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Reptiles. Zoología. Página 30. Tomo 4. Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 4



don de los líquidos, como se ha pretendido de algunas serpientes á quienes falsamente se acusa de ir á mamar á las vacas ó á otras hembras de rumiantes. En España tenemos muy difundida esta opinión y hasta llegan á citarse casos de serpientes que iban á chupar la leche de mujeres que criaban á sus hijos. La boca presenta una hendidura transversal ú horizontal, situada en la parte mas anterior de la cara. En algunas especies se halla situada un poco debajo, ú oculta por una prolongación del hocico; pero aun no se ha observado especie alguna con la abertura hacia arriba como en algunos peces. Los dientes faltan en las tortugas, y en los demás órdenes pocos hay que se compongan de un cemento y de un marfil, y sean propios para moler. Además de los dientes que llevan las mandíbulas, se ven también otros implantados en los huesos palatinos y pterigoideos, como en muchos saurios y alicios. Véseles igualmente en el paladar de muchos batracios anuros pero estos dientes son puntiagudos y no tuberculosos, como se creyó designando muchas variedades de dientes de peces fósiles, como provenientes de sapos y dándoles el nombre de Bufonites. Un carácter particular de los dientes cónicos de los cocodrilos, consiste en ser huecos en la base, desarrollándose en esta cavidad el germen del diente que debe suceder; de suerte que á cualquiera edad que se axaminen tales animales, el número de dientes es siempre el mismo, é igual la disposición en cada especie. En los demás saurios no están contenidos los dientes en alvéolos, sino que parecen estar soldados por la base formando continuacion de los huesos, y cuando deben ser reemplazados, se destruyen en parte por la base, siendo empujados por otros gérmenes que se desarrollan lateralmente. En los batracios y los ofidios los dientes cónicos del paladar y de las maxilas forman parte de los huesos según se observa en los peces. A su tiempo hablaremos de los dientes venenosos.

La lengua de que ya nos hemos ocupado (pág 28. col. I), se apoya en un aparato llamado moldes, compuesto de piezas distintas que son aun mas complejas que en las aves. Con efecto, en los reptiles principia á adquirir las formas y los huesos que tiene en los peces. El hioides varia al infinito en los géneros y las especies. Consiste en dos regiones: una media, formada por piezas, á menudo impares, que constituyen el cuerpo del hueso, y en piezas laterales simétricas que son los cuernos. Estas porciones quedan cartilaginosas, osificándose tan solo en algunos puntos. Las modificaciones que este aparato presenta son harto considerables para que entremos ahora en ellas.

Réstanos ya tan solo mencionar las glándulas salivales que están bien marcadas, pero cuya posición, estructura y volumen varían mucho según las especies; cortan ó dividen los alimentos en la boca, lo cual exige cierta cantidad de saliva, ó degluten entéra la presa, en cuyo caso basta un poco de materia viscosa que facilite su descenso. La baba ó humor mucoso que no solo lubrifica el interior de la boca, sino que también recubre las materias alimenticias para ser mejor deglutidas, proviene de supuestos folículos ó criptas que lleva toda la membrana interna dé la boca, principalmente en la lengua, en las encías y hasta en el paladar. No han sido estudiados de una manera especial, pero se las ha supuesto por analogía.

El humor venenoso de que disponen ciertas especies de ofidios, es segregado por una glándula de tejido blando, areolar y como esponjoso, del cual sale un canal único que desemboca en la base de un diente canaliculado, ó que lleva un conducto interior correspondiente á una ranura que se prolonga hasta la punta de un diente sostenido á menudo por una pieza ósea. Esta se mueve á fin de que el diente pueda salir ó entrar en una cavidad situada en las partes laterales sel paladar. La glándula, envuelta por un tejido fibroso, es mecánicamente comprimida por la mandíbula y por el músculo crotálites, cuando las mandíbulas tienden á aproximarse. Posteriormente se han encontrado otros dientes canaliculados propios para ingerir el veneno, y situados en otras regiones de la boca; pero en su oportuno lugar los describiremos como es debido.

Muy poco diremos sobre los músculos de la boca, porque son complicadísimos y presentan mil variedades. Solo indicaremos que hay uno ó mas crotálites ó temporales que nacen de las partes laterales del cráneo, y van en gran parte á insertarse en el borde superior de la mandíbula inferior delante de la articulación condiloidea. Este músculo es muy robusto en la mayor parte, porque reemplaza frecuentemente al masetero. En varios quelonios se halla situado debajo de la bóveda que forman con su reunión el yugal y el frontal posterior, por lo que estos animales desarrollan una prodigiosa fuerza cuando comprimen un cuerpo sólido entre sus mandíbulas. El músculo digástrico ó mastóido-maxilar es en general corto y muy robusto, pero no se ata en hyinion de las ramas de la mandíbula, sino enteramente detrás de su articulación; y como la mandíbula inferior no puede bajar, la superior es la que sube, como en las tortugas, en la mayor parte de los saurios y hasta en los batracios.

Antes de indicar como se verifican la prehensión de los alimentos y demás actos hasta llegar al estómago los alimentos, debemos recordar que en la mayor parte de los reptiles el conducto nasal desemboca en la parte media del paladar, y á veces completamente delante; que no hay velo movible, exceptuando los cocodrilos casi solos; que no hay epiglotis ni nada que se le parezca; y que el orificio de la glotis corresponde casi á la terminación de la parte posterior del conducto olfatorio.

De los quelonios, unos se deciden por las materias vegetales que mastican, pues sus mandíbulas tienen ranuras y eminencias que hacen veces de dientes; otros prefieren los animales, pero han de ser vivos, pues de lo contrario los rehusan. Entre estos últimos unos desgarran la presa, y otros han de deglutirla entera. Entre los saurios, algunos (cocodrilos y tupinambis) ahogan la presa y con los dientes la parten en pequeños fragmentos; varios (iguanas, casi todos los lagartos) sacuden y aturden la presa con movimientos bruscos y reiterados, sirviéndoles la lengua para coger los residuos y para beber lamiendo los cuerpos humedecidos. Los geckos aprisionan en su hendida boca la presa, aplastándola y deglutiéndola con el auxilio de la lengua. Los camaleones adhieren á su pegajosa lengua anélidos, moluscos, y hasta cogen al vuelo con suma presteza los insectos. No sabemos que ningún saurio se alimente de vegetales, aunque algunos lo aseguran de las iguanas y sobre todo del dragón, que es la única especie qué tiene mandíbulas con dientes tuberculosos. Bueno será que se tenga presente que la mayor parte de los saurios pueden realmente mascar ó dividir sus alimentos en porciones que degluten sucesivamente, recogiendo los restos sólidos ó líquidos que se salen de su boca. Así como no pueden chupar ó hacer el vacío en la boca los ofidios (porque además de no tener labios, faltan el velo del paladar y la epiglotis), así tampoco pueden mascar á causa de la inclinación de sus dientes hacia atrás y de su lengua cilindrica y estrecha, la cual á lo sumo sirve para recoger un poco de líquido. Cogen la presa arrojándose sobre ella con la boca muy abierta, y apretándola entre sus dientes. Si se resiste, la ahogan y hasta estrujan con los repliegues y contracturas de su cuerpo. Los urodelos cogen la presa con los bordes de sus mandíbulas reteniéndola con los dientes, y por medio de sucesivos movimientos la elevan poco á poso hacia el fondo de la boca

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Museo pintoresco de Historia Natural. Zoología, animales, reptiles. Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Buffon. Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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