|
|
Porque su naturaleza es tal que ama con tanta fuerza su canto que muere cantando,
porque pierde el apetito y olvida buscar alimento. Así he sabido que mi canto ha sido
tan poco provechoso que darme a él sería provocar mi propia pérdida.
Y nunca mi canto me ayudaría, pues la experiencia me ha enseñado, cuando mejor decía y cantaba,
que ese ha sido el peor momento.
Como el Cisne.
(Richar de FOURNIVAL: Bestiario de Amor>/i>, Madrid, Miraguano, 1980).
|