Zoología. Peces. Los Tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 5. Página 296.

Buffon Los Tres Reinos de la Naturaleza

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pies de longitud. Estos últimos son llamados ba-leik (pez) entre los tártaros; pero en aquellas regiones no se remontan á los rios y ni siquiera entran en el Palus-Meotides.

En concepto de Pallas, estos son los múgiles cuya historia escribió Estrabon con el nombre de Pelamy-des , y cuya marcha á lo largo de las costas del Asia Menor describió tan esmeradamente, no olvidándose de referir el modo con que los pescaban en Bizancio, y á su salida del Bosforo.

En Francia se remontan por el Garona, por el Loi-re, y por el Sena, casi como en Italia por el Tiber, por el Ródano y por el Po. Los del Loira llegan hasta el puente de Cé.

No se crea, sin embargo, como Belon que el múgil es el capito del Mosela cantado por Ausonio.

Squammeus herbosas capito interlucet arenas, Viscere prae teneris fartim congestus aristis, Necduratorus post bina trihoria mensis.

No debe tampoco pasarse en silencio la diversidad de épocas en que acostumbra hacerse la pesca del múgil en el Océano y en el Mediterráneo. En Marti-gues, en Grecia y en Crimea se verifica, según acaba de decirse, en diciembre, y en Poitu durante mayo, junio y julio: en todas estas costas no se pescan en todo el invierno sino por una casualidad.

Mr. Baillon dice que el capitón entra por mayo en el rio Somme con la marea que llega hastaccrca de una legua ó legua y media de Abbeville , y algunas veces en manadas tan numerosas, que todo el no se ve materialmente cubierto de ellos, y dan mucho trabajo á los pescadores para sacarlos del agua con las redes; pero esta gran abundancia solo dura dos ó tres dias, y luego no vuelven á presentarse sino alguna que otra vez y á largas distancias.

Este afán de remontarse hacia los sitios donde puedan desovar cómodamente se atribuía á una poderosa inclinación á los placeres del amor. Según testimonio de muchos autores antiguos, bastaba Ta sola vista de un individuo de distinto sexo para atraer número considerable de múgiles á las redes, y Belisario Aqui-vi»a , citado por Gesner, dice haber "presenciado este hecho en Tarento.

Según Mr. Risso, la luz del fuego produce el mismo efecto. Si en tanto que el cielo está nublado y el mar borrascoso ven los múgiles brillar luces en la popa de las naves, suelen acudir hacia ellas con tal tenacidad que se dejan atravesar con harpones.

No les lia concedido la naturaleza mas que un medio de sustraerse á loslazosquese les arman, y consiste en lanzarse verticalmente fuera del agua como las brecas y otros muchos de nuestros ciprinos: esta facultad la emplean generalmente cuando por todas partes se ven circuidos de redes, y Opiano describe de una manera interesante los esfuerzos que hacen en tanto que creen poderse salvar y la resignación á que se someten al ver que todo es inútil: no faltan ocasiones en que se les ha visto saltar por encima de un barco. Pero los pescadores, á fin de remediar los perjuicios que tales saltos les ocasionan han inventado una red particular llamada saltadera, que mientras barre con su parte inferior las aguas, presenta su borde superior extendido sobre ellas y sostenido por medio de unas cañas, en cuyos intervalos la red va furmando otras tantas bolsas, donde caen los múgiles que con su salto se libran de ser envueltos por la parte inferior de la red. Por lo demás nunca se lia creido que este pez tenga muy desarrollado su instinto. Según Plinio, el múgil, asi como el avestruz entre las aves, cree que pudien-do ocultar la cabeza ha conseguido resguardar todo el cuerpo, y se ha hecho invisible á sus enemigos. No queriendo Gronovio admitir tal estupidez, supoue que el hacer ademan de esconder la eabeza no es sino pa-

tudinal de su cuerpo. La altura de este múgil no está comprendida mas que cuatro veces en la longitud total y la de la cabeza es igual á la altura : esta parte es por lo tanto mas larga que la cabeza del capitón que no representa mas que la sexta parte de la longitud del cuerpo : la curva del dorso y la del vientre son , sesun parece , también mas arqueadas.

El individuo observado por Mr. Yarell, no tenia mas que dos pulgadas de longitud, y en su concepto era una especie muy rara, pues nunca tuvo ocasión de ver sino aquel solo ejemplar. A esa misma especie debe referirse un múgil cogido en la bahía de la Sonante, y debido á la asidua solicitud de Mr. Baillon, que también lo clasificó como especie distinta y sumamente rara; por lo cual regaló el único individuo que hasta entonces habia llegado á sus manos al gabinete zoológico de París.

Las costumbres de los múgiles son las mismas en el Océano que en el Mediterráneo. Péscanse muy pocos en las grandes profundidades, y solo en las ensenadas pesquerías y otros sitios análogos es donde pueden hacerse grandes capturas en la época de la freza. Entonces van de tropel impelidos por su instinto hacia las playas y desembocaduras de los rios. No pasó desapercibida esa circuoslancia por parte de los antiguos autores : Plinio celebró las abundantes pescas que se hacían en las embocadores de los estanques de la costa del Languedoc particularmente en el estanque de Late; pescas que siguen verificándose aun en nuestros días, pero en las cuales no se emplea ya el auxilio de los delfines, como supone aquel autor que en su tiempo acostumbraba hacerse. Forman, dijo Plinio, los delfines un círculo para impedir que ningún múgil pueda escaparse, y no dándose por satisfechos en la presa que buenamente les toca, vuelven los delfines á presentarse al dia siguiente como reclamando otra segunda repartición.

Esta fábula puede haber tenido tel vez algún fundamento: sabido es que los delfines nadan espontáneamente en manadas hacia las desembocaduras de los rios : su encuentro casual pudo quizás contribuir al buen resultado de una pesca, y lo que no era mas que un acontecimiento aislado y casual, se convirtió regular y repetido periódicamente. ¡Cuántos hechos de historia natural, que pasan en la actualidad por incontestables, no reposaran tal vez sobre bases mas sólidas.

Lo que es muy cierto es que asi ahora, como en-onces, entran los múgiles en grandes manadas y satén de los estanques, y que durante esos momentos, particularmente en el mes de diciembre , caen en las redes con tal abundancia, que dan lugar á que se hagan cuantiosas saladuras.

Otros estanques eran no menos famosos que ecos estanques de la Galia Narbonesa, por la multitud de múgiles que concurría á ellos. Eliano cita particularmente los alredores de Leucate y de Actium en el mar Jonio.

En las bocas del Po, los canales cenagosos del Pa-dusa y del Chioggia en el fondo del mar Adriático, hormiguean los múgiles durante la estación.

Remóntanse en numerosas bandadas por el Var y el Roia al condado de Niza, y particularmente al mar Negro, donde caen en cantidades inmensas. Pallas dice que durante el solsticio de invierno entrau en el Bosforo de Tracia y llegan hasta las costas de la Crimea. En aquellas numerosas turbas, sigue diciendo, se observa que no van confundidas ni la edad, ni las dimensiones de los individuos, pues todos marchan en manadas distintas y compuestas de individuos enteramente iguales. Esta observación hace sospechar á Mr. Valenciennes que tal vez aquellos múgiles pertenecerán á diversas especies.

Los hay de un pié, de pié y medio y hasta de dos