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, simple agitación de las ramas ó de las hojas de un árbol es suficiente, para alarmarlos.
Los que penetran en la trampa después de engullir perfectamente, levantan la cabeza y procuran hacerse paso á través de la pared superior ó de los custados de la jaula : pasan una y otra vez sobre el puente, pero ni un solo instante bajan los ojos, ni procuran salvarse por la senda que les dio entrada. Asi permanecen prisioneros hasta el instante en que el propietario llega, cierra la trampa, y se apodera de estas aves golosas.
He oido referir que de este modo se habían cogido hasta diez y ocho pavos de una vez. Por mi parte tuve también muchas trampas de esta especie, pero nunca pude hallar mas de siete individuos á la vez. En un invierno tomé razón del producto de una trampa que diariamente tenia cuidado de visitar y hallé que en el espacio de unos seis meses cayeron prisioneros hasta setenta y seis.
Cuando estas aves abundan con exceso, sacios ya de su camelos propietarios délas trampas, descuidan el visitarlas por espacio de muchos dias, y algunas veces durante semanas enteras. Entonces los miseros prisioneros perecen de hambre, pues por muy extraño que esto pueda parecer, es lo cierto que muy pocas veces buscan su libertad, como les seria fácil, con solo bajar á la zanja y desandar sus pasos. En mas de una ocasión hallé cuatro, cinco y hasta diez individuos muertos en una sola de estas jaulas á consecuencia de haberlos abandonado. Cuando los Zorros ó los Linces abundan en aquellos distritos suele acontecer que se apoderen de la presa antes de llegar el dueño de la trampa. En una mañana tuve el gusto de sorprender dentro de una de estas jaulas á un magnifico zorro negro, que al verme procuró ocultarse creyendo que yo iba á pasar en otra dirección.
Los Pavos silvestres se acercan con frecuencia á los domésticos y se asocian á ellos, ó bien les atacan para utilizarse de sus provisiones. Algunas veces los machos consagran sus caricias á las hembras domésticas, y son generalmente bien recibidos por ellas y por su dueño, que conoce, perfectamente la ventaja que resulta de semejantes ayuntamientos; porque los productos de esta cruza son mucho mas vigorosos que los procedentes de los individuos domésticos, siendo por otra parte mas fáciles de criar.
Cuando me hallaba en Henderson sobre el Ohío, entre muchas aves silvestres poseía nn precioso pavo del sexo macho que habia hecho criar cuidadosamente desde su mas tierna edad, pues le habia cogido cuando solo contaba dos ó tres diás de existencia. Se habia hecho tan familiar, que seguía de cerca á cuantos le llamaban, y por tanto era el favorito de toda la población. Sin embargo, nunca se posaba al lado de las Pollas de Indias domésticas, y todas las tardes se retiraba al tejado de la casa basta que ya habia oscurecido completamente. A la edad de dos años comenzó á volar hacia la selva donde pasaba la mayor parte del dia, para volver de su guarida al acercarse la noche. Así continuó basta la primavera siguiente en que le vi, ¡ repetidas veces, volar desde mi casa hasta la copa de ! un gran algodonero situado á las márgenes del Ohío, y después de descansar algunos instantes, se dirigía iiária la margen opuesta para volver después, al hacerse de noche, debiendo advertir que la latitud del rio, por aquella parte, era como de media milla.
Una mañana, muy de madrugada por cierto, observé que encaminó su vuelo en una dirección que no solia, v s¡n embargo, no lijóla atención en esla particularidad ; pero muchos dias trascurrieron desde entonces sin saber yo su paradero. En una ocasión me dirigí á cazar hacía unos lagos que sitan cerca del rio Verde, y después de haber caminado como unas cinco millas, vi que un magnífico Gallo de Indias atravesábala misma senda quo yo, siguiendo con
vos que en ella habin, silbó fuertemente, y al instante mismo en que atentas las aves á este ruido alzaban la cabeza, nuestro colono tiró del cordón, el arma descargó con una explosión terrible y en seguida huyeron los Pavos sin dirección determinada en el mas completo desorden. Halláronse en la zanpa nueve victimas , y el resto de la bandada, al menos en aquel año, renunció á comer el trigo de aquellas posesiones.
En la primavera acuden los Pavos al silbido que se origina soplando de cierto modo á través de uno de los huevos que se encuentran en la segunda articulación del ala de esta ave, produciendo así un sonido que se parece á la voz de la hembra, por eso al oiría el macho se aproxima, y entonces es cuando se retira. Pero este ejercicio requiere una gran perfección, por-ue los Pavos tardan muy poco en reconocer los sontos contrahechos y acreditan cuando están á medio omesticar , mucha circunspección y no menos astucia.
Con frecuencia he visto responder á esta especie de grito sin dar un solo paso, desconcertando así al cazador que no se atrevía á salir del lugar donde se ocultaba, por temor deque, al descubrirle el ave, malograse todos sus esfuerzos para conseguirla. En esta estación se matan muchos cuando están encaramados, y responden por medio de un cloqueo prolongado ó un sonido que imita al grito del Mochuelo.
Pero el medio mas común de obtener Pavos silvestres, es usar una especie de trampa. Colócase en la parte del bosque donde se ha observado que estos animales acostumbran á posarse, y se construye del modo que vamos á manifestar. Córlanse varios arbclillos que tengan cuatro ó cinco pulgadas de diámetro, y se dividen en cepos ó porciones, cuya longitud sea como de doce á catorce pies.
Colócanse dos de estas piezas en tierra, paralelamente, y á una distancia como de diez ó doce pies; situándose otras dos sobre las extremidades de las primeras, formando ángulo recto, y así sucesivamente se acomodan varias fuerzas de madera las unas encima de las otras hasta la altura de cuatro pies sobre poco mas ó menos. Cúbrese entonces la caja de porciones semejantes que distan entre si romo cosa de cuatro pulgadas, poniendo encima dos ó tres troncos de árbol bien pesados para dar al conjunto mayor solidez. Hecho esto, se abre debajo de uno de los costados una zanja como de diez y ocho pulgadas de profundidad y otras tantas de latitud, que entra en la jaula ó trampa siguiendo una dirección oblicua: se continua hacia fuera la escavacion, hasta llegar á cierta distancia, de tal modo que subiendo gradualmente se llegue al nive] del terreno. Dentro de la jaula y á lo largo de sus paredes, colocarse algunos trozos de madera, de tal modo, que fiemen una especie de puente, cuya latitud sea la de un pié. Así concluida la trampa, el propietario introduce en su interior una provisión de moiz que disemina igualmente á lo largo de la zanja, y de trecho en trecho siembra algunos granos que algunas veces se extienden hasta una milla de longitud. Esta operación se renueva en cada una de las visitas que se hacen á la trampa, después que los Pavos la han descubierto ya.
Algunas veces, en vez de una zanja se escriban dos, en cuyo caso se abren sus extremidades en los dos lados opuestos de la trampa; y uno y otro están provistos de trigo. Al momento en que un Pavo descubre el reguero ó rastro del grano, lo participa á su btndada por medio del cloqueo: en breve acuden todos, y buscando los granos esparcidos por todas partes, van encaminándose hacia la zanja, en la cual penetran empujándose uros á otros para atravesar la senda que hay debajo del puente. De est» modo suele acontecer que en tiempo de hielos toda la bandada penetre en la jaula, pero con mas frecuencia solo se introducen en número de seis ó siete, porque el menor ruido, la
Ã�ndice de páginas de ZoologÃa Aves.
Biblioteca ilustrada de Gaspar y Roig.
Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
Descripción completa de los animales, vejétales y minerales útiles y agradables:
su forma, instinto, costumbres, virtudes ó aplicaciones á la agricultura, la medicina y las artes en general, comprendiendo mayor número de géneros que en todas las obras publicadas hasta el dÃa.
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Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2026 última revisión
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