Zoología. Batracios o ranas. Urodelos. Página 582. Tomo 4. Los Tres Reinos de la Naturaleza.

Buffon Los Tres Reinos de la Naturaleza

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LOS TRES REINOS DE LA NATURALEZA.—ZOOLOGÍA.

1.a ESPECIE • SALAMANDRA MACULOSA

(Laurenti.)

Sinonimia : Este nombre Salamandra se encuentra en las obras de los autores griegos y latinos mas antiguos, como Aristóteles, Elieno, Nicander, Pliuio, etc. A continuación ponemos por orden cronológico los nombres de los autores que han descrito ó mencionado esta especie que es el tipo de los batracios de esta familia : Matthioli (1569), Ferrando lmperati (1599), Schenckfeldt (1605), Conrado Gesner (1620), Ulises Aldrovandi (1637), Gualterio Charle-ton (1667), Adán Olearius (1674), J. P. Wurf-bain (1685), Rav (1694), Claudio Perrault (1699), Oligerio jarohrrus (1699), Juan Jons-ton (1718), M. B. Valenlini (1720). P. S. Máu-pertuis (1727), C. F. Dufav (1729), Juan Scheuchzer (1733), Alberto Seba (1740), Carlos Owen (1742), Juan D. Mever, Linneo i l'i'.l v 1751), Zinn (1757), Roesel (1758), Jos. Nic. Laurenti (1768), L. J. M. Daubeuton (1781), B. G. Lacépéde (1788), Razoumowski (1789), Bonnaterre (1790) quien describe las parótidas confundiéndolas o tomándolas por orejas, Gmelin (1790), Jorge Shaw (1792 y 1809), J. Gottl. Schneider (1797». J. M. Beclísteiu (1798), F. P. Schranck (1798), P. A. Latreille (1800), F. M. Daudin (1805), Wolfs Sturm. (1810), M. Cvpel (1811), Blas Merrem (1820), G. A. Gold-fuss (1820), Fitzinger (1826), Ad. Federico Funck (1827), Hipólito Cloquet (1827), C. T. Siebold (1828), von Aliena (1829), J. C. Gra-vcnhorst (1829), J. S. Waglier (1830), Ed. Grillith (1851), Gachet (1853), Bory de St. Vincent (1835). Carlos Schreibers (1855), Antonio Dugés (1833), C. Bonaparte (1837), J. J. Tschudi (1858), J. L. Grav (1850), y Alfredo Duges (1852).

Caracteres : Cuerpo negro, verrugoso, con grandes manchas amarillas irregulares, repartidas por la cabeza, el dorso, los costados, las patas , y la cola; con gruesas parótidas , amarillas en gran parte, y con poros muy distintos; costados con tuberosidades críptosas.

Esta salamandra, conocida desde los tiempos mas remotos; tiene á primera vista todo el aspecto de un lagarto con la piel desnuda ó sin escamas. También se parece algún tanto á los geckos, y por eso los autores antiguos la colocaron cerca de estos saurios, y el mismo Linneo la incluyó en el género Lacerta. A pesar de eso, es un verdadero batracio, como lo demuestra toda su organización , principalmente su fecundación, su origen y sus metamorfosis, que han sido estudiadas con el mayor esmero, y especialmente por los señores Funk y Gravenhorst.

Los individuos de esta especie varian sobremanera no solo por su talla , su peso y su volumen, sino también setrun la edad, el sexo y las diversas épocas del año. Hé aquí el origen de las diversas variedades que íe han admitido, pero entre estas solo tres son las principales y que deben darse á conocer. La variedad A. tiene redondeada ó terminada hacia la nuca la gran mancha amarilla de la parótida; y la B. la presenta continuada á lo largo de las partes laterales del dorso en dos fajas amarillas que se prolongan á veces hasta por la cola , si bien lo regular es que se hallen interrumpidas, y que ni siquiera se enlacen con

la gran mancha de la parótida. En la C. las mancha: amarillas son redondas, están muy esparcidas, distribuidas con simetría, y las manchas amarillas de las parótidas se hallan igualmente aishdas por detrás. Se cita también un individuo, cogido en los alrededores de Roma, enteramente amarillo con una línea negra dorsal y otra á cada lado, una mancha negra en cada parótida y varias manchas también negras en los miembros.

De los poros y glándulas de su piel fluye un líquido viscoso, blanquecino y nauseabundo, cuando el animal teme algún peligro. Si se las comprime ó exprime salta el fluido á algunos centímetros de distancia , fluido que causa tal repugnancia á los perros, que les promueve al iustante una salivación abundante y espumosa.

Se conocen individuos que llegan á medir un palmo y hasta un pié de longitud. Se la ha observado en casi toda la Europa meridional y septentrional según las alturas, porque busca las regiones frias y templadas y vive también en Argel. Las tenemos en España , y timbien las hay en Alemania, en Hungría, Austria", Turquía , Italia , etc. No es muy común en ¡os alrededores de París, pero si en los de Rúan y de Vannes (Bretaña). Las salamandras terrestres se reúnen en gran cantidad en los mismos lugares, si bien no salen de sus oscuras madrigueras sino de noche, tal vez por la madrugada, y aun asi solo cuando el aire está hóinedo , ó el tiempo es lluvioso.

La salamandra terrestre apenas va al agua fuera de la época de la fecundación. Todo induce á presumir que entonces es cuando se observa un número tan considerable llamado, como los sapos, á desempeñar la importante función en un medio muy diferente del que habitan durante la mayor parte de su vida, y á menudo á una distancia harto considerable de las aguas á las cuales les dirige á todos el instinto:

Hoy día está puesto fuera de uuda que las salamandras terrestres son ovovivíparas, que sus huevos han sido fecundados en el interior del cuerpo, y que por lo tanto ha debido penetrar en él el humor prolítico. Como en el macho no se ve órgano exterior que pueda introducirse en la cloaca de la hembra, es de suponer que en la reunión de los sexos se aplican unos contra otros los labios hinchados de la cloaca que se presentan muy salientes en dicha época así en los machos como en las hembras. Tal vez también el líquido seminal del macho abandonado en el agua, que le serviría de vehículo, es absorbido por la especie de vulva entumecida de la hembra. En tal caso tendría esta fecundación mucha analogía con la de las plantas dioicas, en las cuales el estigma recibe y trasmite á los ovarios, por el intermedio del aire , el polen ó el polvillo de los órganos masculinos.

Como la fecundación no se verifica mas que en una época, y sin embargo de eso van deponiendo sucesivamente por mas de veinte dias las salamandras pequeñuelos vivos provistos ya de sus branquias muy desarrolladas , se ha supuesto que se verificaba en estos reptiles una especie de superfetacion , ó que el líquido seminal, conservado en el interior, va vivificando los huevos de un modo sucesivo á medida que llegan á los oviductos. Tal es la opinión de Rathke, muy admisible, por cierto. La historia del desarrollo de las salamandras ha sido completamente seguido y representado por Funk y por Gravenhorst, quien por su parte dio mas pormenores sobre los puntos de vista histórico y fisiológico. Fundándose este último autor en muchas observaciones, saca por conclusión que, supuesto que se han encontrado constantemente en una misma hembra huevos no fecundados, otros en un estado mas ó menos avanzado de desarrollo, y ñor lin renacuajos prontos á nacer con sus branquias, ha sido menester que el líquido prohTiro introducido, se conservase en el interior á lin de Iqcundar tueca-