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Animal con cabeza y tronco de mujer rematado por cola de pez que a veces puede ser doble.
En la antigüedad clásica eran las divinidades de las aguas, manantiales y fuentes, siendo además las encargadas de engendrar a los héroes,
así como también de perturbar la mente de los hombres que las ven.
Representación en el Palacio Villahermosa de Huesca.
Sus apariciones se solían producir a mediodía, por lo que su lugar en las Iglesias suelen ser los capiteles de puertas y ventanas
orientadas al sur, aunque esto no las excluye de otras orientaciones.
Estos animales fantásticos representan la voluptuosidad, los vicios y las tentaciones, y a veces se las puede ver con instrumentos
musicales, en clara referencia a la música corruptora, y en contraposición a la música celeste, símbolo del orden cósmico del universo.
Su correspondiente masculino es el tritón.
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