RECUPERACIÓN Y RESTAURACION DE UN DINOSAURIO SAURÓPODO DEL APTIENSE (CRETÁCICO INFERIOR) EN PEÑARROYA DE TASTAVINS (TERUEL)

BOREAS  NATURAL

Inicio

Jose Ignacio Canudo (1), Rafael Royo-Torres (2), Alfonso Pardo (1)

  1. Depto. de Ciencias de la Tierra (Paleontología), Facultad de Ciencias. Universidad de Zaragoza. E-50009-Zaragoza, Spain.
  2. Conjunto Paleontológico de Teruel. C/ Valenzuela nº 9, E-50004-Zaragoza, Spain.

1- Introducción
2- Situación geográfica y geológica
3- Breve historia de la actuación
4- Los sauróppodos del Aptiense (Cretácico Inferior)
5- Posición sistemática del nuevo fósil de Peñarroya
6- El futuro de las actuacioens de Peñarroya
7- Agradecimientos
8- Referencias

Resumen

El descubrimiento de los restos parcialmente articulados de un dinosaurio saurópodo del Aptiense Inferior (Cretácico Inferior) en Peñarroya de Tastavins (Teruel) ha permitido realizar una actuación paleontológica modélica desde el punto de vista que están interviniendo instituciones públicas y privadas con un objetivo único: la conservación, estudio y puesta en valor del patrimonio paleontológico. Esta actuación incluye el descubrimiento, excavación, restauración, conservación, estudio y la futura exposición permanente en Peñarroya de Tastavins. Este dinosaurio es uno de los saurópodos más completos que se conocen en el Aptiense (Cretácico Inferior) del mundo. Se han recuperado 3 vértebras dorsales y fragmentos de una cuarta, sacro (falta una barra iliaca), 25 vértebras caudales, 21 chevrones, 2 Ilion, 2 pubis, 2 isquion, 2 fémures, 1 tíbia, 1 fíbula, 6 metatarsos, 8 falanges (4 de ellas ungeales) y fragmentos de al menos 6 costillas. El estudio está sin finalizar, pero se puede apuntar que el saurópodo de Peñarroya es un género nuevo que se incluiría en los Titanosauriformes (Salgado et al., 1997).

Palabras-clave: Cretácico, Aptiense Inferior, Sauropoda, Dinosauria, Teruel

Abstract

The discovery of partially articulated remains of a sauropod dinosaur from the Lower Aptian (Lower Cretaceous) near Peñarroya de Tastavins (Teruel) gave the opportunity to recover one of the best sauropod specimens from Spain. Many institutions, both public and private, interested in the conservation, research and the recovery of the palaeontological heritage from Aragón, have contributed to this project that included the excavation, restoration and the permanent exhibition of the fossil remains in the village of Peñarroya de Tastavins. This specimen is one of the most complete sauropod dinosaur from the Aptian known so far. The fossil remains include a partially articulated skeleton composed by 3 dorsal vertebrae and fragments of another one, the sacrum (lacking one of the illiac bars), 25 caudal vertebrae, 21 chevrons, 2 illiae, 2 pubis, 2 ischions, 2 femurs, 1 tibia, 1 fibula, 6 metatarsal bones, 8 phalanges (4 of them are pedals) and at least 6 rib remains. The paleontological study is still in progress but our preliminary conclusions suggest that this dinosaur constitutes to a new genus which can be included in the Titanosauriformids (Salgado et al., 1997).

Keywords: Cretaceous, Lower Aptian, Sauropoda, Dinosauria, Teruel, Spain

Recreación del ataque de un grupo de dromeosáuridos a
una cría de saurópodo similar al hallado en Peñarroya de
Tastavins (Dibujo ©1996, Santiago Alberto).

1- INTRODUCCIÓN

La excavación del dinosaurio de Peñarroya de Tastavins ha sido la primera que se ha realizado en España con unas características tan complejas, tanto en el proceso de excavación como en el de restauración y reconstrucción. Su singularidad radica en que se trata de la primera vez que se ha encontrado en territorio español un dinosaurio parcialmente articulado tan grande y completo. Los saurópodos, que es al grupo a que pertenecen los restos hallados, fueron los dinosaurios que alcanzaron un mayor tamaño, motivo que evidentemente dificulta su excavación. Hay elementos anatómicos de este dinosaurio que pesan más de 100 kg y otros que tienen láminas de hueso de espesores milimétricos. Otra de las singularidades de esta actuación es elevado número de personas que han intervenido, tanto científicos profesionales y aficionados a la paleontología como gentes del pueblo. Sin embargo, gracias a esta amplia colaboración entre instituciones y particulares, entre profesionales y aficionados, ha sido posible abordar una excavación de estas características de una forma tan positiva y exitosa. La importancia del descubrimento es grande, sobre todo porque marca un camino a seguir en los estudios de los dinosaurios en Aragón.

2- SITUACIÓN GEOGRÁFICA Y GEOLÓGICA

El yacimiento de Arsis se sitúa dentro del termino municipal de Peñarroya de Tastavins en la provincia de Teruel. Geológicamente el yacimiento está situado en los materiales mesozoícos de la Cordillera Ibérica que limitan al norte con los del Terciario continental de la Depresión del Ebro. Los restos del dinosaurio de Peñarroya se han encontrado en el flanco norte de un pequeño anticlinal de dirección NE-SO.

En su núcleo afloran sedimentos marinos de plataforma somera de la Formación Calizas y Margas de Artoles (Barremiense Inferior). Inmediatamente por encima se encuentra la secuencia de depósito continental del Aptiense Inferior con la Formación Morella y a continuación la Formación marina Calizas y Margas de Xert , que se interpretan como depositadas en una llanura deltaica mareal. En la base de está última se encontraron los restos fósiles de este dinosaurio.

3- BREVE HISTORIA DE LA ACTUACIÓN

Como suele ocurrir con cierta frecuencia, el descubrimiento de este excepcional fósil de dinosaurio fue fruto de la casualidad. En 1994, los hermanos Pedro y Andrés Ortiz, dos aficionados a la paleontología, descubrieron, en uno de sus frecuentes paseos por el monte en busca de fósiles, los primeros restos de un gran dinosaurio saurópodo en las cercanías de Peñarroya de Tastavins. Los restos fósiles que encontraron fueron dos fémures de dinosaurio, 4 ó 5 cuerpos vertebrales y distintos fragmentos sin clasificar. Tras comunicar el hallazgo a la Diputación General de Aragón, dos años más tarde se comenzó la actuación sistemática sobre el yacimiento con la adecuada infraestructura logística y bajo la supervisión de científicos de la Universidad de Zaragoza dirigidos por Jose Ignacio Canudo. Tras un examen preliminar y a la vista de la gran acumulación de huesos enterrados, cubiertos en su mayor parte por plantas y arbustos, y debido a que la descomposición de la materia orgánica es muy agresiva para los fósiles, se planteo una actuación de urgencia que evitara el deterioro total de los fósiles. La excavación se preparó y realizó entre diciembre de 1996 y enero de 1997.

El número total de personas que intervinieron en la excavación fueron 15 de manera continua, pero puntualmente ayudaron más de 30 personas de la localidad de Peñarroya de Tastavins, fundamentalmente en el transporte del material. El equipo estaba compuesto por profesores, doctorandos y estudiantes de la Universidad de Zaragoza e investigadores de la Universidad del País Vasco. Además ayudaron miembros de la Asociación Paleontológica Aragonesa Las labores de vigilancia las realizó desde el primer día miembros de la Guardia Civil.

Se decidió extraer únicamente los huesos que no presentaban costra y que estaban bien individualizados. La extracción fue rápida y fácil con ayuda de una momia de escayola, y/o de espuma de poliuretano. Paralelamente se siguio excavando el núcleo de los huesos, apareciendo las vertebras caudales en conexión anatómica y cubiertas por la costra calcárea.

Se realizaron dos momias, una pequeña con 9 vertebras caudales y el resto incluido en una momia de gran tamaño. El planteamiento era poder bajar todo los restos incluidos en la matriz, de manera que en el taller de restauración se pudiera estudiar la mejor manera para poder difenciar los huesos. Además el empeoramiento del tiempo obligó a tapar los huesos, ya que empezaron unas fuertes precipitaciones de nieve y había que proteger el lugar de la excavación de la acción erosiva del agua y de la nieve.

Se escayoló todo el ejemplar y se dejó tapado con toldos hasta la segunda semana de enero. En estas fechas se individualizó la momia, se excavó por debajo y se intentó darle la vuelta para aligerar su peso. El proceso de excavación y extracción de la momia, fue largo y difícil y no estuvo desprovisto de incidentes aunque finalmente se logró recuperar todo el material paleontológico de interés del yacimiento. Entre la tercera y cuarta semanas de enero se limpió totalmente la momia en el propio yacimiento, los elementos que permanecieron fueron 8 vertebras caudales y los fragmentos del sacro. Todo este material se consolidó, empaquetó y se trasladó al almacen ubicado en el pueblo de Peñarroya de Tastavins. Durante la campaña se extrajeron de manera aislada las falanges ungueales, parte de un pubis, un fémur y dos vértebras sacras. El resto fue extraído en dos momias de escayola de diferente tamaño. Para disponer de la posición original de los huesos en el yacimiento se elaboró un detallado mapa de situación.

Mapa de situación de todo el material fósil hallado en el yacimiento de Arsis durante la campaña de la Navidad de 1996

Los trabajos de restauración se llevaron a cabo en un taller de restauración habilitado en Peñarroya de Tastavins, en ella se invertieron unas 6000 horas de trabajo distribuidas en dos años.

Las fracturas se consolidaron utilizando dos tipos de adhesivos. Por una parte, los fragmentos pequeños que tenían roturas limpias se pegaron con cianocrilatos. En el caso que el ajuste de las piezas fuera perfecto de manera que un pequeño movimiento provocara un desajuste se han utilizado cianocrilato de pegado instantáneo (Loctite). En los casos que era necesario un pequeño ajuste se ha utilizado cianocrilatos que tardan varios segundos en actuar (Cianoceys). Para las fracturas de mayor tamaño o en aquellas que faltaba parte del hueso se ha utilizado resinas de tres componentes que además permiten restituir parte de los volúmenes en la superficie de unión. Una vez limpios los huesos se ha consolidado con Paraloid al 5%. La restitución de volúmenes ha permitido rellenar grietas y reconstruir las partes que faltaban.

Dependiendo del estado de cada fósil se emplearon diferentes técnicas o conbinaciones de ellas.En los casos en que la costra calcárea tenía tamaño centimétrico, ésta se extrajo con ayuda de cinceles y buriles con mazas. Se terminaba con percutor de aire comprimido o con pequeños rotores. Las piezas que estaban cubiertas de una matriz calcárea y el hueso era fino se utilizó una amoladora pequeña. Se iba realizando dos grupos de cortes unos paralelos y otros perpendiculares hasta formar un enrejado. Estos cortes eran poco profundos porque no se conocía exactamente cual era la posición de los huesos. Los pequeños dados formados por la intersección de los cortes eran fácilmente extraídos con un golpe de cincel. La ventaja de esta técnica es que la roca practicamente no vibraba, con lo que se evitaba que el hueso que se encontraba en el interior pudiera sufrir daños. La limpieza se terminaba con percutor de aire comprimido o con pequeños rotores.

El trabajo de limpieza y restauración fue largo y minucioso, pero al final el resultado ha sido cuanto menos espectacular. En la imagen, Jose Luis, Javier y Cristobal trabajando en la limpieza y consolidación de las vertebras caudales del dinosaurio de Peñarroya. Espectacular imagen de la restitución de las vertebras caudales y chevrones de la cola del dinosaurio de Peñarroya.

Una vez que el proceso de limpieza, consolidación y restauración de los fósiles se iba completando se comenzó de forma simultánea lo que iba a suponer quizá la parte más ambiciosa de todo el proyecto: la reconstrucción de todo el esqueleto del dinosaurio. Para ello, y teniendo en cuenta que se había recuperado aproximadamente el 45% del esqueleto del individuo, concretamente los cuartos traseros, era necesario diseñar pieza a pieza cada uno de los elementos oseos ausentes, comenzando por la mayor parte de las vertebras dorsales y terminando por el craneo.

Plano de restitución de las vertebras cervicales y el craneo. Cada una de estas piezas hubo de ser diseñada de forma individual. Para que el lector se haga idea de las dimensiones del animal, baste señalar que la escala que aparece bajo el craneo representa 60 cm.

Para ello era necesario en primer lugar fotografiar en cada una de sus vistas las piezas originales una vez restauradas. Esto iba a permitir, no sólo disponer de un banco de datos tremendamente útil para las investigaciones futuras, sino que, además, las imagenes fotográficas serían la base para los planos que había que hacer para reconstruir aquellas piezas no recuperadas en el yacimiento.

Huesos de uno de los pies del dinosaurio de Peñarroya tras su limpieza y restauración. Un ilion tras el proceso de restauración. Se trata de una de las piezas más espectaculares de las halladas en el yacimiento de Arsis, y de un gran valor desde el punto de vista sistemático, puesto que su morfología puede resultar diagnóstica a la hora de encuadrar el dinosaurio en una familia u otra.

Sin embargo, había otras piezas que había que había que crear partiendo de cero, puesto que no había ningún resto fósil como referencia. En este caso, y tras el estudio comparativo de los fósiles encontrados con las piezas descritas en la literatura científica, el equipo investigador de la Universidad de Zaragoza logró componer a una serie de planos con diseños lo más plausibles de cómo pudieron ser esos huesos y por tanto el propio dinosaurio.

Plano de la décima vertebra cervical. Este es uno de los muchos planos que se generaron para la reconstrucción de la totalidad del esqueleto del dinosaurio de Peñarroya de Tastavins. El proceso de modelado de las piezas diseñadas fue laborioso, debido a la complejidad estructural y tamaño de muchas de las piezas. Ello obligó a que se empleasen técnicas muy diversas con el fin de conseguir a un mismo tiempo piezas que fuesen resistentes y ligeras.

El siguiente paso en el proceso de reconstrucción era el transformar los planos generados en piezas tridimensionales. Este trabajo fue encargado a una escultora que, asesorada por el equipo científico de la Universidad de Zaragoza, fue creando uno por uno los diferentes huesos que faltaban para completar el esqueleto del ejemplar ya conocido por todos como "Tastavins".

Sin embargo para el montaje de todo el esqueleto era necesario hacer moldes de cada uno de los fósiles hallados, dado que por su alto valor científico y su enorme peso se había decidido que los originales no serían montados en la reconstrucción final, sino que serían preservados para su estudio.

En estos momentos, el proceso de reconstrucción se encuentra en su fase final, y una vez que las últimas piezas estén modeladas y se disponga de todas las réplicas de los fósiles, se procederá a su montaje final. El esqueleto reconstruido del dinosaurio de Peñarroya será expuesto al público en el museo que a tal fin se está construyendo en Peñarroya de Tastavins y que formará parte de la ruta de Dinópolis, el parque tématico-científico que se está desarrollando en la provincia de Teruel, financiado por el Patronato Conjunto Paleontológico de Teruel dependiente del Instituto Aragonés de Fomento.En la sala de exposición se podrán contemplar, además de la reconstrucción a tamaño natural del dinosaurio, todos los aspectos científicos e históricos relativos al saurópodo y su descubrimiento: Cómo y dónde vivía, cómo fosilizó, cómo se encontró y se excavó y cómo se ha restaurado y reconstruido.

4- LOS SAURÓPODOS DEL APTIENSE (CRETÁCICO INFERIOR)

Los restos de saurópodos en el Cretácico Inferior (excepción del Albiense) son muy poco abundantes, pero están representados y distribuidos por los cinco continentes (Hunt et al., 1994). Los restos de saurópodos bien datados como Aptiense son escasos. En Sudamérica, Del Corro (1975) describe Chubutisaurus insignis en el Aptiense de la Formación Gorro Frigio (Chubut, Argentina). Su posición sistemática no está clara y hay que considerarlo como Sauropoda incertae sedis (Salgado, 1993). En Asia los restos directos de saurópodos del Aptiense son fragmentarios. Osborn (1924) describe Asiatosaurus mongoliensis con dos dientes del Aptiense-Albiense de Mongolia. En su revisión de los saurópodos, McIntosh (1990) lo considera como nomen dubium. Otros autores como Calvo (1996) consideran que es un género válido que estaría incluido en los Titanosauriformes. Hasegawa et al. (1991) en el Aptiense Superior de Japón, cita restos de un húmero de saurópodo que incluye en Mamenchisarus, un diplodocido(?) descrito en el Jurásico de China. Por último, en el Cretácico Inferior de Corea (Aptiense-Albiense) se encuentra la mayor concentración conocida de huellas de saurópodos (Lim et al., 1994). Se pueden identificar como pertenecientes a la ichnofacies Brontopodus.

Los primeros restos atribuidos a saurópodos en España se encuentran el Aptiense (Royo y Gómez, 1926) de Morella (Castellón). En el Cantaret (Morella, Castellon) aparecen numerosos restos postcraneales de un saurópodo que corresponden a un mismo individuo que podrían pertenecer a una especie nueva de Braquiosaurinae, pero no llegan a describirla (Santafé et al., 1982). En el Grupo de Enciso (La Rioja) hay abundantes icnitas de saurópodos. Esta unidad estratigráfica es equivalente a la secuencia Barremiense Superior-Aptiense (Martín-Closas y Alonso-Millán, 1998). Casanovas et al. (1992) describen varios rastros de saurópodos. La mayoría de los rastros de la Rioja pueden incluirse en el morfotipo Brontopodus (Moratalla et al., 1994). Solamente dos pequeños rastos en Valdemurillo (Moratalla et al., 1994) y las Navillas (Casanovas et al., 1995) se pueden identificar como morfotipo Parabrontopodus (Casanovas et al., 1997).

5- POSICIÓN SISTEMÁTICA DEL NUEVO FÓSIL DE PEÑARROYA

El conjunto de fósiles de Peñarroya de Tastavins serán posiblemente los restos de un único individuo de saurópodo más completos que se conozcan del Aptiense a nivel mundial. Se cree que se trataba de un individuo adulto, como demuestra que las vértebras tienen los arcos neurales unidos al centro. Se han recuperado 3 vértebras dorsales y fragmentos de una cuarta, sacro (falta una barra iliaca), 25 vértebras caudales, 21 chevrones, 2 ilion, 2 pubis, 2 isquion, 2 fémures, 1 tibia, 1 fíbula, 6 metatarsos, 8 falanges (4 de ellas ungueales) y fragmentos de costillas. Por tanto conocemos perfectamente la parte posterior del dinosaurio, con excepción de astrágalo, calcáneo y las últimas vértebras caudales.

Royo-Torres (1999) sintetiza los caracteres más importantes: Las vértebras dorsales son opistocélicas y tienen los cuerpos vertebrales con amplios pleurocelos que en algún caso están subdivididos. El centro vertebral es esponjoso formado por celdillas regulares de tamaño centimétrico. El sacro está compuesto por cuatro vértebras sacras unidas por el cuerpo vertebral y por la espina neural. Una quinta vértebra (caudosacra) esta sin fusionar al resto de los centros vertebrales, estando unida por la barra iliaca al sacro. Las vértebras caudales son ligeramente procélicas, con los centros masivos. El arco neural esta en posición anterior. El pubis es un hueso grande y mayor que el isquion. La mayor parte del pubis está expandido anterotransversalmente. La fíbula gira sobre si misma y es más larga que la tibia. El fémur tiene 1,3 m de longitud, los cóndilos distales son pequeños y tiene una comba lateral desarrollada. La tibia es mas ancha transversalmente que anteroposteriormente. Las costillas dorsales tienen cavidades neumáticas. Los chevrones tienen la forma en Y en anterior y en V en posterior disminuyendo paulatinamentte de tamaño hacía posterior.

En el Cretácico Inferior parece existir un gran clado distribuido a nivel mundial relacionado con titanosauridos y/o braquiosaúridos (Salgado 1993; Salgado et al. 1995 etc). Usando las nuevas clasificaciones cladísticas la presencia de una comba lateral, el arco neural en las caudales en posición anterior y las costillas dorsales con cavidades neumáticas sitúa a este dinosaurio entre los Titanosauriformes (Salgado et al., 1997; Wilson y Sereno, 1998).

6- EL FUTURO DE LAS ACTUACIONES EN PEÑARROYA

En el yacimiento de Arsis se excavó completamente la superficie que estaba expuesta, por tanto no existen restos susceptibles de ser expoliados o afectados por la erosión. En superficie el yacimiento se encuentra agotado, lo cual no significa que en profundidad pudieran quedar más restos fósiles. Para contestar esta duda sería necesario un movimiento de terreno de muchas toneladas de resultados inciertos, que queda totalmente fuera de posibilidad de cualquier expoliador. Por esta razón no son necesarias medidas específicas de protección para el yacimiento de Arsis. Sin embargo, el que este yacimiento aparentemente esté agotado no implica que no se deba ser especialmente cuidadoso con cualquier obra que se desarrolle en el barranco del Escresola. Las facies en las que se ha encontrado el yacimiento son practicamente las mismas que afloran en la mayor parte del entorno, por lo y es posible que existan otros yacimientos.

Es deseable que los descubrimientos científicos y culturales de cierta relevancia puedan ser contemplados y disfrutados por la mayor parte de la gente. Las razones son múltiples y muy variadas, pero baste decir que pueden servir como medio para dinamizar áreas deprimidas y para crear una conciencia y actitud positivas respecto al patrimonio cultural y científico. La puesta en valor del patrimonio paleontológico lleva consigo la realización de exposiciones permanentes en algunos lugares donde se han encontrado restos paleontológicos de interés, como es el caso de Peñarroya de Tastavins. Tal y como se ha comentado anteriormente, la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel y su parque temático-científico Dinopolis está realizando una sala de exposición en la misma localidad de Peñarroya. Esta sala está formará parte de la ruta de los dinosaurios que actualmente se está preparando en varias localidades de la provincia de Teruel. Si esta iniciativa resulta un éxito puede suponer un importante impulso para recuperaciones e investigaciones futuras de dinosaurios en Aragón.

7- AGRADECIMIENTOS

Este apartado es más extenso que lo habitual debido a la amplia repercusión social que ha tenido este proyecto. Muchas han sido las personas e instituciones que de una manera u otra han intervenido en el dinosaurio de Peñarroya. Los hermanos Ortiz entregaron todos los fósiles del saurópodo que habían encontrado y nos indicaron la situación exacta del yacimiento. Los dueños del terreno Miguel y Amparo dieron todas las facilidades para realizar los trabajos, a pesar del gran movimiento de tierras que supuso. El presupuesto de la excavación fue pagado entre el Ayuntamiento de Peñarroya de Tastavins, el Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza y la Asociación Paleontológica Aragonesa. Parte de los gastos fueron sufragados por pequeñas ayudas que les dieron las entidades de ahorro locales, la Caja Rural e Ibercaja, así como la Diputación Provincial de Teruel. El Museo Paleontológico aportó la mayor parte de los gastos generales, que incluye todo el material de excavación, productos químicos, fotografía etc. y parte de los gastos de desplazamiento. La Restauración ha sido subvencionada por el Departamento de Cultura de la Diputación General de Aragón, El Ayuntamiento de Peñarroya de Tastavins y la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel. Algunas de las personas que participaron en la restauración realizaron su Prestacion Social en este trabajo dentro de un programa de la Sociedad de Amigos del Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza y el Ministerio de Justicia. Desde la excavación hasta la restauración muchas son las personas que han intervenido, con miedo a olvidarnos de alguien son los siguientes: Carlos, Santiago, Cesar, José Luis, Chema, Txabi, Javier, María Eugenia, Beatriz, Luis, Sergio, Cristobal, José Manuel, “los Javis”, Salome. Las labores de vigilancia cuando estaban ausentes los miembros de la excavación las realizaba miembros de la Guardía Civil y Guardas Forestales. Los problemas con la estratigrafía y la interpretación paleoambiental los ha solucionado el profesor de la Universidad de Barcelona, el Doctor Ramón Mas. Las últimas palabras de agradecimiento son para todo el pueblo de Peñarroya de Tastavins que desde un primer momento nos ha animado de una manera muy especial.

8- REFERENCIAS

Calvo, J.O. 1996. "Phylogenetic relationships of Asiatosaurus mongoliensis (Osborn, 1924), Chiayusaurus lacustris a junior synonym of Asiatosaurus (Sauropoda)". XII Jornadas Argentinas de Paleontología de Vertebrados, Sta. Rosa. La Pampa, 45-46.

Casanovas, M.L., Ezquerra, A., Fernández, A. Pérez-Lorente, F., Santafé, J.V. y Torcida, F. 1992. "Un grupo de saurópodos en el yacimiento Soto 2". La Rioja (España). Zubia, 47, 9-23.

Casanovas, M.L., Férnandez, A., Pérez-Lorente, F. y Santafé, J.V.1989. "Huellas de dinosaurio de La Rioja".Ciencias de la Tierra, 18, 33-45.

Casanovas, J. L., Fernández, A., Perez-Lorente, F. y Santafé, J.V. 1995. "Icnitas de terópodos y saurópodos en el yacimiento de las Navillas". Ciencias de la Tierra, 18, 33-45.

Casanovas, M., Fernández, A., Perez-Lorente, F., Santafé, J.V.1997. "Sauropod trackways from site El Sobaquillo (Munilla, La Rioja, Spain) indicate amble walking", Ichnos, 5, 101-107.

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Hasegawa, H., Manabe, M., Hanai, T., Kase, T. y Oji, T. 1991. "A diplodocid Dinosaur from the Early Cretaceous Miyako Group of Japan". Bull. Natn. Sci. Mus., Tokyo, C, 17, 1, 1-9.

Hunt, A.P., Lockley, M.G., Lucas, S.G. y Meyer, C.A. 1994. "The Global sauropod fossil record". Gaia, 10, 261-279. Lim, S.K., Lockley, M.G., Yang, S.Y., Fleming, R.F. y Houck, K. 1994. "A preliminary report of sauropod tracksites from the Cretaceous of Korea. Gaia. 10, 109-117.

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Moratalla, J.J., García-Mondejar, J., dos Santos, V.F., Lockley, M.G., Sanz, J.L. y Jimenez, S. 1994. "Sauropod trackways from the Lower Cretaceous of Spain". Gaia, 10, 75-83.

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© 1999 Universidad de Zaragoza

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