Cefalópodos. Moluscos. Invertebrados. Reino Animal. Naturaleza en Aragón. España.
Los cefalópodos son moluscos que se caracterizan por el gran desarrollo
de la cabeza y la transformación del pie en tentáculos o brazos dispuestos alrededor de la cabeza.
Estos poseen en su superficie interna filas de ventosas que les hacen
extraordinariamente prensores.
Están muy bien adaptados para nadar y se trasladan mediante la expulsión
del agua por el embudo o sifón que poseen.
Los decápodos poseen una concha caliza interna y los octópodos carecen de ella.
Son carnívoros muy voraces.
Poseen una glándula intestinal, la bolsa de tinta, que les sirve para
poder huir de sus enemigos.
También tienen la facultad de cambiar de color mediante la activación de células especiales.
Su sistema nervioso está muy desarrollado y poseen los ojos más
perfeccionados de todos los invertebrados.
Algunos tienen órganos fosforescentes.
Los cefalópodos capturan sus presas utilizando las ventosas de que están provistos los tentáculos en su cara interna. Las ventosas suelen poseer un anillo córneo y funcionan practicando el vacío mediante la acción de un pistón musculoso.
Pueden trasladarse mediante un sistema de propulsión a chorro.
Nadan hacia atrás expulsando violentamente un chorro de agua desde la cavidad del manto a través del sifón.
Cuando se ven acosados, los cefalópodos desorientan y ciegan
momentáneamente a su perseguidor vaciando la bolsa de tinta y enturbiando el agua.
Clasificación de los Cefalópodos
Tetrabranquios, con dos pares de branquias (Nautilus)
Octópodos, con un par de branquias (Dibranquios) y ocho pies (Pulpos)
Decápodos, con un par de branquias y diez pies. (Calamares, sepias)
Tetrabranquios
Los tetrabranquios tienen dos pares de branquias y solamente existen tres
especies vivientes, descendientes de un grupo que vivió hace 500 millones de años.
Son los únicos cefalópodos que tienen concha externa, formada por numerosas cámaras llenas de una mezcla de gases que facilitan y regulan su flotación.
De estas cámaras, el animal solamente ocupa la última.
Los tentáculos son filamentos retráctiles muy primitivos y no poseen bolsa detrita.
Los ojos son más simples que los de los demás cefalópodos, pero también poseen cristalino y córnea.
Las células pigmentarias, al contraerse, producen un cambio de coloración en los cefalópodos.
El Nautilus tiene un brazo reproductor que se desprende del macho para ser
recogido por la hembra en la cavidad paleal, donde tiene lugar la fecundación.
Los octópodos
Estos cefalópodos no tienen ningún vestigio de concha.
Poseen ocho brazos muy largos y sensitivos provistos de doble fila de ventosas que utilizan para localizar a sus presas y atraparlas.
Su cuerpo tiene forma de saco sin aletas.
Hay pulpos que pueden medir hasta 3 metros de envergadura.
Viven perfectamente en las zonas costeras, pero hay algunos que habitan en profundidades de más de 5.000 metros.
El argonauta hembra desarrolla una concha nacarada en donde deposita gran cantidad de huevos.
Los decápodos
Estos cefalópodos tienen diez tentáculos muy prensiles, ocho de los
cuales son cortos con filas de ventosas y dos mucho más largos con ventosas sólo en sus extremos.
Tienen en el dorso una concha caliza interna esponjosa, llamada "jibión".
Son, como todos los cefalópodos, carnívoros voraces, con la boca provista de un "pico de loro" y una rádula.
Su piel posee muchos "cromatóforos" con los que cambian de color.
El ojo de los cefalópodos
Es el más evolucionado de los invertebrados y su estructura, muy perfeccionada, recuerda a la del ojo de los vertebrados, poseyendo prácticamente todos sus elementos.
Existen calamares gigantes de grandes dimensiones, habiéndose observado uno que medía 18 metros de longitud, siendo por ello el mayor invertebrado viviente.
Habitan en las grandes profundidades marinas y es alimento preferido por los cachalotes, con los que libra violentos combates.
La reproducción de la sepia es sexual.
El macho introduce un brazo modificado en su cavidad paleal y retira con él los espermatóforos trasladándolos a una pequeña cavidad que tiene la hembra, llamada bolsa copulatriz. En ella la hembra arroja sus huevos, que son fecundados y expulsados. Estos se enganchan a las plantas acuáticas.
Cuando el sol mucho calienta, barrunta tormenta. El buen vino no merece probarlo quien no sabe paladearlo. No aprendemos gracias a la escuela, sino gracias a la vida. Séneca