Zoología. Aves. Página 528 Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza.

Buffon Los Tres Reinos de la Naturaleza

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lodo á las dependencias del obispo de Fejus, que están contiguas al mar; y es tal, según dicen, el cansancio que traen de la travesía, que en los primeros dias se las coge á mano.

Tal vez podrá decírseme que no es posible que una ave tan pequeña, tan débil, que tiene el vuelo tan pesado y tan bajo, pueda, por mas que esté acosada del hambre, atravesar grandes extensiones de mar. Confieso que aun cuando estas se hallen interrumpidas de cuando en cuando por varias islas donde puedan descansar las Codornices, tales como Menorca, Córcega, Cerdeña, Sicilia , las islas de Malta , de Rodas y todas las del Archipiélago; confieso, digo, que á pesar de esto necesitan todavía de algún socorro: lo que no se le habia pasado por alto á Aristóteles, quien llegaba á saber cuál era el que usaban mas comunmente, aunque se engañaba á mi entender en cuanto al modo de ponerlo en práctica. «Cuando sopla el viento Norte, decia el filósofo, las Codornices viajan fácilmente, mas si llega á sobrevenir el de .Mediodía, como su efecto sea el de entorpecer y humedecer, vuelan entonces con mas dificultad, explicando la pena y el esfuerzo con los gritos que arrojan durante su vuelo.» Creo en efecto que el viento es el que ayuda á las Codornices á hacer su viaje, no precisamente el viento del Norte, sino el favorable; asi como tampoco es el viento del Sur el que retarda su carrera, y sí el contrario: lo que sucede en todos los paises, tn donde estas aves tienen que hacer una tiavesía considerable por encima de los mares.

Varios marinos, á quienes he tenido ocasión de consultar, me han asegurado que cuando las Codornices se ven sorprendidas en su travesía pnr el viento contrario, se vienen sobre las embarcaciones que se hallan á su alcance, según ya lo notó Plinio, cayendo algunas veces en el mar, donde se las ve flotar y resistirse sobre las olas con una ala levantada sin "duda para coger el viento; lo que ha dado margen á algunos naturalistas para decir que al marcharse se proveían de un pedacito de madera que pudiera servirles de punto de apoyo ó de almadía, sobre la cual bogando de tiempo en tiempo entre las olas, descansaban de la fatiga de bogar en el aire. No falta tampoco quien ha supuesto que lleva cada una tres piedrecítas que tragan las Codornices con su alimento, según lo hacen los demás granívoros. Por lo general se las ha supuesto una penetración, una sagacidad y un discernimiento que casi harían dudar si aquellos que las han honrado con tantas calidades han sabido usar de ellas por sí mismos. Se ha reparado que otras ares viajeras, como por ejemplo el Rascón terrestre, acompañaban á las Codornices, de las cuales suele caer alguna en las uñas de las aves de Rapiña. De esto ha querido deducirse que tenian grandes razones para elegir un guía ó gefe de otra especie, al cual se ha llamado Rey délas Codornices (Ortygomelra), fundándose en que debiendo ser presa del ave de Rapiña la primera que llega, trataban de que esta desgracia recayese en un individuo de otra familia.

En cuanto á lo demás, si bien es cierto que las Codornices mudan generalmente de clima, suelen quedar siempre algunas que no tienen fuerza para seguir á las demás, ya porque fueron heridas en el ala, ya por hallarse demasiado gordas, ya porque siendo procedentes de una segunda puista, su juventud y debilidad no les permiten empiender el viaje. Estas Codornices rezagadas, procuran establecerse en los mejores lugares del país donde se ven obligadas á permanecer. Su número es insignificante en las provincias de Francia; mas los autores déla Zoología británica aseguran que tan solo una parte de las que se ven en Inglaterra abandonan enteramente la isla, mientras que la otra se contenta con mudar de comarca , pasando hacia el mes de octubre desda el interior á las provincias marítimas, y principalmente

acercarse los frios se escondieron las Codornices en agujeros para pasar allí el invierno en estado de estupidez , según hacen los Lirones, los Erizos, las Marmotas , los Murciélagos, etc.; y sin duda quedaba reservado este absurdo á algunos modernos, quienes ignoraban probablemente que el calor interno de los animales que están sujetos al letargo, mucho menor que el de los demás cuadrúpedos, y con mayor razón en las aves, debia ser ayudado por el calor exterior del aire, según llevo dicho en otra parte: y que cuando llega á faltarles este socorro, caen en el letargo y suelen morir pronto, si se bailan expuestos á un frió demasiado rigoroso. Asi, pues, nada de lo dicho es aplicable á las Codornices, en las cuales generalmente se ha reconocido mas calor que en los demás animales, de suerte que ha llegado á ser proverbio en Francia, mientras que en la China se sirven de ellas para conservar el calor llevándolas vivas en las manos. Por olra parte, se han asegurado algunos por medio de largas y continuas observaciones de que no se entorpecen aunque se las tenga durante el invierno en un aposento situado al Norte y sin fuego, según llevo dicho mas arriba, conforme lo han asegurado varios testigos oculares y fidedignos. Así, pues, si las Codornices no se esconden ni entorpecen durante el invierno, siendo seguro que desaparecen en aquella estación , no puede dudarse que pasan de un país á otro: lo que está probado por un sin fin de observaciones.

Hallándose Relon en otoño en una embarcación que pasaba de Rodas á Alejandría, vio unas codornices que iban de Norte á Sur, y habiendo caido muchas de ellas en manos de los marineros, encontraron que tenían en el buche granos de trigo muy enteros. En la primavera precedente, pasando el mismo observador de la isla de Zante á la Morca , habia visto gran número de ellas que iban de Sur á Norte, y dice que tanto en Europa como en Asia, las Codornices son generalmente aves de paso.

El comendador Godeheu las vio también constantemente pasar á Malta en el mes de mayo , aprovechándose de ciertos vientos, y violas volver en setiembre. Varios cazadores me han asegurado que durante las hermosas noches de primavera se las oye llegar, distinguiéndose muy bien su grito aunque se hallen á muy grande altura: añádese á esto que en ninguna parte es tan abundante la caza de estas aves como en nuestras costas que están opuestas á las de África 6 de Asia, y en las islas que se hallan entre los dos continentes, supuesto que todas las del Archipiélago y hasta los escollos, se hallan cubiertas de ellas según Tournelorten ciertas estaciones del año; habiendo alguna de aquellas islas tomado el nombre de Ortigia. Ya desde el siglo de Varron se habia notado que en el tiempo de la llegada y de la marcha de las Codornices, se veia una multitud prodigiosa de ellas en las islas de Pontia, Pandaiaria y otras contiguas á la parte meridional de Hdia, y en las cuales se detenían, según parece, para descansar. Hacia principios de otoño se coge tan gran número de ellas en la isla de Caprea, en la entrada del golfo de Ñapóles, que el producto de aquella caza constituye la renta principal del obispo de la isla , llamado por esta razón Obispo de las Codornices: cógense también muchas en los alrededores de Pésaro, en el golfo Adriático, á fines de la primavera, que es el tiempo de su llegada; y por último, se presentan tantas en las costas occidentales del reino de Ñapóles y en los alrededores de Neptuno, que en una extensión de costas de cuatro 6 cinco millas, se cogen á veces basta cien mil de ellas, las que dan á razón de quince ;ufíos el ciento (que equivalen á unos treinta reales), a una especie de corredores que las hacen pasar á Roma, donde no suelea ser tan comunes. En la primavera llegan también nubes de ellas á la« costas de Provenza, sobre

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Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2026 última revisión

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