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ICTIOLOGÍA O TRATADO DE LOS PECES. 311
pecio exterior enteramente igual al de la mayor parte de los demás peces. Los dientes están colocados en una sola lila en el borde arqueado de la mandíbula en número de cincuenta por cada lado: estos son mas fuertes, mas comprimidos, mas puntiagudos, mas corbos hacia atrás y de implantación menos solida que los superiores.
También se echa do ver una fila longitudinal de dientes en el vomer y algunos mas largos y puntiagudos en el vértice de ese hueso. Los palatinos presentan también otra fila longitudinal. El velo membranoso del paladar y de la mandíbula inferior es corto y está bien separado.
La lengua es grande, muy libre, acanalada y de borde alto, y en ella no se distingue ningún vestigio de dientes. Los faríngeos son planos y están guarnecidos de una placa ovalada de dientes en forma de carda. Las ranuras de las branquias son tuberculosas, pero sin ninguna aspereza. Las piezas operculares es-tan casi enteramente ocultas bajo las escamas fuertes y enteramente iguales á las del cuerpo; sin embargo, se ve el borde del preopérculo, cuya vertical es pequeña , y cuya horizontal propende algo oblicuamente por la parte de abajo hacia el ángulo de la mandíbula.
Las escamas que exceden algo á ese borde le dan la apariencia de estar finamente dentellado, pero en realidad el hueso es enteramente liso. El limbo es bastante ancho y notable por la inclinación de su plano hacia la megilla. El opérculo y subopérculo no forman al parecer mas que una sola pieza escamosa, cuyo borde membranoso es muy pequeño. La abertura de los oidos es ancha, y el istmo tan angosto que los dos interopérculos se tocan y casi llegan á cubrirse algo en su borde. La membrana branquióstega es poco ancha y está sostenida por cinco radios, cuyos dos últimos están muy unidos entre si y muy cerca del opérculo.
La dorsal se compone de una serie de pequeñas espinas que estando bajaspueden ocultarse enteramente en una ranura del dorso, y estando erguidas tienen cada cual una membrana que las une á él. Esta disposición es semejante á la que se observa en muchos escomberoideos de dorsales espinosas de la familia de los lixas, ó mas bien enteramente igual á los rincob-delas y mastacemblos. El número de dichas espinas es quince, la primera es muy corta, la séptima es igual á la altura del cuerpo bajo de ella, y las demás van menguando hasta ponerse al nivel de la primera. Nótase también una décima sexta espina algo mas alta que la precedente , que está fuertemente unida á la dorsal blanda, cuyo primer radio no iguala en altura I á la longitud de esta segunda dorsal, y tiene casi la cuarta parte de la altura del cuerpo comprendido bajo ella. No se cuentan mas que trece radios blandos, y el último no tiene mas que la mitad de la altura del primero.
La anal está algo mas retirada que la dorsal de radios blandos á la cual es parecida por lo tocante á su configuración. En ella no se ven mas que doce radios
cuyos tres primeros son los únicos que parecen sencillos , aunque muy delgados.
La caudal está profundamente ahorquillada y sa compone de dos lóbulos casi iguales y poco largos, pues no tienen mas que la séptima parle de la longitud total. Esos lóbulos se extienden en forma de curvas que los distinguen perfectamente del trozo de la cola, y dan bastante anchura á la base de esta aleta: sobre esta base y entre los dos lóbulos se ven á cada lado de la cola las dos quillas fuertes , prominentes y cubiertas de escamas dentelladas que lian dado á este pez el nombre genérico, que le supuso Mr. Risso.
Todo el cuerpo del pez está armado de escamas duras, numerosas y muy notables. Desde la nuca hasta la caudal pueden contarse hasta ciento veinte lilas transversales y hasta el centro del cuerpo hay treinta.
La linea lateral está indicada por una continuación de poros y forma una linea curva que se doblega algo y pasa por el centro del trozo de la cola.
El color del pez, según el diseño de Mr. Laurillard, es de heces de vino, oscuro en el dorso y verdoso con reflejos plateados y dorados bajo la línea lateral. La segunda dorsal y la anal están bordeadas de negro y su base es dorada: la caudal es verdosa, bordeada como la dorsal y el iris del ojo dorado con un círculo negro.
Dice Mr. Risso que el tetragonuro no es ágil en sus movimieutos, y que acostumbra vivir aislado y en el fondo de grandes profundidades. Sin embargo Mr. Laurillard que. lia tenido ocasión de observarlo, estando vivo, asegura que es bastante rápido en sus movimientos , y que desova en agosto y se aproxima durante esa época á la playa. El que tuvo á la vista Mr. Valenciennes habia sido cogido en febrero, por cuya circunstancia no pudo hacerse ninguna observación en sus órganos genitales.
Según las observaciones del ictiólogo de Niza que acaba de citarse, la carne de este pez, aunque blanca y tierna, es venenosa: asegura que se ha convencido de sus malos resultados por propia observación , pues siempre que lo ha comido, no ha tenido mas remedio que sufrir agudos dolores en las entrañas, particularmente en la región epigástrica y alrededor del ombligo, acompañados de otros síntomas propios de un envenenamiento. Atribuye Mr. Risso esa cualidad ponzoñosa á la clase de alimentos de que el pez se nutre especialmente de Medusas, cuya acrimonia y causticidad son extremadas.
En efecto, se ha encontrado su estómago lleno de restos de acalefos, pero no puede con seguridad decirse á qué especie de estos pertenecían. Puede ese pez poner la parte aterciopelada de su tubo digestivo en contacto con cuerpos vivos de gran causticidad, sin sufrir nada por su parte. Esos cuerpos digeridos y asimilados por la nutrición comunican á la carne del tetragonuro las propiedades nocivas que les son propias, y este es uno de los mas curiosos fenómenos de la organización.
FAMILIA DE LOS G0BI0IDE0S.
Bajo el nombre de gobioideos, tomado de gobius, que Linneo asignó á un género de peces que en su sistema forman mas bien un gran grupo natural que un solo género , reunió Mr. Cuvier todos los acantopterigios que merecerían menos, si asi puede decirse, recibir el nombre característico de esa gran división de óseos si no pertenecieran á ella los géneros de los clinos y de los murenoideos de Mr. de Lacépéde. Casi todos esos peces tienen las espinas de su dorsal débiles y flexibles, y hasta en el género de los zoarces son tal-
mente blandas, que muchos ictiólogos tienen aun reparo de aproximarlos al de las blenias, aunque es de esperar que quede bien justificada esa afinidad por los numerosos detalles que se especificarán al describir la lilstoria de ese anómalo género.
Todos los gobioideos se parecen mucho entre si por la sencillez de su canal intestinal, que no presenta mas que pequeñas dilataciones que forman un pequeño tubo digestivo mas ó menos prolongado. Tampoco se les encuentra vejiga natatoria. Son por lo general