FUENDETODOS,  LOS PAISAJES QUE GOYA CONOCIO

JOSE A. DOMINGUEZ * y JOSE L. ONA**

* IES Ramón Pignatelli, Ctra. de Madrid km 316; 50.012-Zaragoza 
** C/ El Paso, 88; 50.162-Villamayor (Zaragoza)



 
RESUMEN: Se describe el paisaje y la vegetación de Fuendetodos (Zaragoza), localidad natal de pintor Francisco de Goya, del que se han conmemorado los 250 años de su nacimiento. Se apuntan algunas notas sobre los usos del suelo y del bosque que se han hecho en el pasado en esa localidad.

SUMMARY: We make a description of the landscape and the vegetation of Fuendetodos (Zaragoza). Fuendetodos is the natal locality of Francisco de Goya. Recently they have been celebrated 250 years of his birth. We include some interesting aspects about management of natural resources in that locality.

 



APUNTES HISTORICOS

Recientemente se conmemoraron los 250 años del nacimiento de Francisco de Goya, que nació en Fuendetodos (Zaragoza) en 1746 (GRASA y BARBOZA, 1992). La localidad natal del genial pintor ha sido escenario de diversos acontecimientos y centro de atención de numerosos visitantes. Las siguientes líneas pretenden describir brevemente el actual paisaje de Fuendetodos, en parte heredado del existente en los siglos XVIII y XIX. Por otra parte, las investigaciones históricas que viene realizando José Luis Ona sobre Goya y su época han proporcionado interesantes pistas, que se comentan, sobre la gestión del suelo y de los recursos naturales en Fuendetodos. Dichas investigaciones se han realizado principalmente sobre protocolos notariales de los ss. XVII y XVIII del Archivo Histórico de Belchite.

El viajero que llega Fuendetodos desde la carretera de Teruel puede llevarse una falsa o, al menos, incompleta imagen del paisaje del término. Frente a una primera impresión de que nos encontramos ante un paraje desarbolado y humanizado, existe la posibilidad de descubrir que Fuendetodos, a pesar de encontrarse en una comarca especialmente árida (DIAMANTOPOULOS, 1988), conserva una importante masa forestal y que existen enclaves donde la humedad y la umbría permiten que se desarrolle una frondosa vegetación. Diversas causas han permitido que gran parte de los pinares y encinares de la localidad hayan llegado hasta nuestros días, en contraste con el paisaje de términos circundantes. Entre esas causas están no sólo las mejores condiciones geográficas sino también las históricas, como es una gestión más respetuosa con los recursos naturales. Gracias a ello podemos hablar y gozar, casi con toda seguridad, de los mismos paisajes que Goya conoció, allá por la segunda mitad del siglo XVIII.

Fuendetodos se halla a unos 40 kilómetros de Zaragoza capital. Eso suponía, por los caminos del siglo XVIII, siete leguas o una jornada de invierno, la cual equivalía, a su vez, a siete horas de camino a pie (ONA, 1995). Para el común de los viajeros, que llega a Fuendetodos desde la carretera de Teruel (N-330) por Jaulín, el paisaje puede parecerle un tanto árido y monótono. Pero esa es sólo una pequeña parte de la realidad ya que en el mismo término podemos encontrar ambientes bien distintos y singulares.

La situación geográfica y diversas vicisitudes históricas han permitido que la cubierta vegetal se haya conservado en el término municipal en relativo buen estado. Por otra parte, la orografía y el tipo de suelos han propiciado una diversidad insospechada de ambientes y la existencia de formaciones geomorfológicas curiosas. Una de las primeras características que llama la atención del observador que recorre el término de Fuendetodos es el elevado grado de conservación de la vegetación en algunas zonas, pudiendo encontrar densos encinares y pinares, en contraste con los términos colindantes, donde la cubierta vegetal es mínima. Entre las causas que han permitido la existencia de esta "isla" vegetal están tanto los factores puramente físicos y geográficos como los humanos.

Fuendetodos se halla situado en un resalte calizo de la margen derecha de la depresión del Ebro (PELLICER y ECHEVERRIA, 1989). El propio pueblo se encuentra a 753 metros de altitud y la mayor elevación, al sur del municipio, en la Sierra de los Entredichos, es de 812 metros. Hoy se distingue bien los que son tierras de cultivo, el "terrazgo", y el monte o suelo no agrícola. Los cultivos se han instalado en las zonas más llanas y cercanas al pueblo, conservándose en el monte importantes masas de matorral y de bosque, a pesar de haber sido intensamente aprovechadas en siglos anteriores.

La altitud bien pudiera ser una de las causas favorecedoras de la existencia todavía de manchas de bosque, propiciadas por una mayor pluviosidad y un ambiente más fresco. Hay que recordar que una de las industrias tradicionales de Fuendetodos entre los siglos XVII al XIX fue la elaboración de hielo a partir de la nieve, la cual era prensada y guardada en pozos o neveros para proveer de hielo a Zaragoza capital. Ello, por cierto, es indicativo de otras épocas más frías y húmedas que la actual. No obstante, en la conservación del bosque también ha debido intervenido el factor humano porque existen documentos que hablan de un cierto interés por la explotación racional del bosque, lo que ahora se llamaría uso sostenible de los recursos naturales y que, los ilustrados del siglo XVIII también intentaban llevar a la práctica en cierta medida.

En Fuendetodos, ha sido tradicional el arriendo del monte para leña y carboneo. Está documentado que ya en 1633 el ayuntamiento arrendó la leña de la "Solana de las Obrallas" para hacer carbón, producto que era traído en carretas a Zaragoza para abasto de la plaza. Hoy en Las Obrallas existe de nuevo el pinar. Básicamente la madera aprovechada era la de pino, tanto para leña como para hacer carbón. Actualmente el pinar sigue teniendo amplios dominios en las zonas más bajas. También se constata documentalmente el aprovechamiento de la carrasca (carrascones) y de la coscoja o "coscollo".

Los datos confirman que a los que aprovechaban la madera, el concejo les imponía condiciones para garantizar la regeneración del bosque. En 1761, entre los ingresos municipales se contaba el arriendo de la leña del monte para carboneo, en ciclos de sesenta años. A su vez, entre las cargas o gastos del municipio figuraban la guarda y limpieza del monte. Todo ello indica, pues, un elevado interés por preservar la regeneración del bosque, lo cual garantizaba un aprovechamiento indefinido. Ese desvelo por preservar el monte se prolongó durante los siglos XIX y XX, cuando pasó a dominio de los Condes de Fuentes, los cuales mantenían una guardería que controlaba la presión que desde los términos colindantes se ejercía sobre los recursos del bosque.

La explosión demográfica generalizada de finales del siglo XVIII obligó a realizar rozas o roturaciones de monte para lograr tierras de labor. Desde entonces hasta hoy, los cultivos han seguido avanzado, por lo que los retazos forestales existentes hoy sólo son una parte de lo que pudo ser hace doscientos o doscientos cincuenta años. No obstante sí que parece que se conserva la estructura y las comunidades vegetales entonces dominantes, las cuales hoy ocupan básicamente linderos, ribazos y laderas no aptas para el cultivo, lo que le da al bosque un importante papel protector del suelo frente a la erosión.



LA ALTITUD FAVORECE LA AGRICULTURA
A finales del s. XVIII, Fuendetodos llegó a tener unos quinientos habitantes (hoy posee alrededor de ciento cincuenta). Tradicionalmente ha basado su economía en el uso de los recursos naturales. Aparte de la industria del hielo, también un recurso natural, los pilares han sido la agricultura y la ganadería de ovino. Las canteras han sido otro factor productivo.

 En aquella época el cultivo principal era el trigo y la cebada. Incluso se llegaba a exportar la producción. Ello era consecuencia de la situación privilegiada de las tierras del término que, por su mayor altitud, gozan de más frescor que las circundantes. En el siglo XVIII, Fuendetodos tenía una producción regular de cereales y prácticamente garantizada. En años malos, mientras el Campo de Belchite y de Cariñena sufrían las consecuencias, las cosechas podían salir adelante en la tierra de Fuendetodos.

Lo contrario ocurría con la vid, muy escasa y destinada al autoconsumo de unas pocas familias. El vino era traído de Cariñena y Belchite. También el olivo ha sido y es escaso en la zona y es prácticamente inexistente a fines del siglo XVIII. No obstante, existe la toponimia de "Los Royales", que podría hacer referencia a un tipo de olivo.

La ganadería dominante era la del ovino. Existe constancia del arriendo de la Dehesa de Valdeamigo a la Agrupación de Ganaderos, comprometiéndose sus componentes a suministrar a las carnicerías del pueblo. Otro de los aspectos productivos ha sido la extracción de piedra de cantera, como la denominada "piedra caracoleña" por los fósiles que contiene. Ya los romanos la utilizaron en las murallas de Zaragoza. En los siglos XVII y XVIII se trajo para El Pilar y la Seo y, recientemente, al Puente de Piedra.

 

FOCES, FOCINOS, FOCINICOS

En la actualidad las formaciones vegetales predominantes son el pinar de pino carrasco (Pinus halepensis) en las zonas más bajas y el encinar o carrascal (Quercus ilex) en zonas más frescas y húmedas, hacia Entredichos. También es notable la presencia de coscoja (Quercus coccifera) como formación de matorral, representativa de ambientes cálidos y secos, junto con la sabina negral (Juniperus phoenicea), el enebro (Juniperus oxycedrus) y aromáticas como el romero y la salvia. La existencia de algún ejemplar aislado de sabina albar (Juniperus thurifera) puede ser indicio de una mayor distribución de la misma en otros tiempos ya que se trata de una madera muy explotada. La presencia de estas diferentes comunidades vegetales da idea de una diversidad de ambientes propiciada por diferentes condiciones como la altitud, el suelo o la presión humana y ganadera. También la pervivencia de topónimos como "Los Carrascones" y "Carrascafría" son indicio de que la encina pudo gozar de un dominio mayor que el actual.

Además de estas formaciones botánicas, Fuendetodos esconde unos pequeños enclaves, con unas condiciones ecológicas bien diferentes que permiten una flora muy singular. Dichos enclaves son conocidos popularmente como hoces o "foces" y son surcos abiertos en la roca. Según su entidad se denominan foces, focinos o focinicos y se pueden contabilizar cerca de una treintena en el término. La formación de estos tajos o barrancos en la roca se debe al tipo de sustrato, la roca caliza, y a la acción de las aguas que tallan espectaculares paredes. Foces encontramos tanto en la vertiente hacia el río Huerva como hacia el Aguas Vivas. Entre las mayores destacan la Hoz Mayor, la Hoz Plana y la de La Puebla. Menores son el Focín del Asno y el de La Peñuela.

En las abrigadas foces se dan unas condiciones de humedad, umbría y temperatura, las cuales crean unos microclimas especiales que permiten la presencia de plantas impensables en una entorno árido y seco. Al abrigo de paredes y repisas se encuentran helechos y plantas rupículas que sólo medran en las grietas de las paredes. El caso más extraordinario es el de la Hoz Mayor, que alberga un impresionante bosque de latoneros (Celtis australis) en su interior, único por su magnitud, salpicado de arces (Acer monspessulanum). Las hoces, por su reducida extensión, son enclaves frágiles tanto desde el punto de vista paisajístico como ecológico, ya que son un auténtico oasis en un entorno marcado por la sequedad. No obstante, alguna, como la de la Puebla de Albortón, está ya afectada por escombreras de cantería.

En fin, el paisaje, la vegetación, son elementos cada vez de mayor peso en el turismo de calidad y a su valor científico y ecológico se suma su atractivo. La comarca posee unos valores naturales que añadir a sus recursos culturales e históricos. Por su singularidad y fragilidad, esos valores naturales deben ser tenidos en cuenta ante la previsible presión humana.


BIBLIOGRAFIA

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José Antonio Domínguez es maestro y profesor de Ciencias de la Naturaleza en el primer ciclo de ESO. Compagina su afición al naturalismo con la divulgación ambiental, colaborando habitualmente con diversos medios de comunicación.

José Luis Ona es licenciado en Historia e investigador. Actualmente trabaja sobre la biografía de Goya en su etapa zaragozana, y sobre el pasado histórico de Fuendetodos.

Dirección de contacto:

José A. Domínguez.
E-mail: jadominguez@quercus.es

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