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, biéndose notar que aqui el exceso es mucho mas perjudicial que la falta, y que algunas horas del 3S° y aun del 36" harían mas daño que algunos dias del 24 , y lo que prueba que esta cantidad de menos calor puede disminuirse mas sin inconveniente, es que habiendo encontrado en una pradera donde estaban segando el nido de una perdiz, y guardado y manle-; nido en la sombra los huevos por espacio de treinta y seis horas que se tardó en buscar gallina para empollarlos , salieron todos al cabo de tres dias, excepto aquellos que habían sido abiertos para ver en qué estado se encontraban los perdigones: aunque es verdad que iban muy adelantados, y sin duda necesitaron al principio de la incubación un grado mucho mas fuerte que al fin de ella, en que el propio calor del ave basta por si solo á su desarrollo.
Siendo muy contraria la humedad al éxito de la incubación , es preciso tener medios seguros jiara conocer si ha penetrado en el horno, á lin de disiparla cuando lo haya afectuado, é impedir que parezca de nuevo.
El higrómelro mas sencillo y á propósito para juzgar de la humedad del aire de esta especie de hornos es el huevo frió que se introduce en ellos dejándole algún tiempo cuando ya se halla establecido el verdadero calor : si al cabo de medio cuarto de hora lo mas, este huevo se cubre con una ligera sombra parecida á la que produce el aliento en un espejo muy limpio, ó bien á la que se forma en verano sobre la superficie exterior de un vaso en el cual se derrama agua de nieve, es una prueba de que el aire del horno está demasiado húmedo, siendo tanto mayor la humedad cuanto mas tarde en disiparse aquella sombra , lo que sucede principalmente en los hornos de casta ó de estiércol que han querido ponerse en un lugar cerrado. El mejor medio de evitar este inconveniente es el renovar el aire estableciendo en ellos varias corrientes por medio de ventanas opuestas, y á falta de ellas colocando y agitando un ventilador proporcionado á su capacidad. Algunas veces la misma traspiración de un gran número de huevos produce en el horno una humedad demasiado grande ; y en estos casos es preciso cada dos ó tres dias sacar por algunos instantes las canastas de huevos fuera del horno y ventilarlos simplemente con un sombrero que deberá agitarse en varias direcciones.
Pero no basta el disipar la humedad que se haya acumulado en los hornos: es preciso además privarlos en lo posible de todo acceso externo, vistiendo las paredes exteriores con planchas de plomo ó con buen cimiento ó con yeso ó alquitrán bien cocido, ó dándoles por lo menos algunas capas de aceite que se dejarán secar, y pegando en los muros interiores unas fajas de vegigas ó de recio papel de estraza.
Todo el arte de incubación artificial se reduce á este método tan fácil y sencillo, al cual debemos añadir la estructura y dimensiones de lus hornos ó estufas, el número, forma y distribución de los canastos , y todas las maniobras que prescriben las circunstancias que inspira el momento, las cuales se nos han explicado con excesiva prodigalidad de palabras, y vamos á reducir aquí á algunas líneas, sin omitir por eso cosa alguna.
El horno mas sencillo es un tonel revestido por fuera con papel encolado y cubierto por encima con una tapa muy ajustada, la cual está agujereada por en medio con una grande abertura que se cierra con corredera para mirar en el horno, y con otras mas pequeñas de la misma estructura alrededor de esta, que sirven de registro para redoblar el calor: se coloca este tonel dentro del estiércol caliente mas de las tres cuartas partes de su altura; colocándose luego en su hueco, unos encima de otros y con intervalos proporcionados, dos ó tres canastos de claraboya, po-| niendo en cada uno de ellos dos capas de huevos, y
sobre la capacidad del pecho, viéndose salir del abdomen (I) los vasos umbilicales.
El sexto dia dividida la médula del espinazo en dos partes , continúa elevándose á lo largo del tronco, y el hígado que antes era blanco toma un color oscuro; el corazón late en sus dos ventrículas, el cuerpo del pollo se cubre de pellejo, y en él empiezan á despuntar las plumas.
El pico se distingue con facilidad al séptimo dia ; el cerebro, las alas , los muslos y los píes, han adquirido ya su perfecta figura; los dos ventrículos del corazón se parecen á dos burbujas contiguas y reunidas en su parte superior con el cuerpo de las aurículas; nótanse dos movimientos sucesivosenlos ventrículos, así como también en las aurículas , cual si fuesen dos corazones separados.
El plumón aparece al fin del dia nono, y su color es blanquizco. El dia décimo acaban de formarse los músculos de las alas; las plumas continúan saliendo: y al undécimo se notan unidas al corazón las arterias que antes se veian distantes, quedando este órgano perfectamente conformado y reunido en dos ventrículos.
Todo lo demás se limita á un desarrollo mayor de las partes, que no cesa hasta que el pollo ha roto la cascara después de haber piado, lo que sucede regularmente el día vigésimo primero , algunas veces el décimo octavo , y oirás el vigésimo séptimo.
Toda esta serie de fenómenos, que forman un espectáculo tan interesante para el observador , es efecto de la incubación de una gallina , cuyas operaciones ha querido limitar la industria humana: en primer lugar unos simples aldeanos de Egipto, y posteriormente algunos físicos de nuestros dias, han logrado empollar huevos con tanta perfección como la mejor llueca, y muchos á la vez ; consistiendo todo el secreto en mantener estos huevos á una temperatura que corresponda poco mas ó menos al grado Je calor de la Gallina, resguardándolos de toda humedad y exhalación nociva, como la del carbón, del borrajo y también de los huevos echados á perder. Tomando estas dos precauciones esenciales y cuidando de revolver los huevos á medudo y de que circulen por el horno ó estufa los canastos que los contengan , de modo que oo solo cada huevo sino parte del mismo participe casi igualmente del calor necesario, se logrará siempre empollar á millares.
Cualquiera calor es bueno para que se efectúe : el de la gallina madre no tiene mas privilegio que el de cualquier animal, y aun del mismo nombre, ni el del fuego solar ni terrestre, niel de una capa de casca ó estiércol, consistiendo todo en saber manejarlo, es decir, en hacer que aumente ó disminuya según convenga. Así es que con buenos termómetros distribuidos con inteligencia en lo interior del horno ó de la estufa, podrá muy bien saberse el grado de calor de sus diferentes regiones; conservarlo tapando las aberturas y cerrando todos los registros de la boca; aumentándolo ya sea con ceniza caliente, si es un homo, ya sea añadiendo leña si es una estufa, ya sea haciendo estufillas si es una capa de estiércol; y por fin , disminuirlo abriendo los registros para dar acceso al aire exterior, ó bien introduciendo en el horno uno ó mas cuerpos, etc.
Con respecto á lo demás, por mucho cuidado que se tenga con un horno de incubación , no es posible mantener en él constantemente al 32' que es el déla Gallina: por fortuna no es indivisible este término, pues se ha visto variar el calor desde el 38° al 24°, sin que resultase inconveniente para la huevada; de-
(I) Los vasos que se derraman en la yema del huevo y que se encuentran por consiguiente fuera del abdomen del pollo, vuelven á entrar en esta cavidad segua observaciones de Stnon.
Ã�ndice de páginas de ZoologÃa Aves.
Biblioteca ilustrada de Gaspar y Roig.
Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
Descripción completa de los animales, vejétales y minerales útiles y agradables:
su forma, instinto, costumbres, virtudes ó aplicaciones á la agricultura, la medicina y las artes en general, comprendiendo mayor número de géneros que en todas las obras publicadas hasta el dÃa.
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Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2026 última revisión
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