ESPECIES AMENAZADAS EN ARAGÓN

José Antonio Domínguez

BOREAS NATURAL

Articulos

INTRODUCCIÓN

La amenaza de extinción y la progresiva disminución de efectivos que atenaza a numerosas especies de la fauna y flora aragonesa ha obligado a las autoridades a emprender medidas de conservación con resultados inciertos. Además de las especies más llamativas como el oso o el quebrantahuesos, que son frecuente objeto de atención por parte de los medios de comunicación, otras muchas especies amenazadas pero menos conocidas pasan por momentos dramáticos y situaciones críticas pues sus poblaciones están en franco retroceso o cuentan sólo con unas decenas de ejemplares. A continuación se hace un repaso general a la situación de las especies amenazadas aragonesas.

CONSERVAR LA BIODIVERSIDAD

La flora y fauna de Aragón es de una enorme riqueza y variedad, lo que los científicos llaman biodiversidad. Esta biodiversidad viene dada, por una parte, por la evolución geológica del marco general, la Península Ibérica, ubicada entre Africa y Europa, dos regiones biogeográficas bien distintas. Y, por otra parte, por la amplia diversidad de ambientes existentes en nuestra región, desde las altas cumbres pirenaicas hasta los páramos turolenses, pasando por las estepas del Valle del Ebro, los sotos fluviales y las lagunas saladas. Pero esa biodiversidad se ve mermada constantemente, por lo que nuestra región no es ajena a lo que ocurre en el resto del mundo.

Los seres vivos, a lo largo de millones de años se han ido adaptando progresivamente a los cambios geológicos y climatológicos de la superficie terrestre. Como consecuencia de ese proceso de adaptación o evolución, algunas especies han desaparecido y han sido sustituidas por otras. Los científicos han identificado cinco extinciones masivas a lo largo de la historia de la Tierra. La más drástica fue la del Pérmico (hace 250 millones de años) y la última de esas cinco fue la del Cretácico, hace 65 millones de años.

Pero aunque la extinción (y la formación) de especies es un proceso natural, los científicos hace años que han dado la voz de alarma sobre el excesivo número de especies que están desapareciendo en nuestro tiempo, probablemente por el impacto de la acción humana. De hecho, la gravedad del problema llevó a los representantes gubernamentales reunidos en la Cumbre de Río de 1992 a promover el Convenio de Biodiversidad, que han ido ratificando progresivamente unos 175 gobiernos de todo el mundo y que España firmó en 19931-3. En la actualidad ya nadie duda de que es preciso detener la erosión de la biodiversidad y numerosos investigadores en todo el mundo están trabajando en estos momentos en ello preocupados en cómo puede afectar esa pérdida a la estabilidad y productividad de los ecosistemas de nuestro planeta4.

Una de las formas de conservar la biodiversidad es determinar e investigar qué especies están amenazadas, para emprender su conservación. Las instituciones científicas, como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), elaboran listas de especies que están en peligro de extinción y exhortan a los gobiernos que las protejan. Como las medidas de conservación no siempre son emprendidas con diligencia por los gobiernos, los grupos ecologistas y otras ONG presionan a las autoridades y solicitan mayor protección para las especies en peligro. Las medidas de conservación, a veces son manifiestamente insuficientes y la extinción se produce y sucede cerca de nosotros, como ocurrió recientemente con el bucardo, la cabra montés pirenaica5 que realmente se ha extinguido al morir en enero de 2000, en el Valle de Ordesa (Huesca), el último ejemplar que quedaba de la especie.

En España con la entrada en vigor de la Ley 4/1989 de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres se desarrolló el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (R. D. 439/1990)6. Desde la aparición de esta ley básica, también las Comunidades Autónomas, al poseer las competencias en materia de medio ambiente, tuvieron que realizar sus correspondientes catálogos regionales. En el año 1995 el Gobierno aragonés publicó el primer catálogo aragonés de especies amenazadas7,8, todavía vigente, en el que se incluyeron obligatoriamente las especies ya recogidas en el Catálogo Nacional que habitan en nuestra región, como el oso pardo9 o el quebrantahuesos10 y algunas otras, las cuales, sin estar amenazadas en España, sí lo estaban o eran raras en Aragón por ser endemismos locales.

Ahora el gobierno aragonés pretende poner al día el catálogo regional ya que con los conocimientos científicos existentes algunas nuevas especies pueden incorporarse y, otras, variar su nivel de protección. Además, la legislación española (Catálogo Nacional), europea (Directiva Aves y Directiva Hábitats), e internacional (Convenio de Berna) obligan a actualizar los catálogos y establecer medidas activas de conservación con determinadas especies.

En Aragón las especies que corren más peligro están catalogadas actualmente en la máxima categoría de protección legal, como en peligro de extinción. Son cinco briofitos, siete plantas superiores y cinco animales -todos vertebrados- como son el oso pardo, el avetoro, el quebrantahuesos, el pez fraile y el bucardo, este último ya desaparecido como hemos comentado antes. En esta categoría se incluyen aquellas especies de las que quedan tan pocos ejemplares que se corre el peligro de que sean insuficientes para aumentar o mantener sus poblaciones a corto plazo.

Para las especies de esta categoría las autoridades emprenden Planes de Recuperación con el fin de aumentar la protección, facilitar la reproducción y evitar la mortalidad de los ejemplares que quedan. Así sucede, por ejemplo, con el quebrantahuesos, el gran buitre del Pirineo. Muchas personas trabajan vigilando sus nidos, depositando alimento en los muladares en época de cría y estudiando los movimientos migratorios de los jóvenes quebrantahuesos y las autoridades destinan ingentes recursos económicos en su conservación.

PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD: EL FACTOR HUMANO

¿Pero por qué se extinguen las especies? Ya hemos comentado antes que las especies se extinguen de forma natural pero en la actualidad lo hacen a mayor ritmo. La acción humana directa sobre la fauna y la flora, o bien la alteración del medio son las claves de la aceleración del actual proceso de extinción. Entre las acciones directas están la persecución y eliminación sistemática de plantas o animales. Esto ha sucedido tradicionalmente con el lobo y el oso, a los que se daba muerte en batidas para proteger los rebaños. De hecho si algún lobo ha llegado recientemente a Aragón se le ha perseguido hasta abatirlo o expulsarlo11. También sucedía y sucede con las aves rapaces. A pesar de estar protegidas todavía hoy aún son envenenadas, tiroteadas o sus pollos robados para el mercado negro.

Por otra parte está la acción indirecta del ser humano al destruir o alterar el medio contaminándolo, interponiendo barreras o transformando el suelo. El uso de pesticidas en agricultura elimina los invertebrados que son fundamentales en las cadenas alimentarias. Algunos de estos pesticidas se acumulan en los seres vivos y les hacen perder fecundidad, como sucede en las aves rapaces. En los últimos tiempos también se achaca a los pesticidas la alarmante desaparición de los anfibios12.

La destrucción de riberas y los vertidos a los ríos afectan negativamente a muchas especies como la nutria, el pez fraile o la almeja de río pues destruyen sus áreas de cría y alteran la calidad de las aguas. La agricultura intensiva, las roturaciones de suelo, la eliminación de ribazos, las concentraciones parcelarias, determinadas repoblaciones forestales, aterrazamientos de laderas, minas y canteras destruyen la vegetación natural, las zonas de reproducción y caza de muchos animales o eliminan directamente las plantas silvestres protegidas.

La presión humana, el turismo, la masificación de la montaña o las pistas de esquí desplazan a especies alpinas como el oso, el pico dorsiblanco o el urogallo. Canales, presas, carreteras, autovías o el AVE, por su diseño inadecuado, son barreras que impiden la migración de la fauna o son causa directa de muerte por atropello, ahogamiento, colisión o electrocución. 

La creciente ocupación de suelo para polígonos industriales, urbanizaciones, parques eólicos o nuevos regadíos desplaza a la fauna o destruye la vegetación natural. Otras veces las especies exóticas liberadas (tortuga de Florida, siluro, perca americana, cangrejo americano) desplazan a las autóctonas, como son en este caso tritones, trucha común y cangrejo de río común.

Los casos especialmente críticos corresponden por lo general a especies endémicas, muy especializadas y localizadas, como les sucede a algunas especies propias de las estepas, ambientes ampliamente extendidos en Aragón por el Valle del Ebro13,14. En este sentido habría que hacer mención a los numerosos invertebrados que han sido descubiertos para la ciencia en la comarca de Monegros15. Ello sin olvidar a la flora, como ocurre con la diminuta hepática, Riella notarisii planta que sólo se ha detectado hasta ahora en una laguna estacional salada monegrina16,17. También las montañas albergan endemismos botánicos18 del máximo interés que han quedado acantonados en la abrupta geografía del Pirineo, el Maestrazgo o Javalambre. Así sucede con Borderea chouardii19, relicta en una pared de un desfiladero calizo pirenaico. Cualquier intervención humana podría extinguir directamente a estas especies tan localizadas.

Tampoco hay que olvidar la crítica situación de varias especies domésticas aragonesas como la oveja churra tensina, la negra ibérica (bóvido) o diversas razas de cabras, que los ganaderos configuraron tras siglos de selección y hoy la modernización mal entendida ha puesto al borde de la extinción20. Hasta veintinueve razas de animales domésticos se encuentran amenazadas en diverso grado en Aragón. Algunas, como el mastín del Pirineo, se hallan recuperadas o ya controladas, pero en otras la recuperación se plantea difícil, como el asno pirenaico o la oveja rasa monegrina, por falta de sementales puros21.

NIVELES DE AMENAZA

El Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón clasifica a éstas en varias categorías. Así, las especies pueden encontrarse:

No obstante, este catálogo está en revisión pues muchas especies endémicas locales no se incluyeron en su día por falta de datos, como ocurre con el artrópodo acuático Eucypris aragonica que sólo vive en las lagunas saladas de Monegros o el caracol Melanopsis penchinati de las aguas termales de Alhama de Aragón23. En otros casos la actualización vendrá impuesta por el Catálogo Nacional, que es revisado cada cierto tiempo y, en todo caso, es de rango superior al catálogo regional aragonés. Así, algunas especies variarán su categoría, como es el caso de la almeja de río (Margaritifera auricularia) que en el Catálogo Nacional está calificada como en peligro de extinción desde 1996 -y necesitaría de un Plan de Recuperación-, mientras que en el aragonés simplemente está considerada como de interés especial 24.

CONCLUSIONES

Para los grupos ecologistas la preservación de la biodiversidad en Aragón está lejos de ser efectiva y dar resultados ya que las medidas de conservación son escasas, el desarrollo de la legislación es lento y las promesas se dilatan en el tiempo excesivamente. Un buen ejemplo de esto está siendo la tardanza en redactar los planes del oso, el crujiente, el cernícalo primilla, el águila perdicera, el aguilucho cenizo o el cangrejo de río, ya anunciados en 1997 por los responsables medioambientales del gobierno de Aragón25. De todos ellos sólo el plan del cernícalo primilla se ha publicado recientemente, en junio de 2000.

El déficit existente entre especies amenazadas, necesitadas de gestión y medidas de gestión realmente emprendidas se puede observar comparando el escaso número de planes de recuperación o de conservación en marcha frente al número de especies catalogadas reflejado en el Cuadro 1. Además están los fracasos en la política conservacionista como es la extinción del bucardo en el propio Parque Nacional de Ordesa a pesar de poseer su correspondiente Plan de Recuperación desde 1993 y de estar incluido desde 1994 en el Programa de Conservación de Vertebrados Amenazados en los Pirineos con apoyo financiero de la Comunidad Europea a través de los fondos LIFE.

Una de las quejas de los grupos ecologistas aragoneses es, precisamente, que los estudios emprendidos raramente sirven para emprender medidas de gestión. En este sentido hay que destacar los numerosos trabajos de investigación realizados en los últimos años (1998-1999) a iniciativa del Gobierno de Aragón, algunos subvencionados con fondos Life, que no cuajan en planes de gestión específicos. Entre ellos el estudio sobre el águila perdicera (Hieraaetus fasciatus) en la Sierra de Guara, los estudios sobre flora amenazada o de especies vegetales endémicas de la provincia de Teruel o el de los coleópteros incluidos en Directiva Hábitats.

Sin duda, la conservación de la biodiversidad aragonesa necesita de un mayor impulso, destinando mayores recursos a la investigación y prospección de las especies más singulares, con la redacción de los planes de recuperación o conservación correspondientes, pero también con medidas más globales que reduzcan la presión agropecuaria, maderera o urbanística en determinadas zonas que se comportan como núcleos de biodiversidad y con una legislación más ágil que permita la persecución de los delitos en materia de venenos y persecución de especies protegidas. Pero, sobre todo con el establecimiento de una red coherente de espacios naturales que preserve hábitats valiosos, por lo que ahí la apuesta por la red Natura 2000, en virtud del cumplimiento de la Directiva Hábitats, debe ser fuerte por parte de las autoridades ambientales aragonesas.

Cuadro1: Especies amenazadas, del catálogo aragonés de 1995:

BIBLIOGRAFÍA

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4. TILMAN, D. (2000) Causes, consequences and ethics of biodiversity. Nature, 405: 208-211

5. CONSEJO DE PROTECCION DE LA NATURALEZA DE ARAGON (ed) (1995) La conservación del bucardo.

6. BOE nº 82, de 5 de abril de 1992. Real Decreto 439/1990 de 30 de marzo por el que se regula el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

7. BOA nº 42, de 7 de abril de 1995. Decreto 49/1995 de la DGA por el que se regula el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón.

8. GUIRAL PELEGRÍN, J. (1997) Las especies amenazadas en Aragón. Surcos de Aragón, 54: 36-39

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10. CONSEJO DE PROTECCION DE LA NATURALEZA DE ARAGON (ed) (1996) Plan de recuperación del quebrantahuesos en Aragón.

11. CAMPO, S. (1996) Biólogos defienden la caza a muerte del lobo solitario. Heraldo de Aragón (abril).

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18. SAINZ, H., FRANCO, F. & ARIAS, J. (1996) Estrategias para la conservación de la flora amenazada de Aragón.

19. BOA nº 3 de 11de enero de1995. Decreto 239/1994, de 28 de diciembre, de la Diputación General de Aragón, por el que se establece un régimen de protección para Borderea chouardii (Gaussen) Heslot y se aprueba el plan de recuperación.

20. SIERRA ALFRANCA, I. (1987) Razas aragonesas de ganado.

21. TOMÁS, O. (2000) Las razas autóctonas, en peligro de extinción. Surcos de Aragón, 67: 28-31.

22. BOA nº 66 de 7 de junio de 2000. Decreto 109/2000, de 29 de mayo, del Gobierno de Aragón, por el que se establece un régimen de protección para la conservación del cernícalo primilla (Falco naumanni) y se aprueba el Plan de Conservación de su Hábitat.

23. PINZOLAS, J. A (1999) Protección para un caracol que sólo vive en aguas termales de Aragón. Quercus, 166: 50.

24. ALVAREZ HALCÓN, R. M. (1999) La industria del nácar de Margaritifera auricularia en Aragón y su gestión ambiental. Temas de Antropología Aragonesa, 8: 113-212.

25. MUNILLA LÓPEZ, J. P. (1997) La gestión del medio natural en Aragón. Naturaleza Aragonesa, 1: 37-44.

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