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En la iconografía cristiana medieval, el sapo acabará identificado con muchos de los pecados capitales, la avaricia, la lujuria, la gula ...
Las mujeres que amamantan serpientes y sapos son habituales en las iglesias románicas, representa la lascivia y concretamente, en algunos casos,
el adulterio e incluso el incesto.
También podemos encontrar condenados en el infierno y obligados a comer alimentos asquerosos, incluyendo sapos y culebras.
Más antigua y popular parece la relación de este batracio con el órgano sexual femenino, con el útero y todo el proceso reproductivo.
Y más tardía las relaciones sexuales de las brujas con ellos en los aquelarres y el supuesto uso que estas hacían de las secreciones
dérmicas de los sapos para entrar en trance.
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