PLANTEAMIENTO GENERAL DEL PROBLEMA
Los tiempos y la vida avanzan...
El problema técnico y el conflicto social
EL SISTEMA HIDROLOGICO ESERA/NOGUERA RIBAGORZANA
EL PACTO DE PIÑANA
LAS NECESIDADES DE AGUA
¿PARA QUé SE RIEGA?
¿CUANTA AGUA ES NECESARIA REGULAR EN EMBALSES PARA REGAR UNA ZONA?
¿CóMO SE RIEGA CON LAS AGUAS DEL SISTEMA ESERA-NOGUERA?
LOS OBJETIVOS DE LA PRESA DE SANTALIESTRA
No está clara la relación entre dotaciones de agua y rentabilidad del regadío
Impacto negativo en el CAC de Santaliestra
EL CANAL DE ARAGóN Y CATALUÑA NO NECESITA MáS AGUA
FILOSOFíA DE LOS PROYECTOS DE REGULACIóN DEL ESERA
1- AUMENTO DE REGADíOS EN ALGUERRI-BALAGUER
2- BENEFICIOS HIDROELéCTRICOS
A CADA PROBLEMA, SU SOLUCIóN
1. CóMO AUMENTAR LA GARANTíA DE RIEGO EN EL CAC
1.1 Estrategias de gestión de la sequía
1.2 Aumentar la garantía modernizando
El aumento de la eficiencia de riego
El aumento de regulación en el interior del propio polígono del CAC
El coste global de la modernización
1.3 Fuentes alternativas de agua
2-. OPCIONES PARA EL REGADíO DE ALGUERRI-BALAGUER
3-. LA PRODUCCIóN ELéCTRICA
CON SANTALIESTRA NO ACABA LA REGULACIóN DEL ESERA
La polémica de las diferentes opciones de presa en Santaliestra
LAS CONDICIONES GEOLóGICAS
NO SE CONOCE REALMENTE EL SUSTRATO DE LA PRESA
EXISTE RIESGO GEOLóGICO MANIFIESTO
EL VALLE DEL ESERA Y SU FUTURO
¿QUIéN ESTá MáS NECESITADO DE INVERSIONES?
LA GESTIóN HIDRáULICA EN EL ESERA YA AFECTA NEGATIVAMENTE A SU POBLACIóN
EL DESARROLLO TURíSTICO
LA AFECCIóN AL MEDIO AMBIENTE
El caudal ecológico
La nutria
EL PLAN DE RESTITUCIóN TERRITORIAL
SANTALIESTRA DEMUESTRA LA FALSEDAD DEMAGóGICA DEL PACTO DEL AGUA
BIBLIOGRAFíA
PLANTEAMIENTO GENERAL DEL PROBLEMA
Los tiempos y la vida avanzan...
Santaliestra es una pequeña población del Pirineo oscense de apenas ochenta habitantes en la orilla del río Esera. Está situada sobre un valle carismático que es eje principal de una comarca singular -La Ribagorza- de fuerte vinculación con las raices étnicas y el sentimiento de identidad histórica del pueblo aragonés.
El Esera es el afluente más importante del Cinca, que a su vez es el mayor tributario del Ebro. Pese a no disponer de más embalse regulador que Barasona (92 hm3), situado ya en el tramo final del río, las aguas del Esera son desde hace varias décadas objeto de una importante explotación que, al amparo de unas políticas hidráulicas obsoletas, ha ido más allá de lo que hoy en día podríamos entender como límite racional de un desarrollo sostenible. Con aguas derivadas de Barasona a través del canal de Aragón y Cataluña se atienden los derechos concesionales de diversas explotaciones hidroeléctricas y, sobre todo, las necesidades de una importante superficie de regadío que supera ya las cien mil hectáreas; entre ambas exigen una detracción de caudales que desecan totalmente el río aguas abajo el embalse, de forma que lo que antaño fuera el espectacular cañón de Olvena -indiscutible monumento de la naturaleza, descrito como tal por Joaquín Costa, símbolo de la bravura y pureza que caracterizó hasta hace poco a los rios pirenaicos- es hoy un rosario de charcas con circulación ocasional.
Por otra parte, un conjunto de azudes, canales y tuberías que mantienen a un importante conjunto de minicentrales distribuidas a lo largo del valle principal y alguno de sus más importantes tributarios, permite una explotación hidroeléctrica por toda la cuenca que ha generalizado la desecación y merma sustancial de caudales en largos tramos del Esera ya desde su nacimiento, desvirtuando el valor escénico del río y destruyendo en gran medida el alma de tan carismático valle.
El caso del Noguera Ribagorzana, el otro gran eje fluvial de la Ribagorza, es todavía más brutal... Desde las políticas hidráulicas de los años 50 y 70, la Ribagorza vió como se hipotecaba para siempre en el Noguera lo que en estos momentos podría ser una esperanzadora perspectiva de desarrollo económico materializada en la cuenca alta del Noguera Pallaresa.
Hoy, lo que ha quedado en el Esera tras tanta explotación abusiva del río, está amenazado por una política hidráulica que no ha asimilado todavía el cambio de realidad del país, ni ha alcanzado a entender que el agua y los ríos ofrecen en nuestra sociedad de finales de los noventa otras ricas potencialidades para el bien general que no son la producción de una electricidad que derrochamos ni la extensión de un regadío de ruinosa inviabilidad económica y dudosas perspectivas sociales.
El problema técnico y el conflicto social
Apenas 800m aguas arriba del casco urbano de Santaliestra está proyecta la construcción en el Esera de una presa de hormigón que inundará 250ha del valle en los términos municipales de Santaliestra y Foradada del Toscar. De acuerdo con la versión oficial del proyecto, el embalse generado por esa presa (80,3hm3) deberá permitir el incremento de la actual capacidad de regulación del rio para atender el deseo de mayores dotaciones en el actual polígono del Canal de Aragón y Cataluña, así como el incremento de la superficie actualmente regada.
En explotación desde 1906, el polígono de riegos del Canal de Aragón y Cataluña es hoy el de mayor extensión y tal vez el mejor gestionado de entre todos los grandes polígonos del Estado. Concebido a principios de siglo para el regadío de cereal de invierno ha visto incrementar progresivamente sus necesidades de agua en razón de una obligada evolución hacia cultivos de mayor consumo, pero más rentables y acordes con la nueva realidad económica, comercial y social del país.
Pese a estar aseguradas las primitivas necesidades del polígono en su concepción original exclusivamente con los caudales regulados en el embalse de Barasona -cuya baja capacidad relativa sorprende frente al volumen de las necesidades a atender- la adaptación a esa creciente necesidad ha sido hasta ahora posible sin necesidad de construir nuevos embalses reguladores gracias a la conjunción de una serie de circunstancias hidrológicas y actitudes humanas, entre las que hay destacar la ejemplar iniciativa de los regantes. Una iniciativa que ha permitido afirmar, con justificado orgullo, a los gestores del polígono, al finalizar el cuatrienio más seco del siglo (1991 a 1995), que nunca ha llegado a faltar el agua en ese tiempo a ningún regante.
Entre las circunstancias hidrológicas que han hecho posible ese "milagro" de la adaptación hay que citar la alta capacidad de regulación natural del propio río, cuyo régimen nival permite garantizar hasta bien entrada la campaña de riegos unos caudales que hacen que los 92 hm3 de Barasona se traduzcan de hecho en esos 399hm3 de capacidad de regulación real del embalse (Nadal, 1984). Otra circunstancia importante ha sido la posibilidad, como se explicará más adelante, de incorporar en la parte leridana del polígono de riegos nuevos recursos de agua procedentes del Noguera Ribagorzana, derivados en la presa de Santa Ana a través del Canal de Enlace.
Pese al conjunto de circunstancias antedichas, el referido "milagro" de la adaptación con un embalse como el de Barasona a las crecientes demandas de riegos del Canal de Aragón y Cataluña no habría sido posible sin un decidido proceso de modernización emprendido en el polígono, que a los pocos años de iniciado ha sabido aprovechar buena parte del tiempo ocioso del canal almacenando aguas de invierno del Esera en un extenso sistema de balsas ubicadas dentro del propio polígono. El sistema ha llegado ya a superar en su capacidad de regulación la del propio embalse de Barasona. Finalmente, ha sido una decidida política de uso eficiente del agua, materializada en la instalación de una red de distribución en tuberías con el correspondiente riego a presión y la instalación de contadores de consumo en parcela, la que ha puesto el colofón a esa acertada gestión.
Sin embargo, cuando todavía no han sido agotadas las posibilidades que ofrece ese proceso de modernización, pues sólo ha llegado al 45% de la superficie regada, cuando no han sido agotadas las posibilidades de regulación interna, ni se han analizado las diferentes estrategias de gestión posibles que ofrecen el sistema Esera/Noguera o la explotación de las aguas subterráneas de las calizas de Olvena y del aluvial del Cinca..., surge, con pretendida urgencia y bajo presiones administrativas, la construcción de esta presa, al margen -por supuesto- de cualquier mínimo análisis económico, aplicando esa política hidráulica que podríamos calificar de "barra libre, que paga el Estado". Padecemos una política hidráulica que ignora lo medioambiental, pese a la retórica de su discurso, que en el fondo sigue sin ver en el agua otros valores que los meramente productivos, considerados eso si, al margen del análisis económico. Una política que ampara sus decisiones en el axioma de que "regular es bueno por principio", con independencia de los costes económicos, sociales o ambientales...
Santaliestra representa el tercer intento en la historia reciente del Esera de levantar en su valle principal una gran presa. Con esta intención fue redactado en 1976 el proyecto del gran embalse de Campo, oficialmente llamado de Lorenzo Pardo. La inundación de núcleos de población y tierras de labor, junto a la desarticulación evidente de una comarca, desencadenaron tal rechazo social al proyecto que la Administración, tras años de conflictos y tensiones, decidió dar marcha atrás, al tiempo que se redactaba en 1990 el "Proyecto modificado del azud de Campo, embalse de Comunet y conducción Campo/Comunet" planteado como alternativa a Campo. El nuevo proyecto evitaría la inundación del valle principal y de cualquier núcleo de población pues consistía en la derivación de aguas del Esera a través de un azud a la altura de Campo, para conducirlas hasta el barranco lateral de Comunet, donde se ubicaría el embalse. Pese a todo, volvió a surgir el rechazo en la comarca al nuevo proyecto, acompañado esta vez de grandes movilizaciones. Ni las intenciones ni la necesidad del nuevo proyecto parecieron justificadas ni justificables. Se empezó a tener la sensación de ser objeto de una manipulación de intereses ajenos, y que el río y su valle quedaban desvalijados para siempre. La prudencia aconsejó a la Administración una segunda marcha atrás, encontrando esta vez su salida más airosa en el desproporcionado coste del proyecto (25.400 millones de pesetas) en relación al beneficio social esperado (AYETEC, 1994).
Hoy en día vemos con claridad que la construcción de la presa de Campo, e incluso la de Comunet, habría sido un error, como lo fué Riaño en tiempos recientes o lo puede ser en estos momentos Itoiz. Se ha podido comprobar cómo las demandas del Canal de Aragón y Cataluña, que eran la justificación oficial de Campo, han encontrado gracias a esa presión soluciones más razonables, más flexibles, socialmente menos honerosas y más respetuosas con los derechos de la comarca y sus gentes, que aquella enorme presa.
Posteriormente hemos vivido años en los que se han podido contabilizar más de diez grandes estudios vacíos, que no han llegado a nada, pese a haber totalizado muchos cientos de millones de pesetas. Han sido años de estudios sin alma, de consultores e investigadores, tanto más caros cuanto menos informados y sugerentes,a lo que por desgracia estamos habituados como dice el gran economista y hombre de saber crítico José Manuel NAREDO (1995).
Justamente cuando al país se le acababa de anunciar el comienzo de un largo debate nacional sobre el agua, en un momento en el que no han sido todavía establecidas las directrices de la futura planificación hidrológica, cuando la agricultura está inmersa en un mundo de incertidumbres, obligada a un costoso proceso de reconversión y modernización, en ausencia de un plan nacional de regadíos, careciendo de cualquier esquema de planificación territorial y, por supuesto, sin un esbozo siquiera del tipo de ríos y espacios fluviales que el país y sus regiones quieren, pueden y deben trazar, se presenta con urgencia la ejecución del proyecto de Santaliestra.
La Administración pretende asentar su legitimación en el Real Decreto de 1992, que en uno de sus anejos -al margen del espíritu general del propio Decreto y sin analisis ni debate previo alguno que lo justifique- incluye una relación de obras hidráulicas a realizar con carácter de urgencia en el país, entre las que se encuentran todas las grandes presas concebidas desde hace años en el Pirineo, únicos y últimos vestigios de los escasos paraisos hídricos que le quedan al país. Estamos hablando del Irati en Itoiz, del Aragón y y el Salazar en Yesa, del Gállego en Biscarrués, del Ara en Jánovas, del Esera en Santaliestra, y del Segre en Rialp. Todas estas polémicas obras fueron de un plumazo declaradas de interés general, pese a constituir la parte más delicada del anunciado debate nacional del agua. De esta forma, en un ejercicio de oportunismo político y aprovechando la ansiedad social generada por la sequía, el Gobierno colaba una parte sustancial de las bases del Plan Hidrológico Nacional y de su política de grandes Trasvases sin pasar siquiera por Las Cortes...
En el caso de Aragón, estos planes se verían incomprensiblemente reforzados por la acción política local tras la aprobación del Pacto del Agua, que aunque no tiene fuerza ni compriso jurídico alguno, permite al Gobierno Central expeditar el asalto hidrológico al Pirineo aragonés con el beneplácito de Aragón, desde la ingenua creencia de que los caudales regulados en las obras contempladas en ese Pacto habrían de ser para uso exclusivo de Aragón. El Pacto del Agua es un documento de política estéril donde la haya, que trivializa todo: necesidades de agua, costes económicos de las obras contempladas, costes de las transformaciones, tiempos de ejecución, mercados agrarios, economías y mercados, impactos sociales, pérdidas de patrimonio de naturaleza... Es un monumento a la sinrazón. Ahí están sus frutos al cabo de sus cinco años de vida (MARTINEZ GIL, 1997); es el ejemplo paradigmático de esa cultura del estancamiento y de la falta de creatividad hidraúlica en las que se encuentra sumida la gestión del agua en España desde hace más tres décadas (DIAZ MARTA, 1995). Santaliestra, que es mostrada como una obra por y para Aragón, es en sí la mejor prueba de como se ha engañado a los aragoneses al justificar los sacrificios de nuevas presas con el argumento del uso exclusivo para Aragón, tal y como se demostrará a lo largo de este trabajo.
Encierra este proyecto la legítima sospecha de la manipulación de la voluntad de las gentes de Aragón, el menosprecio a los destinos de una comarca, la falta de respeto al derecho más sagrado de sus habitantes, que ya han dado lo mejor de las esencias de su comarca en aras de ese etéreo bien general. El empeño en sacar adelante este proyecto desde esta falaz justificación supone usar una peligrosa arma arrojadiza con la que se puede desencandenar un grave conflicto político y social que incluye un previsible enfrentamiento entre el derecho de Aragón a defender su patrimonio frente a los intereses económicos de determinados lobis de Cataluña lo que sería imprudente ignorar o minusvalorar.
Hay hoy en día un creciente malestar en La Ribagorza, cansada de tanta despatrimonialización, de tantos años de amenazas e incertidumbres, desilusionada por una acción de gobierno regional que no defiende sus intereses, consciente de la falta de equidad habida hasta ahora en el reparto de cargas y beneficios. Su oposición a esta presa vuelve a ser una cuestión de dignidad, en la que está además en juego el destino definitivo del valle, porque la presa representa la pérdida de sus posibilidades de pervivencia, la última oportunidad de conservar sus esencias, asociadas a un modelo de desarrollo económico sostenible, en el que la presencia de un río vivo es la clave; sin él todo su potencial histórico, cultural, monumental y de naturaleza desaparecen, como desaparecieron en la cuenca del Noguera Ribagorzana, que de gran monumento de la naturaleza se ha convertido en una gran fábrica de electricidad, mantenible entre muy pocas personas.
El Consorcio de la Ribagorza surgió hace años ante la posibilidad de construcción del embalse de Comunet y ha vuelto a ponerse en marcha ante la nueva amenaza del embalse alternativo de Santaliestra. El Consorcio agrupa a un conjunto de colectivos y personas interesadas en un debate racional y desmitificador de la gestión del agua y en la presentación de alternativas a las actuales propuestas de regulación del agua mediante la construcción de embalses. Con este documento, pretendemos, de una forma rigurosa pero asequible y didáctica, dar a conocer los datos básicos que permitan al lector comprender las razones de la oposición a la construcción del embalse.
EL SISTEMA HIDROLOGICO ESERA/NOGUERA RIBAGORZANA
La cuenca del Noguera Ribagorzana
El Noguera Ribagorzana, que desemboca en el Segre 8km aguas arriba de la ciudad de Lérida, marca a lo largo de su cauce principal la divisoria entre las Comunidades Autónomas de Aragón y Cataluña. Con gran aproximación puede decirse que la mitad de la cuenca y la mitad de los caudales que en ella se generan lo hacen en Aragón y la otra mitad en Cataluña. En la práctica, sin embargo, el Noguera en su totalidad es río explotado desde los intereses de determinados poderes económicos y políticos claramente catalanes, cuestión ésta que lejos de estar planteada aquí en términos de polémica es una realidad fáctica que no debe ser obviada a la hora de analizar el conflicto que plantea en Aragón el proyecto de Santaliestra.
Gracias a una densa red de embalses la cuenca del Noguera Ribagorzana es tal vez la más regulada de España. Sólo la suma de capacidades de sus tres embalses principales (Escales 150hm3, Canelles 567hm3 y Santa Ana 237hm3) totaliza cerca de 1.000hm3, superando en un 40% al valor de la propia aportación natural del río en un año medio, que es de 695hm3. El principal uso actual de toda esa gran infraestructura es el hidroeléctrico, a través de un régimen concesional de cuya titularidad goza la Empresa Nacional Hidroeléctrica de la Ribagorza S.A. (ENHER).
La gran infraestructura hidráulica del Noguera Ribagorzana fue en su día esencialmente concebida para la producción hidroeléctrica; puede decirse que toda la cuenca es hoy en día una gran factoría eléctrica, y que tanto las aguas del rio principal como las de sus más relevantes tributarios -Noguera de Tor y el Valiera- no prestan otro servicio digno de destacar que no sea este; en todos ellos cualquier otro uso está supeditado a los derechos de la explotación hidroeléctrica; no es infrecuente, por tanto, ver sus cauces totalmente desecados, incluido el cauce principal. Sus aguas van por tubos y canales o permanecen retenidas en los tres grandes embalses antes referidos.
Sólo con carácter que podríamos calificar de secundario, una parte de ese gran potencial de regulación de la cuenca está al servicio de la demanda agrícola, circustancia ésta que ha sido, es y será, fuente permanente de conflictos entre los regantes y la empresa concesionaria de los derechos de aprovechamiento hidroeléctrico. El denominado Pacto de Piñana -que más adelante se describe y analiza- es una solución parcial a uno de esos conflictos. Una parte irrelevante del agua regulada (0,3 m3/s).es destinada a grantizar el abastecimiento de agua potable a la ciudad de Lérida.
Las funciones de los embalses de Escales y Canelles son exclusivamente
hidroeléctrica; en cambio las de Santa Ana son mixtas:
1- Producción de energía hidroeléctrica a pie
de presa, con una concesión que en determinadas épocas puede
alcanzar los 50 m3/s.
2- Apoyo mediante el Canal de Enlace al Polígono de Riegos del
Canal de Aragón y Cataluña, ya comentado
3- Atención a las necesidades de las 2.550ha. de regadíos
tradicionales de vega a través de un conjunto de pequeños
azudes y viejas acequias que toman del propio cauce del Noguera las aguas
liberadas en Santa Ana, una vez turbinadas
La cuenca del Esera
Discurre toda ella íntegramente por territorio aragonés, siendo su aportación natural anual media en su desembocadura en el Cinca de 822hm3, lo que representa un caudal constante equivalente de 26m3/s. Aguas arriba, en el emplazamiento elegido para la presa de Santaliestra, la aportación es de 574hm3, lo que representa 18,2m3/s de caudal medio equivalente, con una variabilidad interanual grande que a lo largo de los últimos cincuenta años -periodo en el que existen registros de aforo- ha oscilado entre los 217hm3, de la sequía de los años cuarenta, y los más de 1.000hm3 medidos en el año 1964.
Pese a esa variabilidad de la aportación anual del Esera en proporciones que pueden llegar de uno a cinco, una de las singularidades más destacadas de su régimen natural es el elevado volumen de aportación durante los meses de mayo y junio, consecuencia de la fusión de la nieve acumulada en el macizo del Aneto/Maladeta en esos meses, cuando las campañas de riego han cubierto ya una parte relevante de sus demandas. Esta circustancia permite que con un embalse de tamaño relativamente pequeño -Barasona (92hm3)- pueda el Esera atender ese volumen excepcionalmente alto de demanda regulada, ya comentado.
Aparte del embalse de Barasona, a otro nivel muy inferior, existen en la cuenca del Esera una serie de pequeños embalses concebidos para la explotación hidroeléctrica, siendo los más relevantes el de Linsoles en Eriste y el de Plan de Senarta en las cercanías de Benasque.
Además de atender las demandas del Polígono de Riegos del Canal de Aragón y Cataluña, las aguas del Esera son también objeto de una fuerte explotación hidroeléctrica. Las concesiones vigentes provocan la desecación total del cauce principal durante la mayor parte de su recorrido. La titularidad de esa explotación -que hoy en día resulta anacrónica y socialmente injusta en una sociedad que tiene en el agua y en los ríos otras fuentes de bienestar general- pertenece en su mayor parte a Hidroeléctricas de Cataluña (HC), que goza de un derecho exclusivo a cualquier explotación hidroeléctrica del río.
El sistema hidrológico Esera/ Noguera Ribagorzana
Las cuencas del Esera y Noguera Ribagorzana forman lo que se denomina un sistema hidrológico. Son dos cuencas hidrográficas conectadas a través de un conjunto de obras hidráulicas que permiten trasferir caudales de una a otra, que en este caso se da sólo de forma unidireccional, es decir, desde el Esera hacia el Noguera. Dentro de ese sistema hidrológico, el Canal de Aragón y Cataluña con sus 30m3/s de capacidad de transporte permite a través de sus 124km de acueducto o "canal principal" una derivación potencial desde el Esera de 945hm3/año, volumen que supera ampliamente la propia aportación anual media del río. En la práctica, bajo el régimen de explotación seguido hasta la modernización del polígono, el canal no ha utilizado sino una parte reducida de ese potencial de transporte, al limitarse su funcionamiento a la época de riegos, desaprovechando así en su tiempo ocioso la disponibilidad de caudales en el río o en el embalse. Hoy en día ese trasnporte real ha sido mejorado gracias al sistema de regulación interna llevado a cabo en el polígono de riegos a través de la extensa red de balsas ya referida. Desde el canal principal sale el Canal del Zaidín, de 47km de longitud.
Otra pieza importante del sistema hidrológico Esera/Noguera es el Canal de Enlace que empalma con el Canal de Aragón y Cataluña en el km 67 de éste. Este canal permite -potencialmente al menos- introducir por gravedad en la llamada “zona baja” del polígono de riegos del Canal de Aragón y Cataluña los volúmenes almacenables en la presa de Santa Ana.
La principal servidumbre de todo este sistema de grandes canales son las demandas del polígono de riegos del Canal de Aragón y Cataluña, constituido por un conjunto concesional de 104.850ha regables de las que, según se desprende de recientes reconocimientos minuciosos realizados a través de satélite, 103.503ha estarían en servicio en la actualidad. Datos recogidos en BOLEA (1978) indican que la superficie regada en ese gran polígono corresponde en un 60% a la provincia de Huesca y en 40% a la de Lérida. Desde el punto de vista de la gestión y estrategias posibles del agua, el Polígono está estructurado en dos zonas: las llamadas “zona alta” y “zona baja”.
La zona alta, atendida exclusivamente con aguas del Esera, por motivos
de diseño del sistema queda fuera del área dominada por el
Canal de Enlace; abarca el conjunto de tierras servidas tanto por el canal
principal de Aragón y Cataluña hasta su intersección
con el barranco de la Clamor Amarga, como por el Canal de Zaidín.
Totaliza una superficie regable de 56.844 ha (el 54% del total del Polígono)
integramente situada en la provincia de Huesca.
La zona baja es recorrida por los 58 km que todavía quedan
de "canal principal" tras la conexión con el Canal de Enlace, está
formada por un conjunto de 48.006 ha regables (el 46% restante del Polígono)
de las que 38.000 ha (87%) corresponden a la provincia Lérida y
6.000 ha (13%) al entorno de la localidad de Fraga, en la provincia de
Huesca. Sus demandas fueron inicialmente atendidas, en su totalidad, desde
el Esera. Tras la puesta en servicio del Canal de Enlace, las aguas
Noguera Ribagorzana permiten socorrer los eventuales déficits generados
en ocasión de los años hidrológicamene secos; esos
déficits a cubrir, variables de unos años a otros, se establecen
en función del estado del embalse de Barasona al inicio y a lo largo
de la campaña de riegos. En la actualidad, tras la firma del Pacto
de Piñana, la totalidad de las demandas de la "zona baja" son atendidas
desde el Esera siempre que el volumen almacenado en Barasona se mantenga
por encima del 50% de su capacidad. Sólo a partir de ese momento
la "zona baja" empieza a ser atendida con las aguas del Noguera Ribagorzana
a través del Canal de Enlace.
Históricamente, antes de las grandes obras de regulación realizadas en el Noguera Ribagorzana, los principales aprovechamientos de sus aguas han sido los regadíos abastecidos desde el Canal de Piñana, que es una conducción de 11,7m3/s de capacidad que arranca en un azud situado 600 m. aguas abajo de la presa de Santa Ana. Atiende una superficie de riegos de 13.495 ha, comprendidas en el triángulo que forma el propio Canal de Piñana,con el cauce del Noguera y el Segre. Se trata de un regadío intensivo, de alto valor productivo. Aunque inicialmente fue concebido para conducir aguas de primavera y verano para las demanda del regadío, a partir de 1941 el canal es objeto de una serie de concesiones hidroeléctricas que han obligado desde entonces a derivar permanentemente aguas del Noguera por el canal, con independencia de que sea o no época de riegos. La construcción posterior del embalse de Santa Ana nace por esta circunstancia obligada a esta servidumbre, limitando su posibilidad de atender a las necesidades de riego tanto de Piñana como de los viejos regadíos de la vega del rio, originando desde entonces un importante conflicto de intereses en Santa Ana, y en el propio uso del canal, entre regantes e hidroléctricos.
En la actualidad en el canal de Piñana existen 15 saltos hidroélectricos; el más importante es el de Fuerzas Eléctricas del Segre, en Castillonroi, que desde 1941 viene gozando del derecho al turbinado permanente de los 11,7m3/s de la capacidad del canal, circustancia que mediatiza el régimen de desembalse de Santa Ana y del Canal de Enlace, mermando la acumulación de reservas disponibles para atender las funciones de riego. El Pacto de Piñana ha permitido a partir de 1992 modificar el antiguo régimen concesional en beneficio de ese uso agrícola. Otros saltos del canal de Piñana de menor importancia concesional son el de Hilaturas Casals y el del Marqués de Alfarrás.
Las demandas expectantes en el sistema Esera/Noguera
Al régimen actual de concesiones hay que añadir el conjunto de nuevas demandas contempladas en el Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro así como las expectativas que se han generado dentro del sector hidroeléctrico en general, los compromisos de aumentar las garantías de servicio y las dotaciones en el polígono de riegos del Canal de Aragón y Cataluña y sus proyectos de expansión así como los futuros polígonos de riego del canal de Alguerri-Balaguer y de La Litera, éstos en Aragón y aquellos en Cataluña.
Los regadíos expectantes de Alguerri-Balaguer
Aunque todavía no se ha realizado la puesta en riego de este polígono estamos ante una realidad en marcha. Hay ya muchos kilómetros de canal principal construidos y se están emprendiendo algunas actuaciones de transformación inmediata. El canal de Alguerri/Balaguer parte del río Noguera, en un azud situado aguas abajo del embalse de Santa Ana; se dirige hacia el Este paralelo a la línea entre Alguerri y Balaguer. Regará el triángulo delimitado por el propio canal, y los cursos del Noguera y el Segre. Posee, ya desde abril de 1992 tras la firma del Pacto de Piñana, una concesión firme, hasta entonces en precario, de 4,8m3/s. Si el nuevo polígono empezara a funcionar en estos momentos se podrían producir eventuales faltas de agua. En este marco se puede entender el gran interés de la Generalitat en sacar adelante el Pacto de Piñana.
Los regadíos expectantes de la Litera Alta
La transformación en regadío de tierras de la Litera Alta
corresponde a una vieja aspiración aragonesa que se pierde en los
tiempos de Costa. Desde entonces han sido barajadas multitud de alternativas
pero nunca ha habido voluntad decidida de hacerlas realidad. En general,
todas ellas contemplan la derivación de aguas del Noguera Ribagorzana
a la altura del embalse de Canelles. Las primitivas ideas aspiraban a la
transformación de 12.000 ha situadas al Sur de la línea Fonz/Camporrells
(AGUDO, 1984). En la actualidad esos proyectos han sido objeto de diversas
modificaciones. El proyecto de Santaliestra, en concreto, respecto a los
riegos de La Litera contempla el siguiente esquema:
Una zona Este, en la que recientes estudios del Goierno de Aragón
preven la transformación de 5.746 ha a partir del Noguera en Canelles
(AYETEC, 1994) . En el actual proyecto de Santaliestra, realizado por la
Confederación Hidrográfica del Ebro, sin justificación
explícita alguna y en un aparente deseo de incrementar las demandas
a atender desde este embalse contempla una transformación de 7.000
ha.
Una zona Oeste de 6.012 ha que figura contemplada en el Plan Hidrológico de Cuenca del Ebro, a abastecer también desde el Esera. Curiosamente el proyecto de Santaliestra no contempla estas demandas futuras. Sin duda los regadíos de Alguerri/Balaguer, previstos para el año 2002 con concesión firme de caudales y obras en ejecución adelantada, constituyen una realidad incontestable, no comparable a la entelequia de las promesas de transformación en la Litera Alta sobre cuya ejecución, en un mal disimulado intento de dilación, el Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro contempla para el horizonte del año 2012. El horinzonte del 2.012 es una especie de limbo de los justos que utiliza la demagogía del juego de las promesas políticas incumplibles, que no tienen visos de ser un día realidad concreta.
EL PACTO DE PIÑANA
En los años de sequía de 1992 y siguientes, el modelo de uso de las aguas reguladas de los ríos Esera y Noguera se mostró insuficiente para cubrir todas las demandas y concesiones aguas abajo, con lo que se hizo necesario regularizar y priorizar los usos del agua.
La escasez de agua de ese periodo seco, impedía regar todo el CAC desde el Esera como venía siendo costumbre. Para evitar perder la cosecha, una parte de los caudales del Noguera tenían que destinarse para riegos de la zona baja de CAC. Naturalmente, desviar agua del Noguera hacia CAC suponía quitarla de otros usos. Si además se quería comenzar a poner en riego el polígono de Alguerri Balaguer, era necesario ahorrar agua o al menos evitar que se desregulara. En abril de 1992 se firmó el Pacto de Piñana que en esencia consiste en un acuerdo entre DGA y Generalitat por un lado e hidroeléctricos por otro, para disminuir la turbinación de agua para electricidad en el Noguera con el fin de guardarla en Santa Ana para regar en verano.
-Antes del Pacto, las centrales hidroeléctricas del Canal de
Piñana usaban 11,7 m3/s durante
los 365 días del año y la central de pie de presa de Santa
Ana tenía permitido el turbinado libre de acuerdo con la demanda
eléctrica.
-Ahora, se trata de que sólo turbinen en época de riegos
cuando por el canal tiene que ir obligatoriamente agua a los campos, y
el resto del año dejen de funcionar para que se almacene agua en
Santa Ana. El caudal “expropiado” mediante este pacto a las hidroeléctricas
ha de ser pagado a partes iguales por DGA y Generalitat.
Los caudales recuperados (nada menos que unos 214hm3)
se destinan según el Pacto a lo siguiente:
-En la actualidad para la asegurar el riego de la “zona baja” del CAC.
-En el futuro:
LAS NECESIDADES DE AGUA
En este apartado comentamos conceptos técnicos básicos sobre necesidades de agua de los cultivos, técnicas y eficiencias de riego, para poder posteriormente discutir sobre estos temas en el caso concreto del polígono del CAC.
¿Para qué se riega?
La planta necesita agua en el terreno fundamentalmente para el proceso de la evapotranspiración: La mayor parte la toma por las raíces para evaporarla luego por unos pequeños poros que existen en las hojas denominados estomas. La cantidad de agua necesaria para este proceso se denomina “Evapotranspiración del cultivo” y se representa como ETC. Los valores de ETC se expresan generalmente como metros cúbicos de agua necesarios por hectárea de cultivo al año (m3/ha. ó m3/ha. y año).
El agua que necesitan las plantas para vivir se aporta de dos maneras: el agua de lluvia que se infiltra en el terreno y queda en la zona de las raíces (lo que se denomina lluvia efectiva) y el agua que es necesario aportarles mediante riego (lo que se denomina las necesidades netas del cultivo). En la tabla siguiente observamos las necesidades netas de diferentes cultivos en las condiciones climáticas de la comarca de Tamarite de Litera, en el CAC. Una hectárea de regadío “típica” de la comarca de Tamarite necesita obligatoriamente que le aporten en riego al menos unos 3.888m3/ha. y año de agua. Los cálculos aportados por el proyecto de embalse de Santaliestra confirman que los cultivos actuales del Canal de Aragón y Cataluña tienen unas necesidades netas de 3.177 m3/ha y año (AYETEC, 1994. “Estudio de la zona regable del Canal de Aragón y Cataluña. Cuantificación de las demandas hídricas”).
Si al cultivo le aportamos menos agua, las plantas se secarán;
si le aportamos más, ese agua llevará otros caminos: escurrirá
e irá a parar a canales de drenaje o “escorrederos” que se la llevarán
a algún río aguas abajo, o bien se filtrará en el
terreno y pasará a formar parte de las aguas subterráneas
pudiendo salir también por canales de drenaje.
Alfalfa 5.273
22,49%
Cebada 2.130
43,65%
Girasol primera cosecha 4.000
6,03%
Girasol 2º cosecha 4.000
0,54%
Hortícolas anual 6.832
2,85%
Maíz ciclo largo 4.775
1,96%
Melocotonero tardío 5.758
3,09%
Manzano 6.703
6,28%
Peral 5.758
4,5%
Patata tardía 4.343
1,19%
Trigo 2.394
4,38%
Otros 6.832
3,03%
Hectárea “típica” 3.888
100%
La contestación parece clara: la cantidad necesaria para que a los cultivos les lleguen, al menos, los 3.177 m3/ha. y año. Pero esto no es tan sencillo porque a lo largo del camino existen pérdidas de agua, de tal forma que es necesario embalsar más agua por ha. que ese valor. Las pérdidas son:
-En el tradicional, el agua se almacena exclusivamente en los
grandes embalses de la cabecera de los ríos. Los canales principales
pierden un 15% del agua por evaporación y filtración.
Las acequias que distribuyen el agua por el interior del polígono
de riego también pierden agua (20%) dependiendo de su revestimiento,
estado de conservación, forma de gestión, etc. Al acabar
la acequia en el campo, se riega “a pie” extendiendo el agua por la “tabla”
de cultivo generalmente por un proceso denominado “riego a manta” en el
que un 35% del agua que entra en el campo no es empleada por el cultivo.
El riego se realiza por turnos en los que el agricultor ha de estar presente
en el campo para poder abrir y cerrar las “tajaderas”, tanto de día
como de noche. Como media en Aragón, en un regadío tradicional,
de 100 litros embalsados sólo llegan 44 al vegetal cultivado. (Datos
basados en Tabuenca, 1995)
En una zona de regadío, al número de litros de agua que
llegan a la planta de cada 100 litros embalsados, se le denomina eficiencia
global de riego. La eficiencia es un concepto muy importante en la
posterior discusión de la utilidad del embalse de Santaliestra y
es una medida de lo bien que se usa el agua y de la capacidad de ahorro.
Eficiencias del 70-80% indicarían un muy buen uso y ahorro del agua,
mientras que valores inferiores a 45 o 50% demuestran un enorme desperdicio.
En Aragón se consideran eficiencias medias de riego del 43% (Tabuenca,
1995).
“Mejorar la eficiencia actual de los sistemas de riego aragoneses (43.28%)
y situarla en un 50% equivale a (sin construir nuevos vasos en cabecera)
disponer de 509.2 hm3 más de agua regulada. Situarla en el 55% equivale
a disponer de 807.5 hm3 más de agua regulada” (Tabuenca, 1995).
¿CóMO SE RIEGA CON LAS AGUAS DEL SISTEMA ESERA-NOGUERA?
Según el presidente de la Comunidad de regantes del CAC, “la modernización se viene desarrollando de forma importante a lo largo de estos últimos años alcanzándose en torno al 45% de la superficie, en mayor o menor grado de modernización” (Pérez, 1997). Quedaría por tanto aumentar el grado de modernización en las zonas ya mejoradas y comenzar en nada menos que 67.000 Ha.
Según el análisis del CAC que realiza el proyecto de Santaliestra,
en la actualidad la eficiencia media es del 55.7%; de cada 100 litros embalsados
llegan 55,7 litros a la planta y el resto va a parar a los escorrederos
como el de la Clamor Amarga que los vierte al río Cinca después
de haber estado embalsados. Este valor de eficiencia media no es homogéneo
por todo el polígono sino que oscila entre el 62% de algunas zonas
y el 39% de otras que desperdician mucho más el agua. Aun queda
mucho por hacer en la modernización ya que con los tipos de cultivos
que el proyecto contempla y técnicas adecuadas de riego es factible
alcanzar valores de eficiencia total del 76%.
La justificación para construir la presa, tal y como aparece en el proyecto, es muy discutible, y se basa en:
1.-Aumentar el regadío del CAC de las 98.000 Ha actuales hasta
alcanzar la superficie concesional de 104.850 Ha. Este argumento es rebatido
por el propio proyecto ya que en el análisis de la zona regable
del CAC mediante imágenes de satélite se demuestra que hoy
en día ya están puestas en riego 103.503 Ha, más del
98% de la superficie concesional.
2.-Garantizar al CAC unas dotaciones de 6.750 m3/ha
y año en lugar de los aproximadamente 5.000 m3/ha
actuales, como una fase más en el logro por alcanzar una dotación
objetivo de 8.000 m3/ha y año “permitiendo
el desarrollo de cultivos de mayor rendimiento económico que mejorarán
el nivel de vida de la población asentada en la zona” (Memoria presa
de Santaliestra, 1994). Este objetivo, que se toma como axioma, parte en
sí mismo de bases, cuando menos, cuestionables.
No está clara la relación entre dotaciones de agua y rentabilidad del regadío. Según el proyecto de embalse, las dotaciones actuales garantizadas del CAC son de 5.817 m3/ha y año. Con este volumen de agua, el CAC consigue ser el gran polígono de regadío más rentable de todo Aragón y es un modelo a seguir dentro de nuestros grandes polígonos de riego (Bardenas, Monegros, CAC). Otros grandes regadíos como Monegros I, con dotaciones reales mucho mayores (9.359m3/ha y año (CHE, memoria Plan Hidrológico de cuenca, anexo 8) no han conseguido un avance económico como el del CAC. Como se observa en el siguiente cuadro, en Monegros, los cultivos intensivos y realmente rentables son sólo un 7% de su superficie (CHE, Propuesta de Plan Hidrológico de la cuenca del Ebro, 1996) frente al 25% del CAC. En definitiva, una hectárea en el CAC con un 43% menos de agua genera un 55% más de producción y un 71% más de puestos de trabajo que en Monegros (Arrojo,1997).
El propio proyecto de embalse se encarga de demostrar, en su análisis
de la zona regable del CAC, que el grado de intensificación del
regadío, es decir el porcentaje de cultivos de alto rendimiento
económico (frutales más hortícolas) no guarda
una relación directa con la dotación de agua: existen zonas
en el CAC donde la superficie de cultivos de alto rendimiento alcanza un
42% con dotaciones de agua de tan solo 4.837 m3/ha
y año mientras que otras para el mismo grado de intensificación
gastan 8.085 m3/ha y año.
El CAC lleva a cabo desde hace unos años un proceso de modernización, en buena parte con iniciativa privada, cuyo comienzo hay que buscarlo precisamente en que no existe sobreabundancia de dotaciones. Cuando a lo largo de los años 80, los regantes del CAC comprobaron que ni Lorenzo Pardo, ni Comunet salían hacia delante, decidieron hacer más con la misma agua, demostrando por un lado que se puede ser rentable siendo eficiente en el uso del agua y que no son necesarios, cuando la modernización del CAC se haya completado al 100% ni Santaliestra, ni Beranuy, ni más regulación en el Esera. En el momento que vaya hacia delante la regulación del Esera y aumente la dotación, la sensación de abundancia romperá esta tendencia modernizadora, disminuyendo el nivel de competitividad.
EL CANAL DE ARAGóN Y CATALUÑA NO NECESITA MáS AGUA
Para llegar a justificar técnicamente la necesidad de dotaciones
de 8.000 m3/ha y año el proyecto
se basa en dos premisas discutibles:
? En la primera columna aparecen datos que reflejan la realidad
actual. Las necesidades de los cultivos se cubren con dotaciones de 5.704
m3/ha y año con eficiencias del 55.7%. Para ello es necesario regular
conjúntamente entre el Esera y el Noguera un volumen de 590 hm3.
Recordemos que segun Nadal, (1984) Barasona ya regula 400 hm3 y según
el proyecto de Santaliestra, 315 hm3.
? En la segunda columna aparecen los valores que la Confederación
Hidrográfica del Ebro considera que hoy en día serían
necesarios ya, para el buen funcionamiento del CAC. Las dotaciones aumentan
hasta 7.542 m3/Ha y año pero los cultivos siguen siendo los mismos
que en la actualidad. Esto supone pensar que la CHE diseña un futuro
con más desperdicio de agua que en la actualidad ya que la eficiencia
pasaría a ser de un 42%. Para ello considera eficiencias en el transporte
de agua bajas, del 78% y eficiencias de aplicación del agua en parcela
propias de las peores condiciones de riego a manta. Los valores de dotación
así calculadas son aumentadas, porque así lo exige el Plan
Hidrológico de la Cuenca del Ebro, en un 10% más. Es lo que
hemos llamado eficiencia administrativa.
? La tercera columna elaborada por nosotros describe, a partir de los
datos del proyecto, la situación que podría llevarse a cabo
con una completa modernización del polígono y los cultivos
actuales. Con las mismas necesidades netas, un aumento en la eficiencia
de transporte hasta un 80% y unas eficiencias de aplicación en parcela
del 92% para frutales por goteo y del 82% para herbáceos por aspersión,
consigue bajar las necesidades de agua regulada hasta 430 hm3, 160 hm3
menos que los usados en la actualidad.
? En la cuarta columna observamos la situación futura considerada
por CHE. Justifica la necesidad de 251 hm3 más regulados que en
la actualidad a base de imponer unos cultivos más consumidores de
agua, que de hecho trendrían menor interés económico,
bajando la eficiencia global de un 55.7% actual al 42%.
En definitiva, podemos concluir que el proyecto de Santaliestra no
consigue justificar la necesidad de aumento de dotaciones para el CAC.
Lo que hace es un precipitado y mal diseñado juego de inflado de
demandas sobre la base teoríca de una distribución de cultivos
más exigente de agua para el futuro. Sin embargo, como se ha visto,
tal distribución es absurda porque es menos rentable; pero además,
si se hacen bien los cálculos, ni siquiera así, se justificarían
las demandas pretendidas, lo que desembocaría en otro absurdo: una
mucha pero eficiencia de riego en el futuro. Al respecto, el proyecto entra
en contradicción con el Plan Hidrológico de cuenca del Ebro:
“El objetivo dentro del Plan Hidrológico es que en el horizonte
del año 2002 se haya conseguido una eficiencia en el riego por gravedad
y aspersión superior al 60%. En las nuevas concesiones las exigencias
en cuanto a eficiencias es de un 75% para riego por gravedad y aspersión
y de un 85% para riego por goteo” (Omedas, 1995).
FILOSOFíA DE LOS PROYECTOS DE REGULACIóN DEL ESERA
Creemos haber demostrado que el agua que se almacenaría en Santaliestra no es para cubrir mayores demandas en CAC. En el contexto de demandas de agua actuales y futuras del Esera y Noguera, un aumento de la regulación del Esera permitiría el poder regar toda la superficie del CAC con aguas exclusivamente de este río, posibilitando la liberación de los caudales del Noguera que en la actualidad sirven de apoyo a la “zona baja”, para poder usarlos exclusivamente en los saltos hidroeléctricos del Canal de Piñana, el salto de pie de presa de Santa Ana y los nuevos regadíos de Alguerri Balaguer. Estos son a nuestro entender los dos grandes argumentos en la sombra que el proyecto no explicita y que a continuación desarrollaremos.
1- AUMENTO DE REGADíOS EN ALGUERRI-BALAGUER
A lo largo del proyecto de Santaliestra surgen argumentos que, a nuesto
entender, evidencian el objetivo de regar Alguerri-Balaguer basándose
en la ejecución del embalse:
? Los denominados objetivos secundarios o beneficios adicionales son
los que dan realmente sentido a la presa: “Como beneficios adicionales,
se pueden citar la descarga del embalse de Santa Ana en beneficio de los
nuevos regadíos expectantes de la Litera Alta y de Alguerri-Balaguer
y la posibilidad de un interesante aprovechamiento hidroeléctrico.”
Recordemos el punto decimoquinto del Pacto de Piñana citado anteriormente
y que prevé la recuperación de los caudales expropiados en
la actualidad a las hidroeléctricas cuando aumentara la regulación
del Esera.
? Ya en 1962 se realizó un informe citado en el Anexo 11 del
proyecto cuyo mero título adelanta sus conclusiones: “Estudio de
la suficiencia de caudales del Noguera Ribagorzana para el regadío
del Canal de Alguerri-Balaguer sin una mayor regulación del Esera”.
? En el capítulo 11 de la memoria del proyecto, se hace un análisis
comparativo de la capacidad de regulación de agua de Santaliestra
en el contexto del sistema hidrológico Esera-Noguera. A la hora
de calcular el volumen regulado se parte de la siguiente hipótesis:
“Toda la demanda de riegos de CAC se satisface desde el río Esera”.
Es decir, el estudio de regulación considera que todo el CAC se
regará desde el Esera, quedando libre el Noguera para otros fines.
? No está asegurado, ni mucho menos, el uso de las aguas del
Esera para aumentar dotaciones en CAC. En contestación a unas alegaciones,
el Jefe del Servicio de Presas, Manuel Suarez Cancelo afirma, en nombre
del Sr. Secretario de Estado: “...entendemos que no es objeto de este proyecto
(se refiere al de Santaliestra) la determinación en detalle de los
aprovechamientos, sino la justificación de la necesidad de regulación,
de los estudios que siguen para la ubicación óptima de la
presa, de sus características y de la definición de detalle
de las obras, de modo que en el futuro la Superioridad, estudiará
la distribución de caudales una vez construida la presa”. Se concluye,
que existe una política de regular todo lo que se pueda para luego
dejar en manos del juego político la distribución de las
aguas reguladas.
A nuestro entender, el proyecto no desea dejar claro que la finalidad
del embalse es dotar los regadíos de Alguerri-Balaguer por dos razones:
? Soslayar la impopularidad que supondría en Aragón cargar
con los impactos de otro embalse para generar nuevos regadíos en
Cataluña.
? Justificar el embalse como un aumento de dotaciones, permite librarse
de tener que realizar conjuntamente la Evaluación de Impacto Ambiental
de la transformación del secano en regadío, con lo que los
problemas administrativos y jurídicos para sacar adelante el embalse
disminuyen.
2- BENEFICIOS HIDROELéCTRICOS
El otro interés claro del embalse de Santaliestra es el aprovechamiento
hidroeléctrico del que poco o nada se habla en la justificación
del embalse pero que es reconocido esencial por la propia CHE. La Oficina
de Planificación de Confederación constata que “...por otra
parte el aprovechamiento hidroeléctrico de pie de presa de Santaliestra
es importante para la viabilidad económica del proyecto”. Pese a
esta afirmación, aun no se tiene constancia de que ambientalmente
el uso hidroeléctrico de la presa sea posible o que restricciones
deberá mantener. Este hecho se destaca en la Declaración
de impacto ambiental del proyecto: “Debido a que el estudio de impacto
ambiental no analiza los efectos ambientales que pueden causar las obras
para construir la central hidroeléctrica prevista implícitamente
en el proyecto, de la que se desconocen las características, así
como los impactos que puede originar la explotación de dicha central,
la presente declaración de impacto ambiental se refiere exclusivamente
a la utilización de la Presa del río Esera...para mejorar
el abastecimiento del canal de Aragón y Cataluña”. Siendo
que la viabilidad económica del embalse pasa, al parecer, por su
aprovechamiento hidroeléctrico, es poco serio el no poseer todavía
el modelo de explotación y mucho menos la viabilidad ambiental del
mismo.
Desgraciadamente, los intereses de las compañías eléctricas
por los grandes embalses siguen presentes, pero el rechazo social que producen
en las poblaciones, obliga a camuflarlos como intereses agrícolas,
mucho mejor aceptados socialmente. Es también el caso del proyectado
embalse de Jánovas en el río Ara, afluente del Cinca.
A CADA PROBLEMA, SU SOLUCIóN
A continuación explicitamos los verdaderos problemas del sistema
Esera-Noguera a los que se deben dar solución:
1. Aumentar la garantía de riego al CAC.
2. Posibilidad de aumentar áreas de nuevos regadíos.
3. Cubrir racionalmente las necesidades energéticas del pais.
Tales objetivos pueden conseguirse con alternativas más razonables,
baratas y ecológicas.
1. CóMO AUMENTAR LA GARANTíA DE RIEGO EN EL CAC
Como ya se ha analizado , el objetivo de Santaliestra de aumentar
las dotaciones garantizadas del CAC hasta 6.750 hm3/año es más
que discutible y de difícil justificación técnica.
Otro problema diferente es querer asegurar, aun más, las dotaciones
actuales de 5.817 m3/Ha y año. El problema a solucionar es muy distinto
al que el proyecto de Santaliestra contempla y se debería comenzar
cuantificando los años en los que se han producido carencias en
el sistema, valorarlos y buscar alternativas. Esencialmente existen tres
alternativas:
1. Estrategias de gestión de la sequía.
2. Modernización del regadío.
3. Aprovechamiento de nuevas fuentes alternativas
1.1 Estrategias de gestión de la sequía
El problema de la garantía de suministros debe abordarse articulando
estrategias de gestión de la sequía. Tales estrategias podrían
incluir la articulación de mercados locales y coyunturales de aguas
bajo control público. En cualquier caso el problema debería
contemplarse desde el criterio de mínimos costes, lo que a menudo
supone combinar gastos de infraestructuras que tiendan a garantizar los
suministros, con la inversión en fondos de seguros de sequía
que cubran los riesgos derivados de situaciones de extrema escasez de agua.
El principal instrumento de gestión de la sequía pasaría
en todo caso por la flexibilización de las concesiones hidroeléctricas.
Es necesario recordar que en el Noguera Ribagorzana, la práctica
totalidad de caudales regulados son de exclusivo uso hidroeléctrico.
Bastaría flexibilizar tales concesiones en años de sequía
para suplir con creces todo tipo de déficits en el CAC. Legalmente
hay que recordar que la Ley de Aguas y los Planes Hidrológicos consagran
la prioridad del uso de agua para riego sobre el hidroeléctrico.
1.2 Aumentar la garantía modernizando
El aumento de la eficiencia de riego
Uno de los mecanismos más eficaces para poder soportar periodos
de sequía es poseer unos regadíos modernizados adaptados
a pocas necesidades de agua. Si el polígono es “anticuado” demanda
mucha agua y el año que las aportaciones de los ríos son
bajas la catástrofe es mayor. Aumentando la eficiencia de riego
de un 55% a un 65% en todo el polígono la dotación actual
sería capaz de cubrir sobradamente el aumento a 6.750 m3/ha y año
que supone, según el proyecto, la construcción de Santaliestra.
El aumento de regulación en el interior del propio polígono
del CAC
Esta opción es contemplada en el propio proyecto, sin embargo
políticamente apenas recibe apoyo. La idea consiste en realizar
una serie de grandes balsas en el interior del polígono del CAC
que se llenarían, por medio de los canales, con las aguas sobrantes
de invierno y primavera una vez que se ha llenado el embalse de Joaquín
Costa o Barasona.
El proyecto contempla los beneficios de la construcción de 6
balsas. Dejando aparte la más cara y grande denominada Valmaña
1, el resto de las balsas (San Salvador, Fitablanca, Pleta, Valpodrida
y Valmaña 2) sería capaz de almacenar 99 hm3 frente
a los 82 Hm3 de Santaliestra. El coste estimado en el proyecto de las citadas
balsas es de 10.908 millones, es decir la mitad del coste de Santaliestra.
El coste global de la modernización
El embalse de Santaliestra esta presupuestado en 22.300 millones la
presa; el coste real sería mucho mayor, ya que son conocidísimas
las enormes variaciones que en este tipo de obras existe entre lo presupuestado
y el coste definitivo. Sirva como ejemplo el “Túnel del Talave”
en el Trasvase Tajo-Segura, que presupuestado en 1000 millones, costo 10
veces más, o el conjunto del Trasvase Tajo-Segura que acabo costando
52.000 millones cuando decían que costaría 6.000 (Arrojo,
1997). No es irreal pensar que el coste total sea el doble de lo presupuestado,
más de 40.000 millones de pesetas.
Analizaremos ahora el coste global de modernizar hasta un 65% de eficiencia
la totalidad de CAC. Con emprender la modernización de las 67.000
Ha que aun no han comenzado a hacerlo, se podría ahorrar la suficiente
agua como para atravesar sin problema, con el agua actualmente embalsada,
los periodos de sequía. Podemos aproximarnos a un análisis
del coste que esto supondría a partir del conocimiento de los costes
de aquellas zonas ya modernizadas en el CAC: una de ellas es la de Litera-Puntal,
en el término municipal de Fraga. Un resumen de los datos más
significativos aparece en el siguiente cuadro:
Datos de modernización de la Comunidad de regantes de Litera-Puntal
(Fraga)
Superficie regable 471 Ha en 110 parcelas
Capacidad balsa de regulación en cabecera 180.000 m3 = 0.18
hm3
Extensión de red de tuberías a presión 16 Km.
Presión por gravedad.
Costes
Coste de la balsa 70.230.000 ptas.
Coste de la red de distribución a presión 151.395.000
ptas.
Total 221.625.000 ptas.
Financiación
Subvención DGA a fondo perdido 88.650.000 ptas.
Crédito bancario al 11% anual 73.194.000 ptas.
Financiación propia 59.781.000 ptas.
Total 221.625.000 ptas.
Fuente: J. Tudela (1994) en Arrojo (1997)
Se desprende del análisis de estos datos que:
? El coste total por Ha. modernizada ha sido de 470.000 ptas. La DGA
ha subvencionado a fondo perdido 188.216 ptas. por Ha.
? La modernización de las 67.000 ha, siguiendo el modelo de
financiación seguido el Litera-Puntal, costaría a los contribuyentes,
a través de la DGA, 12.610 millones de pesetas.
? Si la subvención no fuese parcial sino completa, el coste
sería de 31.526 millones de pesetas.
? Dependiendo del modelo de financiación, la alternativa a Santaliestra
por medio de modernización (en el caso de que realmente fuese necesario,
insistimos) sería más barata o con el mismo precio que el
coste del embalse, con la diferencia de que no se pierde un hermoso valle
pirenáico prácticamente virgen y una comarca, la Ribagorza,
no sentiría el fuerte impacto social de la inundación.
1.3 Fuentes alternativas de agua
En los proyectos originales del CAC según se puede leer en Bolea
1978 (proyecto de Manuel Inchauste de 1782 y siguientes) ya existía
en la mente una posibilidad técnica sencilla que consistía
en agregar aguas del Cinca al CAC con las que asegurar y poder aumentar
las dotaciones. La cabecera del canal principal de Aragón y Cataluña
pasa a unas decenas de metros del río Cinca y a unos 5 Km. aguas
abajo del embalse de El Grado. En la actualidad las aguas del Cinca se
usan para el Sistema de Riegos del Alto Aragón. Está demostrado
que las dotaciones reales de estos regadíos están muy por
encima de las necesidades reales de los cultivos, y un proceso de modernización
sería capaz de liberar caudales del Cinca que podrían ser
usados por el CAC en el caso de que realmente fuesen necesarios. Según
Gracia y Fernández (1997) el ahorro y modernización en los
regadíos del sistema Gállego-Cinca sería capaz de
liberar hasta 700 hm3 de agua con los que poner en riego, si económicamente
y socialmente es factible, más de 100.000 Ha.
Otra fuente alternativa de agua es la captación de las aguas
subterráneas del acuífero que se encuentra bajo la superficie
de Olvena. Ya se están realizando en la actualidad sondeos e investigaciones
que auguran grandes posibilidades de extraer importantes caudales de agua
que se verterían directamente al canal principal de CAC con lo que
el agricultor no vería para nada modificadas sus técnicas
de riego. Naturalmente, el CAC no se podría regar siempre con estas
aguas de manera exclusiva, pero recordemos que estamos dando alternativas
para aumentar la garantía de riego en épocas de sequía.
2-. OPCIONES PARA EL REGADíO DE ALGUERRI-BALAGUER
Partamos de la premisa de que el regadío de Alguerri Balaguer
fuera social y económicamente rentable, hecho que la Administración
debería demostrar ya que el coste de la transformación se
paga con dinero público en su mayor parte. Deberíamos preguntarnos
si es posible tener agua para estos regadíos expectantes sin necesidad
de realizar Santaliestra. Técnicamente esto es posible, basándose
en un aumento de eficiencia que permita disminuir las elevadísimas
dotaciones que poseen los regadíos de Piñana y tradicionales
del Noguera, liberando así caudales para el canal de Alguerri Balaguer.
Riegos de Piñana. Situación actual (proyecto) Riegos
tradicionales. Situación actual (proyecto) Piñana + tradicionales
posible escenario eficiente
Hectáreas 13.495 Ha 2.550 Ha 16.045 Ha
Necesidades netas estimadas 3.707 m3/Ha y año 3.707 m3/Ha y
año 3.707 m3/Ha y año
Eficiencia 35% 40% 65%
Dotaciones 10.710 m3/Ha y año 9.333 m3/Ha y año 5.703
m3/Ha y año
Necesidad de agua regulada 144.5 hm3 23.8 hm3 91.5 hm3
De la observación del cuadro anterior se demuestra que una disminución
de dotaciones a valores medianamente eficientes permite regar Piñana
y tradicionales con 91.5 hm3 en lugar de los 168.3 hm3 actuales. Quedaría
liberado un volumen de 76.8 hm3 muy por encima de los 48 hm3 que el proyecto
de Santaliestra estima necesarios para regar Alguerri-Balaguer. De nuevo
la eficiencia y el ahorro demuestran ser el mayor embalse y el que menos
impactos provoca.
3-. LA PRODUCCIóN ELéCTRICA
Muchos expertos independientes en temas energéticos consideran que derrochamos muchísima energía y que el aprovechamiento eficiente de la derrochada es más que suficiente para poder incrementar los servicios que la electricidad presta. Consumir menos electricidad no supone forzosamente un menor nivel de prestaciones ni comodidades; se trata de ser eficientes, de que políticamente se decidan un conjunto de medidas encaminadas a la obtención de unos mismos niveles de calidad de vida con la mínima cantidad de energía.. Por poner un ejemplo pensemos en nuestras bombillas habituales que empleamos en casa: gastan mucha energía eléctrica y la convierten casi toda en calor; sólo un 10% se transforma en luz. Sin embargo, en la actualidad ya existen bombillas de bajo consumo que son más eficientes y son capaces de transformar más electricidad en luz: con menos electricidad obtenemos el mismo servicio. En el cuadro se observan otros ejemplos domésticos de la cantidad de energía necesaria para obtener un mismo servicio; análogamente es importantísima la eficiencia en la industria.
Calefacción para vivienda Frigorífico Aire acondicionado
Unidad de medida de energía Miles de Julios/m2 KW.h/día
Kw.h/día
Modelo medio clásico 190 4 10
Nuevo modelo medio 110 3 7
Mejor modelo actual 68 2 5
Mejor prototipo aun no comercializado 11 1 3
Fuente: Gibbons el al. (1989)
En la actualidad, la política energética española es “de oferta” porque para conseguir unos incrementos de los servicios que presta la energía se dedica a incrementar la cantidad de energía disponible fabricando más centrales eléctricas de todo tipo. Ciertamente, esta es la política que interesa a las poderosas compañías eléctricas pues su negocio es vendernos cuantos más Kwh mejor. Los expertos de todo el mundo coinciden en la necesidad de pasar a una política de “gestión de la demanda” en la que un aumento de eficiencia lleve a un incremento de los servicios sin necesidad de incrementar la cantidad de electricidad y por lo tanto el número de centrales eléctricas. Los presupuestos generales del Estado de 1993 destinaban un 25% menos que los del 1992 para planes de ahorro y eficiencia energética.. Para concluir digamos que “es más barato ahorrar un kilowatio-hora que producir uno nuevo”.
Si fuera necesaria más electricidad, existen alternativas: Sería importante dotar a las actuales presas y canales de la correspondiente central hidroeléctrica o en todo caso “minicentral”. Existen presas ya construidas que no poseen aprovechamientos energéticos adecuados. En Aragón podemos citar Yesa, Tranquera, Torcas, Maidevera, Cueva Foradada, embalse de Caspe, Vadiello, etc (Omedas, 1995), sin contar con saltos en canales de transporte. No parece razonable justificar una presa para producir electricidad cuando hay otras ya construidas sin aprovechamiento eléctrico. Por otro lado Aragón, que por cierto es excedentaria en producción energética y ha batido todos los records de solidaridad con otros territorios en esta materia, tiene un tremendo potencial eólico que tan apenas sí se ha empezado a utilizar.
CON SANTALIESTRA NO ACABA LA REGULACIóN DEL ESERA
Con Santaliestra y demás obras auxiliares aun no se consigue
dotar a CAC con 8.000 m3/Ha y año. Con este objetivo en la mente,
no justificado técnica ni económicamente, se siguen planificando
obras hidráulicas por el Esera y sus afluentes. En el anejo 8 de
la Normativa del Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro (1995) se
relatan las previsiones de futuro del valle como almacén de agua
para no se sabe qué ni quien. El Plan Hidrológico del Ebro
contempla:
? Una inversión de 12.000 millones de pesetas para complementar
demandas de regadío actuales y potenciarlas en el sistema Esera-Noguera
Ribagorzana en una localización NO definida.
? 5.000 millones de pesetas en un embalse regulador del Isábena
(afluente del Esera) en una localización no definida con exactitud,
probablemente aguas arriba de Beranuy.
La polémica de las diferentes opciones de presa en Santaliestra
El proyecto baraja dos posibilidades de cierre de presa en las cercanías
del pueblo de Santaliestra:
? Opción 1 de la península, el martillo o San Martín
situada a 1,4 Km. aguas arriba del casco urbano.
? Opción 2 “aguas abajo” a 850 metros aguas arriba del casco
urbano.
Ya desde antes de 1992, en las conversaciones entre Administración
y pueblos afectados sobre la presa de Santaliestra, parecía estar
claro, al menos por parte de los vecinos, que las compensaciones por el
pantano se discutían sobre la base de una opción de presa
1. Si bien los vecinos la aceptaban con desconfianza, la cerrada no afectaba
en ningún momento a núcleos urbanos de Santaliestra ni de
Foradada de Toscar. Posteriormente, esta opción fue desechada por
la Administración basándose en que la capacidad era algo
más pequeña, se necesitaba de “una compleja impermeabilización”
y su coste era algo mayor (Carta del Presidente de CHE al Aymto. de Santaliestra).
La cota máxima de embalse extraordinario en el caso de ambas
cerradas es de 642 m. por lo que los terrenos inundados son los mismos
y, en principio no existiría afección a núcleos urbanos
en ninguno de los dos casos. Sin embargo los vecinos rechazan la opción
2 porque es una opción con posibilidad de recrecimiento, hecho que
no ocurre en la opción 1. Los vecinos temen que después de
Santaliestra I, vendrá su recrecimiento o Santaliestra II. Si el
recrecimiento tiene lugar, los núcleos habitados de Morillo de Liena,
Navarri y Las Colladas (pertenecientes al municipio de Foradada de Toscar),
desaparecerían bajo las aguas, debiendo sus habitantes abandonar
sus pueblos. El temor de los vecinos no es infundado ya que, como acabamos
de exponer, existen intenciones a largo plazo de aumentar la regulación
del Esera, y a tenor del propio proyecto este aumento solo podría
hacerse recreciendo Santaliestra: “Desde la cola de Joaquín Costa
hasta Perarrúa el valle es ancho..., por lo que no resulta apto
para establecer el embalse... Aguas arriba de Campo no sería viable
desde el punto de vista de la regulación superficial sino que se
trataría de una experiencia de recarga artificial de un complejo
sistema acuífero” (Memoria: Posibles ubicaciones de la presa).
Tras tomarse definitivamente la opción de Santaliestra en la
cerrada “aguas abajo” la oposición vecinal fue ya definitiva, más
aun, tras conocerse el riesgo geológico en el vaso de la presa del
que a continuación hablaremos.
LAS CONDICIONES GEOLóGICAS
En Agosto de 1997, con el anuncio por parte del Ministerio de Medio Ambiente de la pronta licitación de la obra, aun no se sabe si técnica y económicamente es posible llevar a cabo la presa. Hay que tener en cuenta que lo que políticamente es deseable, puede técnicamente tener una solución tan cara que no sea racionalmente realizable. Dos son los argumentos:
A.- NO SE CONOCE REALMENTE EL SUSTRATO DE LA PRESA
No existen datos realmente medidos del terreno donde se va a apoyar la presa. Los datos del sustrato que han servido para el diseño de la presa se basan en datos de las proximidades, pero no de la ubicación exacta. Este hecho podría aceptarse si no fuera porque la realidad de la construcción de presas ha demostrado que ni aun teniendo datos de sondeos en los proyectos, estos son fiables. El ejemplo lo tenemos en la Presa de Montearagón (Huesca) que tras comenzar las obras ha sufrido un parón de muchos meses, ya que se comprobó que los datos del sustrato no eran fiables teniendo que rediseñarse completamente la solución técnica de la presa. Con más razón puede volver a ocurrir en Santaliestra lo que pasó en Montearagón, ya que ni siquiera existen esos sondeos. La propia CHE, en un informe del Jefe del Area de Proyectos y Obras, reconoce la imposibilidad de construir una presa sin los sondeos necesarios: “...para plantear los estudios correspondientes al proyecto de toda presa es ineludible...el contar con un conocimiento cuanto más completo del terreno...Dicho conocimiento solo puede conseguirse mediante la interpretación de las necesarias investigaciones de campo (sondeos mecánicos, prospección geofísica, etc.)...En resumen, no puede pensarse en acometer el proyecto de la presa del río Esera sin la posibilidad de acceso para la realización de los estudios geotécnicos necesarios”.
B.- EXISTE RIESGO GEOLóGICO MANIFIESTO
El proyecto de Santaliestra contempla que en las laderas que rodean
la zona que quedaría inundada, lo que se denomina vaso del embalse,
existen dos zonas de potencial riesgo de deslizamiento de la roca y tierra
de las laderas hacia el vaso. De hecho, el pueblo de Santaliestra ya guardaba
abundante documentación sobre movimientos del terreno en la misma
zona que considera el proyecto: en las intensas lluvias de 1907 se produjo
un movimiento de estos deslizamientos que dejó caer toneladas de
roca sobre el cauce del Esera interrumpiendo su paso hasta que la fuerza
de las aguas lo arrastró. En la actualidad, algunas casas del pueblo
sufren daños y la propia carretera precisa de frecuentes reparaciones
debido al movimiento de deslizamientos análogos: “Este hecho es
facilmente constatable en el trazado actual, existiendo deslizamientos
sobre la carretera, que tienen que ser contenidos eventualmente mediante
muros de piedras, que solo sirven hasta que se produce una época
de fuertes precipitaciones. Incluso tramos decamétricos se han descalzado
y deslizado hacia el río. Todos estos problemas suponen ingentes
gastos de reparaciones y mantenimiento, que solo solucionan temporalmente
el problema” (Contestación del Jefe de Servicio de Presas (1997)
en nombre del Secretario de Estado a las alegaciones de la Asociación
Naturalista de Aragón pidiendo conservar el trazado de la variante
de carreteras por la margen izquierda).
Las dos zonas de deslizamiento consideradas son contempladas en el
proyecto de diferentes formas:
? La zona del Km. 56 de la carretera se considera peligrosa, pero se
diseñan unas medidas correctoras, poco o nada especificadas que
se consideran suficientes para que tres millones de metros cúbicos
de roca no deslicen sobre el embalse a escasos metros de la presa.
? Ya casi en la cola del embalse, existe un riesgo de deslizamiento
de mayores dimensiones, que el proyecto no analiza más en detalle
ya que considera que su distancia a la pared de la presa es razón
suficiente para augurar que no se produciran daños.
A instancia del Ayuntamiento de Santaliestra se encargó un análisis
exaustivo del posible riesgo de estos deslizamientos a A. Casas, Doctor
en geodinámica interna y tectónica de la Universidad de Zaragoza.
Los resultados son concluyentes:
? Si bien el proyecto tiene en cuenta los terremotos posibles en la
zona para el diseño de la presa, no los tiene en cuenta a la hora
de evaluar la estabilidad de los posibles deslizamientos en el vaso del
embalse.
? Los deslizamientos se hacen muy inestables en caso de que se produzca
un terremoto análogo a los que ya se han producido en la zona. Una
medida matemática de esta seguridad se realiza mediante el denominado
Factor de seguridad. Un factor de seguridad igual a 1 supone un deslizamiento
en equilibrio; cuanto mayor es este Factor de seguridad menor es el riesgo.
Pues bien, si se produce un terremoto medio como los esperables en la zona,
los factores de seguridad de los deslizamientos se hacen menores de 1,
es decir muy inestables, y muy por debajo de los mínimos exigibles
de 2 o 2,5 que se recomiendan para grandes obras públicas como centrales
nucleares, presas, etc.
? Las medidas correctoras que propone el proyecto están muy
poco concretadas y a grandes rasgos no mejoran la estabilidad de los deslizamientos.
? Existe riesgo de generación de una ola al caer el deslizamiento
sobre el embalse o de gran avenida en caso de taponamiento del cauce y
liberación súbita del agua, riesgo que para nada está
medido ni ponderado en el proyecto.
Se deduce de este estudio que el proyecto de Santaliestra es poco riguroso
en el análisis de este riesgo geológico y que las medidas
correctoras realistas, en el caso de que existan, no están diseñadas.
Se desconoce en cuanto podrían encarecer estas medidas el precio
de este proyecto.
“El papel de los grandes deslizamientos en la configuración
del terreno es importante en zonas montañosas, pudiendo llegar a
obstruir valles, cursos de ríos y embalses, con el consiguiente
peligro de creación de lagos artificiales y desbordamientos, y a
destruir pueblos y edificaciones asentados al pie de las paredes o laderas
montañosas. El caso del conocido deslizamiento de Vaiont, en Italia,
en 1963, es un triste ejemplo de este tipo de movimientos” (Ferrer, 1988).
En el deslizamiento de Vaiont en Italia, se construyó un embalse
de 168 hm3 al pie del monte Toc, en cuya superficie, al igual que ocurre
en las laderas de Santaliestra, existían los restos de un corrimiento
de tierras histórico. Al comenzar a llenar el embalse en 1960 los
ingenieros se dieron cuenta que el deslizamiento se movía y tanto
más rápidamente conforme más se llenaba el embalse.
El día 1 de Octubre de 1963 los animales abandonaron la ladera.
El 8 de Octubre, los ingenieros se dieron cuenta que el deslizamiento era
5 veces mayor de lo que habían supuesto y comenzaron a vaciar el
embalse con un caudal de 150.000 litros por segundo. Pese a todo la noche
del 9 de Octubre de 1963 la ladera se desplomó sobre el embalse.
La roca cayó a una velocidad de 30 metros por segundo generando
una ola gigantesca que pasó 100 metros por encima de la coronación
de la presa (que aguantó el embate). Una pared de agua de 70 metros
de altura arrasó los pueblos de Longarone, Pirago, Villanova y Rivalta
dejando tras de sí 2.600 cadáveres. Todo ocurrió en
menos de 15 minutos (descripción basada en Clark, 1987). Con esta
descripción de los hechos de Vaiont no queremos afirmar que algo
parecido vaya a suceder con el embalse de Santaliestra, pero es una muestra
de que condiciones parecidas desatendidas por los intereses económicos
en juego pueden generar tragedias que no tienen nada de imprevisible ni
de sobrenatural. Es necesario valorar correctamente estos criterios y admitir
que no todo lo económicamente apetecible es técnicamente
aconsejable. Toda sombra de riesgo debería ser eliminada mediante
estudios con posibilidad de contraestudios para que la población
del valle del Esera pueda sentirse tranquila.
EL VALLE DEL ESERA Y SU FUTURO
¿QUIéN ESTá MáS NECESITADO DE INVERSIONES?
El embalse de Santaliestra, se dice, beneficiaría a la zona del
CAC, zona próspera con regadío ya en marcha desde principios
de siglo, con un 36% de cultivos de alto rendimiento, un margen bruto de
beneficios de 280.000 pesetas por Ha., la mayor de los grandes polígonos
de riego aragoneses y que soporta la mayor concentración de ganadería
del regadío aragonés (CREA, 1994). Todo esto se ha conseguido
naturalmente gracias al esfuerzo de sus habitantes, pero no debemos olvidar
que también ha hecho falta una intensa inversión pública,
dinero de todos los españoles que no ha parado de entrar en la zona
desde 1896 hasta 1976, y un embalse, el de Barasona, que inundó
tierras de la Ribagorza. Todo ello ha permitido el asentamiento y crecimiento
de población en la zona, de tal forma que por cada 100 habitantes
que existían en la parte aragonesa del CAC, en la actualidad (1991)
existen 152, produciéndose un espectacular crecimiento a partir
de los años 40.
Al otro lado tenemos la comarca de la Ribagorza, gran olvidada desde
principio de siglo, en la que las inversiones realizadas han sido embalses
en el Noguera y en el Esera que benefician a otros, y centrales hidroeléctricas
que apenas crean puestos de trabajo y que solo benefician a las grandes
compañías. Grandes reivindicaciones históricas como
el Túnel de Benasque siempre han sido promesas en tiempo electoral
y solo últimamente se han mejorado algo las comunicaciones en el
Eje del Esera. El resultado poblacional es dramático: muchos pueblos
se han abandonado y la pérdida de población ha sido drástica.
De cada 100 habitantes que existían en la Ribagorza en 1900 solo
quedan hoy en día (1991) 41. En 90 años la Ribagorza ha perdido
el 60% de la población. Este descenso es mucho más acusado
que la media de la provincia de Huesca, que en el mismo periodo ha perdido
un 21% de población. La densidad de población en 1981 era
de 5,36 habitantes por Km2, la segunda comarca oscense con densidad más
baja después del Sobrarbe; en la misma fecha la provincia de Huesca
tenía 13.7 hab/Km2 que es un valor aun muy bajo respecto a la media
aragonesa y nacional (Mairal et al, 1993).
Pero no sólo la población es escasa, sino que además
se encuentra muy envejecida: “Ribagorza en 1975 presentaba la tasa más
alta de envejecimiento de las comarcas oscenses, junto con Sobrarbe...
El envejecimiento es cada vez mayor. Todos los municipios que componen
la comarca han visto aumentadas sus tasas de vejez en el periodo 75-86,
superando la media provincial... El elevado grado de envejecimiento de
la población tiene graves consecuencias demográficas, económicas,
culturales, etc... Las consecuencias económicas pueden cifrarse
en términos de disminución de la población activa,
aumento de las cargas fiscales sobre ella y descenso de la productividad,
etc.” (Mairal, 1993).
Económicamente las diferencias entre Ribagorza y zona regable
del CAC son enormes. Para demostrarlo vamos a comparar el Valor añadido
bruto de las dos comarcas (VAB) a partir de los datos de Estadística
de renta comarcal (IAE, 1992). El Valor añadido bruto es una buena
medida del grado de riqueza disponible, con recursos propios, una comarca.
Cada habitante de la Ribagorza dispone anualmente de un VAB de 794.000
pesetas, mientras que el habitante de CAC (Bajo Cinca + Litera) dispone
anualmente de 1.293.000 pesetas de VAB.
Deberíamos preguntarnos si es políticamente correcto
querer realizar una inversión de 23.000 millones de pesetas para
garantizar más riqueza en una zona ya rica. Si se afirma que la
justificación del embalse es un interés social, ¿no
sería de mucho más interés social realizar esa inversión
en la Ribagorza?. El juego político ha decidido dar mayor riqueza
a aquellos que ya la tienen y a la Ribagorza, en lugar de darle las inversiones
que en justicia e históricamente le corresponden, se le ofertan
unas inversiones de dudoso interés, llamadas eufemísticamente
Plan de Restitución Territorial para así comprar voluntades
y facilitar la construcción del embalse sin oposición en
la comarca. ¿Es así como se entiende el principio de solidaridad
consagrado por nuestra Constitución?: Art. 138-1. “El Estado
garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad...velando
por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo
entre las diversas partes del territorio español...”. Art. 45-2.
“Los poderes públicos velarán por la utilización racional
de todos los recursos naturales...apoyándose en la indispensable
solidaridad colectiva”.
Pero además es más que discutible el interés general
de mejorar dotaciones en CAC. Socialmente, las tierras del CAC no se repartieron,
mediante un proceso de colonización entre multitud de agricultores,
existiendo un buen número de hectáreas de regadío
en pocas manos: “... se advierte la considerable extensión de tierra
regable que pertenece a un solo propietario. Esta circunstancia es debida
a que paralelamente a la puesta en riego de tierras por el canal, no se
llevo a cabo la necesaria colonización de la nueva zona regable,
con lo que, aparte de no lograrse la justa distribución, se ha impedido
el asentamiento en amplias zonas de nuevos poblados o de familias propietarias
y directos cultivadores. Baste decir que según se deduce de la relación
de propietarios del CAC que aparece en Bolea (1978), 10.000 de las 57.500
Ha. oscenses del CAC oscense pertenecen a solo 17 propietarios, existiendo
4 con más de 900 Ha. cada uno. Aun en el supuesto de que realmente
el agua de Santaliestra fuera para aumentar dotaciones en CAC, ¿Quienes
serían los beneficiarios reales de los 22.300 millones de dinero
público que van a costar las obras de la presa?, ¿existe
realmente el “interés general”?.
LA GESTIóN HIDRáULICA EN EL ESERA YA AFECTA NEGATIVAMENTE A SU POBLACIóN
Las posibilidades de navegación deportiva en el tramo queinundaría
el embalse son enormes tal y como destaca la propia CHE en su “Guía
de navegación deportiva en el Alto Cinca (1996)”. Destacan
dos zonas agrestes y de alto interés paisajístico: la denominada
“Las Pirámides” atrae un gran número de piragüistas
y practicantes de rafting, siendo escenario de competiciones de slalom
de alto nivel; la zona del “hoyo de Santaliestra” es también interesante
y de gran belleza. Todo el tramo posee una alta accesibilidad ya que la
carretera nacional corre paralelo al río y existen numerosos puntos
de entrada y salida del río. En la actualidad, la demanda fundamental
de agua que se realiza en el Esera, aguas arriba del embalse de Barasona
es el aprovechamiento hidroeléctrico por parte de la compañía
Hidroeléctrica de Cataluña. Estos aprovechamientos, como
ahora discutiremos, están ya en la actualidad impidiendo el desarrollo
de un turismo de deportes de aventura en el río, beneficiando a
otros en lugar de a la comarca.
En el Esera existen hoy en día 4 centrales una a continuación
de otra, de tal forma que a escasos metros aguas abajo de la salida al
río de cada central, existe un nuevo azud de toma que vuelve a llevarse
las aguas del río a través de un canal, transportándola
hasta un nuevo salto. Como se deduce, en los tramos entre el azud y la
central, buena parte o la totalidad del agua del río discurre por
dicho canal a media ladera en lugar de por el río. En esos momentos,
el río aparece como un conjunto de balsas donde el agua no fluye,
afectando negativamente a las poblaciones de seres vivos que lo habitan
e impidiendo su navegación. Las cuatro centrales del Esera (Eriste,
Sesué, Seira y Argoné) dejan más de 50 Km. de río
de montaña convertido en un rosario de balsetas entre Benasque y
Campo.
Pero tampoco el tramo de río entre Campo y Graus se salva
de afecciones aunque no exista azud y central: En la cabecera del Esera
y sus barrancos afluentes existen pequeños embalses como los de
Linsoles, Estós y Plan de Senarta que son capaces de almacenar el
agua de la cabecera del río durante 1 o 2 días. Durante el
fin de semana, cuando el consumo eléctrico es muy pequeño,
el agua es almacenada en su totalidad en estos embalses de cabecera, no
dejando discurrir el agua hacia abajo y no usándose en las centrales.
Al llegar el lunes e incrementarse el consumo eléctrico, se
libera el agua acumulada en el embalse turbinándola en las centrales.
El resultado de esta gestión no puede ser más nefasto para
el turismo de aventura en el río. El tramo Benasque-Campo no puede
ser utilizado en ningún momento de la primavera-verano por que el
agua va por canales. En el tramo Campo-Graus, aunque no hay centrales,
el uso turístico está reducido al máximo ya que durante
el fin de semana el agua no discurre y entre semana solo lo hace a última
hora de la mañana. Se da el caso de que las empresas de rafting
que intentan trabajar en la zona tienen que anular descensos de grupos
con menos de 24 horas de antelación debido a que la compañía
hidroeléctica decide no liberar caudales. El resultado para la comarca,
si lo comparamos con lo que está sucediendo en otras con el turismo
de aventura, no puede ser peor:
Río Gállego Río Noguera-Pallaresa Río
Esera
Provincia Huesca Lérida Huesca
Año de inicio del rafting 1988 1980 1994
Número de empresas ubicadas 6 15 3
Volumen de clientes anual (1996) 12.000 100.000-110.000 500
Ventajas Caudal mínimo asegurado.
Proximidad a Jaca Caudal regulado para el rafting. Excelentes comunicaciones
e instalaciones hoteleras. Río intenso.
Muy poca explotación.
Proximidad a Benasque.
Inconvenientes Pocos alojamientos Sobreexplotación.
Demasiado comercial. Caudal no regulado para el rafting.
Nivel de explotación según capacidad del río (1
a 10) 5 9 1
Obsérvese que el Noguera Pallaresa soporta hasta 100.000 servicios
de turismo de aventura fluvial al año. Los cálculos estimados
en la zona es que por cada peseta dejada por el cliente en este servicio,
deja cuatro en alojamiento, comidas, recuerdos, etc. Podemos hablar de
un volumen de ingresos entorno a 2.000 millones de pesetas/año incluso
más. La electricidad producida en una gran presa como Itoiz equivaldría
escasamente a una tercera parte de este valor (Arrojo et al., 1997-b) Por
otro lado, la hidroeléctrica solo aporta una pequeña cantidad
de dinero a la comarca como impuestos municipales y no apenas genera puestos
de trabajo; el rafting genera una infraestructura turística con
puestos de trabajo y el dinero revierte en la zona. El turismo de aventura
puede significar en el Esera el despegue definitivo del turismo rural ya
incipiente.
EL DESARROLLO TURíSTICO
“...recogiendo datos del Centro Europeo de Formación Ambiental
y Turística (CEFAT) se constata cómo en las dos últimas
décadas, en Europa, se ha recuperado el interés por el ocio
al aire libre en zonas rurales poco degradadas; la nueva demanda turística
exige mayor calidad ambiental y formas de turismo diferentes. Los nuevos
productos turísticos que se van posicionando en el mercado, turismo
rural, turismo de aventura, ecoturismo, turismo deportivo, etc, están
ganando adeptos continuamente” (Omedas, 1995).
En la zona del Esera, “el desarrollo urbanístico-turístico
de la subcomarca, aunque incipiente es significativo. En los últimos
años han proliferado las viviendas de turismo rural, principalmente
en Foradada de Toscar y Campo; gracias a las subvenciones de la Política
de Turismo Rural, puesto que el turismo rural o turismo verde en las comarcas
de Ribagorza y Sobrarbe se ha convertido en una de las iniciativas más
incentivadas desde las instituciones públicas” (Mairal, 1993). Este
turismo rural puede llevar dos vías en el futuro:
? Terminar de despegar con el añadido del turismo de aventura
aprovechando el río Esera y sus fabulosas condiciones escénicas
y técnicas para el desarrollo del rafting, piragua, etc. una vez
que se solucione, con el apoyo de la administración, los problemas
concesionales de agua ya citados. Un nivel de explotación adecuado
del río puede compaginar adecuadamente desarrollo y medio ambiente,
creando una interesante fuente de ingresos para la comarca como lo demuestra
el uso del río en el Noguera Pallaresa. En la comarca leridana de
Pallars Sobirà, centro del “turismo de río” existen 57 establecimientos
hoteleros, 19 campings y 31 casas de turismo rural (Diputació de
Lleida).
? Paralizarse con la construcción del embalse. El turismo de
embalse ha tenido y tiene muy poco desarrollo pudiendo considerarse que
ya hace años está estancado. Las cifras ya no pueden ser
más elocuentes: en 64 embalses que hay en Aragón sólo
se han desarrollado nueve urbanizaciones importantes y ocho campings (Omedas,
1995). Teniendo en cuenta que estas instalaciones suelen concentrarse en
algunos pantanos concretos, podemos concluir que la gran mayoría
de embalses no han tenido el más mínimo desarrollo turístico.
En el caso del Esera, Barasona es de los pocos embalses que tiene asociado
un pequeño desarrollo turístico; pero lo limitado del mismo
y la propia existencia de esa oferta en Barasona hace escasísima
la expectativa de potencialidades en Santaliestra.
LA AFECCIóN AL MEDIO AMBIENTE
“Ya hemos perdido decenas de miles de kilómetros de hermosas
costas fluviales, en las que nuestros abuelos, nuestros padres y nuestras
propias infancias disfrutaron de la libertad de la vida, en unas naturalezas
diversas, tocadas de la magia que siempre ha tenido para el hombre la contemplación
del discurrir natural del agua limpia...Ya hemos sepultado bajo las aguas
los cañones más espectaculares y los valles más hermosos
de nuestras montañas. Riaño es una de las últimas
irracionalidades. ¡Cuanta belleza quedó allí sepultada
para siempre!. ¿Para qué?, ¿merecía la pena?”
(Martinez, 1997).
El Esera es uno de los pocos valles vírgenes del Pirinéo
donde la Naturaleza, en armonía con la actividad humana tradicional,
ha conformado un paisaje de un valor excepcional, que soporta una riqueza
faunística y vegetal de gran interés. Este es uno de los
principales recursos de la comarca, que bien gestionado puede significar
la estabilidad de la población y el arranque económico de
la Ribagorza.
El caudal ecológico
Una de las justificaciones secundarias del proyecto de Santaliestra
es la necesidad de almacenar agua para dejar un caudal mínimo en
el tramo de río Esera que atarviesa el congosto de Olvena, aguas
abajo del embalse de Joaquín Costa. El esquema actual de demandas
de agua provoca que la mayor parte del año este tramo fluvial se
encuentre seco. A nuestro entender, esta justificación es inadmisible
por dos razones:
? Para poder dejar un caudal mínimo en los 7 km del Congosto
de Olvena hay que inundar otros tantos, aguas arriba de Santaliestra.
? Los caudales ecológicos son utilizados por la Administración
como un adorno ambiental del discurso político, sin que exista una
política seria de que estos existan. El ejemplo evidente lo tenemos
en el propio valle del Esera: Como ya hemos analizado, existen 50 Km. de
cabecera de río que como consecuencia del aprovechamiento hidroeléctrico
llevan buena parte del año un caudal mínimo o, en el mejor
de los casos, un régimen artificial día-noche. La compañía
hidroeléctrica deriva todo el caudal que puede por los canales que
van a las centrales sin que exista un riguroso control de que se dejan
circular unos caudales mínimos aguas abajo de los azudes tal y como
obliga la Ley de Aguas.
La nutria
La población de nutrias del Esera es, junto con la del Noguera
Pallaresa, la más grande y con más futuro de las 10 existentes
en el nordeste ibérico. Es también la especie más
afectada por las acciones del proyecto de embalse. Estamos en condiciones
de decidir si políticamente queremos conservar esta población,
joya de la fauna ibérica como la Alhambra de Granada lo es de la
arquitectura. La nutria es una especie catalogada como vulnerable, no solo
en España, sino en toda la Unión Europea.
En el Estudio de impacto ambiental del propio proyecto se reconoce
que la construcción de embalses de nivel variable, en estrechos
que la nutria no puede traspasar producen la fragmentación y aislamiento
de las poblaciones de nutrias haciéndolas inviables, destacando
que en España los límites de distribución de la nutria
coinciden con presas. Se afirma que “En el Esera, por encima del futuro
embalse...el futuro de esta población es facil de intuir: desaparición
total de la nutria...Por debajo de la presa, el futuro es más halagüeño,
aunque en absoluto asegurado”.
Con estos datos tan contundentes, se diseñan unas medidas correctoras
que principalmente consisten en la construcción de unas rampas a
ambos lados de la presa para que las dos poblaciones que quedarían
aisladas puedan comunicarse. La efectividad de estas rampas, que ni siquiera
constan en el diseño de la presa, es más que dudosa ya que
el Estudio de impacto contempla la necesidad de realizar un seguimiento
sobre la efectividad de este tipo de pasos. Lo más seguro, a tenor
de los datos aportados en el estudio, es que las población de nutrias
desaparezca de la cuenca alta del Esera.
EL PLAN DE RESTITUCIóN TERRITORIAL
Cuando en épocas pasadas se intentaron construir los embalses de Lorenzo Pardo y de Comunet, se desató en la Ribagorza un fuerte movimiento de oposición ciudadana bien organizado y muy operativo, que en gran parte fue la causante del parón que recibieron ambos proyectos. La fuerte contestación en la zona ha provocado un cambio de estrategia por parte de la Administración en este tercer y último intento: se trata de intentar una regulación con el menor nivel de conflicto posible, cambiando la política de imposición por otra, que dependiendo de si se es Administración o afectado se entiende como de compensaciones o de “compra de voluntades”.
La Confederación comenzó por pedir un estudio al Departamento de Psicología y Sociología de la Universidad de Zaragoza titulado “Estudio del impacto socio-cultural derivado de la regulación del río Esera” (Mairal, 1993). Este estudio analizaba tras una intensa labor en la zona, la realidad social y cultural de la comarca, estudiaba cómo y porqué se había generado la oposición a Lorenzo Pardo y Comunet y concluía con unas recomendaciones a seguir por la Administración si quería tener una regulación con un mínimo de conflicto social.
Siguiendo en parte las líneas maestras de este proyecto y la filosofía general, que no el detalle, del llamado Pacto del Agua de Aragón, la Confederación ha basado el intento de regulación sin problemas en tres pilares:
1.-La creación de un “Consejo de Restitución Territorial”
donde están representados por un lado, los Ayuntamientos del Esera
entre Graus y Benasque que así lo desean y, por otro, la CHE como
representante del Ministerio de Medio Ambiente. Este órgano es el
encargado de discutir, valorar y ejecutar el denominado:
2.-“Plan de Restitución Territorial en el entorno del futuro
embalse de Santaliestra”. Conjunto de actuaciones que el Ministerio considera
viables, consensuadas y/o propuestas por los Ayuntamientos de la zona para
mejorar su desarrollo.
3.-Dinero, que con mucha probabilidad será público, con
el que pagar el Plan de Restitución. Entiendo el escepticismo
de algunos alcaldes, pero no se deberían cerrar a acuerdos por que
en la partida de 20.000 millones destinada al embalse de Santaliestra se
incluyen más de 3.000 millones para el plan de desarrollo de la
zona (declaraciones de la Ministro Isabel Tocino, Periódico
de Aragón 26/8/97).
Entraremos a realizar algunas consideraciones sobre la filosofía de este Plan:
El Plan de Restitución Territorial considera que los únicos
afectados son los habitantes del valle del Esera. Esta visión es
sesgada ya que todos los ciudadanos vamos a perder un valle, un paisaje,
un territorio, unas formas culturales que no podremos recuperar. Las generaciones
futuras también pierden, y ni estas ni las actuales tienen voz ni
voto real en la decisión de realizar el embalse ni en las compensaciones.
Se están tomando decisiones sobre zonas que son dominio público
hidráulico y no existe representación de los propietarios
del río, que somos todos. La única representación
de todos los ciudadanos en estas negociaciones es el Ministerio de Medio
Ambiente representado por la CHE.
Aun con el concepto de afectado que plantea la Administración,
el concepto de Plan de Restitución que maneja la CHE es extraño:
en el caso del embalse de Santaliestra hay unos beneficiarios, que en principio
son los regantes del CAC y las compañías hidroeléctricas,
y unos perjudicados directos, los municipios del Esera. La pregunta básica
a realizar es si el dinero que se destinará al Plan será
público o privado. El Plan de restitución debería
de ser un Plan en el que los beneficiados del embalse, los que van a mejorar
sus ingresos, devolvieran o reintegraran a los afectados lo que van a perder,
no solo en su entorno medio ambiental físico, sino en sus posibilidades
económicas y sociales. En este sentido, cuando el Ayuntamiento de
la Puebla de Castro pide la participación en el impuesto IBI e IAE
de empresas y zonas beneficiadas por las aguas derivadas del CAC, la CHE
se limita a contestar que: “se considera que estos aspectos deberán
tratarse dentro del Consejo de Restitución Territorial y exponerlos
ante el organismo competente”. Si al final el Plan de Restitución
se financia por el Estado, podríamos preguntarnos si es honesto
qué el dinero público se use para facilitar un acuerdo
entre particulares.
Contrasta el deseo de la Administración por llegar a acuerdos
ofertando inversiones en la Ribagorza, cuando hasta ahora el abandono había
sido política generalizada por parte de los diferentes gobiernos:
SANTALIESTRA DEMUESTRA LA FALSEDAD DEMAGóGICA DEL PACTO DEL AGUA
El Pacto del Agua de Aragón se presentó como un conjunto de embalses que, si bien impactarían sobre territorios aragoneses de montaña ya previamente castigados por otras grandes presas, permitirían regular aguas que úNICAMENTE se emplearían en Aragón. A nuestro entender las aguas no conocen fronteras y lo que sí reconocen son territorios, ecosistemas y paisajes a los que dan vida. Tan sólo la cuenca hidrográfica marca límites naturales ecológicos que debieran ser tratados con sumo respeto y prudencia.
Sin embargo la Administración, y especialmente los políticos aragoneses, entendieron que sería más fácil imponer los grandes embalses desde el Pacto del Agua en nombre de “los intereses exclusivos de Aragón”, y de hecho ese es uno de los argumentos esenciales con el que presentan la necesidad de Santaliestra. Pues bien, en el presente documento queda claramente demostrado que este argumento no sólo es demagógico y peligroso sino que es sencillamente falso. Y para colmo llueve sobre mojado...
Ante todo debería decirse que el CAC riega desde hace muchos decenios de forma solidaria tierras ubicadas tanto en Cataluña (40%) como en Aragón (60%) con las aguas del río Esera (río ubicado y regulado íntegramente en Aragón) sin que ello haya jamás auspiciado el más mínimo roce. Bien al contrario la gestión de los regantes ha sido siempre ejemplar y solidaria. El hecho de que el aprovechamiento del otro río en cuestión, el Noguera Ribagorzana que discurre como río frontera entre ambas comunidades, estuviera copado por las hidroeléctricas y no se pudiera casi contar con él para resolver necesidades de riego, nunca se entendió como un problema entre Aragón y Cataluña (independientemente que esas eléctricas sean de origen catalán), sino como un privilegio injusto de las grandes empresas eléctricas frente a los demás usuarios.
Sin embargo ya el Pacto de Piñana suscitó serias dudas en la medida que aparecieron los Gobiernos de Aragón y Cataluña compartiendo al 50% las indemnizaciones a dichas compañías, siendo que en la práctica los beneficios que se extraían de dicho acuerdo distaban de ser equitativos. En este sentido el problema no era ya que el agua fuera de Aragón o Cataluña sino que la inversión de fondos públicos de ambos gobiernos debería revertir de forma cuando menos equitativa sobre ambos territorios, cosa que como hemos visto antes dista mucho de la realidad.
Sobre esta base vemos hoy que el embalse de Santaliestra, presentado como una obra al servicio de Aragón, cubrirá en realidad, tal y como se ha demostrado, los siguientes objetivos: en primer lugar dar satisfacción a los intereses de las compañías eléctricas; en segundo lugar garantizar los nuevos regadíos de Alguerri-Balaguer en Lérida; en tercer lugar mejorar las dotaciones del CAC (con su 40% en Lérida y 60% en Huesca), aunque al respecto existen otras alternativas más razonables y baratas; y de forma remota e improbable, dotar caudales para los nuevos regadíos de la Litera Alta en Huesca.
En todo caso queremos dejar bien claro que nuestra crítica, aparte de denunciar lo que es falso por serlo, se centra no en el hecho de que tal o cual uso se encuentre a la sazón en Cataluña o en Aragón... Lo haríamos también si la situación fuera la inversa. Nuestra crítica se centra en:
1.-La injusticia territorial, económica y ecológica que supone arruinar un hermosos valle del Pirineo, ubicado en una comarca deprimida y ya castigada con anterioridad con obras similares, la Ribagorza, en beneficio de otras comarcas en el llano que, siendo mucho más ricas, tienen además otras alternativas más razonables y ecológicas (y ello estén en Aragón o estén en Cataluña...).
2.-La inaceptable prioridad dada desde la Administración a los intereses de las grandes compañías eléctricas.
3.-La vergonzosa actitud del Gobierno Aragonés que, defendiendo intereses difíciles de justificar, pretenden presentar este proyecto como una obra de interés exclusivo para Aragón cuando eso es, como se ha dicho, tan demagógico como peligroso y , sobre todo, falso.
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