo tiene tres pies y dos ó tres pulgadas de largo, presenta ocho y aun nueve pies de vuelo. Esta ave es notable por su tamaño, y se conoce: primero, por el color y la figura de sus unas, que son de un negro brillante, y forman un semicírculo perfecto; segundo, por las piernas, que están peladas en su parte inferior, y cuya piel está cubierta de escamas pequeñas de un amarillo vivo; tercero, por una barba de plumas colocada debajo del pico, que le ha hecho llamar Águila barbuda.

El Quebranta-huesos prefiere las playas del mar, y á veces lo interior dé los terrenos inmediatos á lagunas y rios abundantes de pesca; solo coge los peces grandes, pero esto no le impide cazar; y como es muy grande y tiene mucha fuerza, arrebata y se lleva con facilidad Gansos, Liebres y hasta corderos y cabritos. Aristóteles asegura que el Quebranta-huesos, no solo cuida á sus hijuelos con el mayor cariño, sino que toma afecto á los Aguiluchos que han sido arrojados del nido por sus padres, y los cria como si fuesen hijos suyos. No sé que este hecho, bastante singular y repetido por todos los naturalistas, haya sido comprobado por nadie, y lo que me hace dudar es que esta ave solo pone dos huevos y no cria por lo regular mas que un hijo, y por consiguiente debe presumirse que se veria muy embarazada si tuviera que cuidar y alimentar una familia dilatada. Sin embargo, pocos hechos hay en la historia de las Aves de Aristóteles, que dejen de ser ciertos, ó al menos de tener un fundamento de verdad. Yo mismo he comprobado muchos que me parecían tan dudosos como este, lo que me obliga á recomendar á los que se hallen en estado de examinar esta ave, que traten de averiguar lo que haya de cierto sobre este particular.

La prueba, sin ir mas lejos, de que Aristóteles tenia buen ojo y decía la verdad casi siempre, es otro hecho que á primera vista parece aun mas extraordinario también requería comprobación. «El Quebrantahuesos, dice, tiene la vista débil, los ojos dañados y oscurecidos por una especiede nube:» de consiguiente, parece que esta es la razón principal que ha tenido Aristóteles para separar el Quebranta-huesos de las Águilas, y para colocarla con el Mochuelo y demás aves que no ven de dia. Si se juzgase de este hecho por los resultados, se tendría no solo por dudoso, sino por falso, pues cuantos han observado el modo de andar del Quebranta-huesos han notado que veia bastante de noche para cazar, y aun para coger pescado; pero no ha advertido que tuviera la vista débil, ni que viese poco de dia; al contrarío, divisa desde bastante lejos el pez que quiere arrebatar; persigue con brio las aves que quiere coger; y si vuela con menos rapidez que las Águilas, no es porque tenga los ojos mas débiles, sino porque sus alas son mas cortas. Sin embargo, el respeto que se merece la autoridad del gran filósofo que he citado, obligó al célebre Aldrovando á examinar escrupulosamente los ojos del Quebranta-huesos, y halló que la abertura de la pupila, que por lo regular solo está cubierta con la córnea, lo estaba en esta ave con una membrana muy delgada, y que forma en efecto la apariencia de una pequeña tela en medio de la abertura de la pupila. Observó también que el inconveniente de esta configuracion está al parecer compensado con la transparencia perfecta de la parte circular que rodea la pupila, cuya parte en las demás aves es opaca y de un color oscuro. De consiguiente, la observación de Aristóteles es exacta respecto á haber notado que el Quebrantahuesos tiene los ojos cubiertos con una nubecita; pero no se deduce de esto que vea mucho menos que las demás aves, puesto que la luz puede pasar fácil y abundantemente por el pequeño círculo transparente que rodea la pupila. Lo único que debe resultar de esta confliguracion es que esta ave imprime sobre el centro de todo cuanto mira una mancha ó nubecita oscura, y que vea mejor de lado que de frente: sin embargo, no se advierte por el resultado de sus acciones que vea menos que las demás aves; verdad es que no se eleva tanto como el Águila, que no tiene el vuelo tan rápido, que no percibe ni persigue su presa de tan lejos. Es probable que no tenga la vista tan clara ni tan perspicaz como las Águilas; pero también es cierto que no la tiene como los Mochuelos, ofuscada durante el dia, puesto que busca y coge su presa lo mismo de día que de noche, y particularmente por la mañana y por la tarde. Además, comparando la configuración del ojo del Quebranta-huesos con la de los ojos del Mochulelo ó demás aves nocturnas, se verá que no es la misma, y que los resultados deben ser distintos. Estas aves ven poco ó nada durante el dia, porque sus ojos son muy sensibles, y una corta cantidad de luz les basta para ver bien: su pupila está perfectamente abierta, y carece de la membrana ó tela que se halla en el ojo del Quebrantahuesos. En todas las aves nocturnas, en los Gatos y en algunos otros cuadrúpedos, la pupila es redonda y de un gran diámetro cuando solo recibe la impresión de una luz débil como la del crepúsculo; y al contrario, se alarga perpendicularmente en los Gatos, y permanece redonda estrechándose concéntricamente en las aves nocturnas, en cuanto una luz viva hiere el ojo. Esta contracción prueba evidentemente que, si estos animales ven mal, es porque ven demasiado, puesto que les basta poca cantidad de luz, cuando los demás, al contrario, necesitan toda la claridad del dia, y cuanta mas luz hay, tanto mas ven con mayor razón: el Quebranta-huesos con su tela sobre la pupila, necesitaría mas luz que ninguno si este defecto no estuviera compensado; pero lo que disculpa del todo á Aristóteles de haber colocado á esta ave con las aves nocturnas, es que en efecto caza y pesca de noche lo mismo que de dia, y ve menos que el Águila á una gran claridad: puede que vea también menos que el Mochuelo en la oscuridad; pero saca mas partido que uno y otro de esta configuración singular de sus ojos, que le es exclusiva, y difiere tanto de la de los ojos de las aves Nocturnas como de las Diurnas.

Cuanta verdad he hallado en los hechos referidos por Aristóteles en su historia de los animales, tantos errores de hecho he advertido en su Tratado de Mirabilibus: á veces se anuncian hechos absolutamente contrarios á lo que expresa en sus demás obras, de manera que me inclino á creer que dicho tratado no pertenece á aquel filósofo, y que no se le habria atribuido si se fuera tomado el trabajo de comparar sus opiniones, y particularmente los hechos, con los de su historia de los animales. Si Plinio, cuyo fondo de la obra sobre la Historia Natural está sacado de Aristóteles, ha dado tantos hechos falsos ó dudosos, es porque los tomó indistintamente de los diferentes tratados atribuidos á Aristóteles, y reunió las opiniones de los autores subsiguientes, fundadas la mayor parte sobre preocupaciones populares; dé lo que podemos presentar un ejemplo sin apartarnos del asunto que tratamos. Se ha visto que Aristóteles señala y define exactamente la especie del Halieto en su historia de los animales, puesto que hace de ella la quinta de las Águilas, dándole caracteres muy marcados; y á un mismo tiempo se ve en el Tratado de Mirabilibus que el Halieto, no pertenece á ninguna especie, ó mas bien que no constituye especie; y Plinio, ampliando esta opinión, no solo dice que los Halietos no tienen especie, y que proceden de las mezclas de las Águilas de distintas especies,

TOMO III.

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Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, aves. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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