Maíferos. Zoología. Cetáceos. Página 105. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 2. en Aragón. 
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Maíferos. Zoología. Cetáceos. Página 105. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 2.

Museo pintoresco de Historia Natural Los Tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 2. Mamíferos.



mados branquias ó agallas, que sirven para apropiar al cuerpo del animal el oxigeno del aire disuelto en el agua. Las orejas de los Cetáceos, privadas de concha, están horadadas exteriormente por un estrecho conducto. En cuanto á los miembros posteriores, carecen completamente de ellos; pero tienen en su lugar una ancha aleta cartilaginosa horizontal y aplastada. La cabeza no es distinta del tronco; para hablar con propiedad carecen de cuello; los huesos de las extremidades anteriores son cortos y están dispuestos en forma de aletas cubiertas por unas envolturas tendinosas y gruesas.

Asi, pues, los Cetáceos parecen formados todos por un mismo modelo. No se encuentran en ellos como en los demás animales las diferencias que en estos llaman la atención. Sus principales leyes de oposición están sacadas de su sistema dentario. Efectivamente, allí es donde se encuentran los únicos caracteres que pueden servir para aislar los géneros, porque los que se sacan de la existencia ó carencia de las aletas de la espalda, son muy secundarios, y poco importantes, sin duda, en las costumbres del animal. No sucede lo mismo con respecto á las hileras de huesecillos que se hallan en sus quijadas. De sus formas como de sus disposiciones se derivan numerosas diferencias en el género de vida y en las costumbres. Existe ciertamente una distinción muy clara que se establece entre las Ballenas que tienen las quijadas guarnecidas de una materia fibrosa que forman lo que se llaman barbas; y los Cachalotes, que tienen en la quijada inferior dientes muy fuertes, ó los Delfines que tienen ambas quijadas pobladas de muchísimos y acerados dientes. Seguramente se podria decir solo con estos datos, de las Ballenas, que sus costumbres son suaves, pesadas y acaso estúpidas, que los Cachalotes son valientes y crueles, y que los Delfines son voraces y siempre están hamhrientos.

Entre los Cetáceos se encuentran los animales mas grandes que se conocen: es un hecho que estos gigantes del reino animal, ocupando los espacios inmensos de los mares, deben ser proporcionados á la vasta superficie que deben animar; asi es que las tierras extensas y desiertas de África son la patria de los mas grandes Cuadrúpedos, como el Elefante africano, el Rinoceronte, la Girafa, etc. Así las llanuras del Asia mantienen al Elefante y al Tigre; Borneo á los grandes Orangs. etc. Sin embargo, no todos los Cetáceos llegan á muy grandes proporciones, y la mayor parte de los Delfines no se diferencian por el tamaño de las grandes Lijas. Las Ballenas y los Cachalotes son, pues, los únicos géneros cuyos individuos adquieren aquellas proporciones; pero á pesar de lo que se han exagerado, son prodigiosamente desproporcionadas con todo lo que conocemos en la naturaleza animada. Pero el circulo de su existencia , aunque envuelto en una profunda oscuridad, parece que se desliza en la repetición de los mismos actos, y naciéndose sentir cada dia la necesidad del alimento, produce la misma industria, esto es, la caza del pasto.

Las costumbres dé los grandes Cetáceos son estúpidas ; ignoran los medios de atacar, y no se defienden sino empleando los movimientos bruscos y vigorosos de su pesada masa. Tan solo los Delfines, y sobretodo algunas especies, parecen al contrario belicosos, y que se complacen en los combates, que atestiguan las profundas heridas de que sus cuerpos están llenos. Terribles enemigos los asedian frecuentemente y los atacan con furor, y no deja de ser raro que á pesar de su pequeño tamaño, dejen de triunfar, con las peligrosas armas de que están provistos, de animales, cuya enorme corpulencia solo está al abrigo de sus ataques por una espesa capa de grasa fluida.

Habitan constantemente en el agua; pero si la mayor parte de ellos, y sobre todo los grandes Cetáceos, no se complacen sino en medio de los mares, y sobre todo en los parajes tempestuosos, y cuyas olas son las mas agitadas de los grandes Océanos, hay muchas también que gustan de las orillas, ó bien que apetecen las aguas pacificas, de que rara vez se apartan. Estas últimas son á la verdad poco numerosas, pero existen a lo menos tres especies que presentan esta particularidad en su género de vida. El Marsuino por el contrario, viviendo en las costas por costumbre, frecuenta a menudo los rios, atraído por los pescados que persigue: y asi es que se ha visto á uno de estos Cetáceos que subió por el Sena hasta París. Pero lo que es mas importante para el naturalista es el marcar las zonas hasta donde al parecer se detiene cada especie; trazar en cierto modo el círculo hasta donde se extiende, sea en los mares que bañan los polos, sea los que están situados debajo del ecuador en ambos hemisferios. Aquí es necesario confesar que reina una grande incertidumbre. Efectivamente, en general está admitido que los grandes Cetáceos mas conocidos, están esparcidos en todos los mares del globo, y que la Ballena y el Cachalote macrocéfalo de los mares del Norte son idénticos en el gran Océano, tanto en la parte que bañan las costas del Noroeste de América, cuanto en los mares del Cabo de Hornos, ó del Sur de la Nueva Holanda. Es un hecho, dice Lacepede, que los capitanes balleneros con quienes hemos consultado esta materia nos han asegurado siempre de esta identidad, y que las Ballenas y Cachalotes que hemos visto debajo de todos los paralelos posibles del Norte al Sur ó debajo del ecuador, asi en el mar Pacífico, como en el Océano Atlántico, nos han parecido no diferenciarse en nada de los mismos Cetáceos de los mares del Norte tal y como están descritos; pero sabemos que no sucede lo mismo con respecto á los Delfines, porque están sujetos á las leyes impuestas á todos los animales que en el estado de naturaleza no salen de ciertos limites. En estos están todas las condiciones apropiadas á su especie, porque es donde encuentran el género de alimentos que les conviene, la naturaleza y la temperatura de las aguasa que sus órganos estén acostumbrados; porque en aquellas latitudes están contenidas todas las necesidades de su vida. Así el Sur tiene al Dellináptero de Perón, y su reemplazante en el Norte es el Beluga; así los Delfines de ias costas de Islandia, ó aun de la Europa, no son de modo alguno los de los mares Antarticos.

Los armamentos considerables que los pueblos civilizados han dirigido contra los grandes Cetáceos han debido cambiar naturalmente para ellos los límites de su residencia. Arrojados continuamente de los mares en que hallaban una grande subsistencia, se han retirado á los parajes que les presentaban momentáneamente un abrigo protector, y así es que se han visto repelidos los grandes Cetáceos hacia el Norte y hacia el Sur; pero sin embargo es difícil creer que unos anímales cuyas proporciones son considerables hayan podido contentarse con un estrecho espacio de mar en que muy pronto habrían agotado los alimentos que les convienen, y como su magnitud sobrepuja á la de lodos los seres, del mismo modo han debido necesitar la extensión de los mares. El agua, por otra parte, es un fluido cuya temperatura es mucho mas igual que la del aire, y por consiguiente, la habitación constante en medio de este fluido debe tener sobre los Cetáceos una influencia mucho menor que las mudanzas anuales de temperatura del verano al invierno, para los animales de los climas templados. Debe también suponerse, en vista de la gran masa de sangre y del calor enorme que debe resultar de ella por el fenómeno de la circuíacion en estos seres, que esperimenten á lo menos anualmente la necesidad de vivir cerca de los hielos, en unos medios en que el agua que los rodea pueda robarles este escedente de calor, hacia la época del celo mas particularmente. Se sabe, en efecto, que las Focas en la estación de sus amores, se reu-



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Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, mamíferos continuación. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Mamíferos. Buffon Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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