Boreas Revista libre de Medio Ambiente hecha en Aragón

EL GOBIERNO ARAGONES PRETENDE DESCATALOGAR
UNA PARTE DE LA RESERVA NATURAL
DE LOS GALACHOS DEL EBRO

José A. Domínguez
Zaragoza, 1 de diciembre de 1998.

En una propuesta sin precedentes, el Gobierno de Aragón ha llevado a las Cortes de Aragón un proyecto de ley para modificar los límites de la reserva Natural Dirigida de los Galachos

 de La Cartuja de Pastriz, La Cartuja y El Burgo de Ebro, con el fin de poder desdoblar la carretera N-232, popularmente conocida como carretera de Alcañiz 

La provincia de Zaragoza no se caracteriza precisamente por poseer una amplia representación de espacios protegidos ya que apenas el 1% de su superficie está protegida. Uno de éstos, y la única representación de la dinámica fluvial y de los sotos riparios del Ebro en todo Aragón,  es la Reserva Natural Dirigida de los Galachos de La Alfranca de Pastriz, La Cartuja y El Burgo de Ebro. Pues bien, el Gobierno Aragonés pretende modificar los límites de esta Reserva Natural para descatalogar una parte de este espacio protegido con el fin de que el Ministerio de Fomento pueda desdoblar la carretera N-232, que lo limita por el sur.

La Reserva Natural, de 777 hectáreas, fue creada por la Ley 5/1991 de 8 de abril de las Cortes de Aragón, siendo, además, catalogada como Z.E.P.A. tras acuerdo del Gobierno Aragonés de 21 de mayo de 1991. Se ha reclasificado según la reciente Ley de Espacios Naturales de Aragón como Reserva Natural Dirigida. Sus elementos más significativos, junto a un pequeño tramo del Ebro, son las tres masas de agua o galachos, nombre que en Aragón se da a los meandros abandonados. El más importante de los galachos es el de La Alfranca, en la margen izquierda del río; de menor extensión son los de La Cartuja y El Burgo, en la margen derecha.

Las aguas libres, las comunidades palustres y los sotos ribereños de álamos, sauces y tamarices, así como las praderas de herbáceas sobre gravas inundables son la vegetación más representativa. Entre la fauna hay que destacar las ardeidas como martinete (con una importante colonia nidificante), garza imperial, garceta común, garcilla bueyera y avetorillo. También son abundantes anátidas y rálidos, así como las paseriformes migradoras, por lo que sotos y galachos se convierten en imprescindible refugio para las aves de paso o invernantes. La presencia de numerosas especies de peces, anfibios y reptiles (los dos galápagos y culebras de agua), así como de nutria, indican el gran valor de este espacio. En épocas de paso no es difícil ver pasar por allí al águila pescadora y la cigüeña negra.

La protección de este enclave fue posible tras casi dos décadas de lucha de los grupos ecologistas zaragozanos, especialmente ANSAR, que encabezó las sucesivas campañas a favor de la conservación de este espacio natural frente a la presión urbanizadora y  las  reiteradas roturaciones e incendios que lo amenazaban. Por otra parte, este tramo del Ebro, por su cercanía a Zaragoza capital y situado aguas abajo de la misma, ha sido el aula de naturaleza en la que se han formado la mayor parte de los naturalistas zaragozanos, por lo que muchos vivimos muy apasionadamente las vicisitudes que acontecen a esta zona natural.

El conflicto que actualmente está en el aire surge tras un viejo proyecto del Ministerio de Fomento para desdoblar la N-232 en el tramo comprendido entre Zaragoza capital y El Burgo de Ebro, de unos quince kilómetros de longitud, escenario de frecuentes accidentes y con una elevada intensidad de circulación debido a los numerosos polígonos industriales que existen a lo largo de esta vía. La ampliación de la carretera afectaría, en concreto,  a los galachos de La Cartuja y de El Burgo, que verían mermada su superficie.  Para desbloquear una situación que se alarga desde hace casi dos años, el Gobierno de Aragón ha optado por descatalogar una parte de la Reserva remitiendo a las Cortes de Aragón un proyecto de ley de modificación de la declaración de dicho espacio protegido. Para el Consejero de Agricultura y Medio Ambiente la justificación de esta medida radica en el interés social de la obra y que no existen alternativas al trazado. Argumenta, además, que en compensación se protegerán casi setecientas hectáreas de sotos a lo largo del Ebro.

Para los grupos ecologistas aragoneses esta situación es un precedente muy grave y el procedimiento que se está siguiendo posee graves irregularidades. Para empezar, el proyecto del Ministerio de Fomento desconocía que hubiera un espacio protegido y fueron los servicios provinciales de agricultura y medio ambiente de Zaragoza los que se percataron, de forma fortuita, el impacto del proyecto sobre la Reserva al estudiar las afecciones a vías pecuarias próximas. De hecho, esos servicios elaboraron a mediados del 97 un informe constatando la incompatibilidad del desdoblamiento de la carretera con la Reserva de los Galachos, informe en cual se detallaba el incumplimiento de diversas normas legales. Entre ellas el Decreto 149/95 de DGA por el que se iniciaba el procedimiento de aprobación del PORN de los Sotos y Galachos del Ebro en el tramo Zaragoza-Escatrón. En este caso el decreto regula que no se puede alterar la realidad física sin el informe favorable del Departamento de Agricultura y Medio Ambiente.

El proyecto quedó, pues, bloqueado, para exasperación de los alcaldes y vecinos de las localidades por las que transcurre la N-232,  a causa de la negativa del Ministerio a estudiar trazados alternativos. Ante esta situación SEO/BirdLife elevó una queja a la Comisión Europea ya que el área afectada es una ZEPA y existen comunidades catalogadas en la Directiva de Hábitats, como son las comunidades fluviales de Paspalo- Agrostidion y los bosques de ribera de Populus y Salix alba.

No obstante, es el propio Gobierno de Aragón el que ahora intenta desbloquear la situación recortando el área de la Reserva e intentando compensar con la protección de 686 hectáreas Ebro abajo, las cuales, según los grupos aragoneses no son otras que las que propone proteger el PORN, dado su valor. Es decir, que habría que protegerlas en cualquier caso. Por otra parte, el gobierno aragonés no ha esperado al dictamen del Consejo de Protección de la Naturaleza, órgano consultor en materia de medio ambiente creado por la Ley 2/92 de las Cortes de Aragón, y que tiene como funciones informar los anteproyectos de ley que, a criterio de la Diputación General, tengan destacada trascendencia en el ámbito medioambiental y también proponer zonas a declarar como espacios naturales protegidos y la modificación de las ya existentes.

Para SEO/BirdLife, que sigue muy de cerca la evolución de los acontecimientos, la presentación del proyecto de ley ante las Cortes de Aragón para modificar los límites de la Reserva es, además, precipitada, pues tras las gestiones de esta organización con la Secretaría de Estado de Infraestructuras del Ministerio de Fomento, desde éste se reconocía la posibilidad de buscar nuevas soluciones que salvaguardasen los galachos de La Cartuja y El Burgo de Ebro y permitiesen comenzar las obras en los tramos no conflictivos. Quedaría, pues, en entredicho, la voluntad del Gobierno Aragonés por preservar un espacio de muy alto valor ecológico.