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Zoología. Aves. Página 593 Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza.

Buffon Los Tres Reinos de la Naturaleza



mano del ginete, escuchar su voz, penetrar su intencin y someterse a ella. Por la relacin misma de Adanson vemos que el Avestruz de Pmh r ho se alej mucho, pero si que dio varias veo s la vuelta alrededor del pueldo, y que solo pudo detenerse obstruyndole el paso. dcil hasta cierto punto por estupidez, parece de duro nalural mirado fondo ; y sin duda debe de ser as, cuando el rabe, que dom el Caballo y subyug el Camello , no pudo todava dominar enteramente el Avestruz: sin embargo, hasta que as se consiga, no se podr sacar ningn partido de su velocidad y de sus fuerzas , por cuanto la pu-pinza de un criado indcil se vuelve casi siempre contra su amo.

Por lo dems, aunque los Avestruces corran con mucha mayor celeridad que el Caballo, con todo se les da caza caballo, y aun se consigue cogerlos, valindose de alguna indutria. Los rabes les van la zaga sin perderlos de vista y sin acosarlos demasiado, procurando sobre todo traerlos desasosegados hasta cierto punto , fin de que no tengan lugar de tomar alimento, pero dndoles algunas bien que breves treguas, para no ponerlos en urgente necesidad de salvarse con pronta y velocsima carrera; y esto es tanto mas fcil, cuanto que no suelen correr aquellas aves en linea recta, antes por lo contrario describen casi siempre en su huida un circulo mas menos dilatado: as que los cazadores rabes pueden dirigir su marcha sobre un crculo concntrico menor y mas estrecho, y seguirles por consiguiente proporcionada distancia haciendo mucho menos camino. Despus de haberlos fatigado impedido saciar el hambre durante uno dos dias, aprovechan un momento favorable, se precipitan sobre ellos como un rayo, dirigindolos en lo posible contra l viento, y los matan palos a fin de que con la sangre no se eche perder la delicada blancura de sus plumas. Dcese que cuando el Avestruz se ve perdido y sin recurso para poder escapar ya del cazador , esconde entonces su cabeza creyendo que con esto no le ven; pero podra ser muy bien que lo absurdo de idea semejante recayese por lo contrario sobre aquellos que quisieron interpretar su accin , y que el Avestruz solo tuviese la mira al esconderla, de poner salvo por lo menos aquella parte cuva conservacin es de la primera necesidad, al paso que conoce tambin ser la mas dbil.

Los estrutlagos se vaihan de otros ardides para coger estos animales. Metidos dentro de una piel de Avestruz, alzaban el pescuezo con los brazos, procurando remedar sus movimientos, de suerte, que acercndoseles sin infundirles recelo podan sorprenderles con la mayor facilidad, bien as como los salvajes de Amrica se disfrazan en figura de Corzos para cogerlos su placer.

Tambin se ha hecho esta caza con Perros y con redes ; pero como por lo comn se suele hacer caballo, h aqu lo que basta en nuestro concepto para explicar la antipata que se crey haber observado entre el Caballo y el Avestruz.

Este animal despliega sus alas al tiempo de correr, no menos que las grandes plumas de la cola, no con el objeto de adquirir mayor velocidad por su medio, segn tenemos dicho, sino por el natural efecto de correlacin entre los msculos, y de la misma suerte que agita el Hombre sus brazos en la carrera , bien al modo que endereza un Elefante y extiende sus enormes orejas al volverse contra el cazador; y la prueba mas palpable de que no las levanta para acelerar su movimiento, es que lo practica de igual suerte cuando corre en direccin opuesta los vientos, en cuyo caso no pueden servirle sino de estorbo. La velocidad del animal no es otra cosa que el efecto de su fuerza empleada contra su peso; y como el Avestruz es muy pesado) y al propio tiempo muy veloz en la carreta, sigese de ah que sus fuerzas deben sin duda

ser extraordinarias; pero pesar de eslo, conserva siempre las inocentes costumbres de los Granvoros, y mientras que jams ostiga los dbiles, rarsima vez se pone en defensa contra aquellos que le acometen. Circuido todo su cuerpo de recio y duro acero, provisto de un ancho esternn la manera de coraza, y revestido como de otra cota de insensibilidad, apenas hace caso de los insultos de poca monta , y sabe sustraerse los grandes peligros por la rapidez de su fuga; mas si algunas veces se defiende, lo efecta con el pico, con la punta de las alas, y sobre todo con los pies. Thevenot, como testigo de vista, cuenta de uno que ech rodar un perro de una patada; y Belon dice que podra asimismo derribar cualquier hombre que Corriese delante de l; pero que cuando huye arroja piedras los que van en su seguimiento: en cuanto esto me parece que nada tiene de probable, supuesto que la velocidad de su carrera deberia disminuirse otro tanto, cuanto fuese hi de las piedras que arrojara hacia atrs; motivo por el cual siendo casi iguales entre s ambas velocidades, supuesto que tienen por principio el movimiento d los pies, est claro que por precisin debieran quedar mutuamente destruidas. Por otra parte, no tengo noticia de que este hecho, contado por Plinio y repetido por otros varios, haya sido confirmado por ningun moderno digno de crdito; y ya se sabe que Plinio tenia mas caudal de dones naturales que de crtica.

Len Africano ha dicho que el Avestruz careca de odo; y sin embargo hemos visto que parece poseer todos los rganos de que dependen las sensaciones de este sentido, mientras que la abertura externa es adems muy grande, y est desprovista de plumas en su alrededor: as pues, se podra muy bien inferir nuestro modo de entender, bien que no es realmente sordo sino en ciertas circunstancias, como por ejemplo el Totrax, esto ee, en la estacin del amor, bien que se debi imputar veces sordera lo que no seria realmente sino efecto de su estupidez.

En aquella misma estacin, segn toda probabilidad, hace resonar su voz, lo que debe sin duda efectuar rarsimas veres, pues son muy pocos los que pudieron oirle. Los escritores sagrados la comparan un gemido; y se quiere suponer aunque su nombre hebreo jacnah est formado de tanah que significa aullar. El doctor Biowne dice que este grito se parece, la voz de un nio acatarrado, y que todava es mas triste: asi que, nada tiene de particular que parezca sumamente lgubre y aun terrible, segn la expresin de. Sandys, los viajeros que se internan con fundado recelo en la inmensidad de aquellos desiertos, y para quienes todo ser animado, sin exceptuar al mismo Hombre, es un objeto de espanto y un encuentro peligroso.

NAND CHDRI.

Mea (Briss.)

Buffon hizo la descripcin de esta ave , dndola ifnpropiamente el nombre de Tuy, que pertenece al Jabir Chabir de Cayena. Prescindiendo de este error que advertimos desde luego nuestro.- lectores, es bstanle exacta la historia que aquel naturalista ha dejado trazada acerca de esta ave, en los siguientes prrafos :

El Avestruz de la Amrica meridional, llamado tambin Avestruz de Otcidtnie, Avestruz de Maya-llanes y de la Guayara, propiamente hablando, no es un verdadero Avestruz. Le-.Maie al parecer le el primer viajero que, engaado por algunos rasgos de semejan,a con el Avestruz'de frica, le ajilo o .sle nombre, Klein, eohanilode ver que perteneca a distinta especie, se conteni con llamarlo Avestruz bastardo. Barrer lan pronto la ri el nombre de Gar;a, tan pronto el de Grulla fcriiira, ib' Erna de



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